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La igualdad social a través del show

Por: María Camila Marín

El caótico mundo del espectáculo tiene beneficios que muy pocas personas pueden darse el lujo de disfrutar, lo que limita su acceso a cierto público, este tipo de eventualidades están marcadas por diferentes estrategias de publicidad y comunicación, que en pocas palabras, en una opinión generalizada por parte de la sociedad, lo que pretenden es que “el sitio se llene y luego miramos lo demás”.

Siendo este, parte del objetivo de este artículo, pretendo enfocarme directamente en el clasismo y la indiferencia como ese monstruo que separa nuestra sociedad por las muy mencionadas y marcadas “clases sociales” dentro de los diferentes eventos artísticos. 

El pensamiento dentro de un concierto varía del encargado al cliente en miles de formas; ¿o es que como clientes nos importa que falte licor en el evento?, al cliente lo que le importa es que el licor no le falte en la mesa, de lo demás, se deben encargar los organizadores, no el cliente.

La igualdad social a través del show 1Este tipo de situaciones son muy casuales y repetitivas dentro de un evento, pongo un ejemplo que, sin motivo de aludir, pretende ver esas expectativas vs realidad a la hora de comprar una boleta, ¿tiene las mismas prioridades un cliente que paga su boleta a uno que se la dan por cortesía?, puede que simplemente en los beneficios.

Pero de aquí parte todo tipo de pensamientos, que aunque muchas veces los compradores no dicen, se convierten en motivo de crítica hacia el lugar, de aquí una frase que, sin lugar a dudas se ha pensado en estas ocasiones, y es que uno diría, “a caballo regalado no se le mira el diente”, pero,en tal caso, los beneficios de un palco no son los mismos que los de una boleta general.

Problemáticas que generan una división social que gira entorno a la economía de los sujetos como individuos, “pero la pregunta es tan sesgada "¿Es usted de clase alta, de clase media o de clase baja?", que hace inevitable que la gente así se defina. A nadie le gusta definirse como clase baja.” (Navarro, 2018)

Este aspecto no quita el hecho de que, por ejemplo, el mesero tenga un trato especial con el que paga el palco porque “es que pago más”. Este tipo de aspectos, aunque mínimos, marcan ese clasismo, que en retrospectiva y estando en el 2020, veríamos como inexistente.

El hecho de decir que “la ópera es para gente más fina y el rap para la que no lo es tanto”, crea un gigantesco estereotipo sobre el gusto musical frente a ideas que nunca deberían relacionarse con este, la situación financiera de una colectividad nunca debe ser razón para clasificar sus gustos o simplemente encasillarlos.

La Colombia clasista se sigue empeñando en tildar, en decir “aquello es muy ordinario”, esto de aquí, probablemente importado, no lo es tanto. Una de las problemáticas que deriva del clasismo es que nubla la vista e incapacita al poseedor –o a su víctima– de ver discernir con nitidez. (Sánchez, 2019)

De tal manera retomo el tema de la boletería como aspecto que crea una barrera invisible, frente a las clases sociales, tan fácil de suponer como las apariencias que generan los individuos para impresionar al grupo social al que pertenecen. La igualdad social a través del show 2

La exclusión social en todo el esplendor de la palabra, “una escasez crónica de oportunidades y de acceso a servicios básicos de calidad, a los mercados laborales y de crédito, a una infraestructura adecuada y al sistema de justicia.” (IDB, 2003) que en un ámbito moral se queda corto ante las situaciones que clasifican a los individuos entre un bando (exclusión) u otro (inclusión). 

Pero luego, al llegar “el tiempo de la inclusión” todos toman hacia un lado diferente, ¿o no es así cuando hablamos de la capacidad económica de alguien para acceder a un sitio o evento?, no es un tabú que el dinero da “estatus” y renombre a las personas, y no solo eso, ahora a los lugares y hasta a las zonas de la ciudad.

Al entrar en este bucle es imposible no reconocer al consumismo como mayor exponente de esta problemática, donde “se desprende el desarrollo de una “sociedad de consumo” en la que es frecuente toparnos con una suerte de adicción a la compra de productos que parecieran garantizarnos felicidad” (Zanetti, 2013) 

Lo comercial pone en decadencia cultural a los diferentes géneros musicales, actividades interactivas y hasta al arte. Este tipo de clasificaciones generan un trasfondo global, donde la crítica es el mayor exponente, Lo que me permite referenciar este tipo de actitudes como elementos claves para forjar la personalidad de los individuos.

