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De víctima al victimario

Por: Katia Corena González

 

En esa misma tarde, un habitante de calle que se encontraba cerca del anillo vial, al escuchar sollozos y gritos desesperados de un niño, llamó a las autoridades. 

Él junto a un grupo de personas, finalmente se toparon con la silueta de un niño desnudo, totalmente atado y colgado de un árbol que, a su misma vez, estaba lleno de quemaduras y cortadas. 

El niño no estaba solo cuando un sujeto desconocido venía acercándose. El sujeto desconocido al ver que venían más personas, se escapó. En seguida de esta escena llegó la policía. 

Todos pensaban que ya era tarde, que el agresor había escapado, de tal manera que el policía Pedro Babativa, planeó una útil estrategia para capturarlo: fingió junto con su patrulla, desalojar el lugar. 

La pequeña víctima, reconoció a su agresor cuando el mismo salió desde los matorrales hacia la carretera. La policía inmediatamente capturó a este sujeto haciéndose pasar por Bonifacio Morera Lizcano.

El hombre fue inmediatamente incluido en una investigación exhaustiva, con ayuda de Medicina Legal, por parte de los investigadores del CTI (Cuerpo Técnico de Investigación), integrantes del DAS y Sijin, y dos fiscales. 

Entre el 14 y el 17 de julio, gracias al intercambio de información de los investigadores de crímenes a menores en el país que tuvo lugar en la ciudad de Pereira lograron hallar la verdadera identidad de Bonifacio tratándose de Luis Alfredo Garavito Cubillos.

Al ser desenmascarado, Garavito empezó a confesar, de manera fría y sin arrepentimiento alguno, todas las formas posibles en que asesinó y torturó a más de 140 niños.DE VÍCTIMA AL VICTIMARIO 1

Muchos se preguntarán, qué tendrá en la mente este ser sin moralidad alguna para agredir brutalmente a seres inocentes y vulnerables, cómo es que alguien puede sentir un placer sexual al matar y violar a niños. 

Normalmente, los asesinos en serie, tuvieron una infancia humillante, atroz e incluso traumática. Como lo es en el caso de Garavito.

Garavito nació el 25 de enero del año 1957, en Génova, un municipio ubicado al sur de Quindío. Garavito nació en medio de la guerra bipartidista, motivo por el cual él junto con sus padres, Manuel Antonio Garavito y Rosa Delia Cubillos, se vieron obligados a trasladarse a Tuluá, ciudad ubicada en el valle del Cauca.

Su infancia estuvo construida a partir de los maltratos que hubo por parte de su padre hacia su madre y hacia él. El padre sufría de alcoholismo, Le propinaba palizas a su hijo, al igual que a su madre; ella sufría de maltrato por parte de su marido, la golpeaba, la zarandeaba y le gritaba. 

Garavito afirma que cuando pequeño tuvo que ver cómo su padre maltrataba a su madre, ver cómo la arrastraba oír los gritos de ayuda. La violencia intrafamiliar de la que fue víctima Garavito, fue la semilla que más adelante cosechó al temible agresor sexual y homicida.

Pero la violencia intrafamiliar no fue suficiente para la formación de este sujeto. A los 12 años de edad, el mejor amigo del padre, aprovechó la confianza que la familia había depositado en él para agredir a Garavito. 

Fue un día, aparentemente común y corriente, que el mejor amigo del padre alejó minuciosamente a Garavito de su familia mediante engaños, para finalmente torturarlo, amarrarlo y violarlo. 

Él mismo confesó que lo golpeaba, le mordía sus genitales y lo quemaba con una vela. Este hecho, que sucedió en varias ocasiones, fue el principal daño, que causaría más adelante los más atroces crímenes en Colombia.

Este hecho fue la gota que rebasó el vaso. Esto hizo que el humilde niño que nació en Génova se transformara en un asesino en serie con una personalidad psicopática. 

Después de haber sido agredido sexualmente, Garavito tomó a unos pájaros para abrirlos y despedazarlos, desahogando toda su ira y todo su dolor de la misma manera en como lo haría más adelante con sus víctimas.

En medio de la pubertad, Garavito comenzó a sentirse atraído por personas de su mismo sexo. Ya todo un muchacho, comenzó a trabajar con su padre dejando la escuela y empezando a consumir alcohol continuamente.

En medio de sus borracheras, comenzaba a imaginar fantasías sexuales con niños en las cuales los torturaba, humillaba y violaba.

 

Fue en una tarde calurosa en la ciudad de Buga, en la década de los setentas en que Garavito se convirtió realmente en un criminal. Después de su ida a la iglesia en la ciudad de Buga, Garavito al fijarse en un niño que estaba caminando, empezó a sentir su primera fantasía sexual de manera fuerte. 

