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Réquiem por un maestro

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A Miguel Ángel Bastenier lo recuerdan por muchas cosas. Por su conocimiento enciclopédico de la historia del mundo; por su empecinado vicio de fumar (y murió de un cáncer de riñón); por sus legendarios regaños que iban de la mano de un genio tempestuoso; y por su calidad humana como periodista y maestro, o maestro y periodista, el orden que le quieran poner.

Por: Rolando López

Catalán como el que más, este periodista español nació en Barcelona en septiembre de 1940. Se graduó como licenciado en Derecho e Historia de la Universidad de Barcelona en 1962 y 1975 respectivamente, Luego decidió continuar sus ansias de conocimiento. En 1961 de graduó como periodista de la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid.

Su labor periodística comienza a destacarse desde 1982, cuando se vinculó con el diario más importante en lengua española, El País, de España. En esta casa editorial desarrolló su cqarrera de reportero hasta su muerte, pues su última columna fue publicada este lunes 24 de abril.

Tuvo una fuerte relación con Iberoamérica desde que el fenecido escritor y Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez lo buscó en 1994 para vincularlo como maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). Allí tuvo en reiteradas ocasiones la oportunidad de impartir enseñanzas de periodismo a cientos de periodistas de toda América Latina.

Sus vínculos con Colombia fueron muy fuertes. Aparte de ser un entrañable amigo de Gabo, hizo fuertes relaciones con políticos, empresarios y hasta presidentes de Colombia. Uno de sus mejores amigos es el expresidente Belisario Betancur, quien fue varias veces anfitrión del galardonado periodista español. Además, el expresidente Álvaro Uribe le concedió a Bastenier la nacionalidad colombiana en 2003.

José Luis Novoa, quien fuera director de Consejo de Redacción, gremio periodístico colombiano, lo describe de la siguiente manera: “Generoso con los amigos y discípulos, culto como muy pocos, conocedor de grandes y pequeñas historias, de datos ñoños de ciclismo, un jabalí de peluche, como lo definía ante otros amigos (nunca se lo diría de frente), un ogro con corazón de oro”.

Era un conocedor del periodismo digital como pocos, lo impulsaba pero al mismo tiempo lo criticaba. Alababa las facilidades tecnológicas, pero siempre llegaba a la misma conclusión: para hacer periodismo hay que salir a la calle, no quedarse en el escritorio. Tuitero furibundo, dejó muchas y grandes enseñanzas sobre periodismo en tan solo 140 caracteres. Estas son algunas de ellas:

“Los periodistas se dividen en dos categorías: los que son rápidos y los que no son periodistas”.

“Y la única manera que tiene el periodista de hacer un mundo mejor es haciendo un periodismo mejor”.

“La información se guía por redes de poder. Por eso, 150 muertos en Kenia importan menos en Europa que 13 en París. La moral le es ajena”.

“El mejor periodista es un investigador, pero ni policía, ni juez. Documenta e interpreta el caso, y ahí acaba su función”.

“Plagas periodísticas: declaracionitis; politización; oficialismo; desconexión mundial”.

Muchas más fueron las enseñanzas que dejó el maestro Bastenier a quienes lo conocieron y a quienes no, porque a estos últimos de todas maneras les hereda sus libros, sus artículos, sus reflexiones. Hoy no está de luto España. Lo está el periodismo del mundo. Paz en su tumba.

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