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Teatro experimental, la oportunidad de ser parte de una obra

Por:Edward Rodríguez

Periodista Arte, Ciencia y Tecnología

Aunque en Colombia existan grupos reconocidos que se encargan de practicar este arte, aún no hay un conocimiento real de este. Dentro de esas personas que se han encargado de impulsarlo se encuentran Julián Cabrales, actor y Fernando Duque, investigador teatral, quienes en esta oportunidad nos hablarán de sus experiencias.

El primero con cinco años de trayectoria en teatro, que ha participado en diferentes montajes de Teatro Experimental, le contará a ACN: Arte, Ciencia y Tecnología, las vivencias que ha tenido durante este tiempo de trabajo. Por su parte Duque, investigador teatral desde hace veinticinco años aproximadamente, egresado de la Escuela Nacional de Arte Dramático de Bogotá, (ENAD) y actualmente profesor de la carrea de Arte Dramático de la Academia Superior de Artes en Bogotá, (ASAB), de la Universidad Distrital, aportará una reflexión desde las indagaciones que ha realizado.

Boletín ACN

 

Arte, Ciencia y Tecnología (ACT): ¿Por qué empezó a hacer teatro?

 

Julián (J): El teatro llegó como una forma de encaminar el curso de mi vida, estaba un poco perdido en ciertos sentidos y fue por medio del teatro que pude irme hacía donde debía, fue como si el teatro me diera señales; tengo como un pequeño contrato con él y por eso cuando una persona habla mal de este arte me indigno. Yo empecé a hacerlo desde el colegio, como una pequeña tarea de clase y desde ahí me empezó a gustar mucho, y a medida que fue pasando el tiempo me apasioné tanto, que en un punto dejé de estudiar Comercio Exterior para estudiar Arte Dramático.

 

Fernando (F): Porque a mis camaradas y mí nos entró el veneno de lo rico y lo interesante de hacer teatro, porque a través del teatro uno comienza a abrir la mirada sobre qué es la sociedad, qué es el mundo y cómo funciona. Entonces el teatro es un excelente observatorio de todos estos conceptos. Se nos volvió un manjar muy delicioso de crítica, de análisis, de reflexión, de pensamientos y en especial de hacer obras de arte. Se convirtió en un objetivo doble, al mismo tiempo que era un campo político y social, también tenía un elemento fundamental que es el que más debe contar, el artístico, el poético, el estético. Walter Benjamin decía "hablen de lo que está pasando, del aquí y el ahora".

 

ACT: ¿Qué es el teatro experimental?

 

J: Es un acercamiento o un reconocimiento de los sentidos en donde el actor se involucra con el espectador, este no queda a un lado sino hace parte de la misma representación. El teatro experimental nace como una iniciativa de recuperar los sentidos de las personas, el tacto, el olfato, el oído, el gusto, todos los sentidos, pero desde otras dinámicas, involucrándolo en escenas, en hechos, actitudes o simplemente situaciones que son extracotidianas. 

 

F: Es aquel teatro que está constantemente rompiendo fórmulas, que no repite los grandes legados que dejan las grandes obras de la humanidad, sino que está reinventando nuevos tipos de obras que fundamentalmente hablan de lo que está pasando aquí y ahora, centrándose en el tercer mundo, es un teatro que rompe moldes corriendo el riesgo de encontrar cosas distintas que ya otros encontraron.

 

ACT: ¿Cómo y desde cuándo llega el teatro experimental a Bogotá?

 

F: Surge en Colombia como un movimiento teatral. Fundamentalmente es un movimiento que se ha ido constituyendo a partir de 1960 hacia arriba; en 1955 se forma en Colombia el Teatro Escuela de Cali dirigido por Enrique Buenaventura hoy en día llamado Teatro Experimental de Cali (TEC). Aquí en Bogotá nace con el teatro El Búho en 1956 dirigido por Santiago García, Fausto Cabrera, entre otros.

 

ACT: ¿Cómo ha sido su experiencia con el teatro experimental?

