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Del machismo a una perspectiva de cambio

latasa

Realizado por:Luna Isabella Forero Camacho Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. - @moonstheticss en Instagram y Twitter.

 

La violencia y el machismo, en todos los países, son una construcción social que se reproducen con la cultura y las costumbres de una comunidad. Ambos ya son comprendidos como un problema social y reciente que puede afectar a todas las personas, algunas teorías han demostrado que estos comportamientos son aprendidos socialmente, ya sea por imitación o, más concretamente, por la observación constante de ellos, que hace que estos se refuercen. Sin embargo, las personas pueden aprender los comportamientos, pero no necesariamente ejecutarlos, para que su ejecución suceda bastan otros tipos de enseñanzas dentro de la comunidad. 

La violencia intrafamiliar y el maltrato infantil en Colombia es una problemática que ha ido en aumento, con cifras preocupantes, como las que nos muestra el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, que de enero de 2020 hasta octubre de 2020, se han registrado 22.151 casos de violencia intrafamiliar principalmente hacia las mujeres, violencia ejercida por la pareja. En cuanto al maltrato infantil se registran 4.309 casos en este mismo periodo. Estas agresiones son causa de: el machismo y del modelo patriarcal que subsistente aún en nuestras familias, de antecedentes de violencia en los padres, abuso de sustancias psicoactivas (alcohol, drogas), privación psicoafectiva, crisis familiares, etc. De esta manera, los padres, afectados por la violencia, terminan por reproducirla en sus hijos, creando un ciclo continuo de violencia. 

Es así, la historia de Diana y sus cuatro hijos, quienes durante varios años fueron víctimas de agresiones físicas y psicológicas, los niños por parte de sus padres y Diana por parte de su pareja. Los nombres han sido cambiados por cuestiones de confidencialidad y seguridad.

Actualmente, Diana tiene 29 años. Pero su historia comienza a sus 18 años, cuando se enamoró de un hombre que conoció en un barrio de la ciudad de Tunja Boyacá, donde ella vive. En ese momento, ella se encontraba estudiando segundo semestre de matemáticas en una universidad reconocida de la ciudad. Comenzó a salir con él, y quedó embarazada, razón por la que se fueron a vivir juntos, a pesar de los comentarios de su familia, pues ellos le recordaban constantemente que él no era una buena persona, ya que era conocido en el barrio, no precisamente por sus virtudes. En la calle decían que este hombre era adicto a las drogas, además de ser agresivo. Sin embargo, Diana decidió no prestarle atención a lo que le decían, pues se encontraba decidida a irse a vivir con él. Su primer hijo fue Julián. Juan, compañero sentimental de Diana, inicialmente estaba diariamente en casa y se comportaba como un ejemplo para su hijo, hasta que comenzó a salir durante las noches con sus amigos, por lo que podía no llegar a la casa y, las veces que lo hacía, se presentaba borracho e incluso drogado. 

Cuando Juan estaba muy borracho o drogrado, golpeaba a Diana e incluso la obligaba a tener relaciones sexuales con él, por lo que cuando ella le expresaba que quería planificar, él la convencía para no hacerlo. Fue así como Diana terminó teniendo cuatro hijos de Juan. Cuando nació su último hijo, Diego, Juan decidió montar un negocio de tapicería en la casa, ya que esto le permitía estar más pendiente de su familia. No obstante, comenzó a vender drogas en la casa, lo que llevó a Diana a que también terminara consumiendo. La dependencia de ambos a los narcóticos se fue haciendo cada vez más fuerte, hasta que llegaron al punto de abandonar a sus hijos, privandoles de alimentación, prendas de vestir y entretenimiento, pues la ropa y los juguetes que a los niños les regalaban sus familiares, los vendían con el fin de conseguir más drogas. Los niños permanecían encerrados y sin estudio debido a que sus padres no les dejaban salir de casa. 

