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De presidente a presentador

duque y covid

Por: Rafael Ricardo Pérez Vargas

La pandemia por el Covid-19 generó en la humanidad todo tipo de miedos e incertidumbres, y quienes trabajaban del día a día tuvieron que detenerse obligatoriamente, inclusive en los países con economías estables existió un temor a causa de no saber qué iba a suceder, más allá de recibir el apoyo de sus gobiernos, de ser beneficiados con subsidios para sostener las deudas y contar con un sistema de salud medianamente acorde con el perturbador escenario. Y, para sorpresa de todos, Colombia no se quedó atrás, nunca se ha quedado atrás cuando de tragedias se habla.

Desde el 14 de marzo pasado, Iván Duque inició sus alocuciones presidenciales informando respecto a las medidas tomadas desde el Gobierno para sostener la crisis por el Covid-19. Como era de esperarse, decretó cerrar economías, prometió ayudas para los más necesitados y de alguna manera accedió a cerrar el aeropuerto Eldorado, con el fin de evitar la propagación del virus y una mortalidad masiva en el país, aunque no tuvo en cuenta el ya conocido escenario, cínico y abusador, de quienes gobiernan Colombia.

Pasados casi tres meses desde el inicio del aislamiento, el presentador Iván Duque se ha pronunciado todos los días en un horario práctico, él y su maquinaria publicitaria se dedicaron a envolver a los televidentes con vídeos positivos, en donde se presenta a los médicos y auxiliares, celadores, obreros, conductores del servicio público y personal de aseo; como la base de nuestra sociedad, gracias a ellos el país no pierde sus esperanzas de recuperarse y por ellos y para ellos, Duque está haciendo todos los esfuerzos posibles desde la comodidad de la Casa de Nariño.

Ciertamente, son pocos los colombianos enganchados con el programa destinado a sostener y mejorar la imagen del presidente Duque; de hecho, una comparación con la telenovela de RCN: El inútil, resultó más llamativa y certera si de darle una imagen al mandatario se trata. Y es que este programa serviría si se desarrollaran temas importantes para el país durante el aislamiento.

Podría iniciar sencillamente con los sobrecostos en las ayudas entregadas a las personas o comunidades en estado de emergencia, sancionando públicamente a quienes hicieron efectivas sus influencias en los sectores públicos de ayuda y se beneficiaron con mercados cobrados casi en cinco millones de pesos, cuando estos no superaban los doscientos mil, además algunos estaban vencidos con fechas del año 2017. Si quisiera ayudar a los colombianos trabajadores del día a día, perfectamente exigiría la devolución de esos dineros, realizaría donaciones verdaderas y se ahorraría los videos motivacionales.

Hablando de dineros robados, otra sección interesante en el programa de Duque, sería ese inquietante episodio en la historia de la corrupción de Colombia, en donde el Departamento Nacional de Planeación (DNP) entregó subsidios a cédulas con registros numéricos ilógicos, irracionales e incluso a fallecidos, cerrando y bloqueando la página en la cual se validaban los ciudadanos con la opción a esta ayuda. Otro señalamiento público en donde se judicialice a los responsables, acompañado de exigir el reintegro del dinero para encaminarlo correctamente, sería pertinente para mostrar contenido real respecto a la crisis porque, al parecer, las ayudas humanitarias son únicamente para el grupo de colegas del presidente.

Además, si en serio se quisiera realizar un programa para hablar de la crisis del país y quemar tiempo al aire, la Fiscalía también podría hacer uso de este espacio mediático y hacer sus procesos investigativos de bolsillo, burlándose en vivo de los colombianos por los cuales el presentador gordito se esfuerza tanto en sostener en la miseria y apoyar en la pobreza; esa programación le subiría sustancialmente el rating a cualquier medio de comunicación.

No existiría competencia alguna si en el espacio presentado por el presidente, se mencionaran las relaciones cercanas con el Ñeñe Hernández y los audios en los cuales el reconocido narcotraficante; está histérico pensando en la victoria de Gustavo Petro en La Guajira o si se hablara de cómo el Gobierno abandonó a los médicos e indígenas en Leticia (Amazonas) y en lugar de dirigir dineros para sostener la propagación, propone construir un horno donde crematorio y aunque no es una decisión errónea, lo inconcebible es el hecho que no se menciona en ningún momento un presupuesto para proteger a este municipio, sino por el contrario, se envían helicópteros del Ejército Nacional a detener el contagio.

Este programa puede triunfar rotundamente, a fin de cuentas, nunca se ha tenido un presidente claro desde el primer día de aprendizaje de Iván Duque y, si estas son sus prácticas para una profesión de verdad más adelante, al menos destacarle que tuvo un reconocido y pulcro papel como presentador del programa diario de Colombia, el cual estaba en la categoría de comedia y series de DirecTv, más allá de las coincidencias humorísticas y cumplió con su rol de darse golpecitos de felicitaciones en su propia espalda, cubriendo y pasando por alto los temas relevantes que están sucediendo aparte del Covid-19, porque no solo está noticiando cada decreto o medida obvia que debe tomar, sino también le permite al país darse cuenta de que este aislamiento terminará algún día, en algún momento el coronavirus y los miedos en tiempo de pandemia van a calmarse, porque la verdadera enfermedad mortal e incontrolable de Colombia, por los siglos de los siglos, es sin duda alguna la corrupción con todos sus síntomas, desde robarse contratos, hasta recibir dineros del narcotráfico para poner un títere presentador de Presidente. 

Foto: Presidencia de la República.

