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El Comienzo De Todo

Realizado por: Liliana Delgado Montoya.

El comienzo de todo.1El viento corría por mis mejillas, mis piernas estaban cansadas, y mi corazón acelerado, la respiración entre cortada me hacía sentir aún más cansada en esa ciclovía. Eran aproximadamente las 8:00 de la noche en el barrio Suba en la ciudad de Bogotá.

Iba escuchando música con el mayor volumen posible para no sentir el desolado camino, cuando de pronto veo personas a una corta distancia agrupados y con caras de asombro, observando a todos lados y un poco confundidos, me acerco con curiosidad para saber qué pasaba.

Cuando llegué y me logro hacer partícipe de la multitud, me retiro los audífonos y pregunto, ¿qué sucede?, cuando una señorita de unos 20 años me señala cinco gatos recién nacidos en una caneca de basura, cuatro negros y uno de color gris, temblando y maullando, apenas con sus ojos cerrados y su cordón umbilical.

Todos se preguntaban cómo ayudarlos, cómo alimentarlos si apenas eran recién nacidos y no encontraban a su mamá, ¿y si su mamá solo dio la cría y se fue? ¿Qué tal regrese por sus bebés?

Llena de compasión tome uno, lo abrigue rápidamente con mi gorro de lana y lo acerque a mi pecho para darle calor. Todos me observaron y preguntaron si podía adoptarlos, con un hueco en el pecho y tristeza conteste que no contaba con los recursos para mantenerlos a todos.

Nadie sabía cómo reaccionar o qué hacer, yo solo podía ayudar a un pequeño y rogarle a Dios que protegiera a los otros cuatro gorditos.

Tome mi bicicleta y seguí mi camino, ahora con más cuidado para no lastimar al bebé, encontré una veterinaria abierta e ingresé rápidamente para que me atendieran. Un doctor me atendió y revisó al pequeño, él indicó que debía alimentarlo con una mezcla de leche, huevo y gelatina que debía hervirla y dársela con un gotero.

Salí del veterinario y llegué a mi casa, toda mi familia lo acogió con cariño. El gato emitía pequeños sonidos y movía su cabecita.

Desde entonces comenzamos una historia con Billy, el nuevo integrante, quien salía a tomar el sol en una manta para bebés con mi hermana, ella un poco nerviosa, lo cuidaba para que estuviera cómodo.

Una semana después Billy empezó a abrir sus ojos y a dar sus primeros pasos, estaba nerviosa porque no quería que se fuese a lastimar, así que todos estábamos muy pendientes.

Nunca dejábamos solo al pequeño Billy, siempre estábamos cuidándolo para que nunca le pasara nada. Nuestra prioridad siempre fue el pequeño, además de sus otros amigos, los 7 perros que años anteriores habíamos adoptado.

El comienzo de todo.2Eran las 7 de la noche un viernes del mes de noviembre cuando Billy y yo estábamos mirando televisión, nunca pensé que se podía sentir tanto amor por un animalito, como una conexión, un sentimiento tan fuerte de no querer perder nunca a esa persona, en este caso a un animal, como lo era Billy.

Observe a Billy, lo abrace y le dije que nunca quería perderlo, él me miró con sus ojos grises y siguió mirando televisión. Justo en ese momento sentí que algo pasaría, tuve un presentimiento, una sensación extraña que me hizo sentir un vacío en el estómago, trate de olvidar esa sensación y seguí mirando la televisión.

Esa misma noche me lavé los dientes, me despedí de Billy y me fui a dormir, durante la madrugada no sentí el pequeño calor de Billy o sus patitas caminando a mi alrededor buscando compañía, lo cual era extraño ya que siempre dormíamos juntos.

A la mañana siguiente me desperté con un vacío en el pecho, la cabeza me pesaba y los ojos se cerraban por el sueño, tomé una ducha y me fui a estudiar, ya que debía presentar el examen de matemáticas.

Al llegar de clase, salude a mi mamá, le pregunta en donde estaba mi bebé, a lo que ella respondió que no lo encontraba.