Un día, la familia de Diana le pidió a los policías del barrio que fueran a hacer una visita a la casa, pues a la madre de Diana le preocupaba que ya habían pasado varios meses sin ver a sus nietos. Cuando los agentes llegaron a la casa, se encontraron con una desagradable sorpresa, ya que toda la casa estaba completamente sucia y destruida. En el segundo piso estaban los niños, bastante delgados y acurrucados en una esquina con dos cobijas. Ante esta situación, la policía tomó a los niños para luego enviarlos a donde su abuela, quien está a cargo de sus cuidados integrales. 

Mientras tanto, Diana no oculta el daño que estas circunstancias le causaron, no solo físicamente sino también en su salud mental. Se arrepiente diariamente por haberse involucrado con Juan y haberse dejado cegar por la manipulación de él. En este momento sufre de depresión y de ansiedad, además, su cuerpo ha cambiado completamente. Diana ahora reconoce la importancia de conocer las líneas de apoyo a la mujer en Colombia y el no tener miedo de expresar que se está viviendo violencia en casa. 

Con el fin de evitar que se continúe reproduciendo este tipo de violencias y de actitudes que agreden la dignidad humana, es necesario adaptar y adoptar una educación y un cambio de visión del mundo coherente y acorde a los cambios sociales, como lo son los paradigmas de sociedades patriarcales, que en la actualidad no constituyen una forma adecuada de convivencia. Este cambio de perspectiva debe darse en cada uno de nosotros como constructores sociales, que genere espacios de diálogo y comprensión en el hogar, para así contribuir en la formación de un ser humano consciente, respetuoso y responsable consigo mismo y con la sociedad. 

 

Recordamos las líneas de atención a las personas que sufren de violencia intrafamiliar:

 

Línea Púrpura en Bogotá: 155 y el 018000112137, número gratuito desde teléfono fijo o celular. Whatsapp 3007551846. 

Línea “el poder de ser escuchado” en Bogotá y Boyacá: 106 

Policía Nacional: 123 

Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF (Línea Gratuita Nacional): 018000918080 

Línea de Protección a Niños, Niñas y Adolescentes: 141. WhatsApp: 3202391685 - 3208655450 - 3202391320 

Línea Fiscalía General de la Nación:122

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ACTUALIDAD

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La violencia y el machismo, en todos los países, son una construcción social que se reproducen con la cultura y las costumbres de una comunidad. Ambos ya son comprendidos como un problema social y reciente que puede afectar a todas las personas, algunas teorías han demostrado que estos comportamientos son aprendidos socialmente, ya sea por imitación o, más concretamente, por la observación constante de ellos, que hace que estos se refuercen. Sin embargo, las personas pueden aprender los comportamientos, pero no necesariamente ejecutarlos, para que su ejecución suceda bastan otros tipos de enseñanzas dentro de la comunidad. 

La violencia intrafamiliar y el maltrato infantil en Colombia es una problemática que ha ido en aumento, con cifras preocupantes, como las que nos muestra el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, que de enero de 2020 hasta octubre de 2020, se han registrado 22.151 casos de violencia intrafamiliar principalmente hacia las mujeres, violencia ejercida por la pareja. En cuanto al maltrato infantil se registran 4.309 casos en este mismo periodo. Estas agresiones son causa de: el machismo y del modelo patriarcal que subsistente aún en nuestras familias, de antecedentes de violencia en los padres, abuso de sustancias psicoactivas (alcohol, drogas), privación psicoafectiva, crisis familiares, etc. De esta manera, los padres, afectados por la violencia, terminan por reproducirla en sus hijos, creando un ciclo continuo de violencia. 

Es así, la historia de Diana y sus cuatro hijos, quienes durante varios años fueron víctimas de agresiones físicas y psicológicas, los niños por parte de sus padres y Diana por parte de su pareja. Los nombres han sido cambiados por cuestiones de confidencialidad y seguridad.

