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El nanomarcapaso será implantado en seres humanos este año

El nanomarcapaso es cuatro veces más pequeño que un grano de arroz y no necesita batería, trabaja con la energía eléctrica del corazón, creada por la contracción cardiaca.

Este nuevo dispositivo será implantado este año por primera vez en seres humanos. Su inventor es el colombiano Jorge Reynolds, ingeniero de la universidad de Cambridge y destacado científico en el país. Para él, su invento es tan importante como el que realizó en 1958 al crear el primer marcapaso, que ha salvado más de 75 millones de vidas alrededor del mundo.

“El nanomarcapaso ya no tendrá una batería con un limitante de tiempo, sino que trabajará con un cristal revestido de cerámica, lo que hace posible la producción de corriente mediante la contracción cardíaca” señala Jorge Reynolds. Para que funcione, el elemento médico está basado en un efecto que recibe el nombre de piezoelectricidad, en el que, al contraerse el corazón en la contracción cardíaca, el cristal revestido se carga de electricidad y permite el normal funcionamiento del nanomarcapaso. 

Este dispositivo médico pesa apenas unas décimas de gramo, que en comparación con el primer marcapasos hace 59 años, es un avance tecnológico de avanzada: el primero pesaba más de 50kg y su batería era la de un camión.

Para Rafael Carrillo Flórez, decano de medicina de la Universidad de la Sabana, este dispositivo médico desarrollado con tecnología a escala tan diminuta como los átomos y moléculas, es un invento revolucionario, que no solo salvará muchas personas, sino mejorará la calidad de vida de los pacientes con problemas de bloqueos cardíacos. “Yo me vinculé a este proyecto desde el punto de vista de consecución de recursos y relación con empresas para hacer del nanomarcapaso una realidad” añade.

Una de las tantas ventajas de este proyecto que se viene desarrollando desde inicios del milenio, está relacionada con su bajo precio, cuesta 12 veces menos que el marcapaso convencional, “el nanomarcapaso disminuye los costos de producción y da un acceso a las personas menos favorecidas” afirma Reynolds.

Su implantación será poco invasiva, a través de un catéter que se inserta en una vena y permite que el nanomarcapaso llegue hasta el corazón y sea colocado en el lugar adecuado, lo que demuestra que el procedimiento mejora notablemente y no genera ningún tipo de trauma en el paciente.

El nanomarcapaso tendrá una ventaja comunicativa, “se conecta al teléfono celular para conocer el estado del paciente y poder cambiar los patrones de funcionamiento” señala Reynolds.

Lleva 16 años desarrollándose y ya ha sido implantado en perros, arrojando resultados satisfactorios, por lo que en los próximos meses sería implantado en un ser humano que cumpla con las anomalías cardíacas propias para utilizar este dispositivo médico. 

El proyecto del nanomarcapaso comenzó a pensarse a finales del siglo pasado, una idea que para la comunidad científica parecía ciencia ficción. Jorge Reynolds contemplaba que alguna universidad colombiana estableciera un centro de nanotecnología. La entidad que entendió la idea fue la Universidad de la Sabana, “la primera investigación en nanotecnología en el país fue con la facultad de medicina de la Universidad de la Sabana, pero las condiciones de comienzos de siglo no eran atractivas desde el punto de vista económico y no se siguió con la iniciativa” concluye Carrillo. 

Rápidamente, Jorge Reynolds cambió el punto de vista de la comunidad científica sobre el nanomarcapaso. Viajó por el mundo en busca de academias de medicina, universidades y empresas, trayendo de vuelta convenios con entidades reconocidas a nivel mundial como el Instituto de Tecnología de Taiwán y universidades de Estados Unidos y algunos países de Europa.

Jorge Reynolds y Rafael Carillo coinciden en que los grandes desarrollos del mundo están relacionados con la nanotecnología, que llegará a curar las enfermedades que amenazan la supervivencia del ser humano y tendrá protagonismo en casi todas las actividades del hombre.

“El tamaño nano permite llegar al origen de las enfermedades para no paliarlas, es decir no tratarlas, sino curarlas” insiste Carrillo.

 Este modelo nano, casi seis décadas después de la creación del primer marcapaso, vuelve a poner a Colombia en un lugar privilegiado de la medicina en el mundo. 

 

Por: Daniel Gutiérrez

 

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