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    ACONTECIMIENTOS QUE AFECTAN AL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN SOCIALDEMANDAS REALIZADASDEMANDAS ACTUALIZADASDEMANDAS POTENCIALESLÍNEAS DE PROFUNDIZACIÓNESTUDIO DE OFERTA Y DEMANDA DE PROGRAMAS EN EL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN SOCIAL 

    Demandas laborales

    La relación entre la formación de profesionales y la sociedad sugiere contemplar tanto las dinámicas de la educación superior como aquellas de las esferas política, económica, tecnológica e incluso la religiosa. Las necesidades y conflictos de uno y otro lado se proyectan a los demás ámbitos en busca de satisfacción o solución, por lo cual no puede haber un planteamiento aislado de cada una. Así pues, el Programa de Comunicación Social y Periodismo concibe su intervención como indispensable en este entorno de convergencia entre poderes, sistemas de pensamiento y desarrollos tecnológicos, con una propuesta que permita comprender y responder a un conjunto de estas tensiones sociales.

    Tradicionalmente la comunicación ha enfocado la mirada en los contenidos que fluyen en el acto comunicativo. Esta perspectiva da una total preeminencia a la información, lo cual se refuerza por la condición actual del sistema económico en el que aquella se constituye en un capital para el intercambio o la acumulación. Otra condición de la economía actual es que sobrepasó las limitaciones territoriales de los estados-nación modernos, de modo que su entorno de acción ya no está restringido por la espacialidad.

    En su expansión global, el sistema económico impactó otras esferas; por ejemplo, en la política, con marcos legales que le permiten la intervención en las economías de otros países; en la tecnología, con desarrollos tecnológicos que facilitan el flujo del capital y la interacción entre los distintos nodos de las organizaciones y generar su respectivo impacto en la cultura para lograr la aceptación del consumo y de la producción en los distintos pueblos. De este modo, "la globalización rompe, sin anularla, esta relación entre cultura y espacio físico (de ahí el uso cada vez más frecuente de la categoría desterritorialización en la comprensión de la realidad actual)" (Ortíz, 2003, p. 31).

    Una pieza clave para el funcionamiento del sistema económico es la comunicación, por la cual se establece un flujo de información para la coordinación de actividades en la empresa, la relación con pares productivos, con el trabajador, el consumidor y el usuario. De ahí que la comunicación se encuentre en unas condiciones de globalización en las que la información es un bien capitalizable, por lo cual la pérdida de ésta es pérdida de capital, bien sea por ruido en los canales de información, por el tiempo de la transmisión de datos o por diferencias de interpretación de los mensajes según el contexto. No obstante, su consideración como capital informacional, con marcado interés en lo económico, ha llevado a las sociedades a no asumir o ignorar su valor político y simbólico; el primero, como posibilidad para evidenciar campos de fuerzas en conflicto; el segundo, para hacer posible su resolución en tanto se transforman en discursos que permiten a los interlocutores vinculados, manifestar sus formas de habitar el mundo globalizado.

    Son diversos los escenarios que plantea el mundo contemporáneo y variadas las demandas que proyecta a los programas académicos en comunicación. La capacidad para determinar en cuál o cuáles de ellos se instala la Universidad Central y en particular el Programa en Comunicación Social y Periodismo, depende de la correspondencia de intereses en relación con el Proyecto Educativo Institucional y la definición del campo de estudio planteada. Se trata de una decisión que no significa evadir las condiciones de la sociedad o sus acontecimientos en tanto periodismo o comunicación organizacional o cualquiera otra de sus vertientes profesionales, desde una forma tradicional de responder a los estudios en comunicación o sobre la comunicación; todo lo contrario, es responder a las necesidades y preguntas sociales que de ellos se derivan, de una manera integral y coherente con las posibilidades tanto de la institución como de quienes se encuentran, como estudiantes y egresados, en relación de pertinencia con las solicitudes del mundo laboral y las que expone la sociedad.

    A partir de ellos, se establece el siguiente estudio, en el cual se ubica como orientador el concepto de demanda, como “…el resultado de una elaboración reflexiva sobre un estado de cosas, que siempre pasa por la discursividad de quien la realiza y, en tal medida, forma parte de su particular perspectiva de esa realidad” (Universidad Central - Escuela de Pedagogía, 2007, pág. 1). En consecuencia, el Programa conceptuará los acontecimientos acorde con su objeto de estudio y su marco epistemológico, por lo que la formación responde a las demandas del mundo del trabajo, con especial énfasis en el tratamiento ético y la acción política que requiere la sociedad en el presente (demandas realizadas), el desarrollo del campo de conocimiento (demandas actualizadas) y la proyección de impactos en las condiciones de la vida social (demandas potenciales).

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    2.1. ACONTECIMIENTOS QUE AFECTAN AL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN SOCIAL

    En un ejercicio meramente de nomenclatura, se pueden listar los fenómenos que se constituyen como fuentes de afectación de la comunicación. Aunque se mencionen por separado, todos están correlacionados, pues cada uno de esos acontecimientos surge como campo social en el que hay posiciones de poder que se desplazan entre unos y otros; por ejemplo, la presencia de los grandes productores de tecnología, que son los mismos que instituyen dinámicas globales de comercio y que, por ende, son determinantes de las condiciones de pobreza o riqueza en los países productores de materias primas o de consumo de los bienes ya elaborados.

    2.1.1 Globalización y economía

    Las condiciones de liberalización del mercado, ligadas a las formas políticas del Estado en el marco de la globalización, avanzaron más allá de las condiciones y limitaciones de las constituciones y los territorios. La expansión de los mercados y la necesidad de incrementar los flujos y acumulación del capital requirió buscar, más allá de las fronteras, recursos materiales que no estaban disponibles y mercados dispuestos al consumo. Esto implicó una transformación del concepto de territorio, cuya espacialidad no necesariamente está marcada por lo físico y, a su vez, superar las dificultades que supone la acción de un mismo ente en lugares distintos y distantes, es decir, compartiendo un mismo tiempo.

    Aquí, como lo observa José Antonio Ocampo en su artículo Globalización, desarrollo y democracia (2006), son visibles para el debate temas relacionados con el libre comercio, los derechos de propiedad intelectual, la protección de las inversiones, la liberalización financiera y de la cuenta de capitales; sin embargo, como afirma el autor, existen otros no visibles: la movilidad de la mano de obra, las normas internacionales sobre tributación para garantizar adecuación de este factor de alta movilidad, el diseño de instrumentos efectivos para garantizar la transferencia de tecnología hacia los países en desarrollo y el financiamiento compensatorio para asegurar la incorporación de aquellos países y grupos sociales que tienden a quedarse rezagados en el proceso de globalización. Esta escasa visibilidad ha producido tensiones que a su vez generan el debilitamiento de las instituciones sociales y la renuencia de los gobiernos a proporcionar mecanismos de protección social; el deterioro de la cualificación de la mano de obra que genera a su vez diferenciales de ingreso; también, restricciones a la movilidad de mano de obra no calificada.

    En este escenario, los retos identificados (Ocampo, 2006, págs. 18-19) son suavizar los ciclos financieros, contrarrestar la concentración del crédito con acceso abierto, garantizar la transferencia tecnológica para producción de materia prima, con incentivos; eliminar el proteccionismo y formas de subsidio, garantizar el acceso a la tecnología, proteger los derechos de propiedad intelectual, fomentar nuevas exportaciones, generar un marco de políticas migratorias con garantía para la protección de los derechos humanos y laborales; formular políticas de desarrollo de los países hacia la reducción de la vulnerabilidad y aumento de la inversión, la competitividad, el aumento de la equidad y garantizar inclusión social.

    El acontecimiento refleja una realidad que afecta la democracia: la globalización ha sido económica pero no política. Enfrentar sus retos exige de la dinamización de la comunicación, no como acción informativa sino como acción participativa y movilizadora para la creación de espacios democráticos de carácter global para la expresión ciudadana, que permitan a los colectivos el respeto a sus derechos y compromisos de los estados; con ello, la posibilidad de generar cohesión social e incremento del capital simbólico, humano y tecnológico, para alcanzar un orden global por el respeto a la equidad en la diversidad; de ahí su nexo con el siguiente acontecimiento.

    Demandas laborales2.1.2 Masificación de las tecnologías

    Cada vez resulta más difícil hablar de las nuevas tecnologías para hacer referencia a la Internet o a los dispositivos móviles, pues la primera ya tiene más de veinte años desde su comercialización y los segundos, como el teléfono celular, datan casi de treinta años atrás. No obstante, lo nuevo es la integración de medios, servicios y usos en la tecnología. La relación con la comunicación es indefectible, no más basta con dar un ligero vistazo por las empresas de tecnología y se verá que los dispositivos que más se popularizan están relacionados con alguna funcionalidad comunicativa.

