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Un viaje sin regreso

Escrito por Michael Reyes

4 de diciembre de 2013, Arturo Valencia toma el vuelo con rumbo a la ciudad de Bogotá en busca de un sueño de infancia. Desde el pequeño pueblo de Inírida, capital del departamento de Guainía en Colombia, un joven de 13 años tiene la ilusión de ser futbolista profesional.

Más de 2 millones de niños entre los siete a los quince años en Colombia quieren ser futbolistas según la prensa deportiva FUTBOLRED. El sueño y la ilusión de convertirse en “crack” del fútbol se vuelve cada día más común, pero en realidad este sueño se ha venido convergiendo en algo parecido al famoso “sueño americano”.

Arturo Valencia nació el 27 de enero del año 2000, su padre y hermano mayor fueron reclutados por un grupo armado y revolucionario de Colombia llamado “FARC”, desde pequeño ha vivido con su madre y abuela, y ha sido lo que conocemos socialmente como: El hombre de la casa, aunque su hermana mayor es la que aporta económicamente.U viaje sin regreso 1

Se deduce que un chico de su edad con la formación básica de estudio y con el sueño de convertirse en el mejor jugador de fútbol en el mundo, no puede quedarse en un pueblo tan pequeño y corrupto como lo es Inírida. Un municipio manchado por la sangre de un pueblo en contra del reclutamiento forzado del paramilitarismo.

Con apenas menos de 20.000 habitantes su índice de mortalidad y sobrepoblación son devastadores.

No es un escenario para que un joven como Arturo Valencia crezca y cumpla su sueño.

Pero el viaje apenas comienza su hermana mayor, anteriormente mencionada, tiene contactos en Bogotá, capital del país cafetero, se puede decir que con mucha más tasa de corrupción pero con un poco menos de mortandad.

La hermana de Arturo decide enviar a su hermano a jugar en el equipo más conocido de la capital, Santa Fe.

-Arturo, levántate, es hora de ir a entrenar, sino va a entrenar otro va a ser mejor que usted.

Son las palabras que repite la señora dueña de la casa en donde habita Arturo en Bogotá.

Desde los 13 años Arturo vive solo en Bogotá, su hermana gira dinero mensualmente a una amiga de ella, ayuda Arturo a comprar sus cosas básicas, adicionalmente a ello paga arriendo por una pieza y alimentación del jóven al sur de la ciudad, su escuela y club deportivo beco al joven de 13 años por talento deportivo, pagando todos sus viajes e indumentaria necesaria.

El viaje empieza en esta ciudad, desconocida, fría y sobrepoblada. La historia de Arturo se parece mucho a la de un futbolista tradicional, sus rutinas son iguales y sus entrenamientos son fuertes, no le va muy bien en el estudio y su corazón siempre anda enamorado.

De hecho, su vida fue “difícil” hasta los 15 años, pero de ahí en adelante su sueño se haría realidad.

*24 de abril del 2015, Apertura de la Academia de fútbol Águilas Doradas en Bogotá, Colombia, la sede oficial del equipo de América de México. *

5 años después.

Arturo fue seleccionado para viajar al Distrito Federal de México, donde disputará el torneo de los siete campos, con el fin de conseguir un cupo en la plantilla oficial sub 15 del club mexicano. Sus ilusiones de niño están intactas pero su mayor temor es no ser escogido.
Un viaje sin regreso 2
Su hermana, madre y abuela han luchado incansablemente por este momento, horas extras de trabajo, rifas organizadas, bingos recolectados y mucha fe han puesto para conseguir los boletos de avión y un lugar en el torneo para Arturo.

Sin embargo el sueño de Arturo está cada vez más cerca, durante el torneo Arturo empieza a pensar en lo difícil que puede ser quedar seleccionado, pero no en las posibilidades que tiene como jugador, su esperanza está puesta en el talento que ha desarrollado durante años de entrenamiento y competencia en la capital colombiana.

Durante el campeonato, Arturo siente la presión del público, entre ruidos, gritos y música su concentración en el partido es indiscutible, pero su mirada hacia la estrada es desconcertante.

Cada saque de arco, saque de lateral o falta, Arturo mira hacia la grada en busca de algo o alguien, parece que este suceso está robando su atención y afectando su manera de jugar. Sus últimos quince minutos del primer tiempo son decepcionantes y desilusionantes, su cabeza está en la grada.

Termina el partido las Águilas doradas de Bogotá han conseguido un empate casi derrota, y Arturo sale contento, un poco sonriente un gesto feo ante sus sin embargo, en vez de dirigirse al bus del equipo, se dirige a su lugar preferido durante el partido, la grada.Un viaje sin regreso 3

Un hecho escalofriante y poco común, sucede, afuera del estadio auxiliar del polideportivo azteca, se encuentra el hermano mayor de Arturo, tras un abrazo frustrante entre las rejas del estadio, los hermanos que por más de 13  no se ven, logran abrazarse, una despedida de niños se convierte en un encuentro de jóvenes.

Su madre siempre tuvo contacto con su hijo mayor y aunque el hermano mayor de Arturo los visitaba, no podía quedarse la guerrilla del país lo tenía prácticamente secuestrado, los dos hermanos nunca pudieron compartir momentos de hermanos. 

Después de una semana de Jaider ver jugar a su hermano menor Arturo, le pide quedarse en el país a vivir con él, el sueño de ser futbolista se acerca cada vez más. En la ciudad podrá tener más oportunidad de conseguirlo y el apoyo de su hermano le ayudará en su proceso.