Garavito engañó al niño con dulces y helados llevándolo a una carretera sola intentándolo violar, pero su intento no fue satisfactorio ya que, por los sollozos del niño, las personas que se encontraban cerca se alarmaron. 

Finalmente lo lograron capturar llevándolo a la estación de policía en donde lo encerraron en el calabozo por primera vez. 

Estando encerrado, fue que Garavito descubrió por primera vez el placer tan grande que sintió al ver al niño débil llorando y gritando, y lo excitado que se sintió, de tal manera que sus fantasías empezaron a agravarse cada vez más.

Al ser liberado, Garavito intentó volver a su hogar, pero fue rechazado por su padre y lo echaron de la casa, de tal manera que el mismo empezó andar de trabajo en trabajo.

En ese momento de su vida él se metía con mujeres para disimular su orientación sexual y seguía causando estragos en medio de sus borracheras, teniendo cada vez más fantasías sexuales en donde torturaba de forma muy sádica.

Este personaje alimentaba esas fantasías junto con películas y libros; incluso se obsesionó con Adolf Hitler, lo admiraba ya que este personaje era “respetado” por el mismo miedo que le tenían, por lo poderoso que era. 

Incluso, él admiraba a Campo Elías Delgado, el causante de la masacre de Pozzeto, ya que llamó la atención de muchos colombianos y su nombre estaba en toda la prensa. Era un hecho que Garavito padecía de falta de atención y afecto, el cual tenía muchas ansias y ganas de que todos hablaran de él y ser “respetado”.

Fue un día en el que Garavito estaba trabajando en el Supermecado Centrales, en el que él volvió a sentir ese impulso o esa “fuerza”, como él lo describe, que lo lleva a acercarse a un menor de edad que estaba pasando por ahí; sintió ganas de acariciarlo y violarlo. 

En ese preciso momento él aprovechó sus dos horas de almuerzo, se acercó al menor, lo engañó y se lo llevó a Quimbaya. Y así fue con varios menores mientras Garavito trabajaba en ese supermercado. 

DE VÍCTIMA AL VICTIMIARIO 2

Nadie sospechaba nada, lo único que notaban en él era una actitud demasiado reactiva y agresiva, pero más allá de eso, nadie sabía nada.

El hecho de hacer lo que él mismo pasó y sufrió, lo excitaba, lo llenaba de placer y lo hacía sentir totalmente poderoso como jamás se había sentido, ya que en su infancia él sólo se sintió débil y miserable.

Con el tiempo Garavito ya no sentía placer con sólo acariciándolos y violándolos, sino también empezó a torturarlos con elementos como cuchillas de afeitar, velas y encendedores, amarrándolos y quemándolos. 

Él mismo confesó que al hacerle eso a los niños sentía como si desahogara todo su estrés y ansiedad; él sentía una paz torturando a niños inocentes y vulnerables.

Esta era su rutina: les ofrecía dinero, los llevaba a lugares escondidos en el que lo único que habitaba era el eco de ellos, se terminaba de tomar su trago barato, los golpeaba, los desnudaba, los amarraba, los torturaba de la manera más enferma como quemándolos o mordiéndolos e incluso cortándoles sus genitales.

Garavito creó una nueva estrategia para no ser descubierto, ya que él era consciente de que los crímenes que él cometía ya no era un secreto, así que él empezó a atacar en diferentes poblaciones, como en municipios de Valle del Cauca y Risaralda, camuflándose con lentes oscuros y una gorra.

Este personaje violó y torturó más de 200 niños en un periodo de 12 años; él asesinaba a dos niños por semana aproximadamente. Ya se había convertido en una rutina o en un hobby para él.

Aun así, Garavito fue en 2 ocasiones a Alcohólicos Anónimos, él era consciente de lo que hacía y de su alcoholismo, pero en su “rehabilitación” él aprovechaba los permisos que le daban los fines de semana para salir a buscar otras víctimas e incluso utilizaba los medicamentos que le recetaron los médicos para dopar a los niños.

Luis Alfredo Garavito en medio de su cinismo, psicopatía, y afán por calmar su ansiedad, decidió irse a la iglesia a buscar ayuda. Allí mismo confesó absolutamente todo, desde su problema de alcoholismo, depresión y ansiedad e incluso a la cantidad de crímenes atroces que cometió. 

Ahí mismo se arrodilló, pidió perdón ante Dios y le pidió ayuda para que no se dejara arrastrar más por sus impulsos sexuales. 