    De otra parte, los demás aparatos están siendo adaptados para cumplir funciones comunicativas: el televisor que recibía la señal analógica, por cable o satelital, ha devenido un aparato de comunicación con el cual es posible actualizar, por ejemplo, el estado anímico del televidente a sus amigos de las redes sociales, a la par que permite ver un programa. Incluso la nevera está habilitada para proveer información a lugares de compra, en caso de que alguno de los alimentos se agote.

    Estos avances, a pesar de su innegable potencia, plantean en su incorporación, vacíos que no permiten vincular dichos avances a territorios comunicativos. Aquí la dificultad estriba en la brecha existente entre el desarrollo tecnológico y su capacidad de anclaje a escenarios de la vida cotidiana. Se observa la inclusión de las TIC en la educación, la gestión pública y privada, así como en escenarios de la vida cotidiana, privados y públicos; no obstante, dicha incorporación se realiza en términos de acceso a la tecnología, uso instrumental y posibilidad para navegar, pero no le asisten igual competencia en términos de interactividad, con lo cual se pierden oportunidades importantes para el incremento de capitales simbólicos y relacionales.

    2.1.3 Inclusión y exclusión

    Estos acontecimientos de una economía que supera fronteras, de una tecnología que incluso nos permite dar al mundo nuestra ubicación en una calle, pueden incitar un estado de optimismo tremendamente ilusorio, pues podría ser interpretada como la posibilidad de que el capital no se acumule en un país al poder ser invertido en muchos otros lugares y que, para los habitantes de esos otros lugares, habrá condiciones igualmente suficientes como para acceder a los bienes y servicios que ofrece la tecnología. No obstante, el sistema económico muestra cómo los beneficios del capital se acumulan en las empresas globalizadas, mientras que las deudas se distribuyen en el resto de países; igualmente, se hace evidente cómo el capital excluye a las poblaciones que tienen únicamente el potencial laboral y no de consumo, que por cierto es la mayor parte de la población; es así como la producción se concentra en países del sureste asiático, y el consumo en Norteamérica y Europa occidental.

    Aquellos discursos de la inversión extranjera y el progreso ocultan los movimientos de las industrias a nuevos lugares de los cuales pueden extraer recursos naturales o hallar fuerza productiva de bajo costo. En el peor de los casos, por ejemplo, territorios que son tomados violentamente, para megaproyectos de monocultivos orientados a la generación de biocombustibles, o que son destinados como botaderos mundiales bajo la aceptación de marcos legales. El resurgimiento de la hambruna en África, la crisis económica en Europa, la deuda externa en América Latina y la pobreza mundial son otros hechos que se cruzan en medio de un mundo intercomunicado, que procura la innovación y el desarrollo tecnológico, pero que descuida el desarrollo social y la vida misma.

    Esta situación genera tensiones que se expresan mediante la fórmula exclusión/inclusión, o “inclusión desigual”, como la denominan Amartya Sen y Bernardo Kliksberg (2008) en su libro ‘Primero la gente’, para identificar las situaciones que se crean cuando, a partir de iniciativas privadas y estatales para incluir al total de la población en la infraestructura de una región, no se logra que todos las personas cuenten con las mismas oportunidades para aprovechar estos recursos; por ello muchos terminan siendo “incluidos” de forma equitativa en muchos programas lo que, en últimas, es una forma de exclusión y por tanto de pobreza. Aquí, la intención de incluir a todos garantiza el acceso en términos de igualdad, pero su incorporación no se realiza desde el principio de equidad, situación que termina por vulnerar los derechos de las poblaciones, además de propiciar, cada vez más, decrecimiento de su capital social, especialmente.

    2.1.4 Democracia y movimientos sociales

    Los Indignados de España con sus pares Occupy Wall Street en Estados Unidos, la Primavera Árabe que logró el cambio de varios gobiernos en el denominado medio oriente, son algunas de las muchas fuerzas civiles que se vienen configurando en el mundo; en América Latina, los movimientos estudiantiles de Chile y Colombia, los movimientos campesinos e indígenas en México, El Salvador, Colombia, Bolivia, Brasil y Perú; movimiento de negritudes, el movimiento obrero y el movimiento social de mujeres, presentes en todos los países del continente, son una muestra de su afianzamiento como fuerzas que imponen nuevas condiciones de comunicación en la lucha por su significación. Una característica común en ellos ha sido la reapropiación de lo político como un asunto público y fundamento de la democracia. Así, a la crisis de la clase dirigente y sus modelos de gobierno, se han sumado estos movimientos para superar la exaltación del momento electoral como la máxima expresión del pueblo, y extender su acción a diversos territorios.

    Los “nuevos movimientos sociales”, como los denomina Aldo Zanchetta (2008), surgen en América Latina por efectos de la globalización: desestabilización social, distribución inequitativa de la riqueza, con marcados efectos negativos que disuelven y descomponen las formas de producción y reproducción territorial y simbólica, que daban sentido al entorno y vida cotidiana de las poblaciones (Zibechi, 2007). Encuentran como soportes para su constitución actual, los movimientos ideológicos de izquierda en América Latina, la cultura indígena, así como los supuestos que sustentaron la Teología de la Liberación y la Pedagogía de la Liberación presentes en la década de los 70. Estos movimientos buscan la ampliación de la acción política hacia los bordes, ya no la búsqueda del poder sino la ampliación de la comunicación para constituirse como interlocutores válidos desde su diversidad; pensar una ciudadanía diferente desde el principio de comunidad, y su constitución desde la subjetividad y la emancipación (De Sousa Santos, 1998).

    En estos movimientos, la comunicación ha marcado el proceso vital de la acción, tanto para su deslegitimación como para su potenciación; en la primera, desde poderes externos, mediante estrategias discursivas de fuerza, que les asignación significación como irracionales, disfuncionales y promotores del desorden y el caos (Múnera, 2008); en la segunda, mediante acciones orientadas hacia la territorialización de espacios físicos y simbólicos para reproducir modos de vida propios y establecer alianzas con otros sectores sociales; la búsqueda de la autodeterminación para establecer sus propias formas de organización; la valoración de su propia cultura y afirmación de identidad de los pueblos y sectores sociales; la capacidad para formar sus propios cuadros intelectuales, mediante proyectos de educomunicación; y la apropiación simbólica de los centros urbanos.

    En este escenario se observan retos para el campo de la comunicación: la construcción de formas propias de gestionar la comunicación, que permita generar medios y soportes para la acción desde las condiciones propias de los movimientos; la creación de espacios para el debate que permita profundizar en el conocimiento y articular las fuerzas del entorno hacia un nuevo proyecto de desarrollo y bienestar, a partir del reconocimiento de la pluralidad y la diversidad, frente a los riesgos del aislamiento y los fundamentalismos.

    Estos tres acontecimientos se han destacado por la concordancia que muestran con el carácter de la Universidad y es sobre estos que el Programa se propone como un centro de reflexión, de desarrollo de investigación y de producción para la sociedad en la configuración de la comunicación como campo de conocimiento. De ahí que se busca la pertinencia del programa en comparación con las otras escuelas de los ámbitos local, nacional e internacional.

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    Demandas laborales2.2 DEMANDAS REALIZADAS[1]

    2.2.1 De la producción a la gestión de información

    Si bien las demandas realizadas enfatizan en funciones como la producción de medios, esto no se limita a las acciones técnicas del manejo de formatos discursivos o de recursos técnicos para la producción o postproducción. El mercado laboral también busca que el comunicador gestione la información, lo que implica identificar cuáles son las fuentes que le pueden proveer contenidos, planear la producción para que la organización genere impactos o afectación en sus públicos y hacer seguimiento a su intervención en el cuerpo social.

    La dimensión técnica es un complemento para responder a las necesidades comunicativas en contextos precisos; esto es, pasar de la información a la expresión, pues ésta última implica la situación enunciativa, la intención de los sujetos e incluso una necesidad vital de vincularse con el otro. De estos elementos carecerá alguien que piense que el centro es la información y su reproductibilidad técnica.

    Se ubican como componentes fundamentales, para su expresión en el plan de estudios, los siguientes: capacidad del programa para desarrollar, desde una expresión integral de la comunicación, su aplicación en campos específicos del ejercicio.

    2.2.2 Dinamizar la organización

    Más allá de desempeñar tareas o asignaciones dentro de una organización, se espera que el comunicador pueda proponer modos de acción e interacción entre cada uno de los sujetos que la constituye como cuerpo, desde una perspectiva estratégica y participativa. En esta capacidad de ver nuevas formas de constituir un cuerpo social es fundamental la creatividad, pues el reto consiste en generar respuestas a tensiones entre posiciones de poder que, pudiendo ser opuestas, logran dinamizar las actividades y renovar la organización.

