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Una propiedad universal

Los páramos en Colombia proveen 70% del agua que se consume en el país. El páramo de Sumapaz es el más grande del planeta, una fábrica de agua que da nacimiento a innumerables quebradas y ríos, los cuales alimentan a todo el sistema hídrico de la cuenca de Orinoco y parte de la cuenca del Magdalena. Las aguas que nacen en él abastecen al 15% de la población en Bogotá, Cundinamarca, Meta y Huila. Se le conoce como La Estrella Fluvial del Centro del País.

El agua es una necesidad básica, sin embargo, su disponibilidad enfrenta riesgos como el cambio climático, la contaminación, un mal manejo en las actividades del hombre sobre la naturaleza que amenazan su sostenibilidad. De acuerdo a la organización mundial WORLD WATER, se prevé que en el año 2030 el mundo tendrá que enfrentarse a un déficit mundial del 40% del agua. Actualmente, a nivel mundial, cerca de 1.200 millones de personas viven en áreas donde el agua escasea físicamente (UN-Water y FAO, 2007), una situación que se convierte en una de las principales preocupaciones para todas las organizaciones ambientales, pues cerca de 663 millones de personas en países en desarrollo tardan hasta 6 horas al día para recolectar agua potable.

En Colombia los páramos cumplen una función indispensable para la regulación del proceso hidrológico del país, además de albergar una gran diversidad de especies de fauna y de flora.

La actividad minera en Colombia constituye uno de los principales medios económicos para el país. Esta actividad tiene una incidencia significativa en el medio ambiente, pues los impactos negativos causados por ello se ven reflejados a corto o a mediano plazo, la mayoría de estos irreversibles.

A 58 km de Bogotá, por la vía antigua a Fusa, se encuentra ubicada una gran montaña que pertenece a la vereda de Agua Bonita, municipio de Silvania, es considerada bosque Andino, catalogada como reserva hídrica. Hoy en día es una montaña mutilada; desde hace 8 años es intervenida por una empresa minera llamada Procopal, una empresa antioqueña que tiene más puntos de explotación en el país. A través del uso de maquinaria pesada, es posible la extracción y transformación de materiales para construcción. Su explotación ha traído consigo consecuencias tanto para la comunidad aledaña como para el ecosistema medio ambiental.

 

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Montaña intervenida
Fotografía tomada por: Laura Marín

 

Esta montaña hace parte de las estribaciones del páramo de Sumapaz, un área de especial importancia ecológica, protegida por el estado. El proceso de esta cantera encierra: la tala de árboles, y el uso de explosivos utilizados en la actividad minera, éstas principalmente, crean grietas que causan la pérdida de nacimientos de agua, de su calidad, y con ello la interrupción de su ciclo, en cuanto a la comunicación entre ríos y lagos. El uso de explosivos y maquinaria pesada son los responsables de todo el proceso irreversible, respecto a la interrupción y erradicación de varios ciclos biológicos, dada la destrucción de especies vegetales, la fauna y los afluentes del lugar. ”La cantera la habían cerrado porque se habían dado cuenta del daño ecológico tan grande que se estaba causando, ya que se está destruyendo la montaña, sin embargo, después le renovaron la licencia a la persona encargada de la explotación y hasta ahora han destruido el triple de lo que se había dañado la montaña” afirma Jairo Marín, propietario de una finca cercana a la cantera.

 

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Intervención
Fotografías tomadas por: Laura Marín

 

Para llevar a cabo estas extracciones, la ANM (Agencia Nacional de Minería) e Ingeominas, se encargan de la supervisión técnica y tributaria de esta actividad, y   ANLA (Autoridad Nacional de Licencias Ambientales), de conceder las licencias ambientales para intervenir el terreno. Afirma la alcaldía de Silvania, “Otro problema es el tema del agua, cuando llueve, las escorrentías, por más de que ellos hagan manejo de eso siempre va a haber arrastre de sedimento, eso a la gente le incomoda”. El mal manejo de las operaciones mineras allí ha causado bastantes problemas en cuanto a riesgos que afectan directamente a la comunidad. “Hace unos 8 meses en un invierno que hubo se vino un derrumbe, una avalancha muy grande de piedra y lodo, la vía quedó obstruida. Siempre que llueve se tapan las alcantarillas y se inunda, y cuando se seca el polvo nos perjudica también” comenta José, un agricultor que vive frente a la cantera.

