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Quijotadas

El llano en llamas

Se necesitaron más de dos décadas para que Manuel Angulo, de 70 años de edad, pudiera regresar a la parcela que le habían arrebatado los paramilitares en la ofensiva continuada en los Montes de María, que cubren ocho municipios de los departamentos de Bolívar y Sucre.

El hombre, un campesino que vivía en un pequeño terreno en el que tenía cultivos de pancoger, fue obligado por los paramilitares a desalojar o, de lo contrario, sería otro en las estadísticas que incluyen a más de 80 mil personas muertas, según la revista Semana. Él optó por convertirse en desplazado, como otras 234.098 personas de la región y 900.000 de la costa Caribe, hasta el año 2010, según cifras de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR) citadas por el Museo Itinerante de la Memoria.

Don Manuel se refugió en El Plato, Magdalena, donde pudo sobrevivir en medio de la pobreza y la nostalgia. Formó parte del diez por ciento de colombianos desplazados por la guerra, aunque podría decirse que él corrió con suerte, pues no tuvo que buscar albergue en uno de los tantos cinturones de miseria de las ciudades, sino que permaneció en el campo, sintiendo la tierra y no el pavimento bajo sus pies.

Sus zapatos gastados lo conducían de vez en cuando a la parcela, como lo testimoniaron las imágenes de Noticias 1 el pasado fin de semana. Un primer plano mostró las suelas gastadas. Al fondo, la casa de don Manuel, si es que a ese alpende formado por ramas y plásticos se le puede llamar casa, pues la original fue quemada por los paramilitares, quienes se la entregaron a sus “nuevos dueños”.

La forma fue sencilla: los paramilitares despojaban y luego les entregaban las tierras a “empresarios” de la costa y de Antioquia, y el gobierno central les daba jugosos subsidios a los nuevos “dueños”. El ministro de Agricultura del gobierno Uribe, Andrés Felipe Arias (condenado a 17 años de cárcel por corrupción) entregó subsidios de Agro Ingreso Seguro (AIS) a decenas de familias y empresas que habían financiado la campaña eleccionista y reeleccionista de su jefe.

Cuando Arias renunció para aspirar a la presidencia, nombró como sucesor a Andrés Fernández, quien precisamente se había encargado de AIS. El titular de la cartera de Agricultura viajó a María la Baja, en los Montes de María, y citó a los campesinos a los que les habían despojado las tierras. Les dijo que había unos señores muy prestantes, amigos suyos desde la infancia, quienes estaban dispuestos a invertir plata para el desarrollo de la región.

Dentro de los “desinteresados” y generosos inversionistas estaba Otto Bula (preso por los sobornos que recibió y repartió por parte de Odebrecht), quien en compañía de Raúl Mora había constituido la Fundación Montes de María, que compró amplios terrenos por sumas irrisorias. Por una finca de 50 hectáreas, por ejemplo, “pagaron” $13 millones 500 mil. Así, Bula se hizo a más de 8 mil a 9 mil hectáreas, algunas de las cuales conserva y otras vendió por sumas exorbitantes.

“Bonita labor” hicieron los ministros uribistas Arias y Fernández, al actuar como cómplices de los usurpadores de las tierras de los campesinos. Sin embargo, estos últimos iniciaron los trámites para recuperar sus tierras y a algunos de ellos los mataron, como sigue sucediendo con quienes se acogen a la ley y acuden a las instancias oficiales.

Pero otros creen que sí es posible volver a sembrar y cosechar. Uno de esos campesinos era Manuel Angulo, quien formaba parte de una de las 54 familias enviadas al éxodo por los paramilitares.

Era. La semana pasada, Noticas 1 lo invitó a hacer una crónica periodística sobre las posibilidades de regresar al terruño. Don Manuel se levantó a las 3 de la mañana e inició la marcha. Anduvo por trochas abandonadas, llenas de rastrojo y dolor. Se encontró con los periodistas y les mostró el camino hacia lo que queda del rancho del que lo despojaron en 1999.

Apenas faltaban unos cien metros de camino y a don Manuel, no se sabe si por causa de la edad, el cansancio, el desasosiego o el corazón fracturado, le dio un infarto. Respetuosos, sus antiguos vecinos, también desplazados, acomodaron el cuerpo bajo un matorral, para protegerlo tardíamente de los inclementes rayos del sol.

“Acaba de morir con la esperanza de que Restitución le entregara la tierra”, dijo un campesino ante las cámaras.

El cuerpo fue recogido, puesto en una hamaca y llevado en andas hacia no se sabe dónde. Atrás quedaron los sueños y el terruño, que legalmente les sigue perteneciendo a los testaferros de los paramilitares. Paramilitares que, según el ministro de Defensa, no existen.

Mayor información en:

Noticias 1: “Andrés Fernández les pidió a campesinos entregar sus tierras a despojadores socios de Bula”. Disponible en: http://noticiasunolaredindependiente.com/2017/02/12/noticias/andres-fernandez-les-pidio-a-campesinos-entregar-sus-tierras-a-despojadores-socios-de-bula/

Revista Semana: “Gobierno y FARC reconocerán a las víctimas en Montes de María”, de septiembre de 2016. Disponible en: http://www.semana.com/nacion/articulo/gobierno-y-farc-reconoceran-a-las-victimas-en-montes-de-maria/494452.

Museo Itinerante de la Memoria: “Realidad social y política en los Montes de María”. Disponible en: http://www.caracolaconsultores.com/MIM/node/12.

 Por: Javier Correa correa

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