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    Johanna Quintero: “Como sociedad le debemos más atención al cuerpo, a la mente, a la ubicación de lugares del placer…

     

    Hemos venido tratando el tema de la sexualidad, desde diferentes puntos, como las prácticas fuera de lo convencional, la educación sexual, la percepción del hedonismo, y hoy queremos tener un punto de vista desde la sociología. Por eso Johana Quintero, socióloga y profesora de la Universidad Central y de la Universidad Pedagógica nos da su opinión sobre varios aspectos del tema.

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    Catalina Guayacán: Para empezar me gustaría que te presentaras y nos contaras un poco acerca de tu formación académica y laboral.

    Johanna Quintero: Estuve trabajando durante mucho tiempo en investigación, hice parte del observatorio nacional de salud y cuando estaba trabajando allá, al mismo tiempo hice mi maestría, pues tuve la oportunidad de iniciar este trayecto como profesora en La Universidad Central, ya llevo cinco años trabajando aquí.

    Me desenvuelvo en varios temas, afortunadamente, la sociología es una disciplina bastante amplia, así que en ese sentido podemos hablar de muchas cosas.

    C.G.: ¿Qué es la sexualidad desde la sociología?

    J.Q.: Dentro del proceso de exploración de la sexualidad, uno podría entender que durante la historia han habido contextos y escenarios de comprensión de la sexualidad desde distintos enfoques y miradas desde paradigmas, entonces hay una mirada evidentemente anclada a lo religioso, a lo cultural y en este escenario depende del punto desde donde uno se posicione para hablar de sexualidad, pues esta tiene que ver desde el aspecto cultural como procesos que se desenvuelven desde lo humano.

    Es decir, procesos desde lo carnal, lo emocional, lo biológico, pero que también tiene unas implicaciones políticas, racionales, que parten también de la experiencia de aprendizaje de los sujetos. Pero depende del punto de vista donde uno se ubique, puede hablar sobre la sexualidad. Sin embargo, pues está ese lado biológico y ese lado más racional que tiene que ver con el lado político de la sexualidad.

    C.G.: ¿Qué piensas de los espacios establecidos para prácticas sexuales, como lo son las fiestas hedonistas, las cabinas, los saunas, etc?

    J.Q.: Para mi los espacios de exploración sexual y de exploración del erotismo, tienen una carga simbólica bastante importante, sobretodo, porque esto también tiene transformaciones de acuerdo con contextos y con sujetos.

    Pienso que estos espacios determinan también la forma en la que podemos leer el tipo de sociedad en donde nos encontramos, sobretodo, esta sociedad que es todavía muy conservadora y pacata en relación con las sexualidad y su exploración. 

    Para mi, son lugares propicios para encuentros sexuales, están dados muy abierta y muy clara para la intención sexual y no me atraviesa en ningún momento un pensamiento negativo, realmente me parece, existen, está bueno que existan, y está bueno que los exploremos. 

    C.G.: ¿Y de las prácticas sexuales en lugares públicos?

    J.Q: Bueno eso también tiene varias miradas, está el escenario en relación con la exploración sexual, muy vinculada a términos desde lo íntimo, lo privado y lo público. Un poco lo que se establece desde esta división es que eso que llamábamos íntimo o privado ya no están ubicados como en un contexto particular, son dinámicas un poco más porosas, más móviles.

    Pero también pienso que los escenarios, espacios… están ahí, el tema es ¿cuál es el uso social que se le dá? y si son espacios de exploración sexual… Una cosa es el espacio y otra el territorio y si la forma de territorializar es el escenario sexual, pues es maravilloso. Entonces en ese sentido creo que esos límites entre lo público, lo privado y lo íntimo, son bastante discutibles y son escenarios muy porosos para mi.

    C.G.: Sabemos que en las familia no se habla mucho del tema de la sexualidad ¿Cómo crees que debe ser abordado este tema en las familias y en las instituciones, más allá de la prevención de ETS y embarazos no deseados?

    J.Q.: Bueno, ahí hay que rescatar un poco algo que me ha parecido muy importante a nivel histórico, y es que la sexualidad siempre ha existido, los lugares de la sexualidad siempre han existido, sin embargo, creo que la sexualidad atada a dogmas como lo religioso, como lo estatal, como lo político, no entendido desde una manera abierta sino desde otros lugares.

    Pues siempre ha estado atado a una práctica muy establecida en relación con lo biológico, con escenarios más conservadores de la sexualidad, reproductivos, pues ha estado anclado también a unas lógicas biopolíticas de control por parte de estas instituciones, entonces en ese escenario estos dogmas y grandes relatos han quitado la posibilidad de entender la sexualidad desde otro lugar. 

    Pero, además, no necesariamente sólo vinculada a los embarazos no deseados, o deseados, a las maternidades o paternidades deseadas o no deseadas, o al tema de las ITS; sino en el plano del erotismo, del placer, como derecho, porque, además, eso también se nos ha cercenado y en ese sentido creo que el papel de la familia y de la escuela, y de esos procesos socializadores tan importantes para los sujetos, pues debería estar muy anclada a ese escenario.

    Más que todo la familia, es la primera que cercena el placer y el erotismo, cuando no permiten que los niños exploren, se toquen, “eso no se mira, eso no se muestra”, pero evidentemente también está atravesado por muchas otras cosas, si tuviéramos por ejemplo educación sexual mucho más clara, nuestros niños podrían decirnos más fácilmente cuando hay abusos sexuales, y no tardarían tanto tiempo en reconocer cuando hay o no violencias.

    Y, también tendríamos una sexualidad más abierta, más placentera, pero además, a vincular mucho más la responsabilidad afectiva, y menos al capitalismo y canibalismo y a la relación no liberal con los cuerpos.

    C.G.: Finalmente, ¿Cómo integrar el tema de género y la población LGBTI, en la educación sexual?

    J.Q.: Una de las cosas que sí quisiera apuntar es la de los feminismos, y del establecimiento también, de unos diálogos con la población LGBTI y el tema de la diversidad, todo el establecimiento del diálogo con lo Queer y con un montón de aperturas en torno al pensamiento un poco más diverso, un poco más libre, un poco más rebelde.

    Y en ese escenario hay algo particular y es que la sexualidad se debe ver como un derecho, no como una práctica; porque si lo vemos como una práctica nomás, Johanna Quintero 2se instrumentaliza la sexualidad; pero cuando la vemos como un derecho, la apropiamos y la adquirimos como un derecho fundamental y humano, se empieza también a cambiar esa percepción. 

    Yo pienso que dentro del plano de los derechos, uno debería tener en el plano institucional, en la socialización primaria que es lo que pasa en el plano familiar y la socialización secundaria que pasa en el plano educativo, manifestaciones un poco más claras y concretas sobre la sexualidad, porque además, existen derechos sexuales y reproductivos. 

    Y en vez de estar dando tanta carreta sobre estos dogmas, lo que se debería estar haciendo desde la familia y escuela, es precisamente preparar a la escuela para vivir la experiencia sexual. 

    Para ver los comentarios finales de Johanna Quintero acerca del tema, lo invitamos a visualizar el siguiente fragmento de la entrevista.

     

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