    En muchas ocasiones la gestión organizacional se entiende como un proceso de comunicación no como uno de gestión de recursos financieros. Del comunicador se espera que diseñe las estrategias con los soportes en medios, mensajes y ambientes para responder a las necesidades de contacto con los diversos interlocutores: clientes, usuarios, beneficiarios y organizaciones semejantes. Esto es una gestión que procura generar sentido y afectar el entorno mediato e inmediato.

    2.2.3 Nuevas formas de comunicación

    El manejo de los nuevos medios también hace parte de las demandas para el comunicador y periodista. Esto es promovido por el consumo masivo de las tecnologías de comunicación, bien sean las plataformas de redes sociales, la mensajería instantánea, las páginas web y sus productos multimedia. Para gestionar la información o impactar en los sujetos sociales, bien sean individuales o colectivos, el comunicador debe tener un dominio tecnológico y comprender las dinámicas de la producción y del consumo.

    Tener dominio tecnológico implica comprender tanto las prácticas de manejo en la parte técnica, como identificar en ellas formas de relacionarse y de constituirse en lugares de existencia. Es decir, reconocer que los mecanismos de producción se han masificado y globalizado, y que tienen la capacidad de generar nuevas configuraciones en las posiciones de poder que otorga la capacidad de producir información. Entonces, la fuerza expresiva sale de los circuitos restringidos y excluyentes de los grandes medios para ser formas de aparición y de reconocimiento de voces que se conectan y se proyectan en la escala de las redes mundiales.

    2.2.4 Creatividad y calidad en la expresión

    Además de la capacidad de producción se espera la calidad de la misma, lo que se ha de manifestar en el uso pertinente de los recursos bien sea de la lengua (oral o escrita), de la imagen y del sonido. En todo momento intervienen los procesos creativos como búsqueda de la innovación en la expresión.

    Los libretos para radio o televisión, el diseño de las páginas web o multimedia y la redacción de los free press son formas que constituyen la imagen misma de la organización, por lo que el cuidado del lenguaje se hace relevante. El logro de estas competencias para la producción depende, por tanto, de los desarrollos en lecto-escritura y en la experimentación de otros sistemas simbólicos.

    2.2.5 Integralidad

    En forma creciente, el mercado laboral viene demandando perfiles no especializados, sino profesionales con capacidades de acción en distintos ámbitos; por ejemplo, habilidades para el diseño de la organización con competencias para comunicarse en las redes virtuales. Esto requiere que el proceso de formación muestre la misma flexibilidad e integralidad. Tales requerimientos prácticos de lo laboral indican un cambio en los sistemas de producción en los que el sujeto comunicador, en lugar de realizar una única función repetitiva, debe enfrentarse a problemas de distinta índole. Por su parte, la academia ve en ello el reto de superar las fronteras y divisiones de la especialización; la más usual es la separación entre el comunicador organizacional y el periodista.

    Si bien los fines del periodismo lo vinculan con la construcción de lo público y que, por lo tanto, al trabajar para una empresa privada un periodista no lo hace de la misma forma que otro profesional lo haría en una manufactura, el trabajo en lo privado lleva a reconocer que las habilidades de expresión y de manejo de opinión pública pueden ser utilizadas en distintos espacios laborales. Esto indica que las competencias no se excluyen entre sí, y los contextos de aplicación requieren la integralidad.

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    Demandas laborales

    2.3 DEMANDAS ACTUALIZADAS[2]

    A partir de los hechos de la realidad que han modificado la estructura social o la han puesto en crisis, se han configurado los acontecimientos ya indicados antes. Estos mismos establecen dinámicas de comportamientos o sistemas de creencias que por su actualidad aún no tienen un correlato desde los campos de conocimiento en la academia. A continuación se presentan estas demandas hacia el Programa y cómo son construidas en torno a los conceptos de nuestro campo de estudio.

    2.3.1 Gestión para la comunicación y la ciudadanía

    El uso de Twitter, de Facebook y de las demás redes sociales virtuales de mensajería instantánea o microblogging está cambiando el poder de los centros de producción de información tradicionales, como las empresas transnacionales de medios de comunicación y le está abriendo paso a las relaciones mediadas por las tecnologías, más que por las instituciones. De tal manera, se impone al comunicador entender las nuevas sensibilidades que están emergiendo para interpelar a los individuos, movilizar sus deseos y promover las identidades de lo local. Así, la comunicación debe propiciar las formas de constitución de la subjetividad que permitan visualizar y actuar sobre su entorno social.

    Las interacciones en las redes o los blogs tienen ventajas relacionadas con la efectividad en lograr respuesta del otro que conforma la red, a diferencia de quien consume televisión o radio. De esto se han dado cuenta las organizaciones públicas, privadas y mixtas que ahora están volcando personal para cubrir esos nuevos espacios y mantener una relación más directa y respuestas en los públicos. Ante ese estas necesidades están surgiendo funciones como ser gestor de comunidades virtuales y generador de contenidos, para promover la interacción de la marca o de la organización como un sujeto de existencia virtual que se contacta con el ámbito privado del otro.

    2.3.2 Comunicación para la mediación

    En Latinoamérica, que surge y evoluciona en contextos sociales híbridos y de intercambios desiguales y asimétricos, las sociedades del conocimiento operan como sociedades del desconocimiento al no reconocer la diversidad cultural que existe en su seno; aquí, la globalización “no solo homogeiniza e integra las culturas, también genera procesos de estratificación, segregación y exclusión” (García Canclini, 2000, p. 6). El resultado no es más que la emergencia de conflictos culturales y sociales, ligados a condiciones políticas, económicas y ambientales que ubican a los actores sociales en relaciones de inequidad con fuertes impedimentos para asumir una vida democrática, a partir de procesos de participación y movilización.

    Esta situación exige del comunicador que no evada el conflicto que se puede generar por las tensiones entre los diversos grupos y poblaciones, sino que asuma su responsabilidad al propiciar la creación de espacios de mediación para la intervención de las distintas fuerzas, como las del capital, las productivas, las normativas y las excluidas. Para esto es fundamental su participación en diversos escenarios de la vida social, como las corporaciones, las dependencias e instituciones del Estado, las empresas pequeñas, los medios de comunicación, las organizaciones sociales y las comunidades, con el fin de propiciar formas de expresión, de relación, de organización y de participación, en las que se respete y reconozca la divergencia y la creación. Negar la participación de la comunicación en este ámbito, es acrecentar la brecha y alimentar la negación del otro como una forma de acción.

    En su realización, se establece como demanda para la comunicación el diseño de proyectos sociales que sugieran alternativas al modelo hegemónico del mercado y de la comunicación como modelo unívoco. Ante los discursos verbales, visuales y sonoros de las instancias de poder que son diseñados para homogenizar grandes públicos, se espera la emergencia de una respuesta en la que se evidencie la diversidad, la multiplicidad de la esfera pública, a partir de la cual se dé posibilidad de existencia a la diferencia e incluso al conflicto.

    2.3.3 Despolitización e ideologización de la estética

    Antes de que el Estado y las comunidades comprendieran la importancia de la dimensión estética de la comunicación, las empresas privadas y sus departamentos de publicidad y relaciones públicas desarrollaron conocimientos y formas de producción por las cuales generaron grandes impactos en sus audiencias. No pasó mucho tiempo para que los políticos y los empresarios encontraran en el espectáculo una forma de relacionarse con la población, de modo que ésta última pasó de ser la ciudadanía a ser un público espectador.

    Desde entonces, los medios y las formas tradicionales de producir información, construyen acontecimientos que, mediados por lo espectacular y lo novedoso, se instalan en el discurso cotidiano como los hechos fundamentales de la sociedad, por su marcado “interés público”. Sin embargo, no son precisamente todos estos hechos los que hablan de la sociedad: Lo Público no está pasando por lo mediático sino que está siendo mediatizado; es decir, desde su misma concepción el hecho social se construye como producto apto para la distribución mediática, como lo propone Eliseo Verón en El cuerpo de las imágenes (2001). Un efecto de este modo acción es la despolitización de la política a cambio de la espectacularización de la misma.