OPINIÓN

ACTUALIDAD

De presidente a presentador

duque y covid

Por: Rafael Ricardo Pérez Vargas

La pandemia por el Covid-19 generó en la humanidad todo tipo de miedos e incertidumbres, y quienes trabajaban del día a día tuvieron que detenerse obligatoriamente, inclusive en los países con economías estables existió un temor a causa de no saber qué iba a suceder, más allá de recibir el apoyo de sus gobiernos, de ser beneficiados con subsidios para sostener las deudas y contar con un sistema de salud medianamente acorde con el perturbador escenario. Y, para sorpresa de todos, Colombia no se quedó atrás, nunca se ha quedado atrás cuando de tragedias se habla.

Desde el 14 de marzo pasado, Iván Duque inició sus alocuciones presidenciales informando respecto a las medidas tomadas desde el Gobierno para sostener la crisis por el Covid-19. Como era de esperarse, decretó cerrar economías, prometió ayudas para los más necesitados y de alguna manera accedió a cerrar el aeropuerto Eldorado, con el fin de evitar la propagación del virus y una mortalidad masiva en el país, aunque no tuvo en cuenta el ya conocido escenario, cínico y abusador, de quienes gobiernan Colombia.

Pasados casi tres meses desde el inicio del aislamiento, el presentador Iván Duque se ha pronunciado todos los días en un horario práctico, él y su maquinaria publicitaria se dedicaron a envolver a los televidentes con vídeos positivos, en donde se presenta a los médicos y auxiliares, celadores, obreros, conductores del servicio público y personal de aseo; como la base de nuestra sociedad, gracias a ellos el país no pierde sus esperanzas de recuperarse y por ellos y para ellos, Duque está haciendo todos los esfuerzos posibles desde la comodidad de la Casa de Nariño.

Ciertamente, son pocos los colombianos enganchados con el programa destinado a sostener y mejorar la imagen del presidente Duque; de hecho, una comparación con la telenovela de RCN: El inútil, resultó más llamativa y certera si de darle una imagen al mandatario se trata. Y es que este programa serviría si se desarrollaran temas importantes para el país durante el aislamiento.

Podría iniciar sencillamente con los sobrecostos en las ayudas entregadas a las personas o comunidades en estado de emergencia, sancionando públicamente a quienes hicieron efectivas sus influencias en los sectores públicos de ayuda y se beneficiaron con mercados cobrados casi en cinco millones de pesos, cuando estos no superaban los doscientos mil, además algunos estaban vencidos con fechas del año 2017. Si quisiera ayudar a los colombianos trabajadores del día a día, perfectamente exigiría la devolución de esos dineros, realizaría donaciones verdaderas y se ahorraría los videos motivacionales.

Hablando de dineros robados, otra sección interesante en el programa de Duque, sería ese inquietante episodio en la historia de la corrupción de Colombia, en donde el Departamento Nacional de Planeación (DNP) entregó subsidios a cédulas con registros numéricos ilógicos, irracionales e incluso a fallecidos, cerrando y bloqueando la página en la cual se validaban los ciudadanos con la opción a esta ayuda. Otro señalamiento público en donde se judicialice a los responsables, acompañado de exigir el reintegro del dinero para encaminarlo correctamente, sería pertinente para mostrar contenido real respecto a la crisis porque, al parecer, las ayudas humanitarias son únicamente para el grupo de colegas del presidente.

Además, si en serio se quisiera realizar un programa para hablar de la crisis del país y quemar tiempo al aire, la Fiscalía también podría hacer uso de este espacio mediático y hacer sus procesos investigativos de bolsillo, burlándose en vivo de los colombianos por los cuales el presentador gordito se esfuerza tanto en sostener en la miseria y apoyar en la pobreza; esa programación le subiría sustancialmente el rating a cualquier medio de comunicación.

No existiría competencia alguna si en el espacio presentado por el presidente, se mencionaran las relaciones cercanas con el Ñeñe Hernández y los audios en los cuales el reconocido narcotraficante; está histérico pensando en la victoria de Gustavo Petro en La Guajira o si se hablara de cómo el Gobierno abandonó a los médicos e indígenas en Leticia (Amazonas) y en lugar de dirigir dineros para sostener la propagación, propone construir un horno donde crematorio y aunque no es una decisión errónea, lo inconcebible es el hecho que no se menciona en ningún momento un presupuesto para proteger a este municipio, sino por el contrario, se envían helicópteros del Ejército Nacional a detener el contagio.

Este programa puede triunfar rotundamente, a fin de cuentas, nunca se ha tenido un presidente claro desde el primer día de aprendizaje de Iván Duque y, si estas son sus prácticas para una profesión de verdad más adelante, al menos destacarle que tuvo un reconocido y pulcro papel como presentador del programa diario de Colombia, el cual estaba en la categoría de comedia y series de DirecTv, más allá de las coincidencias humorísticas y cumplió con su rol de darse golpecitos de felicitaciones en su propia espalda, cubriendo y pasando por alto los temas relevantes que están sucediendo aparte del Covid-19, porque no solo está noticiando cada decreto o medida obvia que debe tomar, sino también le permite al país darse cuenta de que este aislamiento terminará algún día, en algún momento el coronavirus y los miedos en tiempo de pandemia van a calmarse, porque la verdadera enfermedad mortal e incontrolable de Colombia, por los siglos de los siglos, es sin duda alguna la corrupción con todos sus síntomas, desde robarse contratos, hasta recibir dineros del narcotráfico para poner un títere presentador de Presidente. 

Foto: Presidencia de la República.

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