Desafortunadamente la iglesia lo perdonó y no lo denunció a las autoridades. Yo me pregunto, cómo es que la iglesia no lleva las medidas necesarias junto con las autoridades ¿tan cegados están dentro de sus creencias que juran que Dios va a sanarlo y va a solucionar todo? 

Si la iglesia lo hubiese entregado, se hubieran prevenido más muertes de niños inocentes (más de los que ya hubo). Como se venía venir, Garavito siguió con sus rutinas de tortura y violaciones, al parecer su proclamación a Dios fue una vil fachada para sí mismo. 

Fue en el año 1992 que Garavito ya se había convertido en un gran asesino en serie; desde 1992 hasta 1998, Garavito ya había cometido más de 200 crímenes; este criminal se había convertido en un sujeto totalmente temido en toda Colombia.

Era un 12 de octubre de 1992, un día húmedo en Jamundí, Valle del Cauca. El humilde muchacho Juan Carlos Ramírez, caminaba por el parque tratando de ganarse cualquier peso. Garavito estaba sentado en ese mismo parque, observando a este joven. 

En una de esas, después de tomarse un par cervezas y al dirigirse a una ferretería a comprar una cuerda, unas velas y cuchillo, se le acercó con gran deseo. 

Garavito le ofreció al niño 1000 pesos para que lo ayudara a sacar unos terneros de un potrero. El niño ilusionado los recibió, ya que para él era mucho. Y así fue, se llevó al pequeño Juan Carlos al potrero más cercano. 

 

Lo golpeó brutalmente, después lo desnudó, le amarró sus manos y sus pies fuertemente, tanto que le cortaba la circulación, le quemó sus brazos, lo violó, cortó sus genitales y lo degolló. 

Al terminar, sintió el placer de calmar el deseo de sus fantasías enfermas, se cambió de ropa y volvió a la cantina horas más tarde con mayor tranquilidad.

Otro de los hechos ocurrió en un potrero ubicado en Tuluá donde un niño cayó en su trampa. Garavito lo golpeó en la cabeza hasta dejarlo casi inconsciente, le amarró las manos y los pies, ahí enseguida se tomó su último sorbo de alcohol, lo violó y para finalizar, lo degolló, le cortó sus genitales y se cambió de ropa.

Como todo campante, Garavito sale de cometer el crimen, y se alejó del lugar dirigiéndose a Trujillo donde se encontraba su hermana Esther quien no tenía ni una sospecha en contra su hermano.

En ese mismo año (1992) hubo otra víctima, fue “el niño de las chanclas”, que Garavito menciona en sus confesiones. Era un 16 de noviembre en Pereira, en que Garavito observaba a un niño que caminaba con unas chanclas más grandes que sus pies. 

El niño fue engañado por este criminal, lo alejó de la población para hacerle lo mismo que a todas sus víctimas: golpearlo, amarrarlo, torturarlo, violarlo, degollarlo y cortarle sus genitales. 

El hecho de que cada caso apareciera en los periódicos, le causaba satisfacción a Garavito, ya que todos estaban pendientes de lo que él hacía, de tal manera que él comenzó a coleccionar cada artículo que hablara de lo que él hacía.

El fetiche de Garavito de quitarle los genitales a sus víctimas, y de torturarlos antes de violarlos, era por sentir ese poder, y dejar de ser ese sujeto vulnerable que fue a los 12 años cuando fue agredido y torturado.

Para no levantar sospechas, en 1993 Garavito se trasladóa Bogotá. Un día en el barrio humilde de Altamira, Garavito observaba cada día a un pequeño que acarrea el mercado de amas de casa a su destino ganándose sus pesitos. 

En una de esas Garavito se acercó al joven, lo engañó como siempre solía hacerlo y lo llevó a un pequeño bosque en medio de las lomas. 

Hizo lo mismo que con otras víctimas, no solo violó y torturó, también le amputó el pulgar del pie derecho. Esto último, por el mismo placer que sintió lo siguió haciendo con sus próximas víctimas, hecho por el cual la prensa se dio cuenta y lo tomó como una firma del asesino.

Garavito no sólo coleccionaba artículos de los casos cometidos, sino también anotaba sus fechas y sus ubicaciones, empezó a coleccionar artículos personales de sus víctimas y guardar fotografías de los mismos; Garavito empezó a tomarles fotografías antes de torturarlos y violarlos.

En 1993, en la ciudad de Tuluá en la terminal de transporte en un día de agosto, Garavito observaba a un niño desorientado, aparentemente parecía perdido. Inmediatamente se acercó al pequeño ofreciéndole “ayuda”, él mismo aceptó cayendo en la atroz trampa. 