    En un sentido contrario surgen producciones sociales de comunidades, individuos y organizaciones que mediante formas de expresión y configuraciones estéticas están restituyendo su dimensión política; sus acciones están construyendo la memoria de lo local, atravesada por la tradición, la tecnología y la violencia, como sucede en el caso colombiano. Aquí, lo público se comprende, según lo exponía Antanas Mokus en “La pregunta por lo público en la sociedad civil”, como toda aquella forma de comunicación incluyente, clara y evidente, que “se manifiesta en el criterio de que (sic) para un campo amplio de acciones y para un conjunto cada vez más amplio de actores solo es aceptable, válido, lo que puede ser validado por la vía de una comunicación abierta a todos los intereses y afectados” (Toro, 2003, p. 6)

    Desde esta demanda, relacionada con la concepción comunicativa de Lo Público, se comprende que la comunicación participe y aporte con la experimentación estética, la configuración de escenarios y actores para la construcción de la memoria, con base en procesos de investigación social y participativa. Para que esto sea posible y más comunidades tengan acceso a las posibilidades de interlocución, se requiere que el comunicador influya en las políticas públicas y haga que el Estado y la empresa privada asuman la responsabilidad ante la población como ciudadanía, más que consumidores o usuarios. Es la demanda por un comunicador que participa en la construcción de Lo Público, cuando crea condiciones para que los diferentes sentidos, actuaciones y formas de ver la realidad (que existen en la sociedad) puedan circular y competir en igualdad de condiciones; cuando informa, hace visible y valora de la misma manera, el mundo campesino, el indígena, el de las negritudes, los ricos, los pobres, etc.”; cuando construye espacios de deliberación y de decisión; cuando participa en proyectos de apropiación del conocimiento y cuando, en las industrias culturales, produce bienes simbólicos que le dan sentido colectivo a la sociedad actual (Toro, 2003, p. 8).

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    Demandas laborales2.4 DEMANDAS POTENCIALES

    Los cuatro acontecimientos que afectan al campo de la comunicación social serán determinantes para la configuración de lo que será la sociedad en los próximos años. Cada uno de ellos tendrá cambios que afectarán la vida social y las dinámicas económica, política y cultural. Por tal razón, el Programa ha pensado en las competencias del comunicador social y periodista para que sea un agente que sea capaz de prever y actuar en la complejidad de estas fuerzas en tensión. Además se han propuesto unas líneas de profundización por las cuales se renueva el programa y abre paso a más adaptaciones.

    Aunque el panorama no sea predecible, sí se puede ver una tendencia de los acontecimientos, por lo menos a corto y mediano plazo. El común de los hechos es que no habrá una pronta estabilización en ninguno de los ejes descritos, más bien se caracterizan por el incremento de la fuerzas en cada uno de ellos y la crisis transversal en todos. Esto requerirá del comunicador que investigue, gestione y actúe de modos más precisos en contextos menos estables. A continuación se presentan algunas proyecciones de los acontecimientos, acompañados de sus demandas potenciales.

    2.4.1 Crisis global de la economía

    Proyección del acontecimiento: el sistema económico no tiende a la estabilidad, tal como lo demuestran las crisis que afloran en comunidades que antes se veían fuertes, como la Unión Europea. La fragilidad de Grecia, España e Italia es tan sólo una muestra de que la afectación del mercado es un asunto global con repercusión en los Estados. Las exigencias de los países surgen como alarmas ante el reconocimiento de la debilidad propia, es decir, la factibilidad y la vulnerabilidad de hundimiento de más economías nacionales. De otra parte, no vislumbra un cambio de modelo económico, puesto que las medidas que hasta el momento se han tomado son para controlar las fallas del sistema, como un modo de autorregulación, pero no de cambio.

    Demandas potenciales: este tipo de decisiones que se están tomando garantizan que las fallas de la economía se presenten nuevamente y que en un estado tan débil, las deficiencias se conviertan en crisis. La comunicación deberá estar preparada para saber interpretar estos cambios, lo que exige una actuación altamente crítica a la vez que propositiva. Los medios y las organizaciones requerirán personas que sean capaces de dirigir la fuerza de la crisis como una energía de acción solidaria; así, las redes personas o colectivos serán necesarias para superar las dificultades que han devenido de los intereses particulares.

    Ante la crisis generada por las grandes empresas o multinacionales, los pequeños sectores sociales deben mostrar su capacidad de sostenibilidad, mediante las redes solidarias de producción. Esto cambia los modos tradicionales de concebir aisladamente las organizaciones con actividades de beneficio propio, por organizaciones con vínculos sociales rentables y productivos, para lo cual el comunicador debe poder plantear estructuras, procesos y medios que faciliten el logro de los objetivos.

    El manejo del sistema productivo deberá compensar el desequilibrio no sólo social y sino ambiental, para lo cual debe fortalecerse una agenda informativa en torno de temas como los recursos materiales y la vida misma. El periodismo debe dar un giro respecto de aquellos aspectos que evidencian el desarrollo económico o el progreso industrial hacia indicadores de manejo de tecnologías limpias, recuperación del ecosistema y formas de vida bajo conceptos de auto-sostenibilidad o afines.

    2.4.2 Apropiación de las tecnologías

    Proyección del acontecimiento: aunque las economías de los países estén pasando por dificultades, las empresas no detienen su avance tecnológico. De modo que se darán dos dinámicas en paralelo: mayor innovación tecnológica y abaratamiento de dispositivos que con mayor frecuencia se renuevan. La crisis económica afectará a más millones de personas que, sin embargo, tendrán necesidades de comunicación que pueden ser satisfechas por una gama de dispositivos en un rango de costos bajo.

    Si en este momento en el que la tecnología se ha masificado entre quienes tienen recursos económicos para su adquisición a costos moderadamente altos, y las redes de información se han desplazado hacia los ciudadanos, ¿qué cambios puede esperar la comunicación cuando los dispositivos tecnológicos sean accesibles a más millones de personas?

    Demandas potenciales: tal como pasó con los movimientos sociales y los grandes medios, la comunicación tendrá que aprender de las dinámicas que propongan los usuarios. Deberá diseñar las nuevas redes y formas de interacción para las comunidades. El comunicador ya no puede pensarse como el productor de contenidos, pues cualquiera lo puede ser. Conceptos como la reportería ciudadana no serán relevantes en estas redes porque superan la capacidad del reportero y del medio tradicional. El comunicador será quien diseñe y gestione las formas más propicias para el logro de los objetivos que pretendan los cuerpos sociales; y aunque la producción de contenidos estará en cada usuario, competerá al comunicador diseñar los escenarios para su circulación: los espacios que permitan organizar su ubicación, imponer un ritmo para su exposición y crear aquéllos en los cuales se produzcan formas de interacción que permitan la generación de opinión pública; todo acompañado por acciones para la formación de públicos interlocutores que se apropien de los medios y los escenarios, de manera creativa y cada vez más democrática.

    2.4.3 Inclusión y exclusión

    Proyección del acontecimiento: las diferencias que genera la acumulación del capital no se reducirán en el medio plazo; todo lo contrario: el fracaso de las economías nacionales está incidiendo en el aumento de la pobreza y la exclusión de más población en el acceso a bienes y servicios. No se podrá esperar la desaparición de los actores que provocaron la crisis, por lo cual se tendrá un escenario en el que confluya el sector privado, el gobierno y la sociedad civil, mínimamente.

    Demandas potenciales: una de las grandes enseñanzas de los movimientos sociales es que los dirigentes o grupos de poder están en la obligación de interactuar con la ciudadanía. No basta con que los movimientos hayan logrado tener existencia pública; requieren de espacios de interlocución en donde el discurso y las formas simbólicas permitan generar un sentido del desarrollo social. El comunicador deberá estar en capacidad de generar estos espacios y diseñar las estrategias para el encuentro de los cuerpos y de sus objetivos o deseos. La dimensión política de la comunicación deberá permitir la acción de los grupos excluidos o a favor de estos mismos.

    Un área fundamental del desarrollo del pensamiento y la acción de la comunicación surge de las condiciones de desterritorialización, marcada en el país por el desplazamiento. La condición de no poseer un lugar para el desarrollo de la comunidad es uno de los hechos que más evidencia la exclusión en Colombia, puesto que viene de la mano con la muerte, la pérdida de la identidad cultural y la imposibilidad de sostenibilidad material para los grupos. Parte de la tarea estará en la construcción de la memoria ligada al territorio y a los procesos de retorno y pacificación para el desarrollo de la vida.

    2.4.4 Democracia y movimientos sociales

    Proyección del acontecimiento: en la misma dirección del escenario ya planteado se espera que los movimientos sociales, desde sus territorios, potencien sus acciones en términos de participación y movilización, con el fin de actuar como interlocutores en el debate colectivo que concluya en la toma de decisiones compartidas. Sin embargo, la falta de experiencia en este tipo de dinámicas sociales hará que los mismos movimientos afronten crisis frente al potencial de acción que hay en las mayorías. La formación de los sujetos políticos necesitará de procesos de comunicación, es decir, de construcción del sentido de la acción colectiva, con la posibilidad de generar instancias para la interlocución y transformaciones de las condiciones de vida.

    Demandas potenciales: la comunicación desde los colectivos sociales, bien sean movimientos, organizaciones o empresas, deberá tener injerencia en las demás esferas de la realidad social. Esto implica que el comunicador será un personaje fundamental como facilitador de la mediación entre los actores que intervengan en los escenarios y en la misma construcción de esas fuerzas. La comunicación de las organizaciones y corporaciones deberá contemplar formas de interacción por las cuales se evite retornar a los mismos errores del crecimiento económico sin desarrollo social.

