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Miércoles, 12 Diciembre 2018

Miércoles, 12 Diciembre 2018

               

“Las FARC han sido muy autocríticas con ellas mismas” X Conferencia de las FARC

En la sala de prensa inmensa que hay en una de las instalaciones de la Conferencia se dan cita diariamente decenas de periodistas de todas las nacionalidades para editar y escribir sus trabajos. Hay muchísimos que vienen de medios pequeños, hay muchos en Colombia. Me siento con un fotógrafo del semanario Voz, una publicación tradicional de izquierdas de Bogotá. Dice que en esta conferencia está como periodista, pero que él es guerrillero.

Leonardo Rojas es una hombre con formación académica, que desde el bachillerato mantuvo contactos con grupos de izquierdas. A partir de una investigación que realiza en la universidad sobre el paramilitarismo sufre dos atentados. Pero tiene suerte. El profesor con el que hizo el trabajo apareció semanas después descuartizado, y su otro compañero de trabajo también fue asesinado. 

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“Decido “enguerrillerarme” cuando tenía 25 años. Como militante activo estuve 12 años”. En algunos de los frentes en los que participó estuvo ya en estos llanos del Yarí. Cuando ya es miembro (no nos confirma si tuvo algún rango, pero en más de una ocasión nos habla de sus tropas) lo envían a la Escuela Nacional de Mandos. “Empiezo a estudiar las especialidades que hay en el interior de las FARC: artillería, francotiradores, zapadores, artificieros,…” Como guerrillero estuvo en diferentes frente orientales, y después de esa formación volvió al frente Antonio Nariño, en el Meta, y en una de las emboscadas del ejército es capturado. Se le achacaron delitos de rebelión, terrorismo y lesiones agravadas a funcionario público, porque en el tiroteo cinco guerrilleros murieron un soldado salió herido. De todos estos cargos al final solo se le inculpa el de rebelión y lo condenan 4 años y medio de cárcel.

Cuenta que nunca pensó en dejar las FARC, y durante su encarcelamiento siguió manteniendo el contacto con la guerrilla, porque “era la forma de salvaguardar mi vida y mi convencimiento en la causa seguía intacto”. Un año antes de salir en libertad se enteró de que tenía un tumor cerebral. La recuperación fue muy larga, y Mauricio Jaramillo, alias “el Médico” y miembro del Secretariado, le dijo que no podía seguir asumiendo tareas de orden militar como guerrillero.

“Para mi fue un golpe brutal, porque las FARC es mi vida, es el referente de lucha más fuerte de Occidente, es el referente histórico de resistencia más grande del mundo. Pertenecer a esa organización es lo que soy, es mi vida, y aquello fue como morirme” dice emocionado. “El camarada Mauricio me dijo que yo era un revolucionario, y que donde estuviera puedo seguir la lucha. Y eso hago”. 

Aquí se está encontrando con los que fueron sus subalternos y compañeros, y “es una sensación muy hermosa, y muy dura, porque estoy viendo los toros desde la barrera”.  

En cuanto a la autocrítica dice una frase que sorprende mucho. “Las FARC han sido muy autocríticas con ellas mismas, aunque es imposible desconocer que se han cometido errores. Pero hay un cerco mediático que impide ver que nosotros hemos reconocido nuestros errores incluso al interior de la organización”. Y es consciente de que la visión de que tiene la sociedad de este grupo guerrillero no va a ayudar a su inserción social.

“Gran parte de la sociedad no quiere saber de nosotros, porque durante casi 50 años se les han dicho que nosotros somos el peor enemigo de la sociedad colombiana, que todos los males que le han pasado a este país es por culpa de las FARC. Hay medios que se han pasado 50 años diciendo que somos bandoleros, terroristas, narcotraficantes, y Colombia es un pueblo sin educación, es un pueblo que no tiene la posibilidad de hacer una análisis profundo de las dinámicas colombianas. Nosotros sabemos que nos vamos a estrellar con eso”.

Le recuerdo una encuesta reciente que afirmaba que los estudiantes universitarios prefieren vivir al lado de un narcotraficante que de un exguerrillero. “Nuestra tarea es darnos a conocer. Estoy seguro de que cuando llegue la desmovilización, y los guerrilleros hablen con la sociedad, que si la persona es receptiva, a la media hora le está queriendo. Y ese es el miedo que tiene la extrema derecha que tiene este país”.

“Nosotros nunca hemos sido narcoterroristas, hemos sido una opción de poder, de cambio, hacia la humanización de este país que nos lo ha impedido el terrorismo de estado” añade mientras otros compañeros de prensa siguen entrando y saliendo de esta inmensa carpa.

¿Y el dolor? “Entiendo que haya víctimas que no vayan a perdonar, porque yo entiendo el dolor. Yo perdí dos compañeras, aquí se dicen socias, he perdido una cantidad de compañeros hermosísimos al lado mío. Sé lo que es perder. Pero también sé que perdonan más fácilmente las personas que han sufrido ese dolor que los que solo lo han visto por la tele”. Esta es una situación que se está viendo claramente en las ciudades colombianas.

Y termina nuestra conversación con una frase que me aclara que únicamente es su posición, y no la de la organización. “Santos es un hombre de guerra, es un traicionero, pero sabía que si la guerrilla seguía activa, las locomotoras económicas del país no se iban a poder desarrollar. Así que decidió empezar este proceso no por motivos sociales, sino económicos”. 

Nos despedimos. Nos vamos a volver a ver todos los días en la sala de prensa.

 

Por: Ángela Verge