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¡Qué problema!

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La vida está llena de múltiples dilemas que la globalizan y la determinan, haciendo que esta se configure y se defina. No es muy claro cómo, pero sin darnos cuenta somos un conjunto de aprendizajes e influencias cercados por una especie de revolución interna.

 

Por: Yuliana Pineda Pinilla

 

La cuestionable pregunta de quién soy y la participación que tengo o puedo tener en el mundo es una preocupación constante que se manifiesta en todos cuando se deja atrás, un tanto, la edad infantil, empezando así a tener conciencia pura de que tenemos un puesto social. La identidad juega un papel trascendental para exhibirnos, el problema es cuando no nace de manera personal, sino se construye por manos ajenas, procurando esa sensación de hundimiento y represión que da cabida a recrear fuertes llagas en los deseos personales. No es muy extraño hablar de todo lo anterior en torno a la profesión y como el hombre se despliega en ella.

 

 

¿Qué quieres ser cuando grande? Es una pregunta que a todos nos han hecho en su momento, respondiendo cada quien de la manera más espontanea, sin dudas, manifestando una ilusión inmaculada, sublime, como si fuese posible ser la representación de nuestros gustos. ¿Qué podemos cuestionar?, nada, a esa imberbe edad ser artista o una princesa era considerado como una futura realidad. Entonces, a medida que la mentalidad juguetona se va desligando de nuestro ser, de nuestro yo,  la pregunta toma más seriedad, hasta el punto de empezar a ser absurdamente alarmante y, es que se tiene a cuestas la presión de diversos factores, ya sean de la comunidad familiar o de aquella formación escolar que nos prepara para pertenecer a un mundo social-laboral.

 

¿Cómo poner las profesiones dentro de la política de la vida? Bueno, la respuesta sobresale cuando vemos el trasfondo de desempeñar ese aspecto que en un principio es muy personal, muy mío, y de pronto verlo elevado hasta tal punto que puede aportar positiva o negativamente a todo nuestro entorno. No es mentira que cada quien es dueño de cómo llevar a cabo su carrera y su vida laboral, pero tampoco se debe escatimar que un país se hace mejor si somos sujetos preparados tanto en conocimientos como en valores, permitiendo así, que se manifieste un desarrollo político y económico innegable, pero no solo interno, sino también, en el mundo; imagínense, que pasaría si hubiese más expertos en tratamientos para enfermedades terminales, que contáramos con mejores oncólogos en los que se pueda poner con confianza a millones de niños o que se críen en universidades grandes especialistas con los ojos puestos en la política. Esto, sin duda es una idea bastante pertinente para convertir lo personal en algo indudablemente global, transmutado en una forma de vida. Nuestra profesión debe estar ligada, siempre, incuestionablemente, a una libertad de elección que permita adjudicarle sentido al proceder de nuestro existir; logrando que la vida sea moralmente justificable, sustentada en los actos y beneficios que daremos a los demás y a nosotros mismos.

 

Según Sánchez Rosado (2005), la profesión se desentraña como: “Una vinculación a la intervención, ya sea desde la práctica escolar o desde la práctica profesional, aun asumiendo el concepto en su concepción más limitada, al que define a la metodología como el camino que conduce al logro de determinados fines y objetivos. Esta posibilidad de vinculación le ha dado a la profesión una riqueza en su crecimiento que otras no poseen.” (p. 223) Es claro que si uno como ser pensante y determinado va a escoger estudiar y prepararse para pertenecer a una asociación de sujetos con claros objetivos, debo ser capaz de participar plenamente de todas aquellas obligaciones que me exige aquel determinado medio, ya sea pequeño o grande. No todas las profesiones son iguales, pero lo seguro es que el alcance depende de nuestras aptitudes y los logros que se anhelan tener referente a la concesión en mente, ahí es donde entra la cuestión de cómo volver la profesión en vocación; la liga indudable que te ayudará a ir más allá del rol que te has propuesto. Pero, ¿Qué nos atañe a determinar que nos desenvolvemos en vocación o en profesión? Creo que las diferencias que he encontrado en las investigaciones que realicé se quedan un tanto cortas, dado que, esta acción solo la pintan con el intermedio de unos estudios y un título académico, claro que, es cierto que muchos nacen para unas cosas y otros se hacen, pero eso es solo un escalón pequeño de división. Creo que todo el conflicto parte desde mi identidad, definida como  “la capacidad que tengo de contar quien soy yo desde mis orígenes y manifestar mis proyectos, bajo inherentes decisiones bien concebidas, satisfaciendo así, las necesidades de mi vida sin darme cuenta” (Giddens, 1991, p. 231) entonces, cuando se tiene una vida pensada para forjarse desde diversas alternativas, conociéndome a mí mismo, bajo la creencias de que mis proyectos son importantes y me definen, relativamente estos terminan convirtiéndose en ese  punto de discrepancia  para establecer mi vocación; la clase de persona que quiero que escale en la ruptura de una sociedad individualista, provista de normas y que al mismo tiempo está necesitada de seres abarrotados de aportes. Pero de manera intermitente, hay varios aspectos que decretan lo que puedo ser en la vida, y que pueden recoger la convicción, o no, del sujeto; estas son las que describiré a continuación:

