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La depresión y yo- Emileth Cerra

Por: Camila Velásquez Duque

 

El trastorno afectivo bipolar provoca altibajos emocionales, que van desde trastornos de depresión hasta episodios maníacos. Estos episodios de cambios de humor duran de días a meses y también pueden estar asociados con pensamientos suicidas.

 

Los episodios maníacos incluyen síntomas como exceso de energía, reducción de la necesidad de dormir y pérdida de noción de la realidad. Los episodios depresivos pueden incluir síntomas como falta de energía, poca motivación y pérdida de interés en las actividades cotidianas. 

 

Emileth Cerra, estudiante de derecho de la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla, fue diagnosticada con trastorno afectivo bipolar y trastorno depresivo mayor, en 2018, después de intentar acabar con su vida por una sobredosis de paracetamol, más conocida como acetaminofen. 

 

Emileth nos abrió las puertas de su casa y su corazón para contarnos una de las peores experiencias de su vida. Desde su lugar favorito, su habitación, nos narra el momento en el que la depresión la convirtió en su peor versión, jugándole una mala pasada a ella y a su familia.

 

Camila Velásquez: Hola Emileth, de antemano te agradezco por aceptar esta entrevista y por tener la valentía de narrarnos tu experiencia con la depresión. Me gustaría conocer tu historia desde el principio, entonces cuéntame ¿Cómo y por qué razón empezó tu depresión?

 

Emileth Cerra: Gracias por la invitación. Mi depresión empezó cuando tenía 13 años, todo empezó por problemas familiares, peleas constantes con mis padres y muy poco amor propio. Empecé a cortarme cada vez que escuchaba discutir a mis padres, para distraer mi dolor emocional con el dolor físico.

 

C.V: ¿En algún momento intentaste acabar con tu vida? 

 

EC: Sí, el 5 de noviembre de 2018 intenté hacerlo, desde septiembre ya venía sintiéndome muy mal emocionalmente, estuve una semana sin dormir y si lograba conciliar el sueño era por 20 minutos o máximo una hora.

La depresión y yo Emileth Cerra jpg 3

La mayoría del tiempo estaba en mi habitación, en ocasiones salía a recibir la comida, me golpeaba, me jalaba el cabello; desde que empecé con esos comportamientos la idea de acabar con mi vida rondaba con mucha más fuerza en mi cabeza.

 

C.V: ¿Cuál sientes que fue la situación que te llevó a pasar del pensamiento al hecho, el detonante?

 

EC: Yo en ese momento cursaba grado once, o sea estaba apunto de graduarme y era algo que me hacía mucha ilusión. Un día mi profesor de física me dijo que él no me daría el aval para graduarme, porque tenía notas muy bajas en su materia.

 

En ese momento me derrumbé, porque para mi, el hecho de graduarme, era una de las pocas cosas que me alegraban.

 

Días después de esta noticia, fui a visitar a una amiga y cuando iba de regreso a mi casa, a eso de las 9 de la noche vi una droguería, entré y quería comprar unas pastillas para el corazón, pero en ese momento no recordaba el nombre.

 

Como no recordaba el nombre de las pastillas, compré una caja de acetaminofén, llegué a mi casa y no había nadie, subí a mi habitación, saqué las pastillas de la caja; primero me tomé diez y luego me tomé otras diez.

 

Cada vez que ingería una pastilla me sentía peor que con la anterior; cuando estoy por tomarme las otras diez pastillas entra mi primo que estaba de visita unos días en mi casa, me quita la caja de la mano, me pregunta por qué había hecho eso y preocupado llama a mi mamá.

 

C.V: Supongo que, después de esto, tú no eras muy consciente porque estabas bajo el efecto de mucho medicamento, pero me gustaría saber ¿Qué recuerdas? ¿Qué hizo tu familia en ese momento?

 

EC: En realidad recuerdo muy poco, recuerdo que mi mamá llegó muy rápido porque estaba cerca y que se veía muy desesperada, recuerdo una llamada de mi papá en la cual me preguntaba por qué había hecho eso, si yo sabía que era la luz de sus ojos y que él no podía vivir sin mi. 

 

Luego de esto me llevaron a una clínica para hacerme un lavado de estómago y tres días después me internaron en una clínica de reposo.

La depresión y yo Emileth Cerra jpg 1

C.V: ¿Cómo la pasaste estando en la clínica de reposo? y cuándo te iban a dar de alta ¿qué sentías? ¿tuviste miedo de enfrentarte nuevamente a la realidad?

 

EC: En la clínica me ayudaron mucho, recuerdo un día en especial que estaba hablando con mi psicóloga y le dije que me daba miedo no ser feliz, a lo que ella respondió que desde su punto de vista la felicidad no existía, que existe la tranquilidad.

 

Luego de esta frase tuve tiempo para cuestionarme muchas cosas y entender un poco mis pensamientos. Mi forma de ver la vida mejoró, me enfoque en pensar en mi. 

 

Claro que cuando iba a salir sentí miedo por enfrentar la realidad, porque mientras estuve en la clínica fue como un momento off en mi vida, pero yo sabía que debía hacerlo, así que me llené de mucho valor y ánimo para mostrarle a las personas que me rodeaban mi mejor versión.

La depresión y yo Emileth Cerra jpg 2

C.V: Definitivamente debemos tener en cuenta a qué pensamientos y sentimientos les damos poder en nuestras vidas, porque estos pueden llevarnos a ser nuestras peor versión y acabar con nuestra historia.

