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El agrio negocio de la caña dulce, una realidad inimaginada

panela

Realizado por:  Javier Contento, Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla..

 

“Es que producir panela y trabajar la caña de azúcar no es precisamente un trabajo dulce, es más bien agrio en el sentido de que se pierde mucho más de lo que se invierte. Don Adelmo. 

Realmente no logramos dimensionar el verdadero significado de la palabra dependencia si no hasta que subsistimos de lo que otro u otros hagan.

  • Virgilio: “estamos rogando porque allá aún no reactiven la producción”

Esta una de las frases más comunes entre los del gremio panelero; que incluso, la dicen personas como Don Virgilio Laverde, un laborioso campesino productor de panela y que desde que tiene uso de memoria le ha “dado golpes a la tierra” como dice con una sonrisa en su rostro a la acción de trabajar el campo con el sudor de su frente.

En un amplio territorio donde habitaban los indios Panches, pequeños grupos comenzaron a formar sus propios núcleos familiares; los Aimas, que significa pueblo o tierra de, quienes continuaron dividiéndose hasta conformar los pueblos de Nimaima, Sasaima, Anolaima, Tocaima y el pueblo donde vive Don Virgilio, Nocaima, que significa tierra de clima cálido.

No pudieron escoger mejor nombre para un pueblo cuyas tierras en su delimitación geográfica son ideales para el cultivo de cualquier tipo de semilla o alimento.

  • Virgilio: “Si usted siembra algo en estas tierras y no le crece es porque seguramente lo hizo mal, pero aquí todo siempre germina”

Contando con una tierra tan fértil, gente trabajadora y muchos otros factores a su favor ¿Por qué los nocaimeros dependen de otras personas para subsistir?

  • Virgilio: “Hacer panela cada día requiere de más plata, están exigiendo demasiado para algo que de ganancias no es que deje mucho”

Pues bien, como comenta Don Virgilio, en los últimos años el Estado colombiano ha venido implementando una serie de exigencias en la higiene y salubridad de los empleados, como también del capital y maquinarias implicadas en el proceso de producción de la panela los cuales no son nada amables con el bolsillo. No obstante, Don Virgilio ha sido de los pocos nocaimeros que ha logrado expandir su humilde empresa, con productos en la capital del país en algunos de los más grandes e importantes supermercados como Jumbo, Olímpica y el Éxito, sin mencionar que en diversas ocasiones ha logrado exportar su producto hasta las mesas de alemanes, estadounidenses y hasta franceses, todo esto con el trabajo constante y mucho, pero mucho sudor en la frente. Cabe resaltar, que a pesar del proceso de industrialización que han sufrido las enramadas; lugar donde se realiza la molienda o producción de panela, en Nocaima se sigue conservando el mismo proceso tradicional en su elaboración.

  • Virgilio: El proceso de producción de la panela comienza entre los días lunes y martes, en donde primero hay que hacer un pronóstico de cuánto va a valer la panela el fin de semana para que así mismo se recolecte la caña suficiente para que quede algo de dinero. Por lo general, si el campesino panelero tiene caña sembrada en su finca esta se recolecta, de lo contrario se le compra la caña al vecino o al amigo y se le paga en dinero o en especie con algunas cajas de panela para que también pueda venderlas y sacarles algo de provecho. Si el lote o terreno donde se ubica la caña queda cerca la recolección de esta,  se realiza cargándola al lomo de una mula,  de no ser así, hay que contratar un carro o camión para traer la caña debido a las largas distancias que se deben recorrer y que en muchas ocasiones las vias estan en tan mal estado que el esfuerzo realizado por el animal es tan grande que puede llegar incluso a morir en el camino.

Solo se corta la caña que esta jecha, es decir, que ha madurado lo suficiente para que el jugo que contiene tenga el dulce y el color ideal, los cuales se ven reflejados en el sabor y el tono amarillo claro de una panela de calidad.

Lo que Don Virgilio no comenta es que la persona que realiza el corte de la caña debe tener buen ojo para reconocer la caña jecha; la caña que está óptima para recoger, pues este es el secreto milenario en la elaboración de la mejor panela en este sector del Gualivá, del mismo Departamento y con reconocimiento a nivel Nacional e Internacional