J: Mi primera vez con el teatro experimental fue en una obra donde fui asistente de dirección, en el que el espectador hacía un recorrido por una casa, la obra se llamaba Habitación 333. Cada espectador representaba un voyerista donde el fin era mostrar tres caminos, el primero era hiperrealista, el segundo era surrealista y el tercero mostraba al Gran Teatro. Lo que me llamó más la atención fue ver cómo en el segundo camino se prestó para todas las convenciones del teatro experimental, a pesar de eso todas las salas eran utilizadas con este fin, ya que al público se le ponían máscaras, pañoletas y antifaces para que se mostrara cómo con el juego de luces y sonidos se despertaban los sentidos.

Además de eso tuve la oportunidad de estar en un laboratorio de teatro experimental en el que se hacían ejercicios para ver cómo se rompía lo convencional, el fin era alejarse del teatro donde el público no se relaciona con el acto.

 

ACT: ¿Desde hace cuánto practica teatro experimental y por qué lo prefiere antes que el convencional?

 

F: Trabajé en el teatro experimental desde 1976 hasta 1994, y lo prefiero sobre el convencional porque es el que está rompiendo normas, porque está en constante movimiento destruyendo y creando cosas. Enrique Buenaventura decía “no hay mayor creación que la mayor destrucción, y no hay mayor destrucción que la mejor creación”. Entonces es un arte que permanentemente está alejándose de lo que creó y logró para no repetir y no quedarse estancado.

 

ACT: ¿Cuáles son las diferencias entre el teatro experimental y el convencional?

 

J: Puntualmente el teatro experimental busca involucrar al espectador en las situaciones, en cambio en el teatro convencional el público está alejado de lo que pasa en escena. Aunque el espectador está indirectamente metido en la obra no se apropia de lo que pasa en ella, la acción no es cómplice de la persona en el convencional. Las acciones que se realizan en el teatro convencional son para la escena y se quedan únicamente en el respectivo escenario, hay veces que las emociones son contundentes y no son percibidas por los espectadores, el experimental puede trasgredir eso, sí o sí el espectador va a salir diferente a como entró porque están alterando sus sentidos, se hace una catarsis con la persona y tiene como fin hacer un acto reflexivo en su entorno. En el teatro convencional no hay tanto recursos tecnológicos, como lo hay en el experimental, por ejemplo, se usa el video beam, mappings, entre otros.

 

F: El teatro experimental fundamentalmente trabaja con el grupo y el teatro convencional se basa en la compañía donde hay un director y un libreto ya establecido. En el experimental no hay una jerarquía, todos los puntos de vista son válidos, lo que se llama creación colectiva. Es más enriquecedor trabajar con diez o más perspectivas sobre un tema que uno solo trabajado y comandado por un director en el teatro convencional que dice tener la razón. El grupo está atento a las problemáticas sociales y a partir de eso se construye una obra. En el experimental el texto es uno de los lenguajes del teatro, y no hay lenguajes más importantes, el vestuario, las imágenes, la utilería, la escenografía, la música, todos son portadores de sentidos. El convencional piensa en muchas ocasiones que lo más importante es el texto.

 

ACT: ¿Qué es la cuarta pared en el teatro?

 

J: Es una pared imaginaria donde el actor que entra a interpretar una situación evoca emociones que son traspasadas por esa barrera, es decir lo que pasa al frente del escenario. En cine la cuarta pared es la pantalla, en el teatro son las tablas donde el actor representa diferentes momentos interpretativos. La cuarta pared en mi opinión hace del público un voyerista, porque a veces en el teatro experimental la representación puede pasar en un cuarto, y en la puerta le abren huecos por fuera, eso sería voyerista y ahí habría una cuarta pared.

 

F: Es donde queda el telón, nace como una concepción del naturalismo en el Siglo XIX, como una muestra de que el actor se haga el tonto, en cuanto a que piensen que no están actuando para alguien sino para ellos mismos, como si estuviesen encerrados en cuatro paredes. Esa cuarta pared supuestamente taparía al público. Hoy en día se sabe que el público es esencial en el teatro y ese concepto de la cuarta pared cae, sobre todo desde la aparición del teatro épico de Bertolt Brecht uno de los padres del teatro experimental, donde explica que la cuarta pared actúa como un acercamiento directo con el público.