Actualmente, Diana tiene 29 años. Pero su historia comienza a sus 18 años, cuando se enamoró de un hombre que conoció en un barrio de la ciudad de Tunja Boyacá, donde ella vive. En ese momento, ella se encontraba estudiando segundo semestre de matemáticas en una universidad reconocida de la ciudad. Comenzó a salir con él, y quedó embarazada, razón por la que se fueron a vivir juntos, a pesar de los comentarios de su familia, pues ellos le recordaban constantemente que él no era una buena persona, ya que era conocido en el barrio, no precisamente por sus virtudes. En la calle decían que este hombre era adicto a las drogas, además de ser agresivo. Sin embargo, Diana decidió no prestarle atención a lo que le decían, pues se encontraba decidida a irse a vivir con él. Su primer hijo fue Julián. Juan, compañero sentimental de Diana, inicialmente estaba diariamente en casa y se comportaba como un ejemplo para su hijo, hasta que comenzó a salir durante las noches con sus amigos, por lo que podía no llegar a la casa y, las veces que lo hacía, se presentaba borracho e incluso drogado. 

Cuando Juan estaba muy borracho o drogrado, golpeaba a Diana e incluso la obligaba a tener relaciones sexuales con él, por lo que cuando ella le expresaba que quería planificar, él la convencía para no hacerlo. Fue así como Diana terminó teniendo cuatro hijos de Juan. Cuando nació su último hijo, Diego, Juan decidió montar un negocio de tapicería en la casa, ya que esto le permitía estar más pendiente de su familia. No obstante, comenzó a vender drogas en la casa, lo que llevó a Diana a que también terminara consumiendo. La dependencia de ambos a los narcóticos se fue haciendo cada vez más fuerte, hasta que llegaron al punto de abandonar a sus hijos, privandoles de alimentación, prendas de vestir y entretenimiento, pues la ropa y los juguetes que a los niños les regalaban sus familiares, los vendían con el fin de conseguir más drogas. Los niños permanecían encerrados y sin estudio debido a que sus padres no les dejaban salir de casa. 

Un día, la familia de Diana le pidió a los policías del barrio que fueran a hacer una visita a la casa, pues a la madre de Diana le preocupaba que ya habían pasado varios meses sin ver a sus nietos. Cuando los agentes llegaron a la casa, se encontraron con una desagradable sorpresa, ya que toda la casa estaba completamente sucia y destruida. En el segundo piso estaban los niños, bastante delgados y acurrucados en una esquina con dos cobijas. Ante esta situación, la policía tomó a los niños para luego enviarlos a donde su abuela, quien está a cargo de sus cuidados integrales. 

Mientras tanto, Diana no oculta el daño que estas circunstancias le causaron, no solo físicamente sino también en su salud mental. Se arrepiente diariamente por haberse involucrado con Juan y haberse dejado cegar por la manipulación de él. En este momento sufre de depresión y de ansiedad, además, su cuerpo ha cambiado completamente. Diana ahora reconoce la importancia de conocer las líneas de apoyo a la mujer en Colombia y el no tener miedo de expresar que se está viviendo violencia en casa. 

Con el fin de evitar que se continúe reproduciendo este tipo de violencias y de actitudes que agreden la dignidad humana, es necesario adaptar y adoptar una educación y un cambio de visión del mundo coherente y acorde a los cambios sociales, como lo son los paradigmas de sociedades patriarcales, que en la actualidad no constituyen una forma adecuada de convivencia. Este cambio de perspectiva debe darse en cada uno de nosotros como constructores sociales, que genere espacios de diálogo y comprensión en el hogar, para así contribuir en la formación de un ser humano consciente, respetuoso y responsable consigo mismo y con la sociedad. 

 

Recordamos las líneas de atención a las personas que sufren de violencia intrafamiliar:

 

Línea Púrpura en Bogotá: 155 y el 018000112137, número gratuito desde teléfono fijo o celular. Whatsapp 3007551846. 

Línea “el poder de ser escuchado” en Bogotá y Boyacá: 106 

Policía Nacional: 123 

Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF (Línea Gratuita Nacional): 018000918080 

Línea de Protección a Niños, Niñas y Adolescentes: 141. WhatsApp: 3202391685 - 3208655450 - 3202391320 

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