Garavito lo condujo a las afueras del pueblo; para el niño era un paseo más, para el asesino una oportunidad más para saciar su placer. 

Garavito empezó a tomar del trago barato ofreciéndole alniño, el cual él mismo aceptó. Garavito en seguida comienza a golpear al pequeño y a amarrarlo rápidamente, pero esta vez su víctima fue astuta.

El niño le dice que lo desate, Garavito lo desata, tomaotros sorbos con él de trago, se deja acariciar hasta que, de un momento a otro, el niño se arma de valor con el cuchillo pero lastimosamente Garavito lo termina asesinando.

DE VÍCTIMA AL VICTIMARIO 3

En el año de 1996, Luis Alfredo Garavito Cubillos ya se había convertido en el asesino en serie más peligroso del país. Después de que los periódicos publicaran su nombre completo, Garavito empezó a utilizar el nombre Bonifacio Morera Lizcano.

El 28 de junio de 1998, agregó un crimen más a su enorme lista. Los gemelos Carlos Alberto y Jorge Tabasco, terminaron siendo víctimas en el barrio Cuba ubicado en Pereira. 

Este asesino los engañó como siempre lo hacía, los llevó hasta un potrero, cerca de un batallón del Ejército, los golpeó, les apuñaló las piernas, los amarró, los torturó y finalmente los violó. 

En este mismo año fue que Garavito decidió pasar la frontera llegando a Ecuador, ya que en Colombia la polémica fuerte era él. En este país vecino, Garavito también causó centenares de muertes de niños totalmente inocentes.

Después de ingresar al país de nuevo por Putumayo, Garavito llega a Villavicencio, en donde fue capturado como lo mencioné al inicio, en donde terminó confesando todos los crímenes que cometió.

El 22 de abril de 1999 fue el fin para Luis Alfredo Garavito Cubillos, y de muchas incertidumbres en Colombia. Este sujeto producía mucho miedo, tristeza y rabia a los colombianos. 

En el año 2000, lo sometieron a una condena de 40 años por el homicidio de Ronald Delgado, pero después de imputar 172 procesos entre los años 2001 y 2008, fue sometido a una condena de 1878 años de cárcel. 

Pero, las leyes colombianas parecen ser un chiste, existen diferentes rebajas para este castigo, como disminuir una tercera parte por colaborar con la justicia confesando todos los datos necesarios, agregando otras rebajas por trabajo, estudio y buena conducta.

A Garavito le rebajaron 40 años de cárcel y es probable que salga en el 2022.

En el año 2006, el presentador de televisión “Pirry” (Guillermo Prieto Larrota), realizó un documental transmitido por RCN, en el cual se analizó el caso, se escucharon a expertos y se entrevistó al mismísimo Luis Alfredo Garavito Cubillos. 

El asesino sólo trataba de engañar a los medios de comunicación y a la población colombiana. 

Garavito dice que él se había entregado al cristianismo, que se había purgado y que ya era otra persona e incluso trataba de convencer a las víctimas que él sí asesinó, pero nunca violó: 

“Sólo encontraron óseos, medicina legal cómo va a saber si fueron violados o no […] No han encontrado muestras de semen […] Yo no tengo erección, yo tengo un problema de disfunción eréctil”. Decía con plena seguridad Garavito. 

Mientras tanto, en una entrevista a una de sus tantas víctimas, el joven decía: “Me comenzó a morder el cuerpo, me babeaba por todas partes, yo lloraba y trataba de gritar y él me decía que no gritara, que no haga bulla o sino me mataba. Yo con ese miedo, me volteó boca abajo para violarme”.

Expertos afirman que después de estudiar las conductas de Garavito y entre otros asesinos en serie, las mismas no son modificables, es decir, los asesinatos que este tipo de asesinos cometen, son debido a su personalidad y a su mentalidad, de la forma de cómo perciben el mundo y de lo que vivieron.

Él debería estar internado en un hospital psiquiátrico, o si es en la cárcel, que sea cadena perpetua o pena de muerte como lo es en otros países, porque es inaudito que pongan una misma ley para alguien que mató a una persona, a una persona que torturó, violó y asesinó a más de 200 niños. 

Asesinos como Garavito son tan cínicos de fingir que están “rehabilitados” para quedar en libertad. Está la plena seguridad de que si Luis Alfredo Garavito Cubillos, por la personalidad y el problema psiquiátrico de este personaje, queda en libertad, él volverá a matar, torturando y abusando sexualmente a niños inocentes.