 

También, es importante reconocer y ser conscientes de las pequeñas manifestaciones de lo que puede ser el inicio de una depresión, como tristezas constantes, falta de sueño, entre otras, de esta forma podremos buscar ayuda y mejorar. Nuevamente te agradezco Emileth por contarnos tu historia y me alegro que cada día te sientas más cerca a tu mejor versión.

 

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OPINIÓN

ACTUALIDAD

La depresión y yo- Emileth Cerra

Por: Camila Velásquez Duque

 

El trastorno afectivo bipolar provoca altibajos emocionales, que van desde trastornos de depresión hasta episodios maníacos. Estos episodios de cambios de humor duran de días a meses y también pueden estar asociados con pensamientos suicidas.

 

Los episodios maníacos incluyen síntomas como exceso de energía, reducción de la necesidad de dormir y pérdida de noción de la realidad. Los episodios depresivos pueden incluir síntomas como falta de energía, poca motivación y pérdida de interés en las actividades cotidianas. 

 

Emileth Cerra, estudiante de derecho de la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla, fue diagnosticada con trastorno afectivo bipolar y trastorno depresivo mayor, en 2018, después de intentar acabar con su vida por una sobredosis de paracetamol, más conocida como acetaminofen. 

 

Emileth nos abrió las puertas de su casa y su corazón para contarnos una de las peores experiencias de su vida. Desde su lugar favorito, su habitación, nos narra el momento en el que la depresión la convirtió en su peor versión, jugándole una mala pasada a ella y a su familia.

 

Camila Velásquez: Hola Emileth, de antemano te agradezco por aceptar esta entrevista y por tener la valentía de narrarnos tu experiencia con la depresión. Me gustaría conocer tu historia desde el principio, entonces cuéntame ¿Cómo y por qué razón empezó tu depresión?

 

Emileth Cerra: Gracias por la invitación. Mi depresión empezó cuando tenía 13 años, todo empezó por problemas familiares, peleas constantes con mis padres y muy poco amor propio. Empecé a cortarme cada vez que escuchaba discutir a mis padres, para distraer mi dolor emocional con el dolor físico.

 

C.V: ¿En algún momento intentaste acabar con tu vida? 

 

EC: Sí, el 5 de noviembre de 2018 intenté hacerlo, desde septiembre ya venía sintiéndome muy mal emocionalmente, estuve una semana sin dormir y si lograba conciliar el sueño era por 20 minutos o máximo una hora.

La depresión y yo Emileth Cerra jpg 3

La mayoría del tiempo estaba en mi habitación, en ocasiones salía a recibir la comida, me golpeaba, me jalaba el cabello; desde que empecé con esos comportamientos la idea de acabar con mi vida rondaba con mucha más fuerza en mi cabeza.

 

C.V: ¿Cuál sientes que fue la situación que te llevó a pasar del pensamiento al hecho, el detonante?

 

EC: Yo en ese momento cursaba grado once, o sea estaba apunto de graduarme y era algo que me hacía mucha ilusión. Un día mi profesor de física me dijo que él no me daría el aval para graduarme, porque tenía notas muy bajas en su materia.

 

En ese momento me derrumbé, porque para mi, el hecho de graduarme, era una de las pocas cosas que me alegraban.

 

Días después de esta noticia, fui a visitar a una amiga y cuando iba de regreso a mi casa, a eso de las 9 de la noche vi una droguería, entré y quería comprar unas pastillas para el corazón, pero en ese momento no recordaba el nombre.

 

Como no recordaba el nombre de las pastillas, compré una caja de acetaminofén, llegué a mi casa y no había nadie, subí a mi habitación, saqué las pastillas de la caja; primero me tomé diez y luego me tomé otras diez.

 

Cada vez que ingería una pastilla me sentía peor que con la anterior; cuando estoy por tomarme las otras diez pastillas entra mi primo que estaba de visita unos días en mi casa, me quita la caja de la mano, me pregunta por qué había hecho eso y preocupado llama a mi mamá.

 

C.V: Supongo que, después de esto, tú no eras muy consciente porque estabas bajo el efecto de mucho medicamento, pero me gustaría saber ¿Qué recuerdas? ¿Qué hizo tu familia en ese momento?

 

EC: En realidad recuerdo muy poco, recuerdo que mi mamá llegó muy rápido porque estaba cerca y que se veía muy desesperada, recuerdo una llamada de mi papá en la cual me preguntaba por qué había hecho eso, si yo sabía que era la luz de sus ojos y que él no podía vivir sin mi. 

 

Luego de esto me llevaron a una clínica para hacerme un lavado de estómago y tres días después me internaron en una clínica de reposo.

La depresión y yo Emileth Cerra jpg 1

C.V: ¿Cómo la pasaste estando en la clínica de reposo? y cuándo te iban a dar de alta ¿qué sentías? ¿tuviste miedo de enfrentarte nuevamente a la realidad?

 

EC: En la clínica me ayudaron mucho, recuerdo un día en especial que estaba hablando con mi psicóloga y le dije que me daba miedo no ser feliz, a lo que ella respondió que desde su punto de vista la felicidad no existía, que existe la tranquilidad.

 

Luego de esta frase tuve tiempo para cuestionarme muchas cosas y entender un poco mis pensamientos. Mi forma de ver la vida mejoró, me enfoque en pensar en mi. 

 

Claro que cuando iba a salir sentí miedo por enfrentar la realidad, porque mientras estuve en la clínica fue como un momento off en mi vida, pero yo sabía que debía hacerlo, así que me llené de mucho valor y ánimo para mostrarle a las personas que me rodeaban mi mejor versión.

La depresión y yo Emileth Cerra jpg 2

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