 

ACT:¿Qué compañías de teatro en Colombia y propiamente en Bogotá conoce que haga teatro experimental?

 

F: La Candelaria, el Teatro La Mama, La Quinta Porra, el Teatro Quimera, el Centro García Márquez, el Teatro Estudio Calarcá (TECAL), el Teatro Libre de Bogotá hace experimentos a su manera, el Teatro Taller de Colombia, el Teatro Tierra, el Ensamblaje Teatro de Misael Torres, el Teatro Estudio de Fontibón (TEF), el Teatro Petra de Fabio Rubiano, el Teatro Breve de Víctor Virviescas, el Polymnia Teatro, el Turán Gallego, El Contrabajo, Viento Teatro, Barasanta Teatro, el Acto Latino, la Libélula Dorada, Teatrova, Títeres Hilos Mágicos, entre muchos otros grupos importantísimos que seguramente se me escapan que a diario se presentan en diferentes salas en Bogotá.

 

ACT: ¿Debido a que hay tanto teatro comercial y/o convencional hay posibilidades de que el teatro experimental pueda acabarse?

F: No, porque en situaciones incluso peores como cuando no existían las salas concertadas, vivíamos sin cinco centavos del Estado. Antes de que apareciera Colcultura que se establece en 1966 en la presidencia de Lleras Restrepo, hacíamos teatro con las uñas y sin nada en las manos. Las grandes obras de la humanidad se hicieron sin cinco centavos, Shakespeare si al caso recibió apoyo de la Reina Isabel, y no es que sea una maravilla trabajar sin presupuesto o aguantando hambre, pero aun así con esas dificultades extremas, el teatro experimental nació y creció, y hoy en día cuenta con algunos apoyos por parte del Estado a grupos experimentales que de igual manera no son suficientes. Y a los investigadores es peor, a nosotros sí que no nos dan ni un peso, absolutamente nada; estamos sometidos al sistema de la rifa, es decir, las becas, a participar con doscientas, o con quinientas personas. Los grupos se mantienen porque desde que un actor y un director llevan el veneno del teatro en las venas eso no se lo saca nadie, se trabaja constantemente con la técnica del reciclaje, es decir, ayer algo que fue un cartón viejo, hoy o mañana se puede convertir en parte fundamental de la escenografía y

así con diferentes elementos. Darío Fo dice “el teatro se hace con todos los medios o con ninguno”.

 

ACT: ¿A una persona que haga teatro convencional qué le diría para que probara el teatro experimental?

 

F: Que es el campo más interesante, más excitante, más arriesgado, es el elogio de la dificultad como diría el maestro Estanislao Zuleta. Es el espacio de la creatividad, de la invención. El teatro colombiano es importante en el mundo por el teatro experimental, no por los clásicos que montemos. Cuando aquí vienen ingleses, franceses, alemanes, norteamericanos, personas de otros países y otras culturas a investigar el teatro colombiano, no vienen a averiguar por cuántos clásicos hemos montado, sino vienen a ver qué obras nacionales de dramaturgos nacionales se han producido y premiado. Hay que correr el riesgo de la investigación y hacer lo nuevo, pero también debemos tener una responsabilidad muy grande porque lo que se debe mostrar tiene que ser de calidad.

 

Vale la pena salir de la rutina y hacer del teatro una forma diferente de vivir y ver la vida. Recuerde que si le interesa explorar este tipo de teatro, Bogotá ofrece diferentes compañías dedicadas a estos experimentos, entre los cuales están, Teatro La Mama, Teatro Quimera, Libélula Dorada, Títeres Hilos Mágicos, Barasanta Teatro, Acto Latino, entre muchos otros. No pierda la oportunidad de conocer sobre este tipo de manifestaciones artísticas.

