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Los sueños si se cumplen

Por Juan Jose Herrera Rojas

 

Los sueños sí se cumplen

 

 

Cuando era más joven, aproximadamente a mis 7 años, me di cuenta de tres cosas; una era que todos destacan en algo, otra era que yo destacaba en inglés, la tercera fue que mi sueño y meta en la vida sería poder viajar a EE.UU para probarme a mí mismo si realmente era bueno para hablar inglés. 

 

En los años venideros me tomé muy en serio mi sueño y continué estudiando y aprendiendo tanto como pudiese en inglés, al punto de que las clases se tornaron aburridas, pues yo ya conocía los temas. Un día, a eso del año 2014, cuando tenía 14 años, me llegó el rumor de que estaban llamando a gente de cursos más altos a la oficina de la directora, y que todos los que iban eran buenos en inglés, pero a mi no me habían hecho llamar aún.

 

Me sentí algo nervioso, pues no solo se rumoraba eso, sino que, además de que los estaban llamando para un viaje, pero ya sabemos como pueden ser los niños de crueles y/o creativos, por lo que tampoco presté mucha atención. Al día siguiente, me hicieron llamar a la oficina de la directora, y mentiría si no digo que se me aceleró el corazón, pero aún así, fui.

 

A cada paso que daba me emocionaba más, pues aunque solía estar allá porque era parte de varios proyectos escolares, y eso me solía tener en esas oficinas por actividades extracurriculares, no me dejaba de rondar en la mente el chisme, y sabía que ahora era el momento para comprobar qué pasaba. 

 

Al entrar, estaban la directora, la psicóloga, y una figura llamada “presidenta”, quien tenía por función las relaciones entre nuestro colegio, y el que nos había fundado. Yo sentía que mi corazón se me iba a salir por la boca, pero traté de mantener la calma y oí lo que tenían por decir; que no solo despejó las dudas que tenía, sino que además me demostró lo ingenuo que era.

 

Resulta que estaban entrevistando a los mejores estudiantes académica y convivencialmente, pero que además destacaran en inglés. Buscaban a jóvenes también que mostraran rasgos de madurez, y por eso buscaban en los cursos superiores al mío, pero quisieron darme la oportunidad y por eso me llamaron a mi (y a otros 3; otro de mi curso, y dos del curso anterior al mio). 

 

La situación era una oportunidad para ir a un campamento militar a EE.UU por mes y medio (desde Junio hasta Agosto), y repetirlo por 3 años yendo solo 4 de nosotros. Hasta ahí, todo sonaba bien, pero luego mencionaron 2 factores que para cualquiera serían evidentes; para cualquiera menos para mi: iríamos solo nosotros 4, y el viaje sería en avión.

 

Yo le tenía pavor a viajar en avión, por lo que inmediatamente me negué y agradecí la oportunidad. En cuanto llegué a mi casa, les comenté a mis padres, pero la directora ya se había adelantado y les había dicho la situación. Mi madre ese día me dijo las palabras más importantes que cualquier joven debería oír: 

 

Los sueños sí se cumplen

 

“Mijo, las oportunidades no son algo que se den todos los días, menos una como esta. Tú no sabes cuántas personas darían todo por tener ese privilegio que te están ofreciendo, y tú lo vas a rechazar solo por miedo; así nunca vas a llegar lejos.” 

 

Luego de eso, me miró a los ojos y me dijo que no me presionaria para ir si yo no quería, y que a ella también le daba miedo que me fuera tan lejos, pero que si todo el mundo viviera y se limitara por sus miedos, nadie conseguiría nada en la vida, y me preguntó “¿Llamo a la directora para decirle que sí quieres ir, o vas a dejar pasar esta oportunidad?”.

 

Al día siguiente fui yo mismo a pedirle a la directora que me permitiera viajar, y tuve la suerte de que ella ya sabía que yo volvería, por lo que había guardado mi cupo, y así completé el grupo de 4 elegidos que representamos al colegio durante aquel viaje. El día del avión no pude evitar llenarme de miedo, mi madre me dio gotas de valeriana para el miedo, y me dijo que podía poner dos gotas bajo mi lengua si me asustaba mucho; pero no lo hice, pues debía afrontar mis miedos por mi cuenta. 

