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Los asesinos en serie no pueden recibir rebajas en su condena. La misma debe ser permanente o indefinida.

Por Katia Corena González

 

Los asesinos en serie son personas que causan muertes de manera seguida con cierto intervalo entre cada asesinato. Cada uno está específicamente motivado gracias a la multiplicidad de impulsos psicológicos por ansías de poder y compulsión sexual, junto con ciertas patologías y/o trastornos.

 

Los mismos tienen, con frecuencia, sentimientos de inadaptabillidad e inutilidad, debido a la humillación y abusos que sufrieron en la infancia. Muchos de ellos tienen algún trastorno de personalidad, alto grado de planeación y control, e incluso existe una mayor activación del sistema límbico.

 

En la mayoría de casos, los asesinos seriales terminaron siendo asesinos por no haber tenido los procesos o terapias psicológicas o psiquiátricas adecuadas desde el momento en que los mismos empezaron a generar traumas gracias a lo que vivieron de niños. 

 

En ellos se crea en su conciencia cierta mentalidad que para ellos puede ser completamente normal ya que se criaron en el mismo ambiente en sí.

 

En Colombia, aunque intentan manejar las medidas adecuadas, no funcionan, ya que a varios reclusos se les rebaja la condena por “buen comportamiento” o por confesar información que ayude con las investigaciones. 

 

No olvidemos que existen personas imputables e inimputables. Los imputables son las personas que en el momento de cometer el crimen, son racionales a lo que está pasando, es decir, tienen la capacidad de comprender la magnitud de su comportamiento y de autodeterminarse.

 

La pena máxima para este tipo de personas es de hasta 60 años de prisión.

Los asesinos en serie no pueden recibir rebajas en su condena. La misma debe ser permanente o indefinida. FOTO 1

Mientras que los inimputables son los que, por factores psicológicos, cometen este tipo de delitos, ya que en el momento de cometer los crímenes, se encuentran en cierto estado que no les permite comprender del todo lo que está pasando y no les permite autodeterminarse. 

 

Para estas personas se establece la condena en un hospital psiquiátrico hasta por 20 años.

 

Estamos de acuerdo con que estén en un hospital psiquiátrico, pero ¿solo 20 años? También hay que pensar en la seguridad de la sociedad y así como hay enfermedades mentales que se curan, hay otras que no.

 

Una de las soluciones que se proponen es la implementación de la cadena perpetua ya que muchos asesinos en serie vuelven a recaer en los mismos actos una vez que se reintegren de nuevo a la sociedad.

 

El problema en Colombia respecto a las medidas que se manejan frente a estas situaciones es que se complica el mismo tratamiento penitenciario a todos los reclusos. Algo que es totalmente erróneo, porque como decía anteriormente, los asesinos seriales necesitan ayuda psiquiátrica, no sólo un castigo por lo que hicieron.

 

Por ejemplo, en el caso de Luis Alfredo Garavito conocido como “La bestia”, en el año 2006, él se benefició con una rebaja en sus años de cárcel al confesar el lugar donde se encontraban los cuerpos de algunas víctimas. De hecho últimamente se ha hablado de la posible libertad de Garavito por su buena conducta en la cárcel “La Tramacua”.

 

En estos momentos Garavito se encuentra en una grave situación de salud ya que padece de leucemia, pero fuera el caso de otro asesino serial que esté en buenas condiciones de salud (sin contar la salud mental), ¿el mismo saldrá como si nada a reintegrarse a la sociedad? 

 

Seríamos muy ingenuos de nuestra parte si pensamos que no recaería en lo mismo en algún momento.

Los asesinos en serie no pueden recibir rebajas en su condena. La misma debe ser permanente o indefinida. FOTO 2

La solución más razonable que Colombia debería considerar e implementar, es la cadena perpetua pero con fines psiquiátricos para los asesinos seriales, es decir, que el mismo sea una especie de centro de rehabilitación para ellos, pero teniendo en cuenta que también son reclusos y que deben pagar por los daños hechos.

 

Según el Ministerio de Salud, la población de inimputables en la actualidad en Colombia es de 390 y existe un vacío muy grande en cuanto a la implementación de las medidas para las personas inimputables ya que los jueces solamente se basan en que las personas cumplan los requisitos para quedar en libertad.

 

Es muy necesario analizar si estas personas deben tener un tratamiento en el que no sólo se proteja a la sociedad, sino también que se mantenga a la persona en un contexto de rehabilitación pero también de restricción de la libertad de forma permanente. 

 

Hay enfermedades mentales que son recuperables, pero claramente hay otras que no, es por eso que la restricción de libertad sería de forma permanente o indefinida. 

 

Como afirma el profesor del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Nacional, Franklin Escobar, la psiquiatría forense debe evaluar el riesgo de peligrosidad de una persona a futuro y se debería acudir a un análisis riguroso antes de dejar en libertad a estas personas. 

 

Para las personas inimputables, no se puede implementar la medida de que si tienen buen comportamiento quedan libres. No olvidemos la capacidad de los asesinos seriales de engañar a las personas, de engañar incluso a los mismos policías. ¿Quién nos puede confirmar que los mismos estén fingiendo en busca de su libertad?