 

 

CIENCIA Y TECNOLOGÍA

ACTUALIDAD

Teatro experimental, la oportunidad de ser parte de una obra

Por:Edward Rodríguez

Periodista Arte, Ciencia y Tecnología

Aunque en Colombia existan grupos reconocidos que se encargan de practicar este arte, aún no hay un conocimiento real de este. Dentro de esas personas que se han encargado de impulsarlo se encuentran Julián Cabrales, actor y Fernando Duque, investigador teatral, quienes en esta oportunidad nos hablarán de sus experiencias.

El primero con cinco años de trayectoria en teatro, que ha participado en diferentes montajes de Teatro Experimental, le contará a ACN: Arte, Ciencia y Tecnología, las vivencias que ha tenido durante este tiempo de trabajo. Por su parte Duque, investigador teatral desde hace veinticinco años aproximadamente, egresado de la Escuela Nacional de Arte Dramático de Bogotá, (ENAD) y actualmente profesor de la carrea de Arte Dramático de la Academia Superior de Artes en Bogotá, (ASAB), de la Universidad Distrital, aportará una reflexión desde las indagaciones que ha realizado.

Boletín ACN

 

Arte, Ciencia y Tecnología (ACT): ¿Por qué empezó a hacer teatro?

 

Julián (J): El teatro llegó como una forma de encaminar el curso de mi vida, estaba un poco perdido en ciertos sentidos y fue por medio del teatro que pude irme hacía donde debía, fue como si el teatro me diera señales; tengo como un pequeño contrato con él y por eso cuando una persona habla mal de este arte me indigno. Yo empecé a hacerlo desde el colegio, como una pequeña tarea de clase y desde ahí me empezó a gustar mucho, y a medida que fue pasando el tiempo me apasioné tanto, que en un punto dejé de estudiar Comercio Exterior para estudiar Arte Dramático.

 

Fernando (F): Porque a mis camaradas y mí nos entró el veneno de lo rico y lo interesante de hacer teatro, porque a través del teatro uno comienza a abrir la mirada sobre qué es la sociedad, qué es el mundo y cómo funciona. Entonces el teatro es un excelente observatorio de todos estos conceptos. Se nos volvió un manjar muy delicioso de crítica, de análisis, de reflexión, de pensamientos y en especial de hacer obras de arte. Se convirtió en un objetivo doble, al mismo tiempo que era un campo político y social, también tenía un elemento fundamental que es el que más debe contar, el artístico, el poético, el estético. Walter Benjamin decía "hablen de lo que está pasando, del aquí y el ahora".

 

ACT: ¿Qué es el teatro experimental?

 

J: Es un acercamiento o un reconocimiento de los sentidos en donde el actor se involucra con el espectador, este no queda a un lado sino hace parte de la misma representación. El teatro experimental nace como una iniciativa de recuperar los sentidos de las personas, el tacto, el olfato, el oído, el gusto, todos los sentidos, pero desde otras dinámicas, involucrándolo en escenas, en hechos, actitudes o simplemente situaciones que son extracotidianas. 

 

F: Es aquel teatro que está constantemente rompiendo fórmulas, que no repite los grandes legados que dejan las grandes obras de la humanidad, sino que está reinventando nuevos tipos de obras que fundamentalmente hablan de lo que está pasando aquí y ahora, centrándose en el tercer mundo, es un teatro que rompe moldes corriendo el riesgo de encontrar cosas distintas que ya otros encontraron.

 

ACT: ¿Cómo y desde cuándo llega el teatro experimental a Bogotá?

 

F: Surge en Colombia como un movimiento teatral. Fundamentalmente es un movimiento que se ha ido constituyendo a partir de 1960 hacia arriba; en 1955 se forma en Colombia el Teatro Escuela de Cali dirigido por Enrique Buenaventura hoy en día llamado Teatro Experimental de Cali (TEC). Aquí en Bogotá nace con el teatro El Búho en 1956 dirigido por Santiago García, Fausto Cabrera, entre otros.

 

ACT: ¿Cómo ha sido su experiencia con el teatro experimental?