    La crisis es una situación posible de las nuevas formas de gobierno, de las organizaciones sociales y del sector privado que afrontarán los retos del cambio, pues esto caracteriza a los sujetos en crecimiento. Por ello, la comunicación deberá estar preparada para actuar en condiciones de complejidad, en donde se contemple que el caos y la incertidumbre propician la innovación y la adaptabilidad de los cuerpos sociales. Por el momento, lo que ha caracterizado estas nuevas presencias ha sido la toma de espacios para la construcción de lo público, formas de expresión no convencionales, narrativas que fracturan modos discursivos que han sido legitimados por instancias de poder, es decir, son actos creadores y creativos en la comunicación.

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    Demandas laborales2.5. LÍNEAS DE PROFUNDIZACIÓN

    A partir del estudio de demandas sociales y tomando en consideración el proceso de autoevaluación realizado en 2011 y 2014, se han propuesto las siguientes líneas de profundización: Narrativas e imágenes, Comunicación y Poder y TIC. Al confrontarlas con las demandas sociales se ha encontrado que mantienen la vigencia como entradas para responder a la sociedad y a las necesidades del campo de conocimiento; de otro lado, permiten una mayor concentración para definir los ámbitos de acción que las dinamizan en el campo académico: en la docencia, mediante la apertura de espacios movilizados por preguntas que se generan de ellas por vía de acontecimientos; en la investigación, al permitir una mayor articulación con grupos y líneas de investigación en la Universidad mediante la definición de nodos y problemas compartidos; y en proyección social, en tanto se orientan directamente a los ámbitos de actuación promovidos por el estudio aquí presentado, que permiten además de participar activamente en la reconstrucción de tejido social, posicionar al programa en la oferta nacional y regional en Comunicación.

    2.5.1. Narrativas e Imágenes

    El nuevo orden mundial de la globalización, la influencia de los medios de comunicación en la construcción de representaciones, imaginarios y modelos mentales supera cualquier frontera territorial, de modo que estas configuraciones del mundo son altamente homogeneizantes. De otra parte, las acciones individuales, minoritarias e incluso emancipadoras son fuente de nuevas ideas y formas de representar la realidad. En este orden, la comunicación abre la imagen del mundo en un espectro múltiple de visiones. Las narrativas e imágenes se convierten así en escenario y voz de múltiples relatos, de diversas posturas y sensibilidades. “El mundo de la comunicación generalizada estalla en una multiplicidad de racionalidades locales” (Vattimo, 1990, p. 84). Tras esta explosión, el gran relato que unificaba la imagen del mundo se fragmenta. Es en este contexto donde se inscribe la posibilidad de intervención del comunicador contemporáneo.  En esta dirección, la comunicación está llamada a romper con los formatos tradicionales de los medios, mediante formas de superposición, intercambio, fusión y creación de géneros y formatos que sean consecuentes con las múltiples racionalidades locales. La pretensión de seguir los modelos y repetir los esquemas correspondientes a los grandes relatos es abandonada en pos de una nueva actitud de experimentación y la configuración de nuevas formas de decir y hacer desde la comunicación.

    Una línea de profundización en Narrativas e Imágenes, implica trazar el ámbito de la comunicación como espacio de innovación y creación, así como de reconocimiento del otro, en la constitución de sujetos sociales. En este trazado, las posibilidades de acción son: la formación de profesionales con capacidad de análisis y reflexión crítica, mediadores e intérpretes de la realidad; la creación de géneros y formatos de expresión y enunciación; la experimentación con lo sonoro y lo visual; el establecimiento de nuevas rutas para lo audiovisual y lo digital; la creación de narrativas para dinamizar la comunicación en las organizaciones, así como el diseño y composición de imágenes que impacten la sensibilidad y transformen los modos de producción de la subjetividad.

    Narrativas e imágenes se sustenta en los registros del decir y el hacer, en relación con experiencias estéticas que impactan la sensibilidad y transforman la subjetividad a través de la producción de medios, que le permiten crear acontecimientos (ficcionar, agenciar, alterizar y semiotizar).

    2.5.2. Comunicación y poder

    En esta línea se busca crear mecanismos que permitan tomar conciencia y emprender acciones en lo público ante fenómenos que implican la pérdida de libertades y capacidades, y más bien ir en busca de condiciones para lograr una sociedad digna, justa y equitativa.

    El campo en el cual se ubica el interés en términos de investigación e intervención, se encuentra las tensiones creadas por las fuerzas, como expresión de poderes hegemónicos y de resistencia, que evidencia situaciones, objeto de estudio, como las siguientes: la estigmatización de minorías por parte de los medios masivos de comunicación y  algunos sectores de la investigación, la academia, las instituciones sociales y fuerzas de seguridad, animadas por visiones autoritarias o fundamentalistas, llegando a la consecuencia más extrema (y no poco frecuente) del exterminio grupal o ‘limpieza social’; la discriminación de algunos grupos poblacionales en la vida social y la obstaculización de su auténtica participación en decisiones que afectan sus vidas (políticas públicas inoperantes, silenciamiento de su voz en la vida pública, inexistencia de espacios de expresión, limitación de su participación al papel de veedores o informantes del Estado Comunitario que se erige en controlador permanente de las libertades ciudadanas); la desinformación y su papel en las dinámicas nacionales e internacionales de violencia, guerra y paz; los efectos que determinados usos de la información tienen sobre la vida,  desarrollo y participación, así como también el gran potencial que brinda el manejo de la información veraz, actualizada y confiable en la construcción de nuevas formas de ciudadanía y democracia participativa; las dificultades de acceso a las tecnologías de la comunicación y la información y, principalmente, la ausencia de una pedagogía crítica que contribuya a la creación de una cultura técnica propia con la cual puedan adaptar creativamente las nuevas tecnologías de la información a sus imaginarios, intereses y necesidades de participación y construcción de paz y democracia (nuevas formas de existencia, resistencia y trabajo en la red).

    Comunicación y poder traza como horizonte la posibilidad de pensar la comunicación en tanto generadora de procesos de interacción entre los diversos colectivos para la construcción de lo público (sociedad civil), en la producción de información y contra-información con el fin de comprender las fuerzas que evidencian las tensiones de poder y a partir de ellos, definir los criterios para el diseño de políticas que permitan la participación y la movilización. Vincula las reflexiones sobre la construcción de democracia y el análisis del poder como forma de control, que tensiona el escenario comunicativo.

    2.5.3. Tecnologías de la Información y la Comunicación, TIC

    Entre los retos de la sociedad del Siglo XXI surge la relación entre las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y la ciudadanía, bien sea en estructuras organizacionales, gubernamentales, mediáticas o movimientos sociales. Aunque la asociación más común de las TIC es con la información, su importancia radica en el uso y apropiación que se está haciendo desde los sujetos que intervienen en la sociedad. Por ejemplo, las empresas y corporaciones usan las tecnologías y las plataformas de software online para generar redes sociales, interacciones emocionales que buscan vincular al ciudadano como consumidor amigo de la marca. De igual modo, las organizaciones sociales como las ONG, aprovechan la capacidad de divulgación de las redes para dar importancia a temas que no entran en las agendas de los grandes medios. Por su parte, los ciudadanos buscan ocupar un espacio de existencia en la cotidianidad de los otros, comparten contenidos y generan formas solidarias en las que no se concibe el cobro por el intercambio.

    Las empresas de medios de comunicación están aprendiendo de estos canales y formas de uso. Sus intereses se encuentran representados en la convergencia digital, mediática y de contenidos, las redes digitales y la capacidad para generar nuevas formas de apropiación de la tecnología para el beneficio de los colectivos. El comunicador en las tecnologías debe tener la habilidad de hacer uso de estos grandes flujos de información y responder a las demandas de los usuarios con más elaboración de contenidos, con mayor interpretación del acontecer y formas de expresión que logren impactar la experiencia de los lectores. En esta línea se inscriben proyectos en áreas tales como: nuevos medios, nuevas narrativas digitales y el papel de la información en la sociedad actual. Al interior de dichos proyectos los estudiantes tendrán una formación que implicará el desempeño profesional en nuevas tareas especializadas: buscador de información en la red; freelance digital; asistente de información en la redacción; periodismo de Web o ciberperiodismo; limpiadores de ruido informacional; responsables de contenidos; broker de información; webmaster; redactor copy y auditor de información; en relación con sus competencias como mediador, podrá desempeñarse en la creación y gestión de comunidades virtuales, que en sus escenarios en red, se constituyan como cuerpos en relación a temas específicos e intereses compartidos.

    La línea TIC, desde los registros del decir y el hacer, se orienta hacia la creación de medios y redes, así como al desarrollo de nuevos géneros y formatos que emergen de su configuración, sin descontar el análisis de relaciones que allí se establecen en tanto participan de las transformaciones de la subjetividad. En cuanto tal, orienta la discusión desde las preguntas por la convergencia, las redes y los lenguajes.