Desde las filas de la guerrilla colombiana hasta el estadio auxiliar del polideportivo azteca, un viaje largo para su hermano mayor, pasando momentos que nunca olvidará, hasta conocer casi la muerte, un milagro inesperado lo llevó a poderse escapar de las filas guerrilleras y huir de su país de nacimiento con la condición de jamás volver. 

Dos escenarios completamente distintos, dos hermanos que se encuentran después de 13 años y aún más desgarrador que puedan compartir como hermanos, los dos hicieron un viaje del cuál no piensas regresar, dos viajes distintos pero sin regreso.


Un viaje sin regreso -Presentación - YouTube


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Más de 2 millones de niños entre los siete a los quince años en Colombia quieren ser futbolistas según la prensa deportiva FUTBOLRED. El sueño y la ilusión de convertirse en “crack” del fútbol se vuelve cada día más común, pero en realidad este sueño se ha venido convergiendo en algo parecido al famoso “sueño americano”.

Arturo Valencia nació el 27 de enero del año 2000, su padre y hermano mayor fueron reclutados por un grupo armado y revolucionario de Colombia llamado “FARC”, desde pequeño ha vivido con su madre y abuela, y ha sido lo que conocemos socialmente como: El hombre de la casa, aunque su hermana mayor es la que aporta económicamente.U viaje sin regreso 1

Se deduce que un chico de su edad con la formación básica de estudio y con el sueño de convertirse en el mejor jugador de fútbol en el mundo, no puede quedarse en un pueblo tan pequeño y corrupto como lo es Inírida. Un municipio manchado por la sangre de un pueblo en contra del reclutamiento forzado del paramilitarismo.

Con apenas menos de 20.000 habitantes su índice de mortalidad y sobrepoblación son devastadores.

No es un escenario para que un joven como Arturo Valencia crezca y cumpla su sueño.

Pero el viaje apenas comienza su hermana mayor, anteriormente mencionada, tiene contactos en Bogotá, capital del país cafetero, se puede decir que con mucha más tasa de corrupción pero con un poco menos de mortandad.

La hermana de Arturo decide enviar a su hermano a jugar en el equipo más conocido de la capital, Santa Fe.

-Arturo, levántate, es hora de ir a entrenar, sino va a entrenar otro va a ser mejor que usted.

Son las palabras que repite la señora dueña de la casa en donde habita Arturo en Bogotá.

Desde los 13 años Arturo vive solo en Bogotá, su hermana gira dinero mensualmente a una amiga de ella, ayuda Arturo a comprar sus cosas básicas, adicionalmente a ello paga arriendo por una pieza y alimentación del jóven al sur de la ciudad, su escuela y club deportivo beco al joven de 13 años por talento deportivo, pagando todos sus viajes e indumentaria necesaria.

El viaje empieza en esta ciudad, desconocida, fría y sobrepoblada. La historia de Arturo se parece mucho a la de un futbolista tradicional, sus rutinas son iguales y sus entrenamientos son fuertes, no le va muy bien en el estudio y su corazón siempre anda enamorado.

De hecho, su vida fue “difícil” hasta los 15 años, pero de ahí en adelante su sueño se haría realidad.

*24 de abril del 2015, Apertura de la Academia de fútbol Águilas Doradas en Bogotá, Colombia, la sede oficial del equipo de América de México. *

5 años después.

Arturo fue seleccionado para viajar al Distrito Federal de México, donde disputará el torneo de los siete campos, con el fin de conseguir un cupo en la plantilla oficial sub 15 del club mexicano. Sus ilusiones de niño están intactas pero su mayor temor es no ser escogido.
Un viaje sin regreso 2
Su hermana, madre y abuela han luchado incansablemente por este momento, horas extras de trabajo, rifas organizadas, bingos recolectados y mucha fe han puesto para conseguir los boletos de avión y un lugar en el torneo para Arturo.

Sin embargo el sueño de Arturo está cada vez más cerca, durante el torneo Arturo empieza a pensar en lo difícil que puede ser quedar seleccionado, pero no en las posibilidades que tiene como jugador, su esperanza está puesta en el talento que ha desarrollado durante años de entrenamiento y competencia en la capital colombiana.

Durante el campeonato, Arturo siente la presión del público, entre ruidos, gritos y música su concentración en el partido es indiscutible, pero su mirada hacia la estrada es desconcertante.

Cada saque de arco, saque de lateral o falta, Arturo mira hacia la grada en busca de algo o alguien, parece que este suceso está robando su atención y afectando su manera de jugar. Sus últimos quince minutos del primer tiempo son decepcionantes y desilusionantes, su cabeza está en la grada.

Termina el partido las Águilas doradas de Bogotá han conseguido un empate casi derrota, y Arturo sale contento, un poco sonriente un gesto feo ante sus sin embargo, en vez de dirigirse al bus del equipo, se dirige a su lugar preferido durante el partido, la grada.Un viaje sin regreso 3

Un hecho escalofriante y poco común, sucede, afuera del estadio auxiliar del polideportivo azteca, se encuentra el hermano mayor de Arturo, tras un abrazo frustrante entre las rejas del estadio, los hermanos que por más de 13  no se ven, logran abrazarse, una despedida de niños se convierte en un encuentro de jóvenes.

Su madre siempre tuvo contacto con su hijo mayor y aunque el hermano mayor de Arturo los visitaba, no podía quedarse la guerrilla del país lo tenía prácticamente secuestrado, los dos hermanos nunca pudieron compartir momentos de hermanos. 

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