J: Mi primera vez con el teatro experimental fue en una obra donde fui asistente de dirección, en el que el espectador hacía un recorrido por una casa, la obra se llamaba Habitación 333. Cada espectador representaba un voyerista donde el fin era mostrar tres caminos, el primero era hiperrealista, el segundo era surrealista y el tercero mostraba al Gran Teatro. Lo que me llamó más la atención fue ver cómo en el segundo camino se prestó para todas las convenciones del teatro experimental, a pesar de eso todas las salas eran utilizadas con este fin, ya que al público se le ponían máscaras, pañoletas y antifaces para que se mostrara cómo con el juego de luces y sonidos se despertaban los sentidos.

Además de eso tuve la oportunidad de estar en un laboratorio de teatro experimental en el que se hacían ejercicios para ver cómo se rompía lo convencional, el fin era alejarse del teatro donde el público no se relaciona con el acto.

 

ACT: ¿Desde hace cuánto practica teatro experimental y por qué lo prefiere antes que el convencional?

 

F: Trabajé en el teatro experimental desde 1976 hasta 1994, y lo prefiero sobre el convencional porque es el que está rompiendo normas, porque está en constante movimiento destruyendo y creando cosas. Enrique Buenaventura decía “no hay mayor creación que la mayor destrucción, y no hay mayor destrucción que la mejor creación”. Entonces es un arte que permanentemente está alejándose de lo que creó y logró para no repetir y no quedarse estancado.

 

ACT: ¿Cuáles son las diferencias entre el teatro experimental y el convencional?

 

J: Puntualmente el teatro experimental busca involucrar al espectador en las situaciones, en cambio en el teatro convencional el público está alejado de lo que pasa en escena. Aunque el espectador está indirectamente metido en la obra no se apropia de lo que pasa en ella, la acción no es cómplice de la persona en el convencional. Las acciones que se realizan en el teatro convencional son para la escena y se quedan únicamente en el respectivo escenario, hay veces que las emociones son contundentes y no son percibidas por los espectadores, el experimental puede trasgredir eso, sí o sí el espectador va a salir diferente a como entró porque están alterando sus sentidos, se hace una catarsis con la persona y tiene como fin hacer un acto reflexivo en su entorno. En el teatro convencional no hay tanto recursos tecnológicos, como lo hay en el experimental, por ejemplo, se usa el video beam, mappings, entre otros.

 

F: El teatro experimental fundamentalmente trabaja con el grupo y el teatro convencional se basa en la compañía donde hay un director y un libreto ya establecido. En el experimental no hay una jerarquía, todos los puntos de vista son válidos, lo que se llama creación colectiva. Es más enriquecedor trabajar con diez o más perspectivas sobre un tema que uno solo trabajado y comandado por un director en el teatro convencional que dice tener la razón. El grupo está atento a las problemáticas sociales y a partir de eso se construye una obra. En el experimental el texto es uno de los lenguajes del teatro, y no hay lenguajes más importantes, el vestuario, las imágenes, la utilería, la escenografía, la música, todos son portadores de sentidos. El convencional piensa en muchas ocasiones que lo más importante es el texto.

 

ACT: ¿Qué es la cuarta pared en el teatro?

 

J: Es una pared imaginaria donde el actor que entra a interpretar una situación evoca emociones que son traspasadas por esa barrera, es decir lo que pasa al frente del escenario. En cine la cuarta pared es la pantalla, en el teatro son las tablas donde el actor representa diferentes momentos interpretativos. La cuarta pared en mi opinión hace del público un voyerista, porque a veces en el teatro experimental la representación puede pasar en un cuarto, y en la puerta le abren huecos por fuera, eso sería voyerista y ahí habría una cuarta pared.

 

F: Es donde queda el telón, nace como una concepción del naturalismo en el Siglo XIX, como una muestra de que el actor se haga el tonto, en cuanto a que piensen que no están actuando para alguien sino para ellos mismos, como si estuviesen encerrados en cuatro paredes. Esa cuarta pared supuestamente taparía al público. Hoy en día se sabe que el público es esencial en el teatro y ese concepto de la cuarta pared cae, sobre todo desde la aparición del teatro épico de Bertolt Brecht uno de los padres del teatro experimental, donde explica que la cuarta pared actúa como un acercamiento directo con el público.