    2.5.4 Encuentro entre líneas

    La existencia de las líneas de profundización permite la consideración de conexiones entre ellas para construir, en sus encuentros y desencuentros, reflexiones sobre el campo de la comunicación en relación con su definición: la creación de sentido a través de la producción en medios que impactan la sensibilidad y transforman la subjetividad.

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    Demandas laborales2.6 ESTUDIO DE OFERTA Y DEMANDA DE PROGRAMAS EN EL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN SOCIAL

    A partir del estudio de oferta y demanda de programas en el Campo de la Comunicación Social, periodismo y afines, en Colombia y América Latina, ubicar el espacio del Programa de la Universidad Central, con el fin de analizar sus diferenciales y similitudes con la oferta general; también, identificar el lugar de estudiantes y egresados en este panorama. Para su realización se incluyeron los siguientes estudios: Estudio de demandas sociales AGO – Universidad Central; Seguimiento a egresados, realizado por el departamento de Comunicación Social y Periodismo; Seguimiento a egresados, realizado por la Oficina de Egresados de la Universidad Central; estudio comparativo de programas de comunicación en Colombia y América Latina.

    2.6.1 Egreso y vinculación laboral

    Las demandas realizadas en el sector laboral en Comunicación se deben considerar según las condiciones de egreso de los graduandos y de las posibilidades de incorporación laboral y retribución salarial.

    Según el Observatorio Laboral del Ministerio de Educación (2013), entre los años 2001 y 2013, en Colombia se otorgaron 2.642.709 títulos, de los cuales 987.664 fueron solo de los años 2011 a 2013, en todos los niveles de formación: 6% en programas técnicos profesionales, 17.5% en el nivel tecnológico, 54.7% en nivel universitario, 19.4 en especializaciones, 2.3% en maestrías y 0.1% en doctorados. Del total de graduados, 42.1% recibió titulación de IES públicas y el 57.9% restante, de universidades privadas. En cuanto a la región, se observa que del total de los graduados, 334.700 se ubican en Bogotá; corresponde al 33,8%. Las áreas del conocimiento con más títulos otorgados entre 2011 y 2013, fueron Economía, Administración, Contaduría y Afines (32%); Ingeniería, Arquitectura, Urbanismo y Afines (22%); Ciencias Sociales y Humanas (17%); Ciencias de la Educación (13%); y Ciencias de la Salud (9).Estos nuevos profesionales ingresan como población que activa la tasa de participación laboral en Colombia.

    Al analizar las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, DANE, en relación con la tasa de desempleo, se observa que a 2010, la tasa de desempleo en Colombia alcanzó la cifra de 11.2%; mientras que para 2015 se ubicó en 8.9. (Banco de La República, 2016). Esta cifra contrasta con la desaceleración de los sectores vinculados a los campos profesionales de la comunicación: según cifras del Centro de Estudios Económicos de ANIF, entre 2014 y 2015, en el sector servicios se pasó de una tasa de 8.7% a 8.1, siendo los subsectores de menor crecimiento las comunicaciones, con una disminución del 10.6% al 4.5%.

    En relación con estos indicadores, conviene considerar los siguientes aspectos vinculados a la situación laboral en relación con el nivel de educación; en líneas generales, se observa que la educación superior universitaria permite una mejor ubicación en el mercado laboral, según se desprende de las siguientes cifras del Observatorio Laboral del Ministerio de Educación Nacional, MEN, a 2015, el 57% de universitarios tenía trabajo; de ellos, el 50% de los recién graduados cuenta con contrato a término indefinido. En relación con la remuneración promedio al año de graduarse, en 2011 tenían un ingreso promedio de $1.525.357; para 2013 la cifra subió a 1.639.781.

    En el caso de los egresados de programas de Comunicación Social, Periodismo y Afines, el promedio de salario se encuentra en $1.655.550, según se infiere de los datos reportados por el Observatorio de la Universidad Colombiana (2013); según el mismo estudio, los egresados de la Universidad Central reportan un salario promedio de $2.232.391.

    En relación con este aspecto, conviene considerar los resultados del Estudio del Observatorio de Universidades (2013), sobre relación entre los costos de matrícula de los estudiantes que ingresan a primer semestre en pregrados tradicionales, en universidades privadas, contra los salarios reportados en el Observatorio Laboral del MEN, por los egresados de los mismos programas.Entre los programas analizados se encuentran los vinculados al área de la comunicación, periodismo y afines, en los cuales estos fueron los resultados.

    Relación costo de matrícula primer semestre – salarios egresados

    Universidad

    Matrícula en 2012

    Salario prom. hombres

    No. de hombres

    Salario prom. mujeres

    No. de Mujeres

    Salario prom. egresados

    Costo/beneficio*

    Fundación Universitaria Los Libertadores

    2,803,000

    1,987,992

    62

    2,264,087

    81

    2,144,381

    4.59

    Fundación Universitaria Inpahu

    2,474,600

    1,672,000

    4

    1,869,000

    4

    1,770,500

    4.29

    Universidad Cooperativa de Colombia -Medellín-

    2,025,615

    1,392,429

    35

    1,479,618

    48

    1,442,852

    4.27

    Universidad de Boyacá

    2,370,000

    1,606,152

    48

    1,673,417

    100

    1,651,601

    4.18

    Universidad Central

    3,757,000

    2,268,580

    282

    2,207,439

    409

    2,232,391

    3.57

    Universidad Cooperativa de Colombia -Bogotá-

    2,058,191

    1,696,000

    4

    1,059,841

    15

    1,193,769

    3.48

    Corporación Universitaria del Meta Unimeta

    2,318,500

    1,059,500

    6

    1,445,002

    14

    1,329,351

    3.44

    Universidad de Manizales

    3,277,000

    1,971,193

    144

    1,662,774

    306

    1,761,468

    3.23

    Universidad Autónoma de Bucaramanga

    3,446,000

    1,876,138

    113

    1,691,739

    231

    1,752,312

    3.05

    Universidad de Medellín

    3,967,000

    1,791,462

    183

    1,649,497

    591

    1,683,062

    2.55

    Universidad Santiago de Cali

    3,602,123

    1,491,312

    143

    1,446,138

    326

    1,459,912

    2.43

    Universidad Sergio Arboleda -Bgtá-

    6,000,000

    1,890,549

    69

    2,464,143

    156

    2,288,241

    2.29

    Universidad del Norte -Bquilla-

    4,599,400

    1,514,683

    149

    1,791,894

    370

    1,712,309

    2.23

    Universidad Santo Tomás -Bogotá

    3,970,000

    1,390,080

    181

    1,411,111

    360

    1,404,075

    2.12

    Universidad EAFIT

    5,823,184

    784,501

    9

    2,278,230

    52

    2,057,844

    2.12

    Fundación Universitaria Luis Amigó

    3,218,509

    1,174,778

    67

    1,081,245

    148

    1,110,392

    2.07

    Corporación Colegiatura Colombiana

    4,843,000

    2,293,333

    8

    1,436,191

    25

    1,643,983

    2.04

    Universidad Javeriana –Bogotá-

    7,286,000

    2,410,445

    465

    2,268,730

    1,062

    2,311,885

    1.90

    Corporación Universitaria Lasallista de Medellín

    3,445,600

    1,407,514

    8

    913,134

    33

    1,009,598

    1.76

    Pontificia Universidad Javeriana –Cali

    5,438,000

    1,143,782

    63

    1,154,231

    146

    1,151,081

    1.27

    Fuente: El Observatorio de la Universidad Colombiana. Estudio disponible en: http://www.universidad.edu.co/index.php?option=com_content&view=article&id=3305:estudiar-en-una-universidad-costosa-no-es-garantia-para-recibir-salarios-mas-altos&catid=2:informe-especial&Itemid=199

    * Se estableció con la siguiente ecuación: Relación costo/beneficio económico (salario mensual x 6 / valor de matrícula

    En el estudio se observan los siguientes comportamientos que vale la pena señalar: el costo de la matrícula no está directamente relacionado con el salario que probablemente reciba el egresado; por ejemplo, las dos universidades con mayor costo: Sergio Arboleda y Javeriana, no reflejan en la misma proporción los salarios obtenidos por sus egresados.

    Esta misma consideración se observó en el estudio Construcción social, cultural y económica de los egresados de comunicación social y periodismo en dos universidades bogotanas, el cual se realizó con egresados de las universidades Javeriana y Central. En este proyecto se estableció la misma relación diferencial de salarios: 3.4%. El aporte de esta investigación radica sí en un aspecto que requiere de total atención: las posibilidades de obtener un trabajo son mayores para los estudiantes de la primera universidad, debido a dos factores fundamentales: 1. el capital social y simbólico que les permite establecer vínculos de mayor reconocimiento en los espacios laborales; 2. La existencia de redes sociales que les permiten obtener información laboral y acceso a los puestos ofertados.

