logo ucentral

logo sintopia acn

acnfacebookacnyoutubeacninstragram

COM_MINITEKLIVESEARCH_RESULTADOS
Joomla Categories

LogoACN Movil

fb  tweet  youtube  instagram 

Revolución de las mascarillas

 

Revolución de las mascarillas 3

Por: Joshua Nicolay Gallo Salazar

El año 2020 se ha caracterizado por muchos aspectos, una pandemia, crisis sociales, crisis en la economía global.

La Covid-19 fue la gota que llenó el vaso.

Si bien en marzo nos encerraron, fue en los meses de Agosto y septiembre, con mar ciudadanías salían a exigir la protección de sus derechos constitucionales.

Desde mujeres luchando contra los feminicidios, la impunidad y el miedo.

Hasta los ciudadanos aprovechan los momentos de efervescencia y calor para demostrar su descontento con la brutalidad policial hacia los ciudadanos.

Si bien este año dejó un vacío, un silencio casi sepulcral por parte de los inconformes, de los vulnerados y los menos favorecidos.

Trapos rojos, señales de peligro para los marineros, se convirtieron en súplica de solidaridad por parte de los más pobres.

Las noches se musicalizaron al ritmo de cacerolas y cantos de inconformidad.

Por un tiempo el mundo escuchaba, pero el destinatario cerraba su puerta a la mensajería.

18 marchas en todo el año, una cifra pequeña comparada con el año anterior.

¿se perdió el miedo o luego del 9 de septiembre se aceptó que las protestas y las marchas son una misión suicida?

Es el momento oportuno para agradecer a la minga de occidente.

Demostrar que las autoridades y los marchantes pueden convivir durante las exigencias era el punto de inflexión.

Si bien se ha criticado.

Juzgado.

El mal uso del tapabocas, cubrebocas, mascarilla o como apetezca llamarlo, es un elemento que los foráneos a las comunidades indígenas no podemos darnos el lujo de no usar.

Un médico Embera una vez comentó, en entrevista realizada por su servidor, que «a nosotros no nos da la covi»

Aquí no se debate la veracidad de las afirmaciones, o la debilidad de los citadinos.

El uso del tapabocas y las medidas de bioseguridad son una constante inamovible.

Incuestionable.

Revolución de las mascarillas 1

 

Si bien un artículo en El Espectador cita un estudio publicado en The British Medical Journal, en que se demuestra el poder del silencio para combatir el SARS-Cov-19.

Las marchas no pueden, probablemente no quieren, reimaginar sus arengas.

¿Cantos?

¿Gritos?

¿Frases quemadas tras los años?

Quizás no.

Muchas veces, incluso antes de las dinámicas de una pandemia que no creí llegar a vivir.

Pensé ¿por qué no romper con lo establecido y un día simplemente marchar en silencio?

El silencio puede ser igual de ensordecedor.

¿No fueron las madres de la plaza de mayo quienes lograron la atención de los habitantes de Buenos Aires a base de puro silencio?

Innovar.

Repensar.

No digo que el pueblo deba callar y sentarse en sumisión.

Más bien hablo de incomodar de la mejor forma, porque eso hacen las protestas a la cotidianidad.

Llevar al contrincante al límite de su paciencia para que rompa ese pacifico.

Incómodo.

Silencio.

Una guerra psicológica en que los gobernantes e instituciones cuestionadas por brutalidad no puedan señalar a nadie.

Porque nada decían o hacían.

Permitir que la naturaleza de las “bestias” se revele por sí sola y quede en evidencia o darle chivos expiatorios.

Recuerdo a un manifestante al que entrevisté, con su posición planteada en reflejar la verdadera esencia de las marchas.

Camaradería, amistad, colaboracionismo y solidaridad.

Características ideales que una sociedad tan afligida debería adoptar para poder subsanar sus heridas.

Luchemos, exijamos, gritemos.

O no gritemos.

Usemos nuestro derecho constitucional sin olvidar nuestros deberes.

Recordemos que más de 7.000 indígenas del Cauca viajaron hasta Bogotá a juzgar al gobierno “occidental” y exigir por todo el pueblo colombiano.

 

Revolución de las mascarillas 2

Pero que a la vista de lo establecido serían los culpables de llegar a la meta de un millón de contagios.

Desafortunada cifra.

Al igual que 2.5 millones de citadinos viajando a la finquita cada puente festivo (acorde a las cifras del ministerio de transporte en octubre) sin control ni regulación.

Quienes seguramente nunca sufren de una gripe y menos de un virus que a pocas luces puede que no exista y sea un complot del foro de São Paulo para hundir la economía mundial.

O quien sabe que excusa inventen.

Por esto hay que repensar la forma en que se marcha.

Innovar la protesta.

Pero aun así protegerse y proteger al vecino.

Usar tapabocas dejará de ser símbolo de censura, de silencio, para convertirse en símbolo de esperanza y de cuidado social.

Entrando a la segunda década del siglo la revolución será de las mascarillas o no será.

 

Mis otros articulos:

Vuelven las marchas, vuelve la voz de la clase trabajadora - ACN | Agencia Central de Noticias (ucentral.co) 

Presenciar la protesta desde muy lejos - ACN | Agencia Central de Noticias (ucentral.co)

OPINIÓN

ACTUALIDAD

Revolución de las mascarillas

 

Revolución de las mascarillas 3

Por: Joshua Nicolay Gallo Salazar

El año 2020 se ha caracterizado por muchos aspectos, una pandemia, crisis sociales, crisis en la economía global.