 

ACT:¿Qué compañías de teatro en Colombia y propiamente en Bogotá conoce que haga teatro experimental?

 

F: La Candelaria, el Teatro La Mama, La Quinta Porra, el Teatro Quimera, el Centro García Márquez, el Teatro Estudio Calarcá (TECAL), el Teatro Libre de Bogotá hace experimentos a su manera, el Teatro Taller de Colombia, el Teatro Tierra, el Ensamblaje Teatro de Misael Torres, el Teatro Estudio de Fontibón (TEF), el Teatro Petra de Fabio Rubiano, el Teatro Breve de Víctor Virviescas, el Polymnia Teatro, el Turán Gallego, El Contrabajo, Viento Teatro, Barasanta Teatro, el Acto Latino, la Libélula Dorada, Teatrova, Títeres Hilos Mágicos, entre muchos otros grupos importantísimos que seguramente se me escapan que a diario se presentan en diferentes salas en Bogotá.

 

ACT: ¿Debido a que hay tanto teatro comercial y/o convencional hay posibilidades de que el teatro experimental pueda acabarse?

F: No, porque en situaciones incluso peores como cuando no existían las salas concertadas, vivíamos sin cinco centavos del Estado. Antes de que apareciera Colcultura que se establece en 1966 en la presidencia de Lleras Restrepo, hacíamos teatro con las uñas y sin nada en las manos. Las grandes obras de la humanidad se hicieron sin cinco centavos, Shakespeare si al caso recibió apoyo de la Reina Isabel, y no es que sea una maravilla trabajar sin presupuesto o aguantando hambre, pero aun así con esas dificultades extremas, el teatro experimental nació y creció, y hoy en día cuenta con algunos apoyos por parte del Estado a grupos experimentales que de igual manera no son suficientes. Y a los investigadores es peor, a nosotros sí que no nos dan ni un peso, absolutamente nada; estamos sometidos al sistema de la rifa, es decir, las becas, a participar con doscientas, o con quinientas personas. Los grupos se mantienen porque desde que un actor y un director llevan el veneno del teatro en las venas eso no se lo saca nadie, se trabaja constantemente con la técnica del reciclaje, es decir, ayer algo que fue un cartón viejo, hoy o mañana se puede convertir en parte fundamental de la escenografía y

así con diferentes elementos. Darío Fo dice “el teatro se hace con todos los medios o con ninguno”.

 

ACT: ¿A una persona que haga teatro convencional qué le diría para que probara el teatro experimental?

 

F: Que es el campo más interesante, más excitante, más arriesgado, es el elogio de la dificultad como diría el maestro Estanislao Zuleta. Es el espacio de la creatividad, de la invención. El teatro colombiano es importante en el mundo por el teatro experimental, no por los clásicos que montemos. Cuando aquí vienen ingleses, franceses, alemanes, norteamericanos, personas de otros países y otras culturas a investigar el teatro colombiano, no vienen a averiguar por cuántos clásicos hemos montado, sino vienen a ver qué obras nacionales de dramaturgos nacionales se han producido y premiado. Hay que correr el riesgo de la investigación y hacer lo nuevo, pero también debemos tener una responsabilidad muy grande porque lo que se debe mostrar tiene que ser de calidad.

 

Vale la pena salir de la rutina y hacer del teatro una forma diferente de vivir y ver la vida. Recuerde que si le interesa explorar este tipo de teatro, Bogotá ofrece diferentes compañías dedicadas a estos experimentos, entre los cuales están, Teatro La Mama, Teatro Quimera, Libélula Dorada, Títeres Hilos Mágicos, Barasanta Teatro, Acto Latino, entre muchos otros. No pierda la oportunidad de conocer sobre este tipo de manifestaciones artísticas.

 

 

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