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Pobre fuerza de la ley

Policía

Por: Juan Sebastián Novoa

Desde hace mucho tiempo, es muy común que los colombianos se quejen constantemente de la forma como los policías cumplen con sus responsabilidades, o no. Esto se debe a que estos incomprendidos representantes de la ley suelen ser señalados de tener actitudes altaneras, groseras y abusivas con los ciudadanos, y, como si fuera poco, también los culpan de ceder a sobornos y proponerlos, además de tener nexos con delincuentes.

Los policías son unos valientes que salen diariamente a las duras calles colombianas para cuidarnos y hacer respetar la ley a toda costa. No dudaron en su momento en multar a las personas que comerciaban con las peligrosas empanadas, sancionaron a varios personajes por tener cámaras de alta peligrosidad, y en las jornadas de los paros revolucionarios por parte de estudiantes y profesores mamertos, no dudaron un segundo, y con la gallardía que los caracteriza, capturaron a los alborotadores y los llevaron a una sala para ajuiciarlos con mano dura: así lo evidencian varios videos que circularon por redes sociales.

La lucha de estos adalides de la justicia también está relacionada con hacer respetar los comercios formales. Es por este motivo que castigan duramente a los vendedores ambulantes, decomisándoles su mercancía y en algunos casos proceden a destruirla, no importa que muchas familias dependan de la venta ambulante, pues si están violando la ley, deben ser castigados. Un plus en estos casos es que se recupera el espacio público.

Ante todas las cosas, los integrantes de la Policía Nacional de Colombia son personas, algunos de ellos han sido señalados por descuidar su labor, coquetean con alguna persona que se les hizo atractiva o juegan con el celular en momentos de servicio. También los culpan de tener nexos con varios grupos delincuenciales, recibían dinero a cambio de algunos favores. Pero aquellos que los juzgan duramente olvidan que ellos tienen derecho a un momento de ocio, de descanso y que además no se han detenido a pensar en que problemas deben tener para buscar un dinero extra.

Con la crisis actual, nuestros guerreros uniformados tienen la misión de hacer que la ciudadanía respete la cuarentena y las medidas tomadas por el gobierno. Han demostrado un total compromiso en esta situación, a tal punto de multar a los que cuidan de la salud de los colombianos, los médicos.

A pesar de esta ardua labor que cumplen día a día, los policías reciben varios calificativos irrespetuosos por parte de la ciudadanía, por ejemplo: tombos, aguacates, la parca, cerdos, entre otros. Esto demuestra que nuestra fuerza de la ley no representa seguridad, respeto ni educación.

Como si esto fuera poco, los colombianos tienen la desfachatez de exigir que cuiden más de ellos, piden mano dura con los ladrones que aprovechan el desorden de Transmilenio y no pierden oportunidad en las calles del país, también piden pronta captura y castigo ejemplar para los atracadores que rondan por las instituciones educativas y varios negocios, exigen presencia policial en ciclo rutas para mayor seguridad de aquellos que usan como medio de transporte las bicicletas, mayor atención con los niños y niñas que son víctimas de delincuentes de todo tipo y encima se les ocurre pedir una mayor atención en la violencia de género.

Es más que claro cuáles son las prioridades para la Policía Nacional, no exijamos lo que no se puede, debemos entender que no son máquinas a nuestro servicio; por lo tanto, nuestro deber como ciudadanos es aplaudir y reconocer la labor de esta institución. Deberíamos considerar aprender a convivir entre todos, ciudadanos con delincuencia común, para facilitar la labor de las personas que nos cuidan y así hacer de este país un lugar mejor para vivir.

Foto: Profesalparo

OPINIÓN

ACTUALIDAD

Pobre fuerza de la ley

Policía

Por: Juan Sebastián Novoa

Desde hace mucho tiempo, es muy común que los colombianos se quejen constantemente de la forma como los policías cumplen con sus responsabilidades, o no. Esto se debe a que estos incomprendidos representantes de la ley suelen ser señalados de tener actitudes altaneras, groseras y abusivas con los ciudadanos, y, como si fuera poco, también los culpan de ceder a sobornos y proponerlos, además de tener nexos con delincuentes.

Los policías son unos valientes que salen diariamente a las duras calles colombianas para cuidarnos y hacer respetar la ley a toda costa. No dudaron en su momento en multar a las personas que comerciaban con las peligrosas empanadas, sancionaron a varios personajes por tener cámaras de alta peligrosidad, y en las jornadas de los paros revolucionarios por parte de estudiantes y profesores mamertos, no dudaron un segundo, y con la gallardía que los caracteriza, capturaron a los alborotadores y los llevaron a una sala para ajuiciarlos con mano dura: así lo evidencian varios videos que circularon por redes sociales.

La lucha de estos adalides de la justicia también está relacionada con hacer respetar los comercios formales. Es por este motivo que castigan duramente a los vendedores ambulantes, decomisándoles su mercancía y en algunos casos proceden a destruirla, no importa que muchas familias dependan de la venta ambulante, pues si están violando la ley, deben ser castigados. Un plus en estos casos es que se recupera el espacio público.

Ante todas las cosas, los integrantes de la Policía Nacional de Colombia son personas, algunos de ellos han sido señalados por descuidar su labor, coquetean con alguna persona que se les hizo atractiva o juegan con el celular en momentos de servicio. También los culpan de tener nexos con varios grupos delincuenciales, recibían dinero a cambio de algunos favores. Pero aquellos que los juzgan duramente olvidan que ellos tienen derecho a un momento de ocio, de descanso y que además no se han detenido a pensar en que problemas deben tener para buscar un dinero extra.

Con la crisis actual, nuestros guerreros uniformados tienen la misión de hacer que la ciudadanía respete la cuarentena y las medidas tomadas por el gobierno. Han demostrado un total compromiso en esta situación, a tal punto de multar a los que cuidan de la salud de los colombianos, los médicos.

A pesar de esta ardua labor que cumplen día a día, los policías reciben varios calificativos irrespetuosos por parte de la ciudadanía, por ejemplo: tombos, aguacates, la parca, cerdos, entre otros. Esto demuestra que nuestra fuerza de la ley no representa seguridad, respeto ni educación.

Como si esto fuera poco, los colombianos tienen la desfachatez de exigir que cuiden más de ellos, piden mano dura con los ladrones que aprovechan el desorden de Transmilenio y no pierden oportunidad en las calles del país, también piden pronta captura y castigo ejemplar para los atracadores que rondan por las instituciones educativas y varios negocios, exigen presencia policial en ciclo rutas para mayor seguridad de aquellos que usan como medio de transporte las bicicletas, mayor atención con los niños y niñas que son víctimas de delincuentes de todo tipo y encima se les ocurre pedir una mayor atención en la violencia de género.

Es más que claro cuáles son las prioridades para la Policía Nacional, no exijamos lo que no se puede, debemos entender que no son máquinas a nuestro servicio; por lo tanto, nuestro deber como ciudadanos es aplaudir y reconocer la labor de esta institución. Deberíamos considerar aprender a convivir entre todos, ciudadanos con delincuencia común, para facilitar la labor de las personas que nos cuidan y así hacer de este país un lugar mejor para vivir.

Foto: Profesalparo

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