“La alcaldía ha estado vigilante de que se cumplan a cabalidad las aplicaciones del plan de manejo que ellos tienen actualizado y aprobado.” Afirma la oficina de Riesgo de Silvania. La actividad minera genera cambios en el contexto social, afecta el modo y estilo de vida de las comunidades locales en los aspectos, social, económico y cultural. Constantemente allí se presentan problemas en cuanto al desprendimiento de capa vegetal, rocas, deslizamientos cuando hay lluvias, inundaciones en las casas cercanas a la cantera, amenazando los cultivos y la seguridad de las personas, también se presenta dispersión de partículas de material, cuando éste ha estado bajo el sol.

 

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Montaña intervenida
Fotografía tomada por: Laura Marín

 

La cantera altera el entorno natural, que perjudica y minimiza la existencia de recursos naturales no renovables, además de la relación directa de los procesos mineros frente al cambio climático. “Para nosotros eso es un área protegida, y de hecho esta por documentos de la alcaldía, pero el lio, en ese sentido, es la ley que deja sin competencia a las autoridades locales cuando las autoridades nacionales creen que es un tema de interés público. Nosotros hemos dejado el precedente, pero ahí queda” comenta la Alcaldía.

A pesar de las socializaciones con la comunidad y consensos con los operarios de la cantera se siguen presentando situaciones de riesgo para la comunidad y su entorno, además de los perjuicios en contra de la naturaleza.

Por Laura Marín

TERRITORIO 

ACTUALIDAD

Una propiedad universal

Los páramos en Colombia proveen 70% del agua que se consume en el país. El páramo de Sumapaz es el más grande del planeta, una fábrica de agua que da nacimiento a innumerables quebradas y ríos, los cuales alimentan a todo el sistema hídrico de la cuenca de Orinoco y parte de la cuenca del Magdalena. Las aguas que nacen en él abastecen al 15% de la población en Bogotá, Cundinamarca, Meta y Huila. Se le conoce como La Estrella Fluvial del Centro del País.

El agua es una necesidad básica, sin embargo, su disponibilidad enfrenta riesgos como el cambio climático, la contaminación, un mal manejo en las actividades del hombre sobre la naturaleza que amenazan su sostenibilidad. De acuerdo a la organización mundial WORLD WATER, se prevé que en el año 2030 el mundo tendrá que enfrentarse a un déficit mundial del 40% del agua. Actualmente, a nivel mundial, cerca de 1.200 millones de personas viven en áreas donde el agua escasea físicamente (UN-Water y FAO, 2007), una situación que se convierte en una de las principales preocupaciones para todas las organizaciones ambientales, pues cerca de 663 millones de personas en países en desarrollo tardan hasta 6 horas al día para recolectar agua potable.

En Colombia los páramos cumplen una función indispensable para la regulación del proceso hidrológico del país, además de albergar una gran diversidad de especies de fauna y de flora.

La actividad minera en Colombia constituye uno de los principales medios económicos para el país. Esta actividad tiene una incidencia significativa en el medio ambiente, pues los impactos negativos causados por ello se ven reflejados a corto o a mediano plazo, la mayoría de estos irreversibles.