 

 

 

OPINIÓN

ACTUALIDAD

De víctima al victimario

Por: Katia Corena González

 

En esa misma tarde, un habitante de calle que se encontraba cerca del anillo vial, al escuchar sollozos y gritos desesperados de un niño, llamó a las autoridades. 

Él junto a un grupo de personas, finalmente se toparon con la silueta de un niño desnudo, totalmente atado y colgado de un árbol que, a su misma vez, estaba lleno de quemaduras y cortadas. 

El niño no estaba solo cuando un sujeto desconocido venía acercándose. El sujeto desconocido al ver que venían más personas, se escapó. En seguida de esta escena llegó la policía. 

Todos pensaban que ya era tarde, que el agresor había escapado, de tal manera que el policía Pedro Babativa, planeó una útil estrategia para capturarlo: fingió junto con su patrulla, desalojar el lugar. 

La pequeña víctima, reconoció a su agresor cuando el mismo salió desde los matorrales hacia la carretera. La policía inmediatamente capturó a este sujeto haciéndose pasar por Bonifacio Morera Lizcano.

El hombre fue inmediatamente incluido en una investigación exhaustiva, con ayuda de Medicina Legal, por parte de los investigadores del CTI (Cuerpo Técnico de Investigación), integrantes del DAS y Sijin, y dos fiscales. 

Entre el 14 y el 17 de julio, gracias al intercambio de información de los investigadores de crímenes a menores en el país que tuvo lugar en la ciudad de Pereira lograron hallar la verdadera identidad de Bonifacio tratándose de Luis Alfredo Garavito Cubillos.

Al ser desenmascarado, Garavito empezó a confesar, de manera fría y sin arrepentimiento alguno, todas las formas posibles en que asesinó y torturó a más de 140 niños.DE VÍCTIMA AL VICTIMARIO 1

Muchos se preguntarán, qué tendrá en la mente este ser sin moralidad alguna para agredir brutalmente a seres inocentes y vulnerables, cómo es que alguien puede sentir un placer sexual al matar y violar a niños. 

Normalmente, los asesinos en serie, tuvieron una infancia humillante, atroz e incluso traumática. Como lo es en el caso de Garavito.

Garavito nació el 25 de enero del año 1957, en Génova, un municipio ubicado al sur de Quindío. Garavito nació en medio de la guerra bipartidista, motivo por el cual él junto con sus padres, Manuel Antonio Garavito y Rosa Delia Cubillos, se vieron obligados a trasladarse a Tuluá, ciudad ubicada en el valle del Cauca.

Su infancia estuvo construida a partir de los maltratos que hubo por parte de su padre hacia su madre y hacia él. El padre sufría de alcoholismo, Le propinaba palizas a su hijo, al igual que a su madre; ella sufría de maltrato por parte de su marido, la golpeaba, la zarandeaba y le gritaba. 

Garavito afirma que cuando pequeño tuvo que ver cómo su padre maltrataba a su madre, ver cómo la arrastraba oír los gritos de ayuda. La violencia intrafamiliar de la que fue víctima Garavito, fue la semilla que más adelante cosechó al temible agresor sexual y homicida.

Pero la violencia intrafamiliar no fue suficiente para la formación de este sujeto. A los 12 años de edad, el mejor amigo del padre, aprovechó la confianza que la familia había depositado en él para agredir a Garavito. 

Fue un día, aparentemente común y corriente, que el mejor amigo del padre alejó minuciosamente a Garavito de su familia mediante engaños, para finalmente torturarlo, amarrarlo y violarlo. 

Él mismo confesó que lo golpeaba, le mordía sus genitales y lo quemaba con una vela. Este hecho, que sucedió en varias ocasiones, fue el principal daño, que causaría más adelante los más atroces crímenes en Colombia.

Este hecho fue la gota que rebasó el vaso. Esto hizo que el humilde niño que nació en Génova se transformara en un asesino en serie con una personalidad psicopática. 

Después de haber sido agredido sexualmente, Garavito tomó a unos pájaros para abrirlos y despedazarlos, desahogando toda su ira y todo su dolor de la misma manera en como lo haría más adelante con sus víctimas.

En medio de la pubertad, Garavito comenzó a sentirse atraído por personas de su mismo sexo. Ya todo un muchacho, comenzó a trabajar con su padre dejando la escuela y empezando a consumir alcohol continuamente.

En medio de sus borracheras, comenzaba a imaginar fantasías sexuales con niños en las cuales los torturaba, humillaba y violaba.

