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Tricotilomanía, un problema real.

Tricotilomanía un problema real Por: Andrea Mayerly Rodríguez Muñoz

 

Han pasado 7 años desde que Angela Molano, de 22 años de edad, padece de un trastorno que hace que tenga un impulso incontrolable por arrancarse el cabello, los pelos de las pestañas y de sus cejas, ignorando casi por completo el dolor que esto produce.

Es normal tildar estas situaciones como ciertas manías y malas costumbres que hace la persona, porque sí, ¡pero no! el asunto es mucho más delicado.

Estamos hablando de tricotilomanía, 

¿raro verdad? 

Es un concepto y un tema muy poco tratado y de muy poca relevancia, pero realmente se le tiene que dar importancia, saber que existe, que no es algo insignificante, sino, que es un trastorno que cualquier persona puede padecer sin saberlo y que requiere de un tratamiento.

Tricotilomanía un problema real 2

A mediados del 2013, Ángela empezó a presentar un extraño comportamiento, la costumbre de arrancarse el pelo de su cabeza, para lo cual tenía ciclos, empezaba por la parte de la coronilla y tiempo después por los costados o por la parte de la nuca.

En el año 2015, empezó a preocuparse puesto que una zona amplia de su cabeza en la coronilla había quedado en pocas palabras calva y era muy difícil disimular esa calvicie. 

Cuando su familia se dio cuenta, no pasó de un regaño, para ella ya era un hábito arrancar su pelo en ciertos momentos del día, a veces inconscientemente pero siempre parecía muy normal. 

Al observar afectaciones en su estado físico, empezó la preocupación y sospechó que algo andaba mal, esto no era normal y el seguir así le iba traer problemas considerables, era bastante evidente la cantidad de cabello que se arrancaba. 

Su familia no tomó importancia a este problema, lo veían como una manía que había adoptado y que tarde o temprano tendría que desaparecer. Sin embargo, Angela recurrió al psicólogo de su colegio, fue la alternativa más útil en ese momento.

Por su parte, la psicóloga preguntó los aspectos más relevantes de su vida. Angela venía de una familia unida, era una chica muy hiperactiva y con un alto rendimiento académico, lo cual enorgullecía a sus padres y la hacía feliz, su círculo de amigos era muy pequeño pero los que tenía la hacían sentir bien.

Angela no sentía inconformidad por su físico, o por vivencias de su infancia, entre otras cosas, era una niña con todo para ser feliz y por ende no tendría por qué padecer de este trastorno, al que la psicóloga lo catalogó como estrés y ansiedad por factores externos, sin avanzar al respecto.

Este trastorno puede ser proporcionado por diversas emociones; miedo, ira, tristeza, vergüenza, depresión, ansiedad y bajo autoestima.

Tricotilomanía un problema realLa situación empeoraba cada vez más, ya no bastaba solo con el pelo del cuero cabelludo, sino que siguió con el de las pestañas, lo que sí le causó conmoción y la llevó a recurrir al médico, quien la remitió a un psicólogo.

Haciendo el mismo análisis que la anterior psicóloga y tras cinco sesiones, no se llegó con asertividad a ninguna conclusión, solo le recomendaron que tenía que “repensarse” y reflexionar en las consecuencias que esto le traería a su físico y lo que generaría a futuro.

Tras la visita a varios especialistas y tras varios exámenes, en el 2019 fue diagnosticada con tricotilomanía sedentaria, ella arrancaba su pelo cuando estaba estudiando, mirando televisión o estando sentada por ahí, un diagnóstico con mucha más luz que aclaraba el panorama. 

Este diagnóstico la incitó a buscar en otros medios al respecto y evidentemente padecía todos los síntomas de la tricotilomanía a diferencia que la mayoría de casos, por no decir todos, estaban dados por causas emocionales, o episodios traumáticos y autoestima bajo.

El tratamiento para este trastorno es aún muy limitado, dado a que un 90% de casos está asociado a diversas emociones y trastornos afectivos, sin embargo, Angela asistió a otro especialista que le fue de mucha ayuda y para principios del 2020, pensó estar liberada de este trastorno.

Gracias a varias terapias de inversión del hábito y reconociendo que la ansiedad por hacer las cosas rápido y que salieran lo mejor posible género esta conducta, la terapia fue usar otros medios como una pelota de goma y apretarla cada vez que sintiera necesidad de arrancar su pelo. 

Llevó a cabo la terapia durante un año, así los resultados fueron muy efectivos a pesar de padecer durante mucho tiempo este trastorno. Pero lamentablemente no todo es color de rosa, Angela actualmente recayó, le ha sido imposible evitar arrancar los pelos de sus pestañas y ocasionalmente su cabello.

Ahora, Angela padece tricotilomanía, producto de la depresión y la ansiedad. Un tema que ante los ojos de muchas personas es una estupidez y algo sin sentido. Pero que realmente hay que dar a conocer.

Cualquier persona puede padecer este trastorno y no tiene que estar limitado dentro de un cuadro psicológico de depresión, traumas u otros aspectos negativos de la vida. 

Aunque es importante resaltar la unión que se puede dar por aspectos patológicos del trastorno de la tricotilomanía y la idiosincrasia simbólica que llega a tener esta conducta al momento de tratar la ansiedad.

El alivio es determinante cuando se lleva a cabo la acción que también se puede asociar con un propósito para manejar diversos conflictos internos.

Como Angela hay muchas personas que pueden estar padeciendo este trastorno y no lo saben, ya que lo consideran como un comportamiento “normal”, por eso es importante incrementar conocimientos sobre este tema y sobre todo no juzgar.

 

 

Si te interesa este tema, te invito a leer los siguientes artículos:

* Un caso real de Tricotilomanía.

* Tricotilomanía en pandemia.