Virgilio: La recolección de la caña se extiende hasta el día viernes quedando todo listo para que el Sábado a las 1:00 AM se prenda el motor del trapiche y se dé inicio a la molienda. La caña pasa por los piñones del trapiche los cuales la trituran sacando absolutamente todo el jugo y dejando tan solo unas delgadas tiras secas llamadas bagazo, luego, el jugo empieza a ser almacenado en los cinco fondos o calderos que se ubican sobre una hornilla que atraviesa la enramada de lado a lado, de los cuales, los dos primeros fondos realizan el proceso de limpieza y purificación del jugo, allí todos los residuos, basuras y uno que otro bichito atraído por el mismo dulce quedan flotando y con un filtro todos estos son retirados. En el resto de calderos se hace el proceso de evaporación del cual, el resultado es una cocha que hierve a cientos de grados, dulce derretido que se traslada al cuarto de moldeo en donde se le da esa forma cuadrada, en pastilla, panelon, pulverizada y hasta en forma de bolas con alimento para los mismos caballos. Por último, como en este proceso nada se desperdicia, el bagazo; esas delgadas tiras secas de caña trituradas por el trapiche, es almacenado en grandes montículos donde por aproximadamente un mes se secan lo suficiente para que con la más mínima chispa de fuego se enciendan, y precisamente debido a esta alta flamabilidad se utilizan para alimentar a grandes temperaturas la hornilla subterránea con la que funciona toda la molienda y/o producción de la panela.

A pesar de tener un producto de calidad y netamente natural, los nocaimeros y en general, todos los campesinos productores de panela de la provincia del Gualivá no duermen tranquilos, su pequeña empresa prácticamente pende de un hilo debido a un solo factor en la competencia, la producción al por mayor. 

Ante la pregunta de qué prefiere usted ¿cantidad o calidad? los paneleros de la zona viven en una constante dependencia generada por los mismos compradores y consumidores del producto, quienes parece ser que prefieren mil veces cantidad sobre calidad. Esta competencia económica se la ha ganado por mucho los productores de panela en las regiones del Santander, y todo debido a que como comenta Don Adelmo quien es un intermediario en este negocio

Adelmo: Allá producen es por cantidad, tienen maquinaria que mientras arranca todo el cultivo de caña al mismo tiempo lo van sembrando de nuevo para que en unos seis meses esté o no jecha es cortada y se va para la molienda. Esa es la diferencia entre la panela de allá y la de acá, la de nosotros es cuidadosamente seleccionada para que sea de calidad, ellos solo piensan en el bolsillo.

La producción de panela se mide por cargas sacadas, una carga de panela equivale a 100 kilogramos que se reparten en distintas presentaciones en cajas dependiendo el tipo de panela que se elabore. Asimismo, se le paga al campesino por la cantidad de cargas sacadas o al precio de cada caja de panela.

Adelmo: Mientras que aquí en la finca de Don virgilio; que es una de las mejores productoras de la zona, logran sacar cada día sábado de molienda a duras penas 20 cargas de panela, allá; en Santander, las mejores fincas paneleras sacan hasta 300 cargas de panela cada día.

Ante esta problemática se comprende el verdadero concepto de la dependencia puesto que desde el miércoles 25 de marzo del 2020, fecha en la que se decretó oficialmente la cuarentena nacional obligatoria a causa del COVID-19, las zonas del Santander productoras de panela han bajado considerablemente su producción. Además, el mercado de la panela es económicamente inestable, puesto que no tiene un precio fijo debido a que absolutamente todos los productos alimenticios adquieren su valor monetario dependiendo de la oferta y la demanda.Es decir, por el mercado.

La baja productividad de uno de los productores con más influencias en el mercado trajo consigo una época de abundancia para los nocaimeros, pues esa panela de un tono amarillo claro y de buena calidad ha elevado su precio no considerablemente, pero si lo suficiente para darle un respiro de alivio al bolsillo de muchos productores de panela

Adelmo: Es que producir panela y trabajar la caña de azúcar no es precisamente un trabajo dulce, es más bien agrio en el sentido de que se pierde mucho más de lo que se invierte.

Aunque se hable de una notable valorización de la panela en la provincia del Gualivá, los nocaimeros no tienen nada fijo, pues en esta nueva normalidad en tiempos de pandemia por COVID-19, la reactivación de muchos sectores en el país colombiano es un hecho, y el campesino productor de panela del municipio de Nocaima - Cundinamarca hoy puede tener cómo alimentar a su familia pero ante esta problemática de depender de algo externo, el mañana es muy incierto.

Este panorama nada estable es muy desalentador, pues la falta de apoyo no solo al sector panelero sino al campesino en general hace que nos replanteemos muchas cosas de nuestro país, pues la verdadera dependencia se genera del campo; todos dependemos de un campesino echado para delante que madrugue todos los días a trabajar la tierra, con amor y esmero para poder llevar hasta nuestra mesa los alimentos que consumimos a diario, no que estas personas; el campesino trabajador, penda de un hilo para que sus productos tengan algo de remuneración y que a duras penas tenga para vivir con un poco menos de lo básico. Realmente no logramos dimensionar el verdadero significado de la palabra dependencia si no hasta que subsistimos de lo que otro u otros hagan.

