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A discreción, atención… ¿Voten?

Militares

Por: Juan David Ferreira Díaz

 

De los mismos creadores de objetar, y hasta eliminar la JEP; de infringir órdenes y querer retirar la presencia de organismos internacionales de control de derechos humanos (ONU); de la reforma laboral en la contratación por horas en reducirla de 8 horas laborales a solo 2; de incorporar al Centro de Memoria Histórica a grandes ganaderos y terratenientes dándoles un papel de víctimas cuando son varios de ellos victimarios; de incluir la inteligencia militar para conveniencia propia y no para saber previamente el reclutamiento de niños en Caquetá por parte de la guerrilla y, aun así, bombardearlos concluyendo con palabras textuales: “Fue una operación lícita, hecha con toda rigurosidad"; de la posible eliminación y desaparición de cesantías y cajas de compensación de los colombianos; de mitigar la hambruna de los habitantes de calle dándoles carne de paloma; entre muchas otras, llega ahora la no nueva pero sí reiterada y muy controversial propuesta de hacer válido el sufragio del voto por parte de las Fuerzas Armadas (Fuerzas Militares y Policía Nacional) en Colombia que se presta, al mismo tiempo, para una nueva discordia entre grandes sectores políticos. Ahí sí es democracia. Ahí sí todos tenemos derechos. Ahí sí todos merecemos votar. Ahí sí, ¿no?

Contextual e históricamente, la prohibición del sufragio en el poder militar está vigente, por decisión propia de las mismas Fuerzas Militares del momento, desde el gobierno de Enrique Olaya Herrera (1930). Hoy día, la cifra aproximada de 450 mil hombres y mujeres que conforman las Fuerzas Militares en Colombia da a pensar que seguro hay algo detrás de tantos intentos de sufragio posibles. En los años 2011, 2016, 2018 y ahora, reiterativamente, en 2020, proponen una siempre polémica pero también siempre absurda intención de voto recién nombrada.

En los tres primeros intentos anteriores la propuesta no ha pasado de ser eso, una propuesta. Se cae, y no literalmente de su propio peso en el legislativo, pues nunca ha sido aprobada. No podría ser más anecdótico que quién la propone, pues no hay que ser adivino. Ricardo Ferro, congresista y representante a la Cámara del partido de gobierno, Centro Democrático, resucita de forma desesperada el dilema y reforma política de darles participación pública a las FF.MM en elecciones. ¿Es tan democrático como justo reconocerles el voto habiendo consideraciones de por medio de carácter jurídico, ideológico y político?, O sino, ¿por qué y qué hay de fondo en que un conjunto como el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado, MOVICE, esté oponiéndose pública y estrictamente a tal propuesta?

¡Lo que nos faltaba! Es inconveniente, demagogo, proselitista, contraproducente, peligroso y de tinte dictatorial darles incidencia social en la decisión y elección de los gobernantes –gravemente también cuestionados– del país a las FF.MM, más, cuando por un lado, históricamente, contamos con una democracia frágil y débil pudiendo causar problemas en la participación política de forma deliberada y uso indiscriminado de doctrinas de obediencia y, por otro lado, están gravemente manchados, por ejemplo, por crímenes de lesa humanidad o ejecuciones extrajudiciales, más aún cuando es el mismo partido de gobierno el que ejerce el mayor control de mando sobre tales, logrando persuadir a los subalternos, en tal caso, con un muy posible voto cautivo y muy manipulado.  

Ahí también es democracia, pero un peligro hacia esta, o lo que queda de esta. Es una espaciosa falacia mencionar “esto no pasa en otros países” cuando el contexto social, ideológico, nivel de progreso y desarrollo de democracia que tienen es estrechamente distinto al local y en donde cabe la pregunta, entonces, ¿por qué Colombia, junto con Guatemala, Honduras y Paraguay son los únicos cuatro países latinoamericanos que no han permitido el sufragio electoral a los uniformados?

De por sí, tal propuesta siempre ha sido una mala idea y ni pensarla en vísperas de las elecciones de 2022. Hay que obviar que se verían claramente politizadas y ahora mucho más partidistas, valga la redundancia, del partido de gobierno y en caída libre para los de oposición, cuantitativamente hablando, en número de votos. Y aunque se validara tal sufragio, a ningún sector le convendría realmente.

El progresismo, la democracia y la verdad se mueven según le den la patica al loro, y en Colombia, ni loro ni progresismo ni democracia ni verdad, ¡ni nada! Así las cosas, entonces, que narcotraficantes, paramilitares, criminales e indultados también ejerzan sus derechos el día de elecciones podría ser válido como propuesta de ley. ¿Posición política? Claro que la tienen las FF.MM, nadie les prohíbe hablar de la coyuntura nacional –aunque tampoco deberían hacerlo– pero constitucionalmente no pueden sufragar. Está escrito en el libro del 91.

El Ejército o es de los colombianos o es del partido de gobierno. No concibo darle poder a una institución que ya tiene mucho poder, qué peligro. Y es que sin necesidad del voto se sabe de las atrocidades que han hecho, imagínese ahora que formen parte del juego. Siento miedo de solo pensar la existencia de un partido político como el de gobierno, convertido luego, en un partido de gobierno y, tras del hecho, ahora armado. Mala idea el sufragio en las FF.MM, pero, así voten o no, tienen que servirle en protección, y, seguramente, en votos, a quien esté gobernando –de darse tal sufragio, claramente–.

Mala idea, definitivamente, como muchas otras, la de promover el sufragio a los militares y policías, aunque pareciese que las Fuerzas Públicas fuesen más que fieles, estén o no en el poder, a cierto partido de gobierno y cierto presidente que no hace falta mencionar.

 

Foto: Comando General Fuerzas Militares.