 

También debemos pensar en las víctimas. ¿Cómo se sentirían ellos junto con sus seres queridos al saber que el victimario tiene probabilidades de salir de la cárcel? ¿Qué tipo de seguridad se le está brindando al país? Claramente no podemos olvidar el debate que se presenta en cuanto al derecho a la libertad.

 

Pero y ¿si la libertad atenta contra la seguridad del otro?

 

Puede que para las personas imputables sirva la medida de tener buena conducta para rebajar la pena, ya que son conscientes de lo que hicieron, pero una persona inimputable, como un asesino serial, seguramente dirá que estaba poseído por el demonio como lo hizo Garavito en la entrevista con el periodista Pirry.

Los asesinos en serie no pueden recibir rebajas en su condena. La misma debe ser permanente o indefinida. foto 3

En conclusión, si yo fuera víctima sobreviviente de un asesino serial, jamás en la vida quisiera saber que el mismo está afuera con posibilidades de hacerle daño a alguien más, e incluso, con lo astutos que son, hasta me esperaría que me encontraría de nuevo.

 

Tampoco comparto completamente la idea de la pena de muerte, la comparto como una medida de último recurso y siempre y cuando la persona ininputable decida esta opción. 

 

Imaginemos un caso hipotético en que el asesino en serie por fin quede en libertad con el permiso de la psiquiatría forense, ya que se supone que se evidenció que esta persona culminó su proceso psiquiátrico. Pero de repente varios meses después nos enteramos de que hay otra víctima más de esta persona.

 

En un caso como este, sí apoyaría la idea de la pena de muerte siempre y cuando el mismo lo decida, ya que tampoco podemos quitarle el derecho a la vida a nadie. Se debería brindar la opción entonces de seguir en cadena perpetua con máxima seguridad y continuando con terapias psiquiátricas. 

 

Pero si la persona decide la pena de muerte, ya que en un caso hipotético el mismo no quiera seguir viviendo encerrado en un prisión, tampoco podemos negarle dicha decisión.

 

Tengamos en cuenta que los asesinos seriales no aprenden del castigo ni de los errores. La mayoría vuelve a cometer los mismos delitos. E incluso son incapaces de aprender de la propia experiencia y si la aprenden, no es para fines adecuados.

 

El gobierno de Colombia debe dejar de mezclar a las personas imputables e inimputables con las mismas medidas y trabajar más en la seguridad de este país. Deben entender que 20 años no son suficientes para una persona como un asesino en serie.

 

OPINIÓN

ACTUALIDAD

Los asesinos en serie no pueden recibir rebajas en su condena. La misma debe ser permanente o indefinida.

Por Katia Corena González

 

Los asesinos en serie son personas que causan muertes de manera seguida con cierto intervalo entre cada asesinato. Cada uno está específicamente motivado gracias a la multiplicidad de impulsos psicológicos por ansías de poder y compulsión sexual, junto con ciertas patologías y/o trastornos.

 

Los mismos tienen, con frecuencia, sentimientos de inadaptabillidad e inutilidad, debido a la humillación y abusos que sufrieron en la infancia. Muchos de ellos tienen algún trastorno de personalidad, alto grado de planeación y control, e incluso existe una mayor activación del sistema límbico.

 

En la mayoría de casos, los asesinos seriales terminaron siendo asesinos por no haber tenido los procesos o terapias psicológicas o psiquiátricas adecuadas desde el momento en que los mismos empezaron a generar traumas gracias a lo que vivieron de niños. 

 

En ellos se crea en su conciencia cierta mentalidad que para ellos puede ser completamente normal ya que se criaron en el mismo ambiente en sí.

 

En Colombia, aunque intentan manejar las medidas adecuadas, no funcionan, ya que a varios reclusos se les rebaja la condena por “buen comportamiento” o por confesar información que ayude con las investigaciones. 

 

No olvidemos que existen personas imputables e inimputables. Los imputables son las personas que en el momento de cometer el crimen, son racionales a lo que está pasando, es decir, tienen la capacidad de comprender la magnitud de su comportamiento y de autodeterminarse.

 

La pena máxima para este tipo de personas es de hasta 60 años de prisión.

Los asesinos en serie no pueden recibir rebajas en su condena. La misma debe ser permanente o indefinida. FOTO 1

Mientras que los inimputables son los que, por factores psicológicos, cometen este tipo de delitos, ya que en el momento de cometer los crímenes, se encuentran en cierto estado que no les permite comprender del todo lo que está pasando y no les permite autodeterminarse. 

 

Para estas personas se establece la condena en un hospital psiquiátrico hasta por 20 años.

 

Estamos de acuerdo con que estén en un hospital psiquiátrico, pero ¿solo 20 años? También hay que pensar en la seguridad de la sociedad y así como hay enfermedades mentales que se curan, hay otras que no.

 

Una de las soluciones que se proponen es la implementación de la cadena perpetua ya que muchos asesinos en serie vuelven a recaer en los mismos actos una vez que se reintegren de nuevo a la sociedad.