 

  • Bien es cierto que desde la cuna estamos rodeados de una pequeña comunidad, la que se define familia, y esta no necesariamente debe ser la de sangre, al contrario, planteo yo que la familia es simplemente cualquier grupo  que educa, prolifera valores, espiritualidad y da confort por primera vez o de manera influyente, por ello esta familia varía de tipo y extensión haciéndose campo en la sociedad. Creces en un entorno donde todos son distintos, cada uno determinando su nivel de vida dependiendo las necesidades o la pasión exacerbada que tenga, esa, que palpa lo que ha de llamar progreso. En ocasiones esa imagen crece en el niño, acolitando que responda más espontáneamente la pregunta determinada al principio, quedándose con esa idea hasta la graduación o hasta el nicho de la matrícula en la universidad. A veces es tan cerrada la idea que burbujea en su interior, que escoge su profesión siguiendo los pasos de la persona que más admiró dentro de su entorno familiar o por seguir una cadena de profesionales sin ruptura, es decir, si la familia es de médicos puede nacer la voluntad en el pequeño de serlo de igual modo. La influencia que cambia nuestras actitudes es innegable, pero no es mala del todo, son propuestas debidamente aceptadas y la vocación la puede sentir el niño desde pequeño en actos como jugar a ello o mostrar habilidades en el asunto, que confirmarán en el estudio profesional o hasta el campo de acción.

 

  • Antes de continuar definamos que es profesión según Max Weber: “La profesión es una actividad que sirve de medio de vida y que determina el ingreso profesional” pero además de esto, que requiere un grado de escolaridad; de eso que se necesite un título para poder ejercer cierta actividad de forma especializada con miras a un reconocimiento económico. Lo último es un concepto del cual no se desligan muchos, puesto que, no es raro encontrar efervescencia en los individuos por conseguir un título que de plata en esta sociedad hiper-capitalista; he escuchado a muchos decir: “Quiero estudiar algo bueno, que me guste o que me de plata, o al menos lo último” basan la felicidad en el dinero, que sin duda crea de manera ilusoria la importancia de la posición dentro cúspides sociales. Siendo sincera, el dinero es importante, pero no lo es todo, es que estudio sin talento se queda vacío, nos podemos educar, pero dejamos de lado las pasiones ¿Por qué? Bueno, por lo antes mencionado. Conseguiremos instruirnos, ser disciplinados y dar nuestro granito a la sociedad general o empresarial, pero no seremos individualmente felices, la vida al final no tendrá sentido. Mi hermana en su época quiso ser diseñadora de modas, se llenó de miedo porque a la amiga no le había ido bien en la carrera y termino inclinándose por la contaduría. Cuando le pregunto si le gusta lo que hace me dice que le tomó cariño durante su práctica, al ver que su cuenta bancaría se iba llenando y al poder abastecer esa sed de consumo, a la final tengo conciencia que le ha ido bien, pero que impuso la pasión porque vio que no tenía de otra. Lo que ella no comprende es que el desenvolverte y gobernar en cualquier carrera del universo estriba en tu autenticidad, ya que, no existe persona única, por lo menos se puede ser creativo y convertirte en potencial; revolucionar tu profesión con la vocación y aplicarla a la fuerza del trabajo, ser las dos cosas: grande y feliz. Algo me dice que ella me apoyo en periodismo como forma de enmendarse consigo misma.

 

  • La tercera es la más preocupante para mí, la pongo en esta posición dado que nubla o viene de las dos anteriores, y es cuando obligan al yo, divisándose el devenir del “Retorno de lo Reprimido” propuesto por Giddens. Es tan importante escoger que quiero ser, que en ocasiones una autoridad mayor tiene los recursos como el dinero para la carrera, la sabiduría discursiva para hacerte entender que le importas y que no quiere verte en la miseria o que es importante que no rompas con la costumbre de una comunidad expuesta en el punto 1, lo que se llama la reconstrucción de una tradición, definida por el autor como: “Momentos decisivos: modifican la rutina, hacen que el individuo tenga que repensar su vida y proyectos futuros, para afrontarlos en criterios morales existenciales” (1991, p.256) pasan dos cosas: te dejas convencer y no encuentras más salida que seguir hundiendo la espada en tu pecho o alzas la voz y persigues contra todos lo que tu llamas felicidad. Creo que esta es la respuesta del porqué tantos profesionales, que aun teniendo un título de gran afluencia, no se desenvuelven bien o acaban afectando a muchos de manera universal. Replanteó como lo personal se convierte en algo general. Con el tiempo la desesperación puede llevarnos a todos por una caída honda convulsionada en desesperación, aburrimiento y, finalmente ponernos en una cuestión de crisis.

