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¿Qué es lo importante? ¿El escándalo pasional o hacer periodismo?

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Hace varias semanas, algunos jugadores del Club Independiente Santa Fe, estuvieron en la mira del debate público por las declaraciones de una trabajadora sexual, que aseguró fue víctima de una violación masiva por 7 futbolistas. La mujer, quien aún no confirma su nombre, hizo el denuncio sobre el abuso que recibió por parte de los deportistas, quienes hasta la fecha no han declarado nada y que siguen siendo investigados. La re victimización de este hecho empezó en los titulares de prensa que calificaron el hecho como  ‘fiesta sexual’ o ´escándalo’ y no lo llamaron como lo que es: abuso sexual y/o violación conjunta.

 

Por María Fernanda Vargas

 

Las burlas e incertidumbres se tomaron las redes sociales, que algunos usaron para revictimizar a la mujer por su condición de trabajadora sexual, y otros defendieron a los jugadores o simplemente se lavaron las manos, como lo hizo el mismo presidente del club, como dijo César Pastrana.

 

Ante esta situación, debemos reflexionar y preguntarnos, se ¿en qué han terminado los casos de violaciones, abusos y polémicas en los que se han visto envueltos los personajes del mundo deportivo? 

 

Además, de entender las razones de los señalamientos hacia las víctimas y victimarios en un mundo donde el lenguaje se minimiza para normalizar casos que vulneran los derechos y la dignidad.

 

Los escándalos que más envuelven a los deportistas, son por hechos extramaritales, y por lo general, no salen bien librados, puesto que ahora con la inmediatez de las redes sociales es más fácil opinar sin leer más allá de un contexto, que no deja claro que aún se vive en una sociedad machista y misógina.

 

¿Qué ha pasado con las mujeres que salen en primera plana debido a un caso como estos? Nada. ¿Solo es juzgar de acuerdo al contexto que se presenta en los medios de comunicación? Es preocupante escuchar de mujeres y hombres, frases que sólo aluden a ese patriarcado donde se culpa a la mujer de buscar los problemas y luego sufrir las consecuencias, como si no fuera suficiente vivir en la sociedad machista que en algunas regiones de Colombia está más arraigada.

 

Sin embargo, mucho de lo que se ve en las redes sociales son las opiniones personales de los usuarios frente a un tema que sigue siendo tabú para muchos y para otros, el escenario para hacer pedagogía y ampliar el panorama en cuanto a la equidad de género y el lenguaje en los medios de comunicación.

 

Si bien, en la era digital el título de la noticia o artículo debe ser corto y preciso para llamar la atención y hacer click, hay medios que rebasan la copa de la dignidad, el morbo y la burla para vender sus noticias que siguen alimentando el ‘humor’ con hechos noticiosos que normalizan situaciones de violencia y abuso  y dejan una señal de escarmiento en la sociedad.

 

El tratamiento que se le dan a este tipo de noticias, no deja bien parados a los medios de comunicación que buscan ser más influyentes en la forma en que difunden sus noticias. Sin embargo, los clicks, el dinero y el morbo es el triángulo que la sociedad no quiere dejar por más despiadados que sean los feminicidios. La sociedad necesita saber lo que pasa y cómo pasa, para darnos cuenta de lo crueles que somos.

 

No es nuevo el amarillismo de ciertos medios de comunicación, que pareciera que su sala de redacción fuera Medicina Legal y que a los lectores les encantara el suspenso, el terror y el sarcasmo, para no tomarse en serio las muertes que deja la posesión y violencia hacia las mujeres.

 

El deber es compartido para optar por la equidad de género en los medios de comunicación. El primero es para el redactor y editor, al tratar la noticia de forma seria y no invitando al señalamiento o usando términos que no son. NO existen los crímenes pasionales, existen feminicidios, NO existe ninguna estrella que va al cielo como tituló el diario Q’hubo refiriéndose a un feminicidio el pasado 5 de julio. Hay asesinatos por creer que una persona pertenece a otra.

 

El segundo deber, es el de los lectores a la hora de seleccionar el matiz y el tono de la noticia que está leyendo o escuchando. Pues, aunque suene mejor decir X o Y chiste en medio de la noticia para tener más impacto y recordación, no hay que seguir alimentando ese lenguaje y violencia, sino al contrario empezar a cuestionar y debatir el centro de la información y la forma en que se consume dicha situación.

 

Para encontrar ese equilibrio, es necesario desde el mismo medio crear una pedagogía sobre el tratamiento de la información y la opinión hacia el público, así como profundizar más en los casos y no dejar que la inmediatez sea la que lleve las riendas de la comunicación.

 

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