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La Organización Mundial de la Salud se trans-forma

El pasado 18 de junio la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la transexualidad de su listado de enfermedades mentales. En la nueva actualización de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), esta identidad está incluida dentro del apartado de comportamientos sexuales. Varias mujeres trans expresaron para la Agencia Central de Noticias su posición frente a este pronunciamiento.

 

Por Julián Jiménez

Fotografía Ammarantha Wass

 

Con un tono de protesta y su característica rebelión, Ammarantha dice que “es triste que el ser humano necesite que una organización grande tenga que validar sus prácticas o identidades”, refiriéndose a que la transexualidad aún esté dentro del listado de enfermedades de la OMS. “Ya no es un desorden mental, ¡gracias!” responde con sarcasmo entre risas.

 

Ammarantha Wass es una mujer transexual de 24 años, que al igual que la mayoría de personas trans, ha sufrido el estigma y la discriminación social por su identificación como mujer y su decisión de transitar el género. Como activista y estudiante de Licenciatura en Lenguas Extranjeras de la Universidad Pedagógica, ha decidido luchar por las “disidencias corporales, sexuales y de género. Ella es invidente, pero no ha permitido que su discapacidad se interponga en cumplir con su más anhelado pasatiempo, “marchar, tropeliar y hacer lo que el borrego no hace, luchar por mi libertad.”

 

Wass manifiesta que esta modificación del CIE no es más que “cambiar el nombre”. De acuerdo con la declaración de la OMS, la transexualidad deja de ser una enfermedad mental y pasa a ser considerada una incongruencia de género derivada de un desorden de identidad, a lo que Wass responde: “es la misma mierda porque sigue teniendo una categoría de anormalidad”.

 

Según la OMS esta modificación ayudará a las personas transexuales a tener acceso a la ayuda sanitaria, algo que Charlotte Callejas, profesional especializada en Políticas Públicas de salud, celebra enormemente. “Como profesional en salud lo celebro porque es una decisión histórica” menciona Charlotte con una sonrisa. Ella es una mujer trans inmigrante de Cuba, desde hace 10 años trabaja en la Secretaría de Salud y desde el año pasado, luego de ganar una tutela contra el Distrito, se convirtió en la primera mujer transexual de planta en un cargo público.

 

Sobre la asistencia médica, Ammarantha y Charlotte concuerdan en que no es suficiente con que las dejen de considerar enfermas mentales. “Las instituciones médicas no establecen protocolos de atención” dice Wass, a lo que Callejas complementa que “es un trabajo paulatino y de transformación del sistema”. De la misma manera se manifestó el abogado Germán Rincón Perfetti, especialista en derechos humanos y derechos de la comunidad LGTBI, quien asegura que este cambio al sistema “es un proceso que va a requerir cambios generacionales”, desde el pronunciamiento de la OMS ha manifestado eufóricamente su apoyo a la decisión de la organización.

 

“Me siento recogida, cambió la categoría a una menos indignante pero, seguimos ahí” se expresa con tono nostálgico Bibian Cáceres, directora del Centro de Atención Integral a la Diversidad Sexual y de Géneros. Ella al igual que Charlotte y Ammarantha, es una mujer transexual que expresa un sentimiento agridulce por el pronunciamiento de la OMS. “Es un avance para la comunidad trans, pero se nos sigue considerando incongruentes” dice. Este centro, dependiente de la Secretaría Distrital de Integración Social, brinda atención psicosocial a personas que se encuentran en su proceso de tránsito y reconocimiento de su identidad sexual.

 

A pesar de que las intenciones de la OMS buscaban facilitar los procesos de tránsito para las personas transexuales, al igual que otorgarles ayuda médica y sanitaria de manera oportuna, la nueva clasificación deja varios vacíos e inconformismos dentro de la comunidad transexual en Bogotá. Las tres mujeres transexuales concuerdan que en cuestiones de servicios de salud este cambio puede representar modificaciones importantes en los procedimientos, pero todas recalcan su molestia apoyando el cuestionamiento de Bibian sobre el futuro de las trans : “al no estar locas entonces qué vamos a estar.”