La influencia de la sociedad siempre generará un impacto personal en el temperamento de los sujetos, hablando de una forma generalizada: la proyección política, social y económica de los diferentes estados, nos idealizan sobre lo que en retrospectiva es “bueno” o “malo” tanto para nosotros como individuo, como para una colectividad.

Sin embargo, en este tipo de pensamiento hay siempre contradicciones que podemos distinguir con facilidad. Retomando el consumismo, sabemos que “todo en exceso es malo” pero, entre más materialistas y consumidores seamos, más flujo económico nacional e internacional habrá dentro de la población, lo que genera ideales como que “el que más tiene es el que mejor vive”.

La igualdad social a través del show 3Zanetti(2013) afirma que,  el hombre “ha llegado a ser el gran lactante, siempre a la espera de algo y siempre decepcionado”. De tal manera, hay una gran masa de sujetos que se convierten en “soñadores” de las victorias y recursos de la otredad. 

Esto mismo sucede dentro de cualquier eventualidad, hablando específicamente de los eventos con artistas. El ideal de un cliente es poder ver al artista y con mucha suerte tomarse una fotografía al finalizar el show, lo que al parecer no genera inconveniente alguno.

Cada vez es más difícil llenar las expectativas de los clientes, referente al consumo, la ubicación en el salón y pequeños detalles que, aunque poco notorios son importantes para cierto tipo de público. Sin embargo, esos ideales no hacen más que despertar la necesidad de los consumidores a través de una serie de cuestionamientos, que sin lugar a dudas no están alejados de la cotidianidad.

Es por esto, que, a la hora de generalizar respecto a diferentes situaciones de las que no tenemos conocimiento, podemos lanzar comentarios con falta de detalles, como que a los organizadores “solo les importa que se llene el sitio”. Comentarios que muchas  veces sin generar ofensas, aluden ciertos detalles que son relevantes para muchos e invisibles para otros.

 

¿Este artículo fue de tu interés?

visita otros textos relacionados:

Reportaje:http://acn.ucentral.co/opiniones/3967-los-organizadores-en-tiempos-de-cuarentena-una-problematica-latente

Entrevista:http://acn.ucentral.co/cultural/4025-realidad-tras-bambalinas

Infografía:http://acn.ucentral.co/cultural/4030-bajo-el-escenario

OPINIÓN

ACTUALIDAD

La igualdad social a través del show

Por: María Camila Marín

El caótico mundo del espectáculo tiene beneficios que muy pocas personas pueden darse el lujo de disfrutar, lo que limita su acceso a cierto público, este tipo de eventualidades están marcadas por diferentes estrategias de publicidad y comunicación, que en pocas palabras, en una opinión generalizada por parte de la sociedad, lo que pretenden es que “el sitio se llene y luego miramos lo demás”.

Siendo este, parte del objetivo de este artículo, pretendo enfocarme directamente en el clasismo y la indiferencia como ese monstruo que separa nuestra sociedad por las muy mencionadas y marcadas “clases sociales” dentro de los diferentes eventos artísticos. 

El pensamiento dentro de un concierto varía del encargado al cliente en miles de formas; ¿o es que como clientes nos importa que falte licor en el evento?, al cliente lo que le importa es que el licor no le falte en la mesa, de lo demás, se deben encargar los organizadores, no el cliente.

La igualdad social a través del show 1Este tipo de situaciones son muy casuales y repetitivas dentro de un evento, pongo un ejemplo que, sin motivo de aludir, pretende ver esas expectativas vs realidad a la hora de comprar una boleta, ¿tiene las mismas prioridades un cliente que paga su boleta a uno que se la dan por cortesía?, puede que simplemente en los beneficios.

Pero de aquí parte todo tipo de pensamientos, que aunque muchas veces los compradores no dicen, se convierten en motivo de crítica hacia el lugar, de aquí una frase que, sin lugar a dudas se ha pensado en estas ocasiones, y es que uno diría, “a caballo regalado no se le mira el diente”, pero,en tal caso, los beneficios de un palco no son los mismos que los de una boleta general.

Problemáticas que generan una división social que gira entorno a la economía de los sujetos como individuos, “pero la pregunta es tan sesgada "¿Es usted de clase alta, de clase media o de clase baja?", que hace inevitable que la gente así se defina. A nadie le gusta definirse como clase baja.” (Navarro, 2018)

Este aspecto no quita el hecho de que, por ejemplo, el mesero tenga un trato especial con el que paga el palco porque “es que pago más”. Este tipo de aspectos, aunque mínimos, marcan ese clasismo, que en retrospectiva y estando en el 2020, veríamos como inexistente.

