Cosas extrañas

Realizado por:  Michelle Dayann Villarraga Mendoza

Estamos viviendo tiempos únicos y extraños, en los medios cada día salen acontecimientos que creíamos solo ocurrían en las películas, pero la realidad ha superado la ficción. Reflexionar sobre cómo es vivir un año como el 2020 siendo un niño es interesante e importante, puesto que en nuestros primeros años absorbemos conocimientos básicos de experiencias que nos marcan, esta situación de pandemia, cuarentena y todo el contexto que esto abarca se categoriza como una época histórica y es importante dimensionar sus experiencias que pronto serán memorias. Constantemente escuchamos ideas de expertos en temas económicos, de salud y política, pero la perspectiva de los niños suele ser evadida, esto es algo que no tiene coherencia, lo correcto es que sean contemplados en cada cambio que sufra el sistema y cómo esto los afecta; esta es una oportunidad para escuchar la perspectiva de una niña que atraviesa los cambios de vivir en cuarentena.

Sarita, una inteligente niña de 7 años, nos permitirá conocer su experiencia, cómo cambiaron sus rutinas en el colegio, su hogar, las personas que ahora extraña, las dinámicas de juego, además su opinión respecto al comportamiento social y lo que vemos constantemente en los medios de comunicación desde su temprana visión, podemos apreciar también dos figuras fundamentales en la infancia de cualquier persona, los padres, pues Sarita está viviendo el confinamiento con su mamá y su papá y para ellos también fue todo un reto y una amplia preocupación cómo lo tomaría su pequeña hija, podemos podemos escuchar de sus procesos, su extraña sensación al ver que ahora sus vidas deben desarrollarse en su sala y las inevitables emociones que en momentos hace que les tiemble la voz.

La cantidad de datos que se presentan ante nosotros en los medios de comunicación al final se convierten en datos fríos que, en un tiempo pasarán al olvido y solo serán analizados por los expertos, lo que recordaremos serán las emociones que todo esto generó en personas de todas las edades y a través de esta historia de vida, podremos reparar en esa emoción de desasosiego, pues muchas veces no somos conscientes de que los niños tienen emociones fuertes similares a las de los adultos como el estrés, miedo, confusión, angustia, desacuerdos y desde luego felicidad solo que en un grado más sensible y con mayor impacto en su álbum cerebral de recuerdos y experiencias vividas.

 

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