La Covid-19 fue la gota que llenó el vaso.

Si bien en marzo nos encerraron, fue en los meses de Agosto y septiembre, con mar ciudadanías salían a exigir la protección de sus derechos constitucionales.

Desde mujeres luchando contra los feminicidios, la impunidad y el miedo.

Hasta los ciudadanos aprovechan los momentos de efervescencia y calor para demostrar su descontento con la brutalidad policial hacia los ciudadanos.

Si bien este año dejó un vacío, un silencio casi sepulcral por parte de los inconformes, de los vulnerados y los menos favorecidos.

Trapos rojos, señales de peligro para los marineros, se convirtieron en súplica de solidaridad por parte de los más pobres.

Las noches se musicalizaron al ritmo de cacerolas y cantos de inconformidad.

Por un tiempo el mundo escuchaba, pero el destinatario cerraba su puerta a la mensajería.

18 marchas en todo el año, una cifra pequeña comparada con el año anterior.

¿se perdió el miedo o luego del 9 de septiembre se aceptó que las protestas y las marchas son una misión suicida?

Es el momento oportuno para agradecer a la minga de occidente.

Demostrar que las autoridades y los marchantes pueden convivir durante las exigencias era el punto de inflexión.

Si bien se ha criticado.

Juzgado.

El mal uso del tapabocas, cubrebocas, mascarilla o como apetezca llamarlo, es un elemento que los foráneos a las comunidades indígenas no podemos darnos el lujo de no usar.

Un médico Embera una vez comentó, en entrevista realizada por su servidor, que «a nosotros no nos da la covi»

Aquí no se debate la veracidad de las afirmaciones, o la debilidad de los citadinos.

El uso del tapabocas y las medidas de bioseguridad son una constante inamovible.

Incuestionable.

Revolución de las mascarillas 1

 

Si bien un artículo en El Espectador cita un estudio publicado en The British Medical Journal, en que se demuestra el poder del silencio para combatir el SARS-Cov-19.

Las marchas no pueden, probablemente no quieren, reimaginar sus arengas.

¿Cantos?

¿Gritos?

¿Frases quemadas tras los años?

Quizás no.

Muchas veces, incluso antes de las dinámicas de una pandemia que no creí llegar a vivir.

Pensé ¿por qué no romper con lo establecido y un día simplemente marchar en silencio?

El silencio puede ser igual de ensordecedor.

¿No fueron las madres de la plaza de mayo quienes lograron la atención de los habitantes de Buenos Aires a base de puro silencio?

Innovar.

Repensar.

No digo que el pueblo deba callar y sentarse en sumisión.

Más bien hablo de incomodar de la mejor forma, porque eso hacen las protestas a la cotidianidad.

Llevar al contrincante al límite de su paciencia para que rompa ese pacifico.

Incómodo.

Silencio.

Una guerra psicológica en que los gobernantes e instituciones cuestionadas por brutalidad no puedan señalar a nadie.

Porque nada decían o hacían.

Permitir que la naturaleza de las “bestias” se revele por sí sola y quede en evidencia o darle chivos expiatorios.

Recuerdo a un manifestante al que entrevisté, con su posición planteada en reflejar la verdadera esencia de las marchas.

Camaradería, amistad, colaboracionismo y solidaridad.

Características ideales que una sociedad tan afligida debería adoptar para poder subsanar sus heridas.

Luchemos, exijamos, gritemos.

O no gritemos.

Usemos nuestro derecho constitucional sin olvidar nuestros deberes.

Recordemos que más de 7.000 indígenas del Cauca viajaron hasta Bogotá a juzgar al gobierno “occidental” y exigir por todo el pueblo colombiano.

 

Revolución de las mascarillas 2

Pero que a la vista de lo establecido serían los culpables de llegar a la meta de un millón de contagios.

Desafortunada cifra.

Al igual que 2.5 millones de citadinos viajando a la finquita cada puente festivo (acorde a las cifras del ministerio de transporte en octubre) sin control ni regulación.

Quienes seguramente nunca sufren de una gripe y menos de un virus que a pocas luces puede que no exista y sea un complot del foro de São Paulo para hundir la economía mundial.

O quien sabe que excusa inventen.

Por esto hay que repensar la forma en que se marcha.

Innovar la protesta.

Pero aun así protegerse y proteger al vecino.

Usar tapabocas dejará de ser símbolo de censura, de silencio, para convertirse en símbolo de esperanza y de cuidado social.

Entrando a la segunda década del siglo la revolución será de las mascarillas o no será.

 

Mis otros articulos:

Vuelven las marchas, vuelve la voz de la clase trabajadora - ACN | Agencia Central de Noticias (ucentral.co) 

Presenciar la protesta desde muy lejos - ACN | Agencia Central de Noticias (ucentral.co)

ESPECIALES

PLAYLIST                                            

Logo ACN Pata Blanco


NAVEGACIÓN       

 

Inicio
Actualidad
Cultura
Opinión
Deportes


CONTÁCTENOS            

 

Conmutadores: 323 98 68 y 326 68 20
Extensión 4060 / 4063
Correo: agenciacentraldenoticias@ucentral.edu.co

© 2017 Todos los derechos reservados. ACN | Agencia Central de Noticias. Sede Norte: Calle 75 n.º 16-03 Edificio Violi piso 5, Bogotá - Colombia