El hecho de decir que “la ópera es para gente más fina y el rap para la que no lo es tanto”, crea un gigantesco estereotipo sobre el gusto musical frente a ideas que nunca deberían relacionarse con este, la situación financiera de una colectividad nunca debe ser razón para clasificar sus gustos o simplemente encasillarlos.

La Colombia clasista se sigue empeñando en tildar, en decir “aquello es muy ordinario”, esto de aquí, probablemente importado, no lo es tanto. Una de las problemáticas que deriva del clasismo es que nubla la vista e incapacita al poseedor –o a su víctima– de ver discernir con nitidez. (Sánchez, 2019)

De tal manera retomo el tema de la boletería como aspecto que crea una barrera invisible, frente a las clases sociales, tan fácil de suponer como las apariencias que generan los individuos para impresionar al grupo social al que pertenecen. La igualdad social a través del show 2

La exclusión social en todo el esplendor de la palabra, “una escasez crónica de oportunidades y de acceso a servicios básicos de calidad, a los mercados laborales y de crédito, a una infraestructura adecuada y al sistema de justicia.” (IDB, 2003) que en un ámbito moral se queda corto ante las situaciones que clasifican a los individuos entre un bando (exclusión) u otro (inclusión). 

Pero luego, al llegar “el tiempo de la inclusión” todos toman hacia un lado diferente, ¿o no es así cuando hablamos de la capacidad económica de alguien para acceder a un sitio o evento?, no es un tabú que el dinero da “estatus” y renombre a las personas, y no solo eso, ahora a los lugares y hasta a las zonas de la ciudad.

Al entrar en este bucle es imposible no reconocer al consumismo como mayor exponente de esta problemática, donde “se desprende el desarrollo de una “sociedad de consumo” en la que es frecuente toparnos con una suerte de adicción a la compra de productos que parecieran garantizarnos felicidad” (Zanetti, 2013) 

Lo comercial pone en decadencia cultural a los diferentes géneros musicales, actividades interactivas y hasta al arte. Este tipo de clasificaciones generan un trasfondo global, donde la crítica es el mayor exponente, Lo que me permite referenciar este tipo de actitudes como elementos claves para forjar la personalidad de los individuos.

La influencia de la sociedad siempre generará un impacto personal en el temperamento de los sujetos, hablando de una forma generalizada: la proyección política, social y económica de los diferentes estados, nos idealizan sobre lo que en retrospectiva es “bueno” o “malo” tanto para nosotros como individuo, como para una colectividad.

Sin embargo, en este tipo de pensamiento hay siempre contradicciones que podemos distinguir con facilidad. Retomando el consumismo, sabemos que “todo en exceso es malo” pero, entre más materialistas y consumidores seamos, más flujo económico nacional e internacional habrá dentro de la población, lo que genera ideales como que “el que más tiene es el que mejor vive”.

La igualdad social a través del show 3Zanetti(2013) afirma que,  el hombre “ha llegado a ser el gran lactante, siempre a la espera de algo y siempre decepcionado”. De tal manera, hay una gran masa de sujetos que se convierten en “soñadores” de las victorias y recursos de la otredad. 

Esto mismo sucede dentro de cualquier eventualidad, hablando específicamente de los eventos con artistas. El ideal de un cliente es poder ver al artista y con mucha suerte tomarse una fotografía al finalizar el show, lo que al parecer no genera inconveniente alguno.

Cada vez es más difícil llenar las expectativas de los clientes, referente al consumo, la ubicación en el salón y pequeños detalles que, aunque poco notorios son importantes para cierto tipo de público. Sin embargo, esos ideales no hacen más que despertar la necesidad de los consumidores a través de una serie de cuestionamientos, que sin lugar a dudas no están alejados de la cotidianidad.

Es por esto, que, a la hora de generalizar respecto a diferentes situaciones de las que no tenemos conocimiento, podemos lanzar comentarios con falta de detalles, como que a los organizadores “solo les importa que se llene el sitio”. Comentarios que muchas  veces sin generar ofensas, aluden ciertos detalles que son relevantes para muchos e invisibles para otros.

 

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Reportaje:http://acn.ucentral.co/opiniones/3967-los-organizadores-en-tiempos-de-cuarentena-una-problematica-latente

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Infografía:http://acn.ucentral.co/cultural/4030-bajo-el-escenario

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