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Silla de ruedas que se mueve con los ojos, una oportunidad para personas de bajos recursos

Boletín ACN

El diseño resolvería los costos de producción de 45 a 5 millones de pesos. Es la primera vez en el país que se crea un prototipo de silla de ruedas con la capacidad de detectar las señales bio-eléctricas del movimiento del ojo.

Después de examinar los casos exitosos de este prototipo en varios países como España, Estados Unidos y China, Jorge Neira, Walter Marín y Julián García, estudiantes de Ingeniería electrónica de la Universidad Central resolvieron crear una silla de ruedas que permita trasladarse de un lugar a otro sin la necesidad de un ayudante. “Las personas que no tienen movilidad en miembros superiores e inferiores, dependen de alguien para desplazarse” afirmó Walter Marín, uno de los tres estudiantes que desarrollaron la silla de ruedas.

Basados en una técnica llamada electrooculografía, en el que el movimiento de los ojos tiene un papel fundamental, los tres estudiantes, usaron pequeños conductores eléctricos cerca de los músculos oculares para medir sus movimientos. En el proceso, el músculo se mueve y emite pequeños voltajes convertidos en señales, que los estudiantes amplificaron y codificaron en un número, “por medio de un software se desarrollaron los algoritmos para transformar los movimientos en dígitos y así mover la silla” dijo Marín. Cada cifra tiene una función de movimiento, por lo que se desplaza en la dirección que los ojos le ordenen. Con el uno, los motores se mueven hacia adelante; el dos, hacia atrás; el tres, a la izquierda; el cuatro, a la derecha y el cero, direccionado por tres parpadeos, detiene los motores de la silla.

Desarrollar el prototipo disminuiría costos al sistema de salud, “El diseño evitaría costear una enferma 24 horas, lo que sería efectivo para el sistema de salud colombiano” afirmó Carlos Pedraza, médico ortopedista.

Aunque este modelo ha sido desarrollado en varios países, el diseño colombiano, disminuye en un 98% sus costos, facilitando su comercialización y accesibilidad. “Una silla de ruedas con estas características a un precio tan bajo es factible” indicó Pedraza.

La iniciativa surgió en una materia llamada Práctica de Ingeniería II, pero luego se transformó en la tesis de pregrado de los tres estudiantes con la asesoría del profesor William Moscoso. El diseño tiene la posibilidad de ser fabricado en base a sillas de ruedas ya existentes, “Hay dos opciones: remanufacturarlas para que sean de bajo costo o tomar sillas eléctricas, cambiarles el sistema de control electrónico e implementarle nuestro sistema de captación de señales” aclaró Marín.

Para culminar el proyecto con éxito, los tres estudiantes pasaron por diferentes dificultades; primero, un ladrón robó el computador donde estaba almacenada la información del software en el que se realizaron los algoritmos, por lo que desarrollarlo todo nuevamente les tomó más de dos meses y segundo, un proveedor secuestró la silla para venderla por partes, de modo que los estudiantes tuvieron que enfrentarlo para recuperarla.

El problema que los desveló durante varios fines de semana, fue la captación de señales, “las bio-señales varían de persona a persona, pero logramos que el circuito de control tenga un sistema que las parametriza y reconoce” explicó Marín.

Para Carlos Pedraza, el diseño tiene un problema al implantarse en el territorio colombiano, “es útil en sitios donde el desarrollo urbanístico es completamente distinto al nuestro” aclaró, refiriéndose la dificultad que surgiría para movilizarse en los andenes y vías del país.

Para sus creadores, el modelo de silla de ruedas autónoma es un proyecto funcional que requiere mayor investigación e inversión. La captación de señales varía, por lo que es necesario probarla con pacientes en situación de discapacidad para saber si las bio-señales se pueden parametrizar como en los casos de personas sin esta condición.

El 21 de noviembre de 2016, los estudiantes sustentaron su tesis y lograron terminar su prototipo. Fueron reconocidos junto con el tutor Moscoso, dentro de los 21 personajes más sorprendentes de ese año por la Revista Credencial.

 

Por: Sebastián Gutiérrez y Sharon Durán 

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