 

Fue en una tarde calurosa en la ciudad de Buga, en la década de los setentas en que Garavito se convirtió realmente en un criminal. Después de su ida a la iglesia en la ciudad de Buga, Garavito al fijarse en un niño que estaba caminando, empezó a sentir su primera fantasía sexual de manera fuerte. 

Garavito engañó al niño con dulces y helados llevándolo a una carretera sola intentándolo violar, pero su intento no fue satisfactorio ya que, por los sollozos del niño, las personas que se encontraban cerca se alarmaron. 

Finalmente lo lograron capturar llevándolo a la estación de policía en donde lo encerraron en el calabozo por primera vez. 

Estando encerrado, fue que Garavito descubrió por primera vez el placer tan grande que sintió al ver al niño débil llorando y gritando, y lo excitado que se sintió, de tal manera que sus fantasías empezaron a agravarse cada vez más.

Al ser liberado, Garavito intentó volver a su hogar, pero fue rechazado por su padre y lo echaron de la casa, de tal manera que el mismo empezó andar de trabajo en trabajo.

En ese momento de su vida él se metía con mujeres para disimular su orientación sexual y seguía causando estragos en medio de sus borracheras, teniendo cada vez más fantasías sexuales en donde torturaba de forma muy sádica.

Este personaje alimentaba esas fantasías junto con películas y libros; incluso se obsesionó con Adolf Hitler, lo admiraba ya que este personaje era “respetado” por el mismo miedo que le tenían, por lo poderoso que era. 

Incluso, él admiraba a Campo Elías Delgado, el causante de la masacre de Pozzeto, ya que llamó la atención de muchos colombianos y su nombre estaba en toda la prensa. Era un hecho que Garavito padecía de falta de atención y afecto, el cual tenía muchas ansias y ganas de que todos hablaran de él y ser “respetado”.

Fue un día en el que Garavito estaba trabajando en el Supermecado Centrales, en el que él volvió a sentir ese impulso o esa “fuerza”, como él lo describe, que lo lleva a acercarse a un menor de edad que estaba pasando por ahí; sintió ganas de acariciarlo y violarlo. 

En ese preciso momento él aprovechó sus dos horas de almuerzo, se acercó al menor, lo engañó y se lo llevó a Quimbaya. Y así fue con varios menores mientras Garavito trabajaba en ese supermercado. 

DE VÍCTIMA AL VICTIMIARIO 2

Nadie sospechaba nada, lo único que notaban en él era una actitud demasiado reactiva y agresiva, pero más allá de eso, nadie sabía nada.

El hecho de hacer lo que él mismo pasó y sufrió, lo excitaba, lo llenaba de placer y lo hacía sentir totalmente poderoso como jamás se había sentido, ya que en su infancia él sólo se sintió débil y miserable.

Con el tiempo Garavito ya no sentía placer con sólo acariciándolos y violándolos, sino también empezó a torturarlos con elementos como cuchillas de afeitar, velas y encendedores, amarrándolos y quemándolos. 

Él mismo confesó que al hacerle eso a los niños sentía como si desahogara todo su estrés y ansiedad; él sentía una paz torturando a niños inocentes y vulnerables.

Esta era su rutina: les ofrecía dinero, los llevaba a lugares escondidos en el que lo único que habitaba era el eco de ellos, se terminaba de tomar su trago barato, los golpeaba, los desnudaba, los amarraba, los torturaba de la manera más enferma como quemándolos o mordiéndolos e incluso cortándoles sus genitales.

Garavito creó una nueva estrategia para no ser descubierto, ya que él era consciente de que los crímenes que él cometía ya no era un secreto, así que él empezó a atacar en diferentes poblaciones, como en municipios de Valle del Cauca y Risaralda, camuflándose con lentes oscuros y una gorra.

Este personaje violó y torturó más de 200 niños en un periodo de 12 años; él asesinaba a dos niños por semana aproximadamente. Ya se había convertido en una rutina o en un hobby para él.

Aun así, Garavito fue en 2 ocasiones a Alcohólicos Anónimos, él era consciente de lo que hacía y de su alcoholismo, pero en su “rehabilitación” él aprovechaba los permisos que le daban los fines de semana para salir a buscar otras víctimas e incluso utilizaba los medicamentos que le recetaron los médicos para dopar a los niños.

Luis Alfredo Garavito en medio de su cinismo, psicopatía, y afán por calmar su ansiedad, decidió irse a la iglesia a buscar ayuda. Allí mismo confesó absolutamente todo, desde su problema de alcoholismo, depresión y ansiedad e incluso a la cantidad de crímenes atroces que cometió. 

Ahí mismo se arrodilló, pidió perdón ante Dios y le pidió ayuda para que no se dejara arrastrar más por sus impulsos sexuales. 