De inmediato Salí en su búsqueda al patio de mi casa, donde había un árbol de cerezas y de sauco para ver si allí estaba, caminé por el resto de mi casa y tampoco lo encontré.

Comencé a llamarlo angustiada, mi corazón latía muy rápido, me sudaban las manos, empecé a escuchar su maullido y rápidamente comencé a buscarlo, pero no lo encontraba ya que simplemente era una jugada de mi cerebro.

Llegó mi hermana a casa y le comenté. Ella comenzó a buscarlo junto con mis otros 2 hermanos, mi mamá y mi mejor amiga. No había rastro de él.

Sin resultados me sentí frustrada, Charly mi perro se sentó junto a mí, lo miré y le dije “Charly, ayúdeme a encontrar a Billy, búscalo”, el perro salió corriendo a toda prisa, y comenzó a ladrar fuertemente, mi hermano salió detrás de Charly.

El comienzo de todo.3Yo observaba la situación, cómo mi hermano se tomaba la cabeza con angustia y me miraba, como Charly seguía ladrando, pero ahora con menor fuerza, me acerque a donde estaban y observe el cuerpo de Billy en mi patio, lleno de tierra, sin vida, hincado y con sus ojos abiertos.

Sentí que el tiempo se detuvo, sentía romperse algo en mi pecho, un dolor agudo, y las lágrimas caer ardiéndome en las mejillas.

Tomaron el cuerpo de Billy y lo enterraron, el silencio inundaba el velorio, corrí a mi cuarto y abrace fuertemente sus juguetes, llore porque no estuve para cuidar a mi pequeño bebé.

Las siguientes semanas fueron llenas de lágrimas y dolor que ardía en el centro de mi pecho, abrazando cada momento sus juguetes y camita, pensando en que nunca olvidaría a mi gran amigo y compañero, creyendo firmemente que ahora está en el cielo.

 

Si quieres saber más sobre la protección animal haz click en:

Abriendo Brecha

 - Proyecto para implementar cátedra de protección animal

 -  Maltrato animal, otra crisis que avanza en medio de la pandemia

Cuidemos a los que nos cuidan

-   Heroés en acción 

 

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El comienzo de todo.1El viento corría por mis mejillas, mis piernas estaban cansadas, y mi corazón acelerado, la respiración entre cortada me hacía sentir aún más cansada en esa ciclovía. Eran aproximadamente las 8:00 de la noche en el barrio Suba en la ciudad de Bogotá.

Iba escuchando música con el mayor volumen posible para no sentir el desolado camino, cuando de pronto veo personas a una corta distancia agrupados y con caras de asombro, observando a todos lados y un poco confundidos, me acerco con curiosidad para saber qué pasaba.

Cuando llegué y me logro hacer partícipe de la multitud, me retiro los audífonos y pregunto, ¿qué sucede?, cuando una señorita de unos 20 años me señala cinco gatos recién nacidos en una caneca de basura, cuatro negros y uno de color gris, temblando y maullando, apenas con sus ojos cerrados y su cordón umbilical.

Todos se preguntaban cómo ayudarlos, cómo alimentarlos si apenas eran recién nacidos y no encontraban a su mamá, ¿y si su mamá solo dio la cría y se fue? ¿Qué tal regrese por sus bebés?

Llena de compasión tome uno, lo abrigue rápidamente con mi gorro de lana y lo acerque a mi pecho para darle calor. Todos me observaron y preguntaron si podía adoptarlos, con un hueco en el pecho y tristeza conteste que no contaba con los recursos para mantenerlos a todos.

Nadie sabía cómo reaccionar o qué hacer, yo solo podía ayudar a un pequeño y rogarle a Dios que protegiera a los otros cuatro gorditos.

Tome mi bicicleta y seguí mi camino, ahora con más cuidado para no lastimar al bebé, encontré una veterinaria abierta e ingresé rápidamente para que me atendieran. Un doctor me atendió y revisó al pequeño, él indicó que debía alimentarlo con una mezcla de leche, huevo y gelatina que debía hervirla y dársela con un gotero.