OPINIÓN

ACTUALIDAD

A discreción, atención… ¿Voten?

Militares

Por: Juan David Ferreira Díaz

 

De los mismos creadores de objetar, y hasta eliminar la JEP; de infringir órdenes y querer retirar la presencia de organismos internacionales de control de derechos humanos (ONU); de la reforma laboral en la contratación por horas en reducirla de 8 horas laborales a solo 2; de incorporar al Centro de Memoria Histórica a grandes ganaderos y terratenientes dándoles un papel de víctimas cuando son varios de ellos victimarios; de incluir la inteligencia militar para conveniencia propia y no para saber previamente el reclutamiento de niños en Caquetá por parte de la guerrilla y, aun así, bombardearlos concluyendo con palabras textuales: “Fue una operación lícita, hecha con toda rigurosidad"; de la posible eliminación y desaparición de cesantías y cajas de compensación de los colombianos; de mitigar la hambruna de los habitantes de calle dándoles carne de paloma; entre muchas otras, llega ahora la no nueva pero sí reiterada y muy controversial propuesta de hacer válido el sufragio del voto por parte de las Fuerzas Armadas (Fuerzas Militares y Policía Nacional) en Colombia que se presta, al mismo tiempo, para una nueva discordia entre grandes sectores políticos. Ahí sí es democracia. Ahí sí todos tenemos derechos. Ahí sí todos merecemos votar. Ahí sí, ¿no?

Contextual e históricamente, la prohibición del sufragio en el poder militar está vigente, por decisión propia de las mismas Fuerzas Militares del momento, desde el gobierno de Enrique Olaya Herrera (1930). Hoy día, la cifra aproximada de 450 mil hombres y mujeres que conforman las Fuerzas Militares en Colombia da a pensar que seguro hay algo detrás de tantos intentos de sufragio posibles. En los años 2011, 2016, 2018 y ahora, reiterativamente, en 2020, proponen una siempre polémica pero también siempre absurda intención de voto recién nombrada.

En los tres primeros intentos anteriores la propuesta no ha pasado de ser eso, una propuesta. Se cae, y no literalmente de su propio peso en el legislativo, pues nunca ha sido aprobada. No podría ser más anecdótico que quién la propone, pues no hay que ser adivino. Ricardo Ferro, congresista y representante a la Cámara del partido de gobierno, Centro Democrático, resucita de forma desesperada el dilema y reforma política de darles participación pública a las FF.MM en elecciones. ¿Es tan democrático como justo reconocerles el voto habiendo consideraciones de por medio de carácter jurídico, ideológico y político?, O sino, ¿por qué y qué hay de fondo en que un conjunto como el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado, MOVICE, esté oponiéndose pública y estrictamente a tal propuesta?

¡Lo que nos faltaba! Es inconveniente, demagogo, proselitista, contraproducente, peligroso y de tinte dictatorial darles incidencia social en la decisión y elección de los gobernantes –gravemente también cuestionados– del país a las FF.MM, más, cuando por un lado, históricamente, contamos con una democracia frágil y débil pudiendo causar problemas en la participación política de forma deliberada y uso indiscriminado de doctrinas de obediencia y, por otro lado, están gravemente manchados, por ejemplo, por crímenes de lesa humanidad o ejecuciones extrajudiciales, más aún cuando es el mismo partido de gobierno el que ejerce el mayor control de mando sobre tales, logrando persuadir a los subalternos, en tal caso, con un muy posible voto cautivo y muy manipulado.  

Ahí también es democracia, pero un peligro hacia esta, o lo que queda de esta. Es una espaciosa falacia mencionar “esto no pasa en otros países” cuando el contexto social, ideológico, nivel de progreso y desarrollo de democracia que tienen es estrechamente distinto al local y en donde cabe la pregunta, entonces, ¿por qué Colombia, junto con Guatemala, Honduras y Paraguay son los únicos cuatro países latinoamericanos que no han permitido el sufragio electoral a los uniformados?

De por sí, tal propuesta siempre ha sido una mala idea y ni pensarla en vísperas de las elecciones de 2022. Hay que obviar que se verían claramente politizadas y ahora mucho más partidistas, valga la redundancia, del partido de gobierno y en caída libre para los de oposición, cuantitativamente hablando, en número de votos. Y aunque se validara tal sufragio, a ningún sector le convendría realmente.

El progresismo, la democracia y la verdad se mueven según le den la patica al loro, y en Colombia, ni loro ni progresismo ni democracia ni verdad, ¡ni nada! Así las cosas, entonces, que narcotraficantes, paramilitares, criminales e indultados también ejerzan sus derechos el día de elecciones podría ser válido como propuesta de ley. ¿Posición política? Claro que la tienen las FF.MM, nadie les prohíbe hablar de la coyuntura nacional –aunque tampoco deberían hacerlo– pero constitucionalmente no pueden sufragar. Está escrito en el libro del 91.

El Ejército o es de los colombianos o es del partido de gobierno. No concibo darle poder a una institución que ya tiene mucho poder, qué peligro. Y es que sin necesidad del voto se sabe de las atrocidades que han hecho, imagínese ahora que formen parte del juego. Siento miedo de solo pensar la existencia de un partido político como el de gobierno, convertido luego, en un partido de gobierno y, tras del hecho, ahora armado. Mala idea el sufragio en las FF.MM, pero, así voten o no, tienen que servirle en protección, y, seguramente, en votos, a quien esté gobernando –de darse tal sufragio, claramente–.

Mala idea, definitivamente, como muchas otras, la de promover el sufragio a los militares y policías, aunque pareciese que las Fuerzas Públicas fuesen más que fieles, estén o no en el poder, a cierto partido de gobierno y cierto presidente que no hace falta mencionar.

 

Foto: Comando General Fuerzas Militares.

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