logo ucentral

LogoACN

LogoACN Movil

fb  tweet  youtube  instagram 

La historia detrás de la muerte.

La vida puede reducirse en un pequeño instante donde todo puede pasar, el mundo se paraliza y corren por todo el cuerpo una infinidad de sentimientos que se pueden resumir en una palabra, miedo. Ese miedo que proviene desde el fondo del alma, pues en el ruedo sobrevive el mejor.

Por: Andrés F. Rubio M.

 

 

El nacimiento de un torero.

Mateo Estupiñán comenzó en el mundo de la fiesta brava desde muy niño, sus padres son fanáticos de los toros, una tradición arraigada en el pueblo colombiano desde la época de la colonia en el año de 1532, es por esto que se convirtió en un acto cultural celebrado en las diferentes regiones del país, llegando así a las ferias y fiestas en Duitama (Boyacá), ciudad natal del joven rejoneador.

 

Al entrar en la plaza sentía una conexión inexplicable que podría entenderse en el efecto de tener antepasados, quienes habían enfrentado a aquellos imponentes animales; acompañado del sabor a carne asada a las afueras de la plaza, el olor de la arena que se remueve con cada paso que se da y la incomparable sensación de escuchar al unísono ese “ole” que surge de cada uno de los espectadores, quienes por medio de aplausos posteriores le hacen entender, a aquel que está enfrentado a un animal más grande y majestuoso su buena labor, es así que poco a poco este mundo lo fue atrapando hasta el punto de no dejarlo ir.

 

En las corridas de toros existen diferentes maneras de hacerse notar y la que todos conocen es enfrentar al animal a pie, pero Mateo a sus 12 años, entabló una afinidad profunda con una modalidad en específico que ha venido evolucionando con el pasar de los años, El Rejoneo. En esta, la manera de saltar al ruedo se da montando un caballo, es por esto que la modalidad se hace aún más atractiva para el espectador, pues se debe tener la destreza necesaria para dominar a la perfección al animal, siendo completamente perceptivo con la clase de toro que se encuentra en frente.

 

Las personas dicen que la sangre llama, y en este caso hago referencia de Aníbal Vallejo o “Maera de Quito” como fue llamado en su momento de gloria, quien fuese un pionero dentro de la historia taurina en Ecuador, se caracterizaba por su fiereza y desenvolvimiento perfecto en las plazas de toros, haciendo su debut en el año de 1945, pero luego de 68 años y a millones de kilómetros, un 12 de mayo en la plaza de toros Cesar Rincón de Duitama, su sobrino Mateo Estupiñán, empezaba su historia como rejoneador, siempre teniendo como referente al pariente lejano que años atrás realizó su hazaña en territorio ecuatoriano.

 

Los compañeros de batalla.

Cuando se habla del torero en el imaginario de las personas se encuentra una persona despiadada, amante de la sangre y el sufrimiento de animales indefensos, pero la realidad es otra. En el caso de los rejoneadores, por ejemplo, se demuestra que la unión con cada uno de los integrantes de su cuadra (como es llamado el conjunto de caballos que están a su disposición) se hace vital, pues empiezan a ver a cada uno de sus ejemplares como el conjunto de compañeros con quien se juegan la vida, es por esto que se entabla una relación directa que se refleja en el conocimiento de los gustos y disgustos, miedos y fortalezas, a tal punto de saber, qué es lo que quiere, como se siente cómodo y cuáles serán sus reacciones en determinado momento.

 

No podría empezar narrando la historia de Mateo con sus compañeros de batallas sin mencionar en primer lugar a “Nevado”, aquel hermoso caballo lusitano con quien comenzó en el mundo del toreo, caballo veterano que con su blanca crin y su manera de enfrentarse a los bravíos toros saliendo siempre victorioso, logró calar en el corazón del joven rejoneador, este inigualable ejemplar con quién vivió hermosas experiencias, fallece un mes antes de su primera corrida, lo cual le causa una completa tristeza marcándolo así como el momento más duro en su carrera.

 

Luego de la partida de su compañero fiel este joven rejoneador entabla una relación más cercana con el que fuera el segundo caballo de su historia, incluso antes de incursionar de lleno como rejoneador profesional, es por esto que “Marruecos” es actualmente su amuleto, con quien ha vivido grandes historias y quien lo ha acompañado en los momentos de gloria y derrota dentro del ruedo. Quizás para él una de las más recordadas sucedió en Chicoral (Tolima), en donde se enfrentarían a 2 toros, para el primero, Marruecos logró sacar adelante el enfrentamiento con un toro difícil, y cuando llegó la hora de enfrentar al segundo Mateo decide sacar a Belmonte, (otro veterano de guerra) para utilizarlo en la salida del toro, pero luego cuando las cosas se ponen complejas Mateo decide sacar al ruedo nuevamente a Marruecos y este como si nada logra terminar la corrida dándole una victoria memorable en su carrera.

 

Después de 4 años de vida profesional en el rejoneo, Mateo cuenta con 9 caballos especializados en el deporte, entre los cuales se encuentran yeguas, caballos castrados y reproductores, cada uno de ellos tiene de 45 minutos a una hora de trabajo en los cuales se practican los movimientos, y se perfeccionan los defectos que tengan, además de eso tienen un cuidador encargado de mantenerse al tanto de cualquier problema que puedan presentar.

 

 

Cultura, arte o deporte.