Salí del veterinario y llegué a mi casa, toda mi familia lo acogió con cariño. El gato emitía pequeños sonidos y movía su cabecita.

Desde entonces comenzamos una historia con Billy, el nuevo integrante, quien salía a tomar el sol en una manta para bebés con mi hermana, ella un poco nerviosa, lo cuidaba para que estuviera cómodo.

Una semana después Billy empezó a abrir sus ojos y a dar sus primeros pasos, estaba nerviosa porque no quería que se fuese a lastimar, así que todos estábamos muy pendientes.

Nunca dejábamos solo al pequeño Billy, siempre estábamos cuidándolo para que nunca le pasara nada. Nuestra prioridad siempre fue el pequeño, además de sus otros amigos, los 7 perros que años anteriores habíamos adoptado.

El comienzo de todo.2Eran las 7 de la noche un viernes del mes de noviembre cuando Billy y yo estábamos mirando televisión, nunca pensé que se podía sentir tanto amor por un animalito, como una conexión, un sentimiento tan fuerte de no querer perder nunca a esa persona, en este caso a un animal, como lo era Billy.

Observe a Billy, lo abrace y le dije que nunca quería perderlo, él me miró con sus ojos grises y siguió mirando televisión. Justo en ese momento sentí que algo pasaría, tuve un presentimiento, una sensación extraña que me hizo sentir un vacío en el estómago, trate de olvidar esa sensación y seguí mirando la televisión.

Esa misma noche me lavé los dientes, me despedí de Billy y me fui a dormir, durante la madrugada no sentí el pequeño calor de Billy o sus patitas caminando a mi alrededor buscando compañía, lo cual era extraño ya que siempre dormíamos juntos.

A la mañana siguiente me desperté con un vacío en el pecho, la cabeza me pesaba y los ojos se cerraban por el sueño, tomé una ducha y me fui a estudiar, ya que debía presentar el examen de matemáticas.

Al llegar de clase, salude a mi mamá, le pregunta en donde estaba mi bebé, a lo que ella respondió que no lo encontraba.

De inmediato Salí en su búsqueda al patio de mi casa, donde había un árbol de cerezas y de sauco para ver si allí estaba, caminé por el resto de mi casa y tampoco lo encontré.

Comencé a llamarlo angustiada, mi corazón latía muy rápido, me sudaban las manos, empecé a escuchar su maullido y rápidamente comencé a buscarlo, pero no lo encontraba ya que simplemente era una jugada de mi cerebro.

Llegó mi hermana a casa y le comenté. Ella comenzó a buscarlo junto con mis otros 2 hermanos, mi mamá y mi mejor amiga. No había rastro de él.

Sin resultados me sentí frustrada, Charly mi perro se sentó junto a mí, lo miré y le dije “Charly, ayúdeme a encontrar a Billy, búscalo”, el perro salió corriendo a toda prisa, y comenzó a ladrar fuertemente, mi hermano salió detrás de Charly.

El comienzo de todo.3Yo observaba la situación, cómo mi hermano se tomaba la cabeza con angustia y me miraba, como Charly seguía ladrando, pero ahora con menor fuerza, me acerque a donde estaban y observe el cuerpo de Billy en mi patio, lleno de tierra, sin vida, hincado y con sus ojos abiertos.

Sentí que el tiempo se detuvo, sentía romperse algo en mi pecho, un dolor agudo, y las lágrimas caer ardiéndome en las mejillas.

Tomaron el cuerpo de Billy y lo enterraron, el silencio inundaba el velorio, corrí a mi cuarto y abrace fuertemente sus juguetes, llore porque no estuve para cuidar a mi pequeño bebé.

Las siguientes semanas fueron llenas de lágrimas y dolor que ardía en el centro de mi pecho, abrazando cada momento sus juguetes y camita, pensando en que nunca olvidaría a mi gran amigo y compañero, creyendo firmemente que ahora está en el cielo.

 

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