    De la información del Observatorio destacada para 2012, el 81,5% de los recién graduados de educación superior se encontraba trabajando en el sector formal, realizando aportes al Sistema de Seguridad Social, mientras que en 2013, bajó a 80.8%, pese a que en el mismo período el nivel de desocupación bajó. Comportamiento similar se registra para quienes egresan con nivel de doctorado: en 2012 fue del 94.3 mientras que en 2013 bajó a 92.9%; En contraste, ha aumentado para los niveles de maestría (de 91.5% a 92.3%) y especialización (de 91.5 % a 92.9%).

    Estos resultados muestran la importancia de crear las condiciones para que más jóvenes puedan acceder a la educación superior y de esta manera tener mejor opciones de acceso a un empleo de mayor calidad y con mejor salario. También, señalan la necesidad de reconocer cuáles son sus fortalezas y debilidades en el momento de ingresar al mundo del trabajo, en relación con las competencias desarrolladas durante su proceso de formación. Demuestran igualmente, la responsabilidad formativa de los programas de pregrado frente a la oportunidad de dar continuidad a los estudios de especialización y maestría, con el fin de garantizar a sus egresados mejores condiciones laborales y de bienestar.

    2.6.2 De los egresados en relación con sus competencias profesionales

    Con el fin de establecer las condiciones de ingreso al mundo del trabajo y su desempeño, especialmente en el caso de los egresados del programa de Comunicación Social y Periodismo, se consideraron las siguientes fuentes de información: Observatorio Laboral del MEN y la encuesta a egresados realizada por el Departamento de Comunicación Social y Periodismo; de sus resultados, emergen conclusiones que, en términos del diseño del plan de estudio, se consideran fundamentales en relación con la pertinencia de la formación:

    En relación con la primera fuente, el Observatorio Laboral del MEN, en el año 2013, se reportó información relacionada con los siguientes aspectos: la oferta de recursos humanos y la percepción del graduado en diferentes aspectos del proceso de ingreso al campo laboral.

    Uno de los aspectos destacables es que las condiciones laborales para los recién graduados de la educación superior mejoraron en el último año: el 90% se vinculan laboralmente antes de seis meses y el 49,8% lo hizo con contrato a término indefinido. En el caso de egresados del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Central, la titulación significó la obtención de su primer trabajo (19.5%); una mejor ubicación en su lugar de trabajo (13%); crear su propia empresa (1,3%); acceder a un mejor trabajo en otra empresa (19,5%); prestar servicios como independiente (14,3%); sostenerse en su situación inicial (10,4%). Este impacto, en relación con los ingresos obtenidos, se vio reflejado en un aumento para el 41.6% de los graduados.

    Por otro lado, los resultados de la encuesta realizada por el Observatorio Laboral del MEN, demuestran que existe una alta relación entre la educación recibida y las tareas que desempeñan los graduados de las diferentes áreas y niveles de formación, especialmente, en el nivel universitario en donde el 82% de los recién graduados indican que está directamente relacionado y un 13% que está indirectamente relacionado. En el caso de los egresados del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Central, esta situación se valora de la siguiente forma: relación directa: 75.4%; indirecta, 24.6%.

    Sobre este particular, conviene evidenciar los estudios relacionados con el impacto del Programa en relación con sus egresados. En la reciente actualización del estudio de demandas sociales, se observa un aumento de las funciones comunicativas relacionadas con los siguientes ámbitos de actuación, los cuales se enuncian de mayor a menor ocurrencia: narrativas emergentes e incorporación de TIC, diseño y evaluación de proyectos de participación social, creación narrativa, nuevos lenguajes y producción de medios; con menor ocurrencia, proyectos de gestión e intervención social de la investigación. Dichos ámbitos se encuentran en el plan de estudios vigente desde 2015-1 (Morales Cortés, 2014).

    En cuanto a las competencias vinculadas a estos campos y consideradas por egresados y empleadores como fortaleza, se observan las siguientes, que se exponen en orden descendiente de mayor a menor logro: capacidad para el aprendizaje y el trabajo en equipo –trabajo colaborativo– (82%); capacidad para la innovación en la gestión de medios y producción de contenidos en diversos lenguajes (70,5%); corrección en la expresión y construcción de textos para diversos medios análogos y digitales (70,5%); habilidades sociales, cumplimiento y puntualidad (70%); habilidad para la construcción de narrativas novedosas para la producción de contenidos en diversos medios y escenarios de comunicación (62,5); comprensión y habilidad para gestionar redes sociales y digitales (62,5%); habilidad para el manejo de públicos, grandes audiencias (52,5). En relación con las debilidades observadas, se encuentran –expuestas de mayor a menor grado–: bilingüismo (55%); conocimiento actualizado sobre problemáticas del contexto social en relación con política y territorio, contexto histórico colombiano, latinoamericano y mundial (42%); competencia para el diseño de estrategias de comunicación creativas y novedosas que potencien la acción de colectivos sociales, organizativos, mediáticos, ciudadanos y comunitarios (40%); conocimiento y competencias para gestionar recursos financieros y tecnológicos para la realización de proyectos (32,5%); competencias en análisis cuantitativo de información (20%).

    Se complementa información, con las competencias que definen como fundamentales los empleadores de los profesionales egresados del Programa; las siguientes son aquéllas específicas que las organizaciones esperan del comunicador social y periodista:

    Competencias esperadas por parte de los empleadores

    Ámbitos de competencia identificados

    Frecuencia

    Descripción

    Gestión y producción de contenidos

    23

    Mantenerse actualizado en noticias, monitoreos de medios, elaboración y difusión de free press, reportería y manejo de fuentes, generación de contenidos

    Producción audiovisual

    17

    Creatividad, diseño, manejo de software, uso de cabinas de control, edición de audio y video

    Redacción

    14

    Correcto manejo del español, desde superestructuras discursivas hasta la ortografía y la redacción.

    Producción web, multimedia

    8

    Manejo de software, diseño de páginas web y multimedia, administración de redes sociales

    Gestión organizacional

    7

    Manejo de personal, reestructuración de la organización, diseño de estrategias de comunicación

    Relaciones públicas

    6

    Relaciones con públicos diversos, con otras empresas, organización de ruedas de prensa.

    Análisis y bases de datos

    3

    Generación de reportes de actividad de la organización, hacer bases de datos y manejo del software

    Expresión verbal

    3

    Además del manejo de la lengua se considera que debe tener la capacidad argumentativa y el manejo de la oratoria.

    Uso de recursos

    3

    Administración de recursos humanos, físicos, económicos entre otros

    Fuente: Programa de Comunicación Social y Periodismo, con base en el “Cuadro de Prácticas” de la Coordinación de Prácticas Profesionales del Departamento de Comunicación Social y Periodismo y del informe sobre demandas realizadas desde los empleadores (Morales Cortés, 2014)

    2.6.3 Comparativo de estudios en ámbito nacional

    En este apartado se analiza el lugar del Proyecto Académico del Programa en el contexto internacional y nacional. Para ello, en el estudio de demandas sociales se vincula el análisis de los cambios y tendencias que se observan en programas de Comunicación Social y Periodismo en Colombia e Iberoamérica[3]. Los programas de formación profesional en Comunicación Social y Periodismo examinados como referentes para la actualización del proyecto académico del Programa, muestran el siguiente comportamiento, en relación con la situación evidenciada en 2010[4]. En lo que sigue, se expone la situación encontrada y la afectación que produce o no, al programa:

    En el ámbito internacional[5], la tendencia de formación en Comunicación evidenciada en 2011 sigue vigente: definición de programas académicos relacionados con campos específicos de acción profesional, sin dar lugar a énfasis dentro de la misma propuesta. Los programas relacionados con periodismo, comunicación en organizaciones y comunicación audiovisual, siguen siendo los más comunes, aunque comienzan a evidenciarse con mayor fuerza propuestas relacionadas con la comunicación digital. En relación con el diseño de los planes de estudio, prevalece la tendencia hacia una organización por contenidos relacionados con el campo profesional; solo las propuestas chilenas se orientan por competencias. La misma situación se observa en relación con la propuesta pedagógica: si bien es un tema que poco se señala en los medios de divulgación de los programas, sí se alcanza a percibir la continua alusión a la relación teoría-práctica como momentos diferenciados de enseñanza y aprendizaje, con la presencia de espacios para manejo de conceptos y otros destinados para su aplicación, especialmente en dinámicas de taller y laboratorio; solo el programa del Tecnológico de Monterrey, en México, asume una posición diferente al relacionar en su proyecto pedagógico dos tipos de metodología: por problemas y por proyectos. En cuanto a los perfiles de formación, se enfatiza en profesionales con capacidad para comprender e interpretar; investigar, diseñar y gestionar, en los campos objeto de interés de cada programa; ello lleva a comprender el interés de la investigación para la intervención y la producción en el campo y el énfasis en los procesos de diseño y producción para establecer los ciclos de formación de los programas. Finalmente, llama la atención la reducción en cuanto a su duración: en 2010, la tendencia se encontraba en cinco años; en 2015, bajó a 4 años.

