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La lucha colombiana en Corea

Por Juan Martín Murillo Herrera

La guerra de Corea fue un conflicto bélico que tuvo lugar en la península homónima, en los años de 1950 a 1953. Este fue uno de los conflictos que presidieron la Segunda Guerra Mundial, junto con la guerra de Vietnam.

Este conflicto tuvo como protagonistas a Corea del Sur y a Corea del Norte, siendo estos países altamente influenciados por los Estados Unidos y la Unión Soviética,  respectivamente, las superpotencias de la época.

Ante este panorama, la intervención internacional en la península coreana era de esperar, y Colombia, especialmente, pese a que tuvo un rol secundario, hizo parte de la disputa del conflicto, siendo el país cafetero aliado de Corea del Sur y de Estados Unidos consecuentemente.

Esta entrevista es a Gilberto Diaz Velasco, un veterano que hizo parte del Batallón Colombia, quien también documentó con una cámara fotográfica el cómo se vivía un conflicto de manera activa.

Imagen 3 La lucha colombiana en Corea

Juan Martín Murillo Herrera: Buenas tardes y muchísimas gracias por permitirme entrevistarlo. ¿Quién es usted hoy y qué papel ejerció en la época?

Gilberto Díaz Velasco: Buenas tarde, y bienvenido a mi casa. Mi nombre es Gilberto Díaz Velasco, sargento mayor de la reserva activa de Infantería. 

Yo ingresé al Ejército, y ya estando ahí, pedí mi traslado voluntario al Batallón Colombia. El general Luis Novoa en la escuela de Infantería, cualquier día, en las formaciones, pidió voluntarios para ir a Corea. No decía que íbamos a la guerra, sino que solo íbamos a Corea.

Ahí, entonces, levantamos la mano cinco. Pedían suboficiales, y yo era suboficial. Cinco suboficiales voluntarios levantamos la mano. Los cinco fuimos y volvimos.

JMMH: ¿Cómo fue el viaje?

GDV: El viaje lo hicimos después de los entrenamientos, los cuales no eran fáciles, físicos, psíquicos, todo lo imaginable para soportar una guerra, pero también depende de los años que uno tenga, el como uno asimila las cosas. Yo estaba entrando a los 19 años.

El viaje se hizo primero por Bogotá – Cartagena, Cartagena – Panamá, y ahí un barco nos recogió, ese barco fue enviado por los estadounidenses. Nos dormimos en Cartagena y despertamos en Panamá, y ahí cruzamos en canal para ir al océano Pacífico.

Quince días mar adentro, hasta que llegamos a las islas hawaianas. Allí en Hawái, mientras que el barco se abastecía, nos dieron tres días libres, y salimos a conocer la isla. Muy bonito, una cultura muy diferente a la nuestra en todo. Nos recibieron una maravilla.

Regresamos al barco, y nuevamente estuvimos quince días mar adentro hasta que llegamos a Yokohama (Japón). Llegamos y estuvimos en un campo de concentración americano, donde desayunan las tropas, y luego salimos a recorrer parte de la ciudad durante un par de días. También conocimos Tokio, que en la época era una maravilla.

Imagen 1 La lucha colombiana en CoreaJMMH: ¿Y de ahí salieron a Corea?

GDV: De Yokohama salimos en el mismo barco, y llegamos al puerto de Busan, que ya era territorio coreano. Nos recibieron camiones del ejército con soldados colombianos, y nos llevaron al campo donde estaba el Batallón Colombia. Allá, ellos tenían unas carpas de dormitorio. Allí dormimos, pero esa noche ya se sentían los rasgos de la guerra.

JMMH: ¿Fueron a batallar al día siguiente?

GDV: Al día siguiente, nos levantamos a desayunar. El coronel Luis Novoa nos dio la bienvenida, y nos repartió. El coronel nos dijo “Los suboficiales pasan directamente a la línea”. No fue fácil, era ir al frente de guerra, pero íbamos bien entrenados. Pasamos a la línea, el bautizo de fuego. Pero a esa edad, uno es receptivo a la realidad.

Uno recibe todo eso porque en el Ejército se dice: “O las órdenes se cumplen, o la milicia se acaba”. Entonces los que llegaron, pasaron de una vez a la línea, nadie dijo que no.

JMMH: ¿Cómo los distribuyeron?

GDV: Nos distribuyeron a distintas compañías. Yo fui a la compañía C. Ahí estaba el comandante de mi escuadra, quien ya tenía mando de soldados, lo que era una responsabilidad delicada, ya que eran muchachos, aunque habían unos mayores que yo.