A 58 km de Bogotá, por la vía antigua a Fusa, se encuentra ubicada una gran montaña que pertenece a la vereda de Agua Bonita, municipio de Silvania, es considerada bosque Andino, catalogada como reserva hídrica. Hoy en día es una montaña mutilada; desde hace 8 años es intervenida por una empresa minera llamada Procopal, una empresa antioqueña que tiene más puntos de explotación en el país. A través del uso de maquinaria pesada, es posible la extracción y transformación de materiales para construcción. Su explotación ha traído consigo consecuencias tanto para la comunidad aledaña como para el ecosistema medio ambiental.

 

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Montaña intervenida
Fotografía tomada por: Laura Marín

 

Esta montaña hace parte de las estribaciones del páramo de Sumapaz, un área de especial importancia ecológica, protegida por el estado. El proceso de esta cantera encierra: la tala de árboles, y el uso de explosivos utilizados en la actividad minera, éstas principalmente, crean grietas que causan la pérdida de nacimientos de agua, de su calidad, y con ello la interrupción de su ciclo, en cuanto a la comunicación entre ríos y lagos. El uso de explosivos y maquinaria pesada son los responsables de todo el proceso irreversible, respecto a la interrupción y erradicación de varios ciclos biológicos, dada la destrucción de especies vegetales, la fauna y los afluentes del lugar. ”La cantera la habían cerrado porque se habían dado cuenta del daño ecológico tan grande que se estaba causando, ya que se está destruyendo la montaña, sin embargo, después le renovaron la licencia a la persona encargada de la explotación y hasta ahora han destruido el triple de lo que se había dañado la montaña” afirma Jairo Marín, propietario de una finca cercana a la cantera.

 

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Intervención
Fotografías tomadas por: Laura Marín

 

Para llevar a cabo estas extracciones, la ANM (Agencia Nacional de Minería) e Ingeominas, se encargan de la supervisión técnica y tributaria de esta actividad, y   ANLA (Autoridad Nacional de Licencias Ambientales), de conceder las licencias ambientales para intervenir el terreno. Afirma la alcaldía de Silvania, “Otro problema es el tema del agua, cuando llueve, las escorrentías, por más de que ellos hagan manejo de eso siempre va a haber arrastre de sedimento, eso a la gente le incomoda”. El mal manejo de las operaciones mineras allí ha causado bastantes problemas en cuanto a riesgos que afectan directamente a la comunidad. “Hace unos 8 meses en un invierno que hubo se vino un derrumbe, una avalancha muy grande de piedra y lodo, la vía quedó obstruida. Siempre que llueve se tapan las alcantarillas y se inunda, y cuando se seca el polvo nos perjudica también” comenta José, un agricultor que vive frente a la cantera.

“La alcaldía ha estado vigilante de que se cumplan a cabalidad las aplicaciones del plan de manejo que ellos tienen actualizado y aprobado.” Afirma la oficina de Riesgo de Silvania. La actividad minera genera cambios en el contexto social, afecta el modo y estilo de vida de las comunidades locales en los aspectos, social, económico y cultural. Constantemente allí se presentan problemas en cuanto al desprendimiento de capa vegetal, rocas, deslizamientos cuando hay lluvias, inundaciones en las casas cercanas a la cantera, amenazando los cultivos y la seguridad de las personas, también se presenta dispersión de partículas de material, cuando éste ha estado bajo el sol.

 

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Montaña intervenida
Fotografía tomada por: Laura Marín

 

La cantera altera el entorno natural, que perjudica y minimiza la existencia de recursos naturales no renovables, además de la relación directa de los procesos mineros frente al cambio climático. “Para nosotros eso es un área protegida, y de hecho esta por documentos de la alcaldía, pero el lio, en ese sentido, es la ley que deja sin competencia a las autoridades locales cuando las autoridades nacionales creen que es un tema de interés público. Nosotros hemos dejado el precedente, pero ahí queda” comenta la Alcaldía.

A pesar de las socializaciones con la comunidad y consensos con los operarios de la cantera se siguen presentando situaciones de riesgo para la comunidad y su entorno, además de los perjuicios en contra de la naturaleza.

Por Laura Marín

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