ACTUALIDAD

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La Organización Mundial de la Salud se trans-forma

El pasado 18 de junio la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la transexualidad de su listado de enfermedades mentales. En la nueva actualización de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), esta identidad está incluida dentro del apartado de comportamientos sexuales. Varias mujeres trans expresaron para la Agencia Central de Noticias su posición frente a este pronunciamiento.

 

Por Julián Jiménez

Fotografía Ammarantha Wass

 

Con un tono de protesta y su característica rebelión, Ammarantha dice que “es triste que el ser humano necesite que una organización grande tenga que validar sus prácticas o identidades”, refiriéndose a que la transexualidad aún esté dentro del listado de enfermedades de la OMS. “Ya no es un desorden mental, ¡gracias!” responde con sarcasmo entre risas.

 

Ammarantha Wass es una mujer transexual de 24 años, que al igual que la mayoría de personas trans, ha sufrido el estigma y la discriminación social por su identificación como mujer y su decisión de transitar el género. Como activista y estudiante de Licenciatura en Lenguas Extranjeras de la Universidad Pedagógica, ha decidido luchar por las “disidencias corporales, sexuales y de género. Ella es invidente, pero no ha permitido que su discapacidad se interponga en cumplir con su más anhelado pasatiempo, “marchar, tropeliar y hacer lo que el borrego no hace, luchar por mi libertad.”

 

Wass manifiesta que esta modificación del CIE no es más que “cambiar el nombre”. De acuerdo con la declaración de la OMS, la transexualidad deja de ser una enfermedad mental y pasa a ser considerada una incongruencia de género derivada de un desorden de identidad, a lo que Wass responde: “es la misma mierda porque sigue teniendo una categoría de anormalidad”.

 

Según la OMS esta modificación ayudará a las personas transexuales a tener acceso a la ayuda sanitaria, algo que Charlotte Callejas, profesional especializada en Políticas Públicas de salud, celebra enormemente. “Como profesional en salud lo celebro porque es una decisión histórica” menciona Charlotte con una sonrisa. Ella es una mujer trans inmigrante de Cuba, desde hace 10 años trabaja en la Secretaría de Salud y desde el año pasado, luego de ganar una tutela contra el Distrito, se convirtió en la primera mujer transexual de planta en un cargo público.

 

Sobre la asistencia médica, Ammarantha y Charlotte concuerdan en que no es suficiente con que las dejen de considerar enfermas mentales. “Las instituciones médicas no establecen protocolos de atención” dice Wass, a lo que Callejas complementa que “es un trabajo paulatino y de transformación del sistema”. De la misma manera se manifestó el abogado Germán Rincón Perfetti, especialista en derechos humanos y derechos de la comunidad LGTBI, quien asegura que este cambio al sistema “es un proceso que va a requerir cambios generacionales”, desde el pronunciamiento de la OMS ha manifestado eufóricamente su apoyo a la decisión de la organización.

 

“Me siento recogida, cambió la categoría a una menos indignante pero, seguimos ahí” se expresa con tono nostálgico Bibian Cáceres, directora del Centro de Atención Integral a la Diversidad Sexual y de Géneros. Ella al igual que Charlotte y Ammarantha, es una mujer transexual que expresa un sentimiento agridulce por el pronunciamiento de la OMS. “Es un avance para la comunidad trans, pero se nos sigue considerando incongruentes” dice. Este centro, dependiente de la Secretaría Distrital de Integración Social, brinda atención psicosocial a personas que se encuentran en su proceso de tránsito y reconocimiento de su identidad sexual.

 

A pesar de que las intenciones de la OMS buscaban facilitar los procesos de tránsito para las personas transexuales, al igual que otorgarles ayuda médica y sanitaria de manera oportuna, la nueva clasificación deja varios vacíos e inconformismos dentro de la comunidad transexual en Bogotá. Las tres mujeres transexuales concuerdan que en cuestiones de servicios de salud este cambio puede representar modificaciones importantes en los procedimientos, pero todas recalcan su molestia apoyando el cuestionamiento de Bibian sobre el futuro de las trans : “al no estar locas entonces qué vamos a estar.”

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