JMMH: ¿Cómo fue estar en primera línea?

GDV: No fue fácil. Dos o tres días después llega la primera patrulla. Es ahí en donde empecé a sentir la realidad de la guerra. Pero antes de la patrulla, se reunían los comandantes de patrulla con los comandantes de compañía. Cada patrulla tenía una misión. Unos de escucha, otros de combate, otros de penetración, en fin.

Eso también dependía de la estación. En ese momento estábamos en verano. Había que estar muy preparados. Saber quién va a la izquierda, quién va a la derecha, como pedir auxilio en caso de peligro, a quién había que pedirle el auxilio para que le den refuerzo a uno.

Pero ya estando en el terreno uno que tiene que estar mirando hacia donde debe ir, y también sobre la carta topográfica a uno también lo van ubicando. Para nosotros, la carta topográfica es la Biblia, por que esa es la que indica en donde uno tiene que estar. De esa manera, con todas las instrucciones que uno recibió, le tiene que ir bien.

Imagen 2 La lucha colombiana en CoreaJMMH: Para cerrar, ¿Cuáles han sido los reconocimientos que les ha dado Colombia a ustedes? Teniendo en cuenta que, de una u otra manera, hacen parte de la historia del país.

GDV: El Estado nos debe dar cuenta de cuántos desaparecidos hubo por allá. He tenido compañeros que han luchado a mi lado y que no han regresado. Así como compañeros con los que he regresado, así hayan vuelto heridos, pero vivos.

Esa situación es en parte nuestra culpa, porque no nos hemos hecho ver. Pero afortunadamente hemos tenido una gran ayuda de la embajada surcoreana en Colombia, así mismo por la misma comunidad surcoreana y de empresas como Samsung.

Pero por otro lado, en Colombia, estoy personalmente agradecido con los medios de comunicación y con las universidades, porque han hecho esfuerzos para contar nuestras historias y que puedan ser conocidas por mucha gente, y en eso también he sido muy hospitalario.

Normalmente, cuando me quieren hacer una entrevista, yo los invito a mi casa, porque tengo muchas fotos de cuando estuve en Corea, por lo que me queda mucho mejor contarles esas historias con ese apoyo fotográfico hecho por mi.

JMMH: Muchas gracias por concederme esta entrevista y por invitarme a su casa. Le agradezco mucho su generosidad.

GDV: Muchas gracias por venir, y siempre serás bienvenido para hablar más de estas historias.

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Este conflicto tuvo como protagonistas a Corea del Sur y a Corea del Norte, siendo estos países altamente influenciados por los Estados Unidos y la Unión Soviética,  respectivamente, las superpotencias de la época.

Ante este panorama, la intervención internacional en la península coreana era de esperar, y Colombia, especialmente, pese a que tuvo un rol secundario, hizo parte de la disputa del conflicto, siendo el país cafetero aliado de Corea del Sur y de Estados Unidos consecuentemente.

Esta entrevista es a Gilberto Diaz Velasco, un veterano que hizo parte del Batallón Colombia, quien también documentó con una cámara fotográfica el cómo se vivía un conflicto de manera activa.

Imagen 3 La lucha colombiana en Corea

Juan Martín Murillo Herrera: Buenas tardes y muchísimas gracias por permitirme entrevistarlo. ¿Quién es usted hoy y qué papel ejerció en la época?

Gilberto Díaz Velasco: Buenas tarde, y bienvenido a mi casa. Mi nombre es Gilberto Díaz Velasco, sargento mayor de la reserva activa de Infantería. 

Yo ingresé al Ejército, y ya estando ahí, pedí mi traslado voluntario al Batallón Colombia. El general Luis Novoa en la escuela de Infantería, cualquier día, en las formaciones, pidió voluntarios para ir a Corea. No decía que íbamos a la guerra, sino que solo íbamos a Corea.

Ahí, entonces, levantamos la mano cinco. Pedían suboficiales, y yo era suboficial. Cinco suboficiales voluntarios levantamos la mano. Los cinco fuimos y volvimos.

JMMH: ¿Cómo fue el viaje?

GDV: El viaje lo hicimos después de los entrenamientos, los cuales no eran fáciles, físicos, psíquicos, todo lo imaginable para soportar una guerra, pero también depende de los años que uno tenga, el como uno asimila las cosas. Yo estaba entrando a los 19 años.

El viaje se hizo primero por Bogotá – Cartagena, Cartagena – Panamá, y ahí un barco nos recogió, ese barco fue enviado por los estadounidenses. Nos dormimos en Cartagena y despertamos en Panamá, y ahí cruzamos en canal para ir al océano Pacífico.

