logo ucentral

LogoACN Movil

fb  tweet  youtube  instagram 

Memoria de una pasión albiroja

Dedicada a todos los hinchas que como yo, crecimos en una familia santafereña,

Que hereda la gran

pasión por el primer campeón.

Por: Zully Sierra. 

Abriendo la bandera roja y blanca, que en el medio tiene un enorme león que ruge de emoción, junto con los corazones de miles de aficionados, en el estadio Nemesio Camacho El Campin, recuerdo aquel 15 de Julio del 2012, cuando Omar Pérez, capitán del equipo Independiente Santa Fe, al minuto 69’ coloca el balón en el césped al costado derecho del arco norte y le pega con la fuerza de una hinchada que vibra de emoción, la esfera  logra cruzar al área norte, costado derecho del arquero, donde salta magistralmente Copete y cabecea,  cambiando la trayectoria del balón al palo izquierdo, donde la jugada se define en un glorioso gol sobre la portería del Deportivo Pasto, que determina como campeón de la liga colombiana al equipo cardenal, después de 37 años de espera. Hazaña que resucita al fénix que está al interior de la gran pasión por el equipo, convirtiendo por un instante, el cielo capitalino en color rojo y blanco, mientras personas de todas las generaciones cantaban entre lágrimas de emoción el famoso canto “volveremos, volveremos, volveremos otra vez, volveremos hacer campeones como la primera vez”.

ACN

Entre tanta euforia y felicidad, volteo a ver a mi padre, quien abraza a mi hermano, ellos no cabe de la emoción, gritan y saltan de la felicidad, me abrazan y en medio del ruido del festejo, “Beto” como le decimos de cariño al hombre que nos dio la vida, dice con la voz entrecortada “Por fin mis hijos vieron al rojo campeón” frase que lo despoja de la culpa y del peso que cargaba, pues fue él quien nos inculcó la pasión por “el Rojo” como llama a su gran equipo, ahora nos deja a nosotros la responsabilidad de seguir apoyándolo, pero ya desde la firmeza y convicción por un deporte.

Al salir del estadio con el corazón más hinchado y  la sonrisa más grande, dejó de importar la trasnochada y acampada por conseguir las entradas, también pasó a un segundo plano la madrugada al estadio, pues como era la final, mínimo tocaba llegar a las ocho de la mañana para hacer fila y ser los primeros en entrar y poder tener un buen lugar para las 15 personas que íbamos ese día; las puertas las abrieron cerca de las dos de la tarde, pero a esa hora la cola ya era más grande que el mismo estadio. Sin duda alguna, ese día se incrustó en la memoria de los nuevos y veteranos hinchas, quienes por primera vez vimos campeón a nuestro equipo. Dicha victoria se convirtió en uno de los momentos más icónicos de la historia del fútbol capitalino, pues nunca antes se había visto una celebración tan organizada y bien planeada como la de ese día, o bueno eso dicen aquellos conocedores de futbol.

Con la convicción de mi fidelidad hacia el albirrojo, me pregunto sobre su historia y es justo en ese instante donde viene a mi mente aquel baúl de recuerdos de Guillermo Ruiz, cómo llamo su libro “la gran historia de Santa fe”. Allí encuentro la memoria más importante del equipo, su fundación, esta gracias a un grupo de ex-estudiantes del Gimnasio Moderno, que en un café de la capital dan vida al Club Independiente Santa Fe.

Su nombre, cuentan que es derivado de la influencia argentina, que para el año 1941, ya permea el fútbol colombiano, es por ello que deciden bautizar su nuevo proyecto como independiente y en homenaje al lugar donde se reunían con frecuencia le otorgaron el segundo nombre, Santa fe.

Me pregunto entonces, el por qué en la gradería sur, donde es común que se localice La guardia Albi Roja, más conocida como la barra brava, se encuentre una bandera con la imagen de Jorge Eliécer Gaitán en cada partido. A partir de mi gran incertidumbre realizó una breve investigación, descubriendo que “él caudillo del pueblo” como se le llamaba al máximo líder del partido liberal; era reconocido por su gran afición al equipo capitalino, pues en los primeros años de Santa Fe, fue fiel asistente a sus torneos, tal fue su pasión por el grupo cardenal que muchos de sus seguidores después de su muerte decidieron seguir los pasos de su líder, convirtiéndose en hinchas de Santa Fe.

En ese justo instante entiendo porque mi abuelo materno, un hombre liberal hasta morir, hincha de Santa fe, le dice a quiénes son de millonarios “Godos” nunca antes había tenido tanta importancia como en ese momento, claro quienes apoyaban al equipo azul para esa época, en un gran porcentaje pertenecían al grupo conservador, sin embargo, creo que era una apuesta más de colores políticos, que de futbol.

El título de primer campeón, que fue tan nombrado por los titulares en periódicos y noticieros al día siguiente de la final, se debió al triunfo del año 1948, donde el equipo cardenal disputaba por primera vez un torneo profesional, quedando como finalista con 57 anotaciones. Cabe decir que este concurso deportivo se organizó con el fin de apaciguar la guerra civil que se vivía en aquellos días, debido a la muerte del líder liberal.

Eventualmente se dio la época dorada de Santafé, con los triunfos de los años 1958,1960 y 1966, de esto sí que sabe bien Alfonso Cañón, máximo ídolo del equipo, pues fue el goleador histórico con 146 goles y 504 apariciones en la cancha y marcó el gol número 100 del Club Independiente Santa Fe. Conmovido me cuenta que el campeonato del 66’ fue el mejor de su vida pues afirma que “ese título me abrió campo para mantenerme en el fútbol profesional”.

ACN

Al preguntarle si recuerda la nómina de aquella final, me mira con asombro y en medio de una sonrisa, me dice de forma clara y con tono fuerte que “en esa época jugaban muchos muchachos extranjeros y solo dos colombianos, pero la verdad la nómina se planteó con jugadores paraguayos, uruguayos y brasileños, sus nombres no los recuerdo pues imagínese cuántos años han pasado ya” me imagino entonces que su sonrisa es porque en fondo sabe que los años no han pasado solos y que la memoria ya le falla, sin embargo intento que vuelva a su zona de confort y le preguntó lo que significó Santa fe para su vida y sin dejarme terminar la frase dice “Me trajo mucha felicidad”, y como si estuviera viviendo de nuevo sus años de gloria, recuerda con cariño los momentos en los que la hinchada lo  vio jugar y de antemano deja claro que les agradece por la compañía, pero con orgullo nos recuerda que gracias a sus grandes hazañas, nunca nos desilusionó “yo trate siempre de cumplirles y darles cosas buenas”.

Así mismo como él recuerda sus días de gloria, la afición capitalina lo mantiene con respeto y gran cariño en sus memorias, una memoria viva que encierra triunfos, derrotas, sufrimientos, familia, hermandad, felicidad y emoción, enmarcada en un gran espectro de lo que es Santa Fe para nosotros, su gran hinchada que atraviesa todas las generaciones. 

DEPORTES

ACTUALIDAD



Contáctenos