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La solución al pensamiento defectuoso

esposa

-”Siéntese bien, como una dama”

 

-”Usted vaya y juegue con carros”

 

-”Las muñecas son para las mujeres”

 

-”Mañana salgo a las 5:00 am y el desayuno toca bien temprano”

 

-”No llore, sea hombre”

 

-”Señora, usted es la niña de la casa, vístase bien, ¡respétese!”

 

Por: Jeanet Ochoa Ruiz

Hemos oído estas frases, son cotidianas en nuestra sociedad, como consecuencia de su constante, se ha conseguido generar una inequidad entre los géneros. Desde que nacimos, nos han llevado a ser vistas como mujeres vulnerables, y ser víctimas de maltratos psicológicos, maltratos físicos y hasta feminicidios, entre otros hechos influenciados por esos pensamientos tradicionales, que pensamos que son normales y naturales, sin racionalizar, que tanto hombres como mujeres, que lo que encubrimos es el machismo y la limitación masculina vista dentro del patriarcado como labores domésticas u órdenes familiares.  

 

Pero ¿qué es el patriarcado? Es un tipo de organización social, donde la autoridad la ejerce el hombre, la superioridad en opiniones, decisiones, deseos, anhelos, todo recae en ellos. Por eso en tu casa, en muchas ocasiones solo es relevante y la única opinión tomada en cuenta en la familia, es la de tu papá, tus hermanos, tus tíos o tus abuelos, pasando así por alto el pensamiento femenino.

 

Desde la antigüedad, las hembras tenían ciertas debilidades estando en sus procesos de gestación y reproducción, debían permanecer desde y durante cierto momento en la crianza de los hijos en la casa; paralelamente los machos debían salir a cazar, crear herramientas para construir, suplir esas necesidades que surgían. Y fue en ese tiempo en el que la evolución construye esa asimétrica inferioridad de las hembras en la sociedad humana, originando así una inequidad que influye en la determinación de roles, en el desarrollo y entre otros actos participativos y de construcción para la identidad no solo dentro del hogar sino en los campos culturales, políticos, sociales y económicos.

 

Nosotros y nosotras, debemos siempre tener en cuenta, que el patriarcado, sin lugar a duda, es una discriminación, que aparte de tener como objetivo ignorar al género femenino, también causa en los hombres una carga estereotipada de fuerza, dominio, virilidad, etc. Por lo tanto, comportamientos como el llorar en público, tener que poseer destrezas deportivas, demostrar poco interés y casi prohibición a el sentimentalismo, son inmovilizaciones que empobrecen y dificultan las relaciones entre géneros, además de afectar la creatividad, el desarrollo a la identidad, la capacidad de amar, la carencia a la libertad, entre otras características que desde niños y durante toda la vida el sistema se ha encargado de naturalizar.

 

Esa diferencia creada bajo clases sexuales, crea limitaciones e imposibilidades desarrolladas dentro de la sociedad, como lo dice Mark Engel en “Pasos hacia una ecología de la mente” de Gregory Bateson. “De todas maneras, la esencia de todos nuestros problemas es un pensar defectuoso, y la única medicina para ello es un pensar de mejor calidad” afirma Bateson.

 

Somos nosotros y nosotras, quienes creamos al mundo, ¿sobre? cómo lo percibimos y cómo tradicionalmente bajo nuestras creencias determinamos lo que es y no es. Pensemos en mejor calidad, derroquemos las inequidades y corrupciones bajo la matriz de todos los problemas que parten del patriarcado, al ser la familia y su forma institucionalizada sobre la que se asienta el resto de instituciones humanas. ¡Razonemos!, meditemos y actuemos para la existencia total de equidad; la esencia de todos nuestros males es pensar defectuoso.

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