El mundo del toreo tiene posturas a favor y en contra, en la actualidad, con todos los temas referentes a la conservación animal llevan a entender al toreo como el enemigo por pensamientos pro vida con los animales, pero en este punto las personas que están a favor montan su voz de protesta aclamando el derecho a sus tradiciones, que se reflejan en cada una de las muestras taurinas.

 

Para Mateo el toreo es un conjunto de cultura, arte y deporte, que se configura por medio de los elementos icónicos que se encuentran alrededor de la misma, en primer lugar, está el deporte, pues viéndolo desde el rejoneo se entiende a la equitación como uno, y para los toreros de a pie se refleja en tener unas condiciones físicas óptimas para poder enfrentar al animal. El arte por otra parte, se refleja en los movimientos característicos que se muestran frente a los ejemplares, además recalca que estos movimientos son en vivo y en directo, lo cual no les deja margen de error a quienes se atreven a practicarlo.

 

Según Pedro Serna en su libro Sentimiento del Toreroel arte es siempre un sentimiento dentro de otro. Un sentimiento que siente a través de otro: el sentimiento personal de quien escribe, pinta, torea o canta, con la ayuda de un lenguaje que ya se ha encargado de experimentar el mundo a través de su tradición”, es por esto que cada una de las personas amantes del mundo del toreo llegan a comparar su oficio con el arte, pues los sentimientos y expresiones en público que se generan en la plaza son únicos.

Ahora bien, la cultura es lo más importante en el entorno de los toreros, su apego con las tradiciones hace que sea esta el motivo principal para defender sus prácticas, así como los católicos se apegan a su religión impuesta por nuestros colonizadores, los taurinos no quieren dejarse arrebatar su afición a la fiesta brava, cabe resaltar que estas dos tradiciones van muy de la mano así como lo señala Pablo Rodríguez Jiménez quien en su texto La fiesta de toros en Colombia entre los siglos XVI-XIX señala que, “Los religiosos neogranadinos jamás estuvieron ausentes de esta festividad y ocupaban palco preferencial. En Pamplona, por ejemplo, las monjas del convento carmelita, que quedaba a un costado de la plaza principal, llegaron a ser sancionadas por el griterío que formaban asomadas en las ventanas los días de toros”, es por este mismo motivo que aquellos que practican en la actualidad el toreo sienten para sí que no están cometiendo ninguna práctica indebida y por esto no esperan que se los juzgue al ser tratados como asesinos.

 

 

Entre la vida y la muerte

La arena tibia espera ser el centro del espectáculo de aquellos que en ese caluroso día se jugaran la vida, y aquel joven que tras bastidores se empieza a alistar con cada uno de los elementos pertenecientes a su traje para el espectáculo, comienza a repasar en su mente todas las lecciones aprendidas a lo largo de su trayectoria, lentamente camina hacia su primer caballo, aquél que se mostrará en primera medida a su público, en este caso su yegua albina María Bonita, lo acompaña en el paseíllo donde junto a los demás bravíos toreros hacen su presentación frente a un público ansioso por ver cada quiebre, cada capote y cada abanico.

Luego de varias presentaciones es el turno de Mateo, que con sentimientos encontrados monta a su caballo fiel Marruecos, que es un especialista en el primer tercio de la corrida, (tercio de salida o parar), pues en este momento se necesita un caballo ágil y nadie mejor que su amuleto para enfrentar el primer obstáculo, es así que en medio de aplausos incesantes del público que lo ovaciona entra al ruedo como centauro, haciéndose uno con aquel compañero de batalla que le ayudará a enfrentar al toro que le dará una lucha incesante, lucha de la cual solo uno saldrá victorioso.

 

En medio de la plaza se ubican caballo y torero, expectantes a la salida de su primer adversario, el silencio en la plaza estremece a cualquiera, de pronto con el rechinar de una puerta inmensa, retumban por toda la plaza nuevamente los gritos y la algarabía de los espectadores que ven salir al bravío toro dirigirse a Marruecos con una embestida tal que podría acabar con su vida, pero hábilmente su jinete logra emprender la huida para alejarse de su adversario, en medio de movimientos entrenados previamente, Mateo logra colocar dos rejones de castigo en los primeros momentos de la corrida.

 

Para el segundo tercio (tercio de banderillas), Mateo decide sacar a Belmonte, caballo Lusoarabe, al que llama comodín, por su capacidad de ingresar en la corrida durante cualquiera de los tercios, es por esto que decide utilizar este bello ejemplar, además de mostrar su belleza y la capacidad que tiene al expresarse frente al público, clavando las banderillas correspondientes ante uno de los toros más difíciles que ha podido encontrar en su carrera.

 

Y ahora, por último, decide usar una vez más a Marruecos, aquel caballo valiente que al estar cerca del toro no teme por su vida y tiene la gallardía de un guerrero al enfrentar a quien durante largos y agotadores minutos ha estado luchando incansablemente por sobrevivir, pues es aquí donde se decide todo, este último tercio, es el de la muerte…

La vida de un torero está en constante peligro, y cuando se habla de un rejoneador son 3 diferentes vidas las que pueden perderse en medio de una multitud latente, que los admira y ovaciona, pero de eso se trata la vida, de tomar decisiones, capotear o esquivar problemas, y matar a las adversidades. Cada persona elige cual va a ser su futuro, elige un motivo para luchar, una motivación para seguir en medio de las desgracias, para Mateo Estupiñan su futuro está en el ruedo y su motivación son sus compañeros de mil batallas que lo ayudan a enfrentar las dificultades de la vida brindándoles una estocada final.

 

 

TERRITORIO 

ACTUALIDAD