Desafortunadamente la iglesia lo perdonó y no lo denunció a las autoridades. Yo me pregunto, cómo es que la iglesia no lleva las medidas necesarias junto con las autoridades ¿tan cegados están dentro de sus creencias que juran que Dios va a sanarlo y va a solucionar todo? 

Si la iglesia lo hubiese entregado, se hubieran prevenido más muertes de niños inocentes (más de los que ya hubo). Como se venía venir, Garavito siguió con sus rutinas de tortura y violaciones, al parecer su proclamación a Dios fue una vil fachada para sí mismo. 

Fue en el año 1992 que Garavito ya se había convertido en un gran asesino en serie; desde 1992 hasta 1998, Garavito ya había cometido más de 200 crímenes; este criminal se había convertido en un sujeto totalmente temido en toda Colombia.

Era un 12 de octubre de 1992, un día húmedo en Jamundí, Valle del Cauca. El humilde muchacho Juan Carlos Ramírez, caminaba por el parque tratando de ganarse cualquier peso. Garavito estaba sentado en ese mismo parque, observando a este joven. 

En una de esas, después de tomarse un par cervezas y al dirigirse a una ferretería a comprar una cuerda, unas velas y cuchillo, se le acercó con gran deseo. 

Garavito le ofreció al niño 1000 pesos para que lo ayudara a sacar unos terneros de un potrero. El niño ilusionado los recibió, ya que para él era mucho. Y así fue, se llevó al pequeño Juan Carlos al potrero más cercano. 

 

Lo golpeó brutalmente, después lo desnudó, le amarró sus manos y sus pies fuertemente, tanto que le cortaba la circulación, le quemó sus brazos, lo violó, cortó sus genitales y lo degolló. 

Al terminar, sintió el placer de calmar el deseo de sus fantasías enfermas, se cambió de ropa y volvió a la cantina horas más tarde con mayor tranquilidad.

Otro de los hechos ocurrió en un potrero ubicado en Tuluá donde un niño cayó en su trampa. Garavito lo golpeó en la cabeza hasta dejarlo casi inconsciente, le amarró las manos y los pies, ahí enseguida se tomó su último sorbo de alcohol, lo violó y para finalizar, lo degolló, le cortó sus genitales y se cambió de ropa.

Como todo campante, Garavito sale de cometer el crimen, y se alejó del lugar dirigiéndose a Trujillo donde se encontraba su hermana Esther quien no tenía ni una sospecha en contra su hermano.

En ese mismo año (1992) hubo otra víctima, fue “el niño de las chanclas”, que Garavito menciona en sus confesiones. Era un 16 de noviembre en Pereira, en que Garavito observaba a un niño que caminaba con unas chanclas más grandes que sus pies. 

El niño fue engañado por este criminal, lo alejó de la población para hacerle lo mismo que a todas sus víctimas: golpearlo, amarrarlo, torturarlo, violarlo, degollarlo y cortarle sus genitales. 

El hecho de que cada caso apareciera en los periódicos, le causaba satisfacción a Garavito, ya que todos estaban pendientes de lo que él hacía, de tal manera que él comenzó a coleccionar cada artículo que hablara de lo que él hacía.

El fetiche de Garavito de quitarle los genitales a sus víctimas, y de torturarlos antes de violarlos, era por sentir ese poder, y dejar de ser ese sujeto vulnerable que fue a los 12 años cuando fue agredido y torturado.

Para no levantar sospechas, en 1993 Garavito se trasladóa Bogotá. Un día en el barrio humilde de Altamira, Garavito observaba cada día a un pequeño que acarrea el mercado de amas de casa a su destino ganándose sus pesitos. 

En una de esas Garavito se acercó al joven, lo engañó como siempre solía hacerlo y lo llevó a un pequeño bosque en medio de las lomas. 

Hizo lo mismo que con otras víctimas, no solo violó y torturó, también le amputó el pulgar del pie derecho. Esto último, por el mismo placer que sintió lo siguió haciendo con sus próximas víctimas, hecho por el cual la prensa se dio cuenta y lo tomó como una firma del asesino.

Garavito no sólo coleccionaba artículos de los casos cometidos, sino también anotaba sus fechas y sus ubicaciones, empezó a coleccionar artículos personales de sus víctimas y guardar fotografías de los mismos; Garavito empezó a tomarles fotografías antes de torturarlos y violarlos.

En 1993, en la ciudad de Tuluá en la terminal de transporte en un día de agosto, Garavito observaba a un niño desorientado, aparentemente parecía perdido. Inmediatamente se acercó al pequeño ofreciéndole “ayuda”, él mismo aceptó cayendo en la atroz trampa. 