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El agrio negocio de la caña dulce, una realidad inimaginada

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“Es que producir panela y trabajar la caña de azúcar no es precisamente un trabajo dulce, es más bien agrio en el sentido de que se pierde mucho más de lo que se invierte. Don Adelmo. 

Realmente no logramos dimensionar el verdadero significado de la palabra dependencia si no hasta que subsistimos de lo que otro u otros hagan.

  • Virgilio: “estamos rogando porque allá aún no reactiven la producción”

Esta una de las frases más comunes entre los del gremio panelero; que incluso, la dicen personas como Don Virgilio Laverde, un laborioso campesino productor de panela y que desde que tiene uso de memoria le ha “dado golpes a la tierra” como dice con una sonrisa en su rostro a la acción de trabajar el campo con el sudor de su frente.

En un amplio territorio donde habitaban los indios Panches, pequeños grupos comenzaron a formar sus propios núcleos familiares; los Aimas, que significa pueblo o tierra de, quienes continuaron dividiéndose hasta conformar los pueblos de Nimaima, Sasaima, Anolaima, Tocaima y el pueblo donde vive Don Virgilio, Nocaima, que significa tierra de clima cálido.

No pudieron escoger mejor nombre para un pueblo cuyas tierras en su delimitación geográfica son ideales para el cultivo de cualquier tipo de semilla o alimento.

  • Virgilio: “Si usted siembra algo en estas tierras y no le crece es porque seguramente lo hizo mal, pero aquí todo siempre germina”

Contando con una tierra tan fértil, gente trabajadora y muchos otros factores a su favor ¿Por qué los nocaimeros dependen de otras personas para subsistir?

  • Virgilio: “Hacer panela cada día requiere de más plata, están exigiendo demasiado para algo que de ganancias no es que deje mucho”

Pues bien, como comenta Don Virgilio, en los últimos años el Estado colombiano ha venido implementando una serie de exigencias en la higiene y salubridad de los empleados, como también del capital y maquinarias implicadas en el proceso de producción de la panela los cuales no son nada amables con el bolsillo. No obstante, Don Virgilio ha sido de los pocos nocaimeros que ha logrado expandir su humilde empresa, con productos en la capital del país en algunos de los más grandes e importantes supermercados como Jumbo, Olímpica y el Éxito, sin mencionar que en diversas ocasiones ha logrado exportar su producto hasta las mesas de alemanes, estadounidenses y hasta franceses, todo esto con el trabajo constante y mucho, pero mucho sudor en la frente. Cabe resaltar, que a pesar del proceso de industrialización que han sufrido las enramadas; lugar donde se realiza la molienda o producción de panela, en Nocaima se sigue conservando el mismo proceso tradicional en su elaboración.

  • Virgilio: El proceso de producción de la panela comienza entre los días lunes y martes, en donde primero hay que hacer un pronóstico de cuánto va a valer la panela el fin de semana para que así mismo se recolecte la caña suficiente para que quede algo de dinero. Por lo general, si el campesino panelero tiene caña sembrada en su finca esta se recolecta, de lo contrario se le compra la caña al vecino o al amigo y se le paga en dinero o en especie con algunas cajas de panela para que también pueda venderlas y sacarles algo de provecho. Si el lote o terreno donde se ubica la caña queda cerca la recolección de esta,  se realiza cargándola al lomo de una mula,  de no ser así, hay que contratar un carro o camión para traer la caña debido a las largas distancias que se deben recorrer y que en muchas ocasiones las vias estan en tan mal estado que el esfuerzo realizado por el animal es tan grande que puede llegar incluso a morir en el camino.

Solo se corta la caña que esta jecha, es decir, que ha madurado lo suficiente para que el jugo que contiene tenga el dulce y el color ideal, los cuales se ven reflejados en el sabor y el tono amarillo claro de una panela de calidad.

Lo que Don Virgilio no comenta es que la persona que realiza el corte de la caña debe tener buen ojo para reconocer la caña jecha; la caña que está óptima para recoger, pues este es el secreto milenario en la elaboración de la mejor panela en este sector del Gualivá, del mismo Departamento y con reconocimiento a nivel Nacional e Internacional