Quince días mar adentro, hasta que llegamos a las islas hawaianas. Allí en Hawái, mientras que el barco se abastecía, nos dieron tres días libres, y salimos a conocer la isla. Muy bonito, una cultura muy diferente a la nuestra en todo. Nos recibieron una maravilla.

Regresamos al barco, y nuevamente estuvimos quince días mar adentro hasta que llegamos a Yokohama (Japón). Llegamos y estuvimos en un campo de concentración americano, donde desayunan las tropas, y luego salimos a recorrer parte de la ciudad durante un par de días. También conocimos Tokio, que en la época era una maravilla.

Imagen 1 La lucha colombiana en CoreaJMMH: ¿Y de ahí salieron a Corea?

GDV: De Yokohama salimos en el mismo barco, y llegamos al puerto de Busan, que ya era territorio coreano. Nos recibieron camiones del ejército con soldados colombianos, y nos llevaron al campo donde estaba el Batallón Colombia. Allá, ellos tenían unas carpas de dormitorio. Allí dormimos, pero esa noche ya se sentían los rasgos de la guerra.

JMMH: ¿Fueron a batallar al día siguiente?

GDV: Al día siguiente, nos levantamos a desayunar. El coronel Luis Novoa nos dio la bienvenida, y nos repartió. El coronel nos dijo “Los suboficiales pasan directamente a la línea”. No fue fácil, era ir al frente de guerra, pero íbamos bien entrenados. Pasamos a la línea, el bautizo de fuego. Pero a esa edad, uno es receptivo a la realidad.

Uno recibe todo eso porque en el Ejército se dice: “O las órdenes se cumplen, o la milicia se acaba”. Entonces los que llegaron, pasaron de una vez a la línea, nadie dijo que no.

JMMH: ¿Cómo los distribuyeron?

GDV: Nos distribuyeron a distintas compañías. Yo fui a la compañía C. Ahí estaba el comandante de mi escuadra, quien ya tenía mando de soldados, lo que era una responsabilidad delicada, ya que eran muchachos, aunque habían unos mayores que yo.

JMMH: ¿Cómo fue estar en primera línea?

GDV: No fue fácil. Dos o tres días después llega la primera patrulla. Es ahí en donde empecé a sentir la realidad de la guerra. Pero antes de la patrulla, se reunían los comandantes de patrulla con los comandantes de compañía. Cada patrulla tenía una misión. Unos de escucha, otros de combate, otros de penetración, en fin.

Eso también dependía de la estación. En ese momento estábamos en verano. Había que estar muy preparados. Saber quién va a la izquierda, quién va a la derecha, como pedir auxilio en caso de peligro, a quién había que pedirle el auxilio para que le den refuerzo a uno.

Pero ya estando en el terreno uno que tiene que estar mirando hacia donde debe ir, y también sobre la carta topográfica a uno también lo van ubicando. Para nosotros, la carta topográfica es la Biblia, por que esa es la que indica en donde uno tiene que estar. De esa manera, con todas las instrucciones que uno recibió, le tiene que ir bien.

Imagen 2 La lucha colombiana en CoreaJMMH: Para cerrar, ¿Cuáles han sido los reconocimientos que les ha dado Colombia a ustedes? Teniendo en cuenta que, de una u otra manera, hacen parte de la historia del país.

GDV: El Estado nos debe dar cuenta de cuántos desaparecidos hubo por allá. He tenido compañeros que han luchado a mi lado y que no han regresado. Así como compañeros con los que he regresado, así hayan vuelto heridos, pero vivos.

Esa situación es en parte nuestra culpa, porque no nos hemos hecho ver. Pero afortunadamente hemos tenido una gran ayuda de la embajada surcoreana en Colombia, así mismo por la misma comunidad surcoreana y de empresas como Samsung.

Pero por otro lado, en Colombia, estoy personalmente agradecido con los medios de comunicación y con las universidades, porque han hecho esfuerzos para contar nuestras historias y que puedan ser conocidas por mucha gente, y en eso también he sido muy hospitalario.

Normalmente, cuando me quieren hacer una entrevista, yo los invito a mi casa, porque tengo muchas fotos de cuando estuve en Corea, por lo que me queda mucho mejor contarles esas historias con ese apoyo fotográfico hecho por mi.

JMMH: Muchas gracias por concederme esta entrevista y por invitarme a su casa. Le agradezco mucho su generosidad.

GDV: Muchas gracias por venir, y siempre serás bienvenido para hablar más de estas historias.

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