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Existen muertes simbólicas; sin necesidad de perder el cuerpo

 Por: Stefanía Bayter 

 

Foto 2. Existen Muertes Simbòlicas sin necesidad de perder el cuerpoAnastasia es una Capitalina de 23 años, hermosa, extrovertida, cuyo corazón aparenta ser un témpano de hielo, pero no es más que una jóven sensible con heridas

que la acompañan desde niña. 

 

Es de pocos amigos, amante de la luna, los entornos verdes, el sol, la música y salir a bailar (no es la chica bohemia aburrida que se imaginaban amigos, también baila hasta el piso al ritmo de una canción moderna).

 

Anastasia ha vivido con su madre Aurora desde siempre, actualmente solo viven 

las dos en una casa modesta al noroccidente de la ciudad. Se tienen la una para la otra, 

y aunque es poco el tiempo que comparten, en el interior hay un amor profundo así no lo expresen constantemente. 

 

Cuatro años atrás

 

Como una familia promedio; vivìan Anastasia y sus dos padres, Aurora y José. Para ese entonces tenían serios problemas de convivencia. Los temperamentos de José y su hija 

eran muy parecidos y entraban en discordia por muchas situaciones que se presentaban.

Aurora es una mujer pasiva, tranquila y de una gran nobleza, no le gustan los conflictos y por eso siempre está al márgen de ellos. 

 

Una tarde, cuando Aurora llegó de trabajar escuchò cuando abría la puerta para ingresar 

a la casa unos gritos, eran su hija y su esposo sosteniendo una nueva discusión. 

 

Anastasia: ¡Tú no nos ayudas en nada, mamá tiene que salir todos los días y joderse

en ese trabajo para que estemos bien y mientras tanto… tú aquí!

 

José: ¡Tú no eres nadie para decirme o reprocharme mis acciones, yo soy tu papá

 y me tienes que respetar.

 

Aurora: Otra vez ustedes peleando, vengo de un dìa bien agotador; en donde lo único

que quiero es descansar y ustedes; como raro; peleando.

 

José: Esta muchacha cada vez está más insoportable, me la tengo que aguantar el 

día entero, sus reproches, su mal genio; ¡si sigue así se va a quedar sola!.

 

Anastasia: Pues si tanto me tiene que aguantar, ¿qué hace aquí? ¡lárguese, lárguese, mi 

mamá y yo vamos a poder salir adelante sin usted, no lo quiero ver!. Quiero

estar solo con mi mamá.

 

...Esas fueron las últimas palabras de aquella discusión. 

 

El dìa siguiente era sábado, Aurora no trabajaba ese día y como de costumbre se tomaba sus somnìferos la noche anterior y seguía de largo en su sueño hasta apróximadamente las 12 del día; Anastasia también era de un buen dormir, nunca madrugaba. 



Cuando las dos despertaron, notaron que José no estaba en casa, tampoco sus maletas, extrañadas lo llamaron y él no contestó; asì fue al día siguiente, la semana siguiente, meses, años y no volvieron a escuchar nunca más la voz de José.

 

Anastasia, desde aquel día no deja de recordar las últimas palabras que le dijo a su padre: “¿qué hace aquí? Lárguese, lárguese, mi mamá y yo vamos a poder salir adelante sin usted, no lo quiero ver. Quiero estar solo con mi mamá”, las mismas palabras que retumban en su cabeza, día y noche; porque sin creerlo sería lo último que le diría a su padre.

 

Por otro lado, el orgullo de José no ha permitido que Anatasia se comunique con él, lo último que se supo es que cambió de ciudad, vive solo, aislado de la multitud.

 

Ahora

Foto 1. Existen Muertes Simbòlicas sin necesidad de perder el cuerpo

Anastasia: Extraño mucho a papá, nunca le dije que lo amaba, que a pesar de las 

diferencias; es mi ejemplo, temo que aquella noche de hace cuatro años haya sido la última vez que lo ví.

 

Aurora: Ya no te lamentes màs por lo sucedido, ustedes tienen temperamentos 

similares y se les hizo complicado llevar una convivencia. 

 

 … Que esto te quede como lección, debes pensar antes de decir cualquier palabra 

que en un momento de enojo puede herir y hasta matar simbòlicamente a la persona 

que más dices querer.

 

Con esta reflexión culmina Aurora para su hija y con esta reflexiòn Anastasia vive su día a día intentando buscar respuestas del por qué actuó de esa manera. ¿Qué falencias o vacíos psicológicos tendría ella para actuar de esta manera?; ¿qué otros tendrá ahora?.

 

Teniendo en cuenta que básicamente rompió con uno de los lazos más importantes que puede tener un ser humano, el de padre e hija. 

 

¿Es posible que antes de vernos por medio de roles con los que hemos sido enviados a la vida nos veamos como seres humanos cualquiera y ante eso expresemos y actuemos indistintamente de quién sea la persona y su significado en nuestra vida?