 

  • Este cuarto puede ser producto de esa revolución propuesta anteriormente, esa que permite expresar nuestro yo y manifestar el grado de autonomía que sin importar los sistemas sociales impuestos sigue la pasión vocacional, lo que se ama, independientemente del estudio o las críticas de los demás. Puede suceder lo anterior o que tengas una familia liberal que te apoye. El caso es que puedes escuchar a muchos que te dicen: “si estudias esto… ¿De qué vas a vivir?” bueno, se puede vivir, sin duda, de las ganancias de prosperar sin los tapujos y obligaciones; esto claro es, un impulso independiente a ser mejor. La profesión es el reflejo del yo espontaneo, quizás no el único que se  posee, sino aquel que a pesar del esfuerzo no se siente en algún momento con ganas de renunciar. Conjuntamente hay muchos aspectos trascendentales que no dependen solo de mí para triunfar, puesto que, hay una gran presencia de personas que nos ayudan a desenvolvernos en un traslado más allá del lugar material, que aleja la dependencia que se posee de mejorar a partir del control de líderes; para dar fe a lo dicho tomaré a Schein (1970) que nos plantea: “El ´Modelo Social´ que surge a partir de las limitaciones del ´Modelo racional – económico´ y de las distintas evidencias que han mostrado la importancia de otras variables más allá de los componentes físicos en el trabajo. Se aprende que los estándares de producción ya no vienen de la cúspide de la empresa, ni de un líder, ni gerente o supervisor; más bien, las normas de productividad son establecidas por los mismos grupos de trabajo”. (p.2).

 

  • El último factor es la falta de oportunidades. Como primera estancia se ha de poner los problemas económicos que nos acarrean como estudiantes, llevándonos al vértigo de terminar estudiando lo que no interesa; nada que hacer cuando no alcanza para más. Otra visión, es darnos cuenta que en el país no se puede desplegar a plenitud, optando por emigrar durante o después de estudiar. Aún es posible divisar casos donde sujetos estudian con becas del estado, haciéndoseles complicado devolver con trabajo  aquellos estímulos; si eres bueno eso sucede muy seguido y eso adjudica que el entorno nacional carezca de una pieza importante para su escalada.

 

Para finalizar, he de plantear que se debe reflexionar el cómo vivir la vida bajo criterios de elección, porque todo depende del entorno en el que vives y la capacidad que tienes de mostrarte al mundo, concluyendo, que no importa tu profesión o cultura, siempre podrás conseguir lo que quieres si reflexionas sobre el tipo de vida que deseas, llevando cálculos del nivel de autonomía, identidad y autenticidad, considerando que estas son importantes para ti y todo un grupo de seres que dependerán, el día de mañana, de lo que construyas. Se debe tener en cuenta que muchos acuden ansiosos a preguntar: “¿cuál es tu profesión? La persona que está haciendo la pregunta indudablemente apunta al concepto "ocupación", un elemento sino determinante, al menos importante en el estilo de vida” (Gilbert, 1997, P.1).

 

Todo es sumamente complejo, es entendible en esté ahora, ser lo que se quiere está lleno de dogmas, tabúes y complicaciones de comunidad, pero si llegamos al nivel de comprender en que ajedrez estamos jugando, y que la voluntad es lo que mueve cuerpos. Si realizas las cosas bien y con amor, aunque te choques con esas tribulaciones, que, aunque son tormentosas, deben saberse enfrentar a diario; fuerte contra las críticas llenas de veneno o con los rasguños monetarios, para así, en últimas, poder superar los dilemas, salir adelante, poner a kilómetros la impotencia y que la sensación de hundimiento no sea una realidad.  

Bibliografía

Gilbert, J. (1997). Teorías del Consenso y el Conflicto Social. Recuperado de https://es.scribd.com/doc/144106226/Teorias-del-Consenso-y-el-Conflicto-Social-J-Gilbert

Sánchez Rosado, M. Manual de Trabajo Social. Recuperado de https://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=RYbuGh9wZywC&oi=fnd&pg=PA223&dq=como+nos+define+nuestra+profesi%C3%B3n&ots=lhqRB0gyJx&sig=4UqgZSflgX93pJCQ_QOdZDruhYY#v=onepage&q&f=false|

Campos Reos, G. los profesionistas en el estado de puebla. Revista Facultad de Economía, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Recuperado de http://www.comie.org.mx/congreso/memoriaelectronica/v11/docs/area_04/1858.pdf

Giddens, A. Modernidad e Identidad del Yo. Recuperado de https://drive.google.com/file/d/0B5DgQx9G3Yu2RWVNZE5LSWNIMGs/view

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