 

Fue de las mejores experiencias que he tenido, lo disfruté mucho, y aunque cumplí mi sueño de una manera imprevista, y algo joven, pues era el sueño de mi vida, no me arrepiento de mi decisión de enfrentar mis miedos; descubrí que los sueños sí se cumplen; solo si tenemos el valor suficiente para enfrentar esos miedos que nos alejan de ellos.

 

Los sueños si se cumplenn

 

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En los años venideros me tomé muy en serio mi sueño y continué estudiando y aprendiendo tanto como pudiese en inglés, al punto de que las clases se tornaron aburridas, pues yo ya conocía los temas. Un día, a eso del año 2014, cuando tenía 14 años, me llegó el rumor de que estaban llamando a gente de cursos más altos a la oficina de la directora, y que todos los que iban eran buenos en inglés, pero a mi no me habían hecho llamar aún.

 

Me sentí algo nervioso, pues no solo se rumoraba eso, sino que, además de que los estaban llamando para un viaje, pero ya sabemos como pueden ser los niños de crueles y/o creativos, por lo que tampoco presté mucha atención. Al día siguiente, me hicieron llamar a la oficina de la directora, y mentiría si no digo que se me aceleró el corazón, pero aún así, fui.

 

A cada paso que daba me emocionaba más, pues aunque solía estar allá porque era parte de varios proyectos escolares, y eso me solía tener en esas oficinas por actividades extracurriculares, no me dejaba de rondar en la mente el chisme, y sabía que ahora era el momento para comprobar qué pasaba. 

 

Al entrar, estaban la directora, la psicóloga, y una figura llamada “presidenta”, quien tenía por función las relaciones entre nuestro colegio, y el que nos había fundado. Yo sentía que mi corazón se me iba a salir por la boca, pero traté de mantener la calma y oí lo que tenían por decir; que no solo despejó las dudas que tenía, sino que además me demostró lo ingenuo que era.

 

Resulta que estaban entrevistando a los mejores estudiantes académica y convivencialmente, pero que además destacaran en inglés. Buscaban a jóvenes también que mostraran rasgos de madurez, y por eso buscaban en los cursos superiores al mío, pero quisieron darme la oportunidad y por eso me llamaron a mi (y a otros 3; otro de mi curso, y dos del curso anterior al mio). 

 

La situación era una oportunidad para ir a un campamento militar a EE.UU por mes y medio (desde Junio hasta Agosto), y repetirlo por 3 años yendo solo 4 de nosotros. Hasta ahí, todo sonaba bien, pero luego mencionaron 2 factores que para cualquiera serían evidentes; para cualquiera menos para mi: iríamos solo nosotros 4, y el viaje sería en avión.

 

Yo le tenía pavor a viajar en avión, por lo que inmediatamente me negué y agradecí la oportunidad. En cuanto llegué a mi casa, les comenté a mis padres, pero la directora ya se había adelantado y les había dicho la situación. Mi madre ese día me dijo las palabras más importantes que cualquier joven debería oír: 

 

Los sueños sí se cumplen

 

“Mijo, las oportunidades no son algo que se den todos los días, menos una como esta. Tú no sabes cuántas personas darían todo por tener ese privilegio que te están ofreciendo, y tú lo vas a rechazar solo por miedo; así nunca vas a llegar lejos.” 

 

Luego de eso, me miró a los ojos y me dijo que no me presionaria para ir si yo no quería, y que a ella también le daba miedo que me fuera tan lejos, pero que si todo el mundo viviera y se limitara por sus miedos, nadie conseguiría nada en la vida, y me preguntó “¿Llamo a la directora para decirle que sí quieres ir, o vas a dejar pasar esta oportunidad?”.

 

Al día siguiente fui yo mismo a pedirle a la directora que me permitiera viajar, y tuve la suerte de que ella ya sabía que yo volvería, por lo que había guardado mi cupo, y así completé el grupo de 4 elegidos que representamos al colegio durante aquel viaje. El día del avión no pude evitar llenarme de miedo, mi madre me dio gotas de valeriana para el miedo, y me dijo que podía poner dos gotas bajo mi lengua si me asustaba mucho; pero no lo hice, pues debía afrontar mis miedos por mi cuenta. 

 

Fue de las mejores experiencias que he tenido, lo disfruté mucho, y aunque cumplí mi sueño de una manera imprevista, y algo joven, pues era el sueño de mi vida, no me arrepiento de mi decisión de enfrentar mis miedos; descubrí que los sueños sí se cumplen; solo si tenemos el valor suficiente para enfrentar esos miedos que nos alejan de ellos.

 

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