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Medios comunitarios para la reconciliación

Por: Ingrid Ruiz y David Beltrán 

“Yo sólo coordino un sueño”, dice la comunicadora y líder del Colectivo de Comunicaciones Montes de María, Soraya Bayuelo. Esta mujer positiva, berraca, de carcajadas amplias, como buena costeña, le ha dado a la difícil región que une 17 municipios de Sucre y Bolívar una alternativa de comunicación distinta. Desde su experiencia y trabajo se refiere a Montes de María, como una construcción grande a la paz desde hace mucho tiempo, reconociendo que el trabajo de la paz se hace desde la comunidad, con un acercamiento y reconocimiento del territorio.

Al principio, Montes de María solía ser  una región humilde, con abundancia de alimentos, hasta el punto de ser considerada la despensa del Caribe. A excepción de las zonas de explotación ganadera en los fértiles valles del río Magdalena, esta región fue poblada principalmente por familias campesinas y afrocolombianas que encontraron allí tierras baldías donde formarón varios asentamientos después de la liberación de la esclavitud. De allí surge la Asociación Nacional de usuarios campesinos, sus congresos, líneas femeninas, debates, contradicciones, el mandato campesino y la promesa fallida de una reforma agraria que se aniquilo con la muerte de sus dirigentes. “Siempre silenciándonos, siempre matándonos, siempre queriendo sacarnos de nuestras  tierras”. Afirma Soraya. Según los organismos gubernamentales, no existían grupos guerrilleros en esta zona, pero en 2008 se registró la aparición de los llamados grupos emergentes.

Es así, como los homicidios, masacres, desplazamiento y ruina económica, son el resultado de una compleja historia en la que guerrilleros, paramilitares y agentes del Estado  se convirtierón en protagonistas de una escalofriante historia. Los secuestros, la toma de pueblos y  los ataques a la fuerza pública aumentaron,  se cometierón 56 masacres en la región y 20.677 personas se vieron obligadas a desplazarse.

Vino la guerra y mando a callar y no pudimos llorar nuestros muertos, no pudimos recoger a nuestros muertos, no pudimos salvar a nuestros muertos… ni gritar, tampoco cantar, el silencio nos mato. Toda la barbarie que vivimos fue precedida y sucedida por el silencio, en realidad por muchos silencios…  algunos son más abismales y vertiginosos, como el del Estado que desde siempre nos somete a su imperio mezquino, centralista, oligárquico e indiferente”, relata Soraya, quien se ha convertido en testigo innegable del terror que vivió su tierra.

Comprender la dimensión integradora de la cultura y cómo en el territorio las manifestaciones coexisten y se complementan reafirma el papel de una comunidad, ser un espacio de encuentro, de transformación, de sanación y de esperanza.

Es por esta razón, que el colectivo de comunicaciones de Montes de María surge  de la idea de crear un museo donde la palabra no es más silenciada, donde la memoria sirve para construir sueños sobre un territorio que nunca  será olvidado. “Decidimos escucharnos, entre nosotros y nosotras mismas para empezar a darle alas a este sueño común de aprendizaje de todas nuestras experiencias en la guerra  y muy pronto descubrimos que en nuestra memoria colectiva sobrevivían los recuerdos de muchas luchas por un territorio”.

Ante este panorama, se da una iniciativa que busca revitalizar los saberes y capacidades de la comunidad y sus procesos culturales, promoviendo la autonomía, el liderazgo, la participación y la productividad. “La comunidad acogió el proyecto como un despertar, un renacer de la vida cultural que estaba afectada por el conflicto. La idea de formar jóvenes para la paz y la reconciliación en los Montes de María, nos ayuda a construir el tejido social a partir de la cultura” Afirma Soraya.

Es así, como para Soraya, ser comunicadora social y periodista, ha sido punto de quiebre para la tradición cultural. El trabajo comunicativo que ha realizado le permite dar fe, de la importancia de los medios comunitarios y más con la posibilidad de brindar una información que movilice hacia la paz. “Yo me lo pregunto como sobreviviente, me lo pregunto como lideresa, me lo pregunto como mujer, como profesional, y me pregunto también: ¿qué podemos hacer para que algún día esto sea diferente? Y sólo encuentro una respuesta: la educación”.

Acompañados por el rio, los árboles, y la tibieza del Caribe Colombiano, los jóvenes y adultos del pueblo, sentaron un precedente en la cooperación de eventos culturales, festivales y concursos que fueron gratamente acogidos por las veredas, municipios aledaños y campesinos del sector.  Soraya se encargaba de convocar a los habitantes del pueblo, además redactabá guiones para los programas de radio y de tv en la región, lanzados oficialmente en el año 1996.

La periodista que ha visto pasar por los talleres de su colectivo 10 generaciones de jóvenes testigos de la violencia de su tierra que sin embargo optaron por las palabras, y la importancia de crear espacios para romper con las cadenas de la guerra, es la pieza fundamental de su trabajo en Montes de María.  “Empezamos a buscar cada día más excusas para volver a la calle, para volver a confiar en soñar, el museo se lleno de todas esas historias y a través de imágenes que las mismas comunidades iban registrando en sus propias realidades y anhelos empezamos a tejer las alas de la resistencia narradas por cada una de esas historias y nos convertimos en maestros de los jóvenes lideres y lideresas así surgió nuestro semillero, siendo editores de su propia memoria porque la memoria no es solo un recuerdo es un dispositivo de una gran potencia política y transformadora”

... canto:

“En los Montes de María, esto sucedió señores, estaba llorando un niño lamentando sus dolores, qué lloras bebé, dime qué te duele por qué se murió mi madre, no tengo quien me consuele” Patrona Martínez  -Cantadora del Caribe-

 

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