OPINIÓN

ACTUALIDAD

Tricotilomanía, un problema real.

Tricotilomanía un problema real Por: Andrea Mayerly Rodríguez Muñoz

 

Han pasado 7 años desde que Angela Molano, de 22 años de edad, padece de un trastorno que hace que tenga un impulso incontrolable por arrancarse el cabello, los pelos de las pestañas y de sus cejas, ignorando casi por completo el dolor que esto produce.

Es normal tildar estas situaciones como ciertas manías y malas costumbres que hace la persona, porque sí, ¡pero no! el asunto es mucho más delicado.

Estamos hablando de tricotilomanía, 

¿raro verdad? 

Es un concepto y un tema muy poco tratado y de muy poca relevancia, pero realmente se le tiene que dar importancia, saber que existe, que no es algo insignificante, sino, que es un trastorno que cualquier persona puede padecer sin saberlo y que requiere de un tratamiento.

Tricotilomanía un problema real 2

A mediados del 2013, Ángela empezó a presentar un extraño comportamiento, la costumbre de arrancarse el pelo de su cabeza, para lo cual tenía ciclos, empezaba por la parte de la coronilla y tiempo después por los costados o por la parte de la nuca.

En el año 2015, empezó a preocuparse puesto que una zona amplia de su cabeza en la coronilla había quedado en pocas palabras calva y era muy difícil disimular esa calvicie. 

Cuando su familia se dio cuenta, no pasó de un regaño, para ella ya era un hábito arrancar su pelo en ciertos momentos del día, a veces inconscientemente pero siempre parecía muy normal. 

Al observar afectaciones en su estado físico, empezó la preocupación y sospechó que algo andaba mal, esto no era normal y el seguir así le iba traer problemas considerables, era bastante evidente la cantidad de cabello que se arrancaba. 

Su familia no tomó importancia a este problema, lo veían como una manía que había adoptado y que tarde o temprano tendría que desaparecer. Sin embargo, Angela recurrió al psicólogo de su colegio, fue la alternativa más útil en ese momento.

Por su parte, la psicóloga preguntó los aspectos más relevantes de su vida. Angela venía de una familia unida, era una chica muy hiperactiva y con un alto rendimiento académico, lo cual enorgullecía a sus padres y la hacía feliz, su círculo de amigos era muy pequeño pero los que tenía la hacían sentir bien.

Angela no sentía inconformidad por su físico, o por vivencias de su infancia, entre otras cosas, era una niña con todo para ser feliz y por ende no tendría por qué padecer de este trastorno, al que la psicóloga lo catalogó como estrés y ansiedad por factores externos, sin avanzar al respecto.

Este trastorno puede ser proporcionado por diversas emociones; miedo, ira, tristeza, vergüenza, depresión, ansiedad y bajo autoestima.

Tricotilomanía un problema realLa situación empeoraba cada vez más, ya no bastaba solo con el pelo del cuero cabelludo, sino que siguió con el de las pestañas, lo que sí le causó conmoción y la llevó a recurrir al médico, quien la remitió a un psicólogo.

Haciendo el mismo análisis que la anterior psicóloga y tras cinco sesiones, no se llegó con asertividad a ninguna conclusión, solo le recomendaron que tenía que “repensarse” y reflexionar en las consecuencias que esto le traería a su físico y lo que generaría a futuro.

Tras la visita a varios especialistas y tras varios exámenes, en el 2019 fue diagnosticada con tricotilomanía sedentaria, ella arrancaba su pelo cuando estaba estudiando, mirando televisión o estando sentada por ahí, un diagnóstico con mucha más luz que aclaraba el panorama. 

Este diagnóstico la incitó a buscar en otros medios al respecto y evidentemente padecía todos los síntomas de la tricotilomanía a diferencia que la mayoría de casos, por no decir todos, estaban dados por causas emocionales, o episodios traumáticos y autoestima bajo.

El tratamiento para este trastorno es aún muy limitado, dado a que un 90% de casos está asociado a diversas emociones y trastornos afectivos, sin embargo, Angela asistió a otro especialista que le fue de mucha ayuda y para principios del 2020, pensó estar liberada de este trastorno.

Gracias a varias terapias de inversión del hábito y reconociendo que la ansiedad por hacer las cosas rápido y que salieran lo mejor posible género esta conducta, la terapia fue usar otros medios como una pelota de goma y apretarla cada vez que sintiera necesidad de arrancar su pelo. 

Llevó a cabo la terapia durante un año, así los resultados fueron muy efectivos a pesar de padecer durante mucho tiempo este trastorno. Pero lamentablemente no todo es color de rosa, Angela actualmente recayó, le ha sido imposible evitar arrancar los pelos de sus pestañas y ocasionalmente su cabello.

Ahora, Angela padece tricotilomanía, producto de la depresión y la ansiedad. Un tema que ante los ojos de muchas personas es una estupidez y algo sin sentido. Pero que realmente hay que dar a conocer.

Cualquier persona puede padecer este trastorno y no tiene que estar limitado dentro de un cuadro psicológico de depresión, traumas u otros aspectos negativos de la vida. 

Aunque es importante resaltar la unión que se puede dar por aspectos patológicos del trastorno de la tricotilomanía y la idiosincrasia simbólica que llega a tener esta conducta al momento de tratar la ansiedad.

El alivio es determinante cuando se lleva a cabo la acción que también se puede asociar con un propósito para manejar diversos conflictos internos.

Como Angela hay muchas personas que pueden estar padeciendo este trastorno y no lo saben, ya que lo consideran como un comportamiento “normal”, por eso es importante incrementar conocimientos sobre este tema y sobre todo no juzgar.

 

 

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* Un caso real de Tricotilomanía.

* Tricotilomanía en pandemia.

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