Virgilio: La recolección de la caña se extiende hasta el día viernes quedando todo listo para que el Sábado a las 1:00 AM se prenda el motor del trapiche y se dé inicio a la molienda. La caña pasa por los piñones del trapiche los cuales la trituran sacando absolutamente todo el jugo y dejando tan solo unas delgadas tiras secas llamadas bagazo, luego, el jugo empieza a ser almacenado en los cinco fondos o calderos que se ubican sobre una hornilla que atraviesa la enramada de lado a lado, de los cuales, los dos primeros fondos realizan el proceso de limpieza y purificación del jugo, allí todos los residuos, basuras y uno que otro bichito atraído por el mismo dulce quedan flotando y con un filtro todos estos son retirados. En el resto de calderos se hace el proceso de evaporación del cual, el resultado es una cocha que hierve a cientos de grados, dulce derretido que se traslada al cuarto de moldeo en donde se le da esa forma cuadrada, en pastilla, panelon, pulverizada y hasta en forma de bolas con alimento para los mismos caballos. Por último, como en este proceso nada se desperdicia, el bagazo; esas delgadas tiras secas de caña trituradas por el trapiche, es almacenado en grandes montículos donde por aproximadamente un mes se secan lo suficiente para que con la más mínima chispa de fuego se enciendan, y precisamente debido a esta alta flamabilidad se utilizan para alimentar a grandes temperaturas la hornilla subterránea con la que funciona toda la molienda y/o producción de la panela.

A pesar de tener un producto de calidad y netamente natural, los nocaimeros y en general, todos los campesinos productores de panela de la provincia del Gualivá no duermen tranquilos, su pequeña empresa prácticamente pende de un hilo debido a un solo factor en la competencia, la producción al por mayor. 

Ante la pregunta de qué prefiere usted ¿cantidad o calidad? los paneleros de la zona viven en una constante dependencia generada por los mismos compradores y consumidores del producto, quienes parece ser que prefieren mil veces cantidad sobre calidad. Esta competencia económica se la ha ganado por mucho los productores de panela en las regiones del Santander, y todo debido a que como comenta Don Adelmo quien es un intermediario en este negocio

Adelmo: Allá producen es por cantidad, tienen maquinaria que mientras arranca todo el cultivo de caña al mismo tiempo lo van sembrando de nuevo para que en unos seis meses esté o no jecha es cortada y se va para la molienda. Esa es la diferencia entre la panela de allá y la de acá, la de nosotros es cuidadosamente seleccionada para que sea de calidad, ellos solo piensan en el bolsillo.

La producción de panela se mide por cargas sacadas, una carga de panela equivale a 100 kilogramos que se reparten en distintas presentaciones en cajas dependiendo el tipo de panela que se elabore. Asimismo, se le paga al campesino por la cantidad de cargas sacadas o al precio de cada caja de panela.

Adelmo: Mientras que aquí en la finca de Don virgilio; que es una de las mejores productoras de la zona, logran sacar cada día sábado de molienda a duras penas 20 cargas de panela, allá; en Santander, las mejores fincas paneleras sacan hasta 300 cargas de panela cada día.

Ante esta problemática se comprende el verdadero concepto de la dependencia puesto que desde el miércoles 25 de marzo del 2020, fecha en la que se decretó oficialmente la cuarentena nacional obligatoria a causa del COVID-19, las zonas del Santander productoras de panela han bajado considerablemente su producción. Además, el mercado de la panela es económicamente inestable, puesto que no tiene un precio fijo debido a que absolutamente todos los productos alimenticios adquieren su valor monetario dependiendo de la oferta y la demanda.Es decir, por el mercado.

La baja productividad de uno de los productores con más influencias en el mercado trajo consigo una época de abundancia para los nocaimeros, pues esa panela de un tono amarillo claro y de buena calidad ha elevado su precio no considerablemente, pero si lo suficiente para darle un respiro de alivio al bolsillo de muchos productores de panela

Adelmo: Es que producir panela y trabajar la caña de azúcar no es precisamente un trabajo dulce, es más bien agrio en el sentido de que se pierde mucho más de lo que se invierte.

Aunque se hable de una notable valorización de la panela en la provincia del Gualivá, los nocaimeros no tienen nada fijo, pues en esta nueva normalidad en tiempos de pandemia por COVID-19, la reactivación de muchos sectores en el país colombiano es un hecho, y el campesino productor de panela del municipio de Nocaima - Cundinamarca hoy puede tener cómo alimentar a su familia pero ante esta problemática de depender de algo externo, el mañana es muy incierto.

Este panorama nada estable es muy desalentador, pues la falta de apoyo no solo al sector panelero sino al campesino en general hace que nos replanteemos muchas cosas de nuestro país, pues la verdadera dependencia se genera del campo; todos dependemos de un campesino echado para delante que madrugue todos los días a trabajar la tierra, con amor y esmero para poder llevar hasta nuestra mesa los alimentos que consumimos a diario, no que estas personas; el campesino trabajador, penda de un hilo para que sus productos tengan algo de remuneración y que a duras penas tenga para vivir con un poco menos de lo básico. Realmente no logramos dimensionar el verdadero significado de la palabra dependencia si no hasta que subsistimos de lo que otro u otros hagan.

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