Foto 3. Existen Muertes Simbòlicas sin necesidad de perder el cuerpo

 

Si deseas conocer más sobre las relaciones parentales del siglo XXI, te invitamos a leer los siguientes artículos:

Infografía: Relaciones parentales en el siglo XXI

La adolescencia, caos o etapa mágica

La adolescencia de ahora sumergida en crisis de salud mental

La adolescencia como proceso dinámico

 

 

OPINIÓN

ACTUALIDAD

Existen muertes simbólicas; sin necesidad de perder el cuerpo

 Por: Stefanía Bayter 

 

Foto 2. Existen Muertes Simbòlicas sin necesidad de perder el cuerpoAnastasia es una Capitalina de 23 años, hermosa, extrovertida, cuyo corazón aparenta ser un témpano de hielo, pero no es más que una jóven sensible con heridas

que la acompañan desde niña. 

 

Es de pocos amigos, amante de la luna, los entornos verdes, el sol, la música y salir a bailar (no es la chica bohemia aburrida que se imaginaban amigos, también baila hasta el piso al ritmo de una canción moderna).

 

Anastasia ha vivido con su madre Aurora desde siempre, actualmente solo viven 

las dos en una casa modesta al noroccidente de la ciudad. Se tienen la una para la otra, 

y aunque es poco el tiempo que comparten, en el interior hay un amor profundo así no lo expresen constantemente. 

 

Cuatro años atrás

 

Como una familia promedio; vivìan Anastasia y sus dos padres, Aurora y José. Para ese entonces tenían serios problemas de convivencia. Los temperamentos de José y su hija 

eran muy parecidos y entraban en discordia por muchas situaciones que se presentaban.

Aurora es una mujer pasiva, tranquila y de una gran nobleza, no le gustan los conflictos y por eso siempre está al márgen de ellos. 

 

Una tarde, cuando Aurora llegó de trabajar escuchò cuando abría la puerta para ingresar 

a la casa unos gritos, eran su hija y su esposo sosteniendo una nueva discusión. 

 

Anastasia: ¡Tú no nos ayudas en nada, mamá tiene que salir todos los días y joderse

en ese trabajo para que estemos bien y mientras tanto… tú aquí!

 

José: ¡Tú no eres nadie para decirme o reprocharme mis acciones, yo soy tu papá

 y me tienes que respetar.

 

Aurora: Otra vez ustedes peleando, vengo de un dìa bien agotador; en donde lo único

que quiero es descansar y ustedes; como raro; peleando.

 

José: Esta muchacha cada vez está más insoportable, me la tengo que aguantar el 

día entero, sus reproches, su mal genio; ¡si sigue así se va a quedar sola!.

 

Anastasia: Pues si tanto me tiene que aguantar, ¿qué hace aquí? ¡lárguese, lárguese, mi 

mamá y yo vamos a poder salir adelante sin usted, no lo quiero ver!. Quiero

estar solo con mi mamá.

 

...Esas fueron las últimas palabras de aquella discusión. 

 

El dìa siguiente era sábado, Aurora no trabajaba ese día y como de costumbre se tomaba sus somnìferos la noche anterior y seguía de largo en su sueño hasta apróximadamente las 12 del día; Anastasia también era de un buen dormir, nunca madrugaba. 



Cuando las dos despertaron, notaron que José no estaba en casa, tampoco sus maletas, extrañadas lo llamaron y él no contestó; asì fue al día siguiente, la semana siguiente, meses, años y no volvieron a escuchar nunca más la voz de José.

 

Anastasia, desde aquel día no deja de recordar las últimas palabras que le dijo a su padre: “¿qué hace aquí? Lárguese, lárguese, mi mamá y yo vamos a poder salir adelante sin usted, no lo quiero ver. Quiero estar solo con mi mamá”, las mismas palabras que retumban en su cabeza, día y noche; porque sin creerlo sería lo último que le diría a su padre.

 

Por otro lado, el orgullo de José no ha permitido que Anatasia se comunique con él, lo último que se supo es que cambió de ciudad, vive solo, aislado de la multitud.

 

Ahora

Foto 1. Existen Muertes Simbòlicas sin necesidad de perder el cuerpo

Anastasia: Extraño mucho a papá, nunca le dije que lo amaba, que a pesar de las 

diferencias; es mi ejemplo, temo que aquella noche de hace cuatro años haya sido la última vez que lo ví.

 

Aurora: Ya no te lamentes màs por lo sucedido, ustedes tienen temperamentos 

similares y se les hizo complicado llevar una convivencia. 

 

 … Que esto te quede como lección, debes pensar antes de decir cualquier palabra 

que en un momento de enojo puede herir y hasta matar simbòlicamente a la persona 

que más dices querer.

 

Con esta reflexión culmina Aurora para su hija y con esta reflexiòn Anastasia vive su día a día intentando buscar respuestas del por qué actuó de esa manera. ¿Qué falencias o vacíos psicológicos tendría ella para actuar de esta manera?; ¿qué otros tendrá ahora?.

 

Teniendo en cuenta que básicamente rompió con uno de los lazos más importantes que puede tener un ser humano, el de padre e hija. 

 

¿Es posible que antes de vernos por medio de roles con los que hemos sido enviados a la vida nos veamos como seres humanos cualquiera y ante eso expresemos y actuemos indistintamente de quién sea la persona y su significado en nuestra vida?

Foto 3. Existen Muertes Simbòlicas sin necesidad de perder el cuerpo

 

Si deseas conocer más sobre las relaciones parentales del siglo XXI, te invitamos a leer los siguientes artículos:

Infografía: Relaciones parentales en el siglo XXI

La adolescencia, caos o etapa mágica

La adolescencia de ahora sumergida en crisis de salud mental

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