 

El problema en Colombia respecto a las medidas que se manejan frente a estas situaciones es que se complica el mismo tratamiento penitenciario a todos los reclusos. Algo que es totalmente erróneo, porque como decía anteriormente, los asesinos seriales necesitan ayuda psiquiátrica, no sólo un castigo por lo que hicieron.

 

Por ejemplo, en el caso de Luis Alfredo Garavito conocido como “La bestia”, en el año 2006, él se benefició con una rebaja en sus años de cárcel al confesar el lugar donde se encontraban los cuerpos de algunas víctimas. De hecho últimamente se ha hablado de la posible libertad de Garavito por su buena conducta en la cárcel “La Tramacua”.

 

En estos momentos Garavito se encuentra en una grave situación de salud ya que padece de leucemia, pero fuera el caso de otro asesino serial que esté en buenas condiciones de salud (sin contar la salud mental), ¿el mismo saldrá como si nada a reintegrarse a la sociedad? 

 

Seríamos muy ingenuos de nuestra parte si pensamos que no recaería en lo mismo en algún momento.

Los asesinos en serie no pueden recibir rebajas en su condena. La misma debe ser permanente o indefinida. FOTO 2

La solución más razonable que Colombia debería considerar e implementar, es la cadena perpetua pero con fines psiquiátricos para los asesinos seriales, es decir, que el mismo sea una especie de centro de rehabilitación para ellos, pero teniendo en cuenta que también son reclusos y que deben pagar por los daños hechos.

 

Según el Ministerio de Salud, la población de inimputables en la actualidad en Colombia es de 390 y existe un vacío muy grande en cuanto a la implementación de las medidas para las personas inimputables ya que los jueces solamente se basan en que las personas cumplan los requisitos para quedar en libertad.

 

Es muy necesario analizar si estas personas deben tener un tratamiento en el que no sólo se proteja a la sociedad, sino también que se mantenga a la persona en un contexto de rehabilitación pero también de restricción de la libertad de forma permanente. 

 

Hay enfermedades mentales que son recuperables, pero claramente hay otras que no, es por eso que la restricción de libertad sería de forma permanente o indefinida. 

 

Como afirma el profesor del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Nacional, Franklin Escobar, la psiquiatría forense debe evaluar el riesgo de peligrosidad de una persona a futuro y se debería acudir a un análisis riguroso antes de dejar en libertad a estas personas. 

 

Para las personas inimputables, no se puede implementar la medida de que si tienen buen comportamiento quedan libres. No olvidemos la capacidad de los asesinos seriales de engañar a las personas, de engañar incluso a los mismos policías. ¿Quién nos puede confirmar que los mismos estén fingiendo en busca de su libertad?

 

También debemos pensar en las víctimas. ¿Cómo se sentirían ellos junto con sus seres queridos al saber que el victimario tiene probabilidades de salir de la cárcel? ¿Qué tipo de seguridad se le está brindando al país? Claramente no podemos olvidar el debate que se presenta en cuanto al derecho a la libertad.

 

Pero y ¿si la libertad atenta contra la seguridad del otro?

 

Puede que para las personas imputables sirva la medida de tener buena conducta para rebajar la pena, ya que son conscientes de lo que hicieron, pero una persona inimputable, como un asesino serial, seguramente dirá que estaba poseído por el demonio como lo hizo Garavito en la entrevista con el periodista Pirry.

Los asesinos en serie no pueden recibir rebajas en su condena. La misma debe ser permanente o indefinida. foto 3

En conclusión, si yo fuera víctima sobreviviente de un asesino serial, jamás en la vida quisiera saber que el mismo está afuera con posibilidades de hacerle daño a alguien más, e incluso, con lo astutos que son, hasta me esperaría que me encontraría de nuevo.

 

Tampoco comparto completamente la idea de la pena de muerte, la comparto como una medida de último recurso y siempre y cuando la persona ininputable decida esta opción. 

 

Imaginemos un caso hipotético en que el asesino en serie por fin quede en libertad con el permiso de la psiquiatría forense, ya que se supone que se evidenció que esta persona culminó su proceso psiquiátrico. Pero de repente varios meses después nos enteramos de que hay otra víctima más de esta persona.

 

En un caso como este, sí apoyaría la idea de la pena de muerte siempre y cuando el mismo lo decida, ya que tampoco podemos quitarle el derecho a la vida a nadie. Se debería brindar la opción entonces de seguir en cadena perpetua con máxima seguridad y continuando con terapias psiquiátricas. 

 

Pero si la persona decide la pena de muerte, ya que en un caso hipotético el mismo no quiera seguir viviendo encerrado en un prisión, tampoco podemos negarle dicha decisión.

 

Tengamos en cuenta que los asesinos seriales no aprenden del castigo ni de los errores. La mayoría vuelve a cometer los mismos delitos. E incluso son incapaces de aprender de la propia experiencia y si la aprenden, no es para fines adecuados.

 

El gobierno de Colombia debe dejar de mezclar a las personas imputables e inimputables con las mismas medidas y trabajar más en la seguridad de este país. Deben entender que 20 años no son suficientes para una persona como un asesino en serie.

 

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