Garavito lo condujo a las afueras del pueblo; para el niño era un paseo más, para el asesino una oportunidad más para saciar su placer. 

Garavito empezó a tomar del trago barato ofreciéndole alniño, el cual él mismo aceptó. Garavito en seguida comienza a golpear al pequeño y a amarrarlo rápidamente, pero esta vez su víctima fue astuta.

El niño le dice que lo desate, Garavito lo desata, tomaotros sorbos con él de trago, se deja acariciar hasta que, de un momento a otro, el niño se arma de valor con el cuchillo pero lastimosamente Garavito lo termina asesinando.

DE VÍCTIMA AL VICTIMARIO 3

En el año de 1996, Luis Alfredo Garavito Cubillos ya se había convertido en el asesino en serie más peligroso del país. Después de que los periódicos publicaran su nombre completo, Garavito empezó a utilizar el nombre Bonifacio Morera Lizcano.

El 28 de junio de 1998, agregó un crimen más a su enorme lista. Los gemelos Carlos Alberto y Jorge Tabasco, terminaron siendo víctimas en el barrio Cuba ubicado en Pereira. 

Este asesino los engañó como siempre lo hacía, los llevó hasta un potrero, cerca de un batallón del Ejército, los golpeó, les apuñaló las piernas, los amarró, los torturó y finalmente los violó. 

En este mismo año fue que Garavito decidió pasar la frontera llegando a Ecuador, ya que en Colombia la polémica fuerte era él. En este país vecino, Garavito también causó centenares de muertes de niños totalmente inocentes.

Después de ingresar al país de nuevo por Putumayo, Garavito llega a Villavicencio, en donde fue capturado como lo mencioné al inicio, en donde terminó confesando todos los crímenes que cometió.

El 22 de abril de 1999 fue el fin para Luis Alfredo Garavito Cubillos, y de muchas incertidumbres en Colombia. Este sujeto producía mucho miedo, tristeza y rabia a los colombianos. 

En el año 2000, lo sometieron a una condena de 40 años por el homicidio de Ronald Delgado, pero después de imputar 172 procesos entre los años 2001 y 2008, fue sometido a una condena de 1878 años de cárcel. 

Pero, las leyes colombianas parecen ser un chiste, existen diferentes rebajas para este castigo, como disminuir una tercera parte por colaborar con la justicia confesando todos los datos necesarios, agregando otras rebajas por trabajo, estudio y buena conducta.

A Garavito le rebajaron 40 años de cárcel y es probable que salga en el 2022.

En el año 2006, el presentador de televisión “Pirry” (Guillermo Prieto Larrota), realizó un documental transmitido por RCN, en el cual se analizó el caso, se escucharon a expertos y se entrevistó al mismísimo Luis Alfredo Garavito Cubillos. 

El asesino sólo trataba de engañar a los medios de comunicación y a la población colombiana. 

Garavito dice que él se había entregado al cristianismo, que se había purgado y que ya era otra persona e incluso trataba de convencer a las víctimas que él sí asesinó, pero nunca violó: 

“Sólo encontraron óseos, medicina legal cómo va a saber si fueron violados o no […] No han encontrado muestras de semen […] Yo no tengo erección, yo tengo un problema de disfunción eréctil”. Decía con plena seguridad Garavito. 

Mientras tanto, en una entrevista a una de sus tantas víctimas, el joven decía: “Me comenzó a morder el cuerpo, me babeaba por todas partes, yo lloraba y trataba de gritar y él me decía que no gritara, que no haga bulla o sino me mataba. Yo con ese miedo, me volteó boca abajo para violarme”.

Expertos afirman que después de estudiar las conductas de Garavito y entre otros asesinos en serie, las mismas no son modificables, es decir, los asesinatos que este tipo de asesinos cometen, son debido a su personalidad y a su mentalidad, de la forma de cómo perciben el mundo y de lo que vivieron.

Él debería estar internado en un hospital psiquiátrico, o si es en la cárcel, que sea cadena perpetua o pena de muerte como lo es en otros países, porque es inaudito que pongan una misma ley para alguien que mató a una persona, a una persona que torturó, violó y asesinó a más de 200 niños. 

Asesinos como Garavito son tan cínicos de fingir que están “rehabilitados” para quedar en libertad. Está la plena seguridad de que si Luis Alfredo Garavito Cubillos, por la personalidad y el problema psiquiátrico de este personaje, queda en libertad, él volverá a matar, torturando y abusando sexualmente a niños inocentes.

 

 

 

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