    Un aspecto para el análisis que se incorporó en este período de evaluación se refiere a la presencia de la interdisciplinariedad en los programas: siendo la tendencia de la formación profesional para el trabajo, la vinculación de otros campos se verifica en tanto permiten fortalecer la creación y la producción. Por tanto, se observan espacios académicos relacionados con las artes visuales y narrativas; se reducen aquellos relacionados con las ciencias sociales, que se reservan para la investigación y análisis sociológicos y políticos; se vinculan también espacios para temas relacionados con la administración con tendencia al fomento de formas de emprendimiento. En general, en los últimos cuatro años, las variaciones corresponden a los desarrollos en el campo, especialmente tecnológicos, sin que se observen modificaciones de fondo.

    En el ámbito nacional[6], la situación se ve afectada por los lineamientos dados por el Ministerio de Educación Nacional para los programas de Comunicación, así como los acuerdos que surgen de la Asociación Colombiana de Facultades y Programas Universitarios de Comunicación, Afacom. Esta influencia determina que, en términos de líneas de formación y componentes, los programas en su mayoría se encuentren estructurados por las líneas que demarcó el Decreto 937 del 10 de mayo de 2002, refrendadas en la Resolución 3457 de 2003, o por ciclos relacionados con formación básica, profesional y de profundización o específica, esta última orientada por énfasis profesionales que en su mayoría continúa ubicándose en el campo del periodismo, la comunicación organizacional y la producción audiovisual; con menor aparición, se encuentran propuestas orientadas hacia comunicación comunitaria, comunicación participativa y comunicación para el cambio social. En cuanto a las lógicas de diseño de los planes de estudio se observa que, de los 19 programas analizados, 14 de ellos presentan una organización por temas y contenidos; los cinco restantes permiten suponer la existencia de composición por proyectos, entre los cuales se destacan los vinculados a emprendimiento, lo cual, dadas las condiciones del país y del campo profesional, resulta coherente. Los programas que así se comportan presentan dos posibilidades: la primera, afín con el contexto y el campo, es sostener un discurso en el cual abandonan la idea de formación para el empleo, hecho que se evidencia al analizar la composición del perfil; otros, por el contrario, vinculan proyectos de emprendimiento, pero, al cierre de la ruta formativa, aparecen los espacios de práctica-empleo, ligados a la consideración de un perfil para el empleo en medios y empresas del sector.

    Aquí, como en el análisis anterior, se vinculó la forma como aparece la interdisciplinariedad: de los 19 programas analizados, solo en dos se observa su inclusión en el componente de electivas; cuatro de ellos realizan una vinculación en el 30% de las asignaturas obligatorias del plan de estudios, al incorporar espacios relacionados con ciencias sociales, humanidades, administración y tecnologías; 10 de ellos, en un nivel inferior, cercano al 20%, con inclusión de asignaturas obligatorias, para espacios académicos orientados desde las ciencias sociales, las humanidades y la administración.

    En relación con la duración, ésta se sostiene, como en 2010, en el rango de 8 a 10 semestres por programa; en el caso de los ofrecidos con doble titulación, puede extenderse a 12. Llama la atención el sostenimiento por número de créditos, con una media ubicada en 159 créditos por programa; el mayor, se ubica en 178 créditos; el menor, 140 créditos, correspondiente al ofrecido por la Universidad Central.

    Por último, en el ámbito nacional, las tendencias en el campo no parecen tener mayor impacto en la definición de los planes de estudio; esto se establece al observar continuidad en el tipo de denominación de las asignaturas y al no reflejar en ellas temas emergentes en el debate académico, presentes sí en los proyectos de investigación de los grupos a los cuales se encuentran adscritos los programas y en los encuentros académicos que se verifican en el país.

    A partir de esta situación referente a programas de Comunicación, se determinó, para efectos del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Central, fortalecer el diseño a partir de proyectos que son la expresión de las demandas que provienen de la sociedad (análisis de contexto político, económico, social y tecnológico), del campo de conocimiento (conceptos, métodos y técnicas) y del mundo del trabajo (prácticas, discursos). Es precisamente esta lógica de diseño la que define la actuación pedagógica respecto a la formación: al fortalecer el diseño por proyectos y no por contenidos, se logra vincular en cada espacio académico acciones de docencia, investigación e intervención social, dependiendo del dispositivo pedagógico; también, un mejor aprovechamiento del tiempo en relación con los créditos asignados y una mayor flexibilidad en su realización, especialmente al considerar su impacto en los estudiantes trabajadores, quienes pueden relacionar sus prácticas y escenarios laborales con sus actividades fuera del aula.

    La consistencia en el diseño del plan de estudios se fortaleció también con la definición de temáticas de interés, por nivel, sin detrimento de la flexibilidad, pues no implica la inclusión de prerrequisitos, salvo los considerados desde 2005: nivel 1, subjetividades; nivel 2, discursividad; nivel 3, redes y relaciones sociales en los ámbitos político y económico; nivel 4, incorporación de las TIC-Sociedad del conocimiento; nivel 5, creación de sentido; nivel 6, gestión de la comunicación para la transformación; nivel 7, convergencia e interactividad; los niveles restantes permiten la confluencia de los anteriores para expresarse en los proyectos de grado. Las temáticas de énfasis logran crear el escenario para el diálogo de saberes y conexiones entre asignaturas, facilitando así las dinámicas de aprendizaje a partir de experiencias compartidas; permiten, igualmente, una mayor vinculación de la interdisciplinariedad, mayor a la encontrada en los programas analizados (50% frente a un máximo de 30% evidenciado en el contexto). Esta situación fortalece aún más la diferenciación del Programa frente a sus similares en la región.

    Otro diferencial es el número de créditos distribuidos en un mínimo posible de 8 semestres[7]: la media en el programa es de 15 créditos por semestre, frente a 18 promedio encontrado en otros programas; ello, unido al valor monetario por crédito, permite al programa mantener un valor total menor a los encontrados en el país.

    Finalmente, teniendo en cuenta el perfil de los estudiantes y las condiciones del mundo laboral, incluir la especialización profesional temprana, presente en 12 de los 19 programas nacionales analizados y en todos los internacionales, puede limitar las posibilidades de desempeño laboral de los egresados de pregrado y privarlos de recursos intelectuales para la autoformación permanente, a la vez que limita su adaptabilidad a los rápidos y profundos cambios generados por la innovación tecnológica y la reorganización del aparato productivo.

     

     

     

     


    1- Su formulación surge de la información recolectada desde diversos actores: empresarios y egresados; los estudios realizados responden a: Estudio de Demandas Sociales 2015, realizado por AGO, Universidad Central; Estudio de demandas realizadas  desde la perspectiva de los empleadores (Morales Cortés, 2014).
    2-  Las demandas actualizadas tuvieron como fuentes de información el Estudio de Demandas Sociales realizado por AGO – Universidad Central y la revisión de las tendencias que definen el campo de la comunicación en asociaciones de universidad, facultades y programas del campo en Colombia y América Latina, así como de los colectivos que vinculan a investigadores de la región.
    3- Los referentes globales se circunscriben a estos escenarios, por cuanto se observan, desde el desarrollo del campo comunicativo, similitudes en cuanto al concepto de comunicación y sus desarrollos académicos, lo cual garantiza un mayor grado de efectividad en la comparación de las propuestas.
    4- Los criterios de selección se establecieron en relación con: a) programas nacionales e internacionales con acreditación de alta calidad; b) programas de universidades nacionales e internacionales, con las cuales se establecieron convenios de cooperación interinstitucional; c) existencia de publicación con las siguientes condiciones: perfil de ingreso y egreso; plan de estudios con inclusión de ciclos o componentes de formación, expresión de metodología, trabajos u opciones de grado ofrecidas, investigación y formas de interacción social; sobre estas últimas, la información disponible se encuentra en programas nacionales. En los programas internacionales, la información sobre investigación e interacción social no se incluye, salvo en los casos en los cuales el Programa ofrezca sus propios medios de producción.
    5- Universidad de Los Hemisferios, Ecuador; Universidad Anáhuac Mayab, México; Tecnológico de Monterrey, México; Universidad Católica de la Santísima Concepción, Chile; Universidad de San Martín de Porres, Perú; Universidad de Artes, Ciencias y Comunicación, UNIACC, Chile; Universidad Autónoma de Asunción, Paraguay; Pontificia Universidad Católica, Argentina; Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, Perú; Universidad de Rovira I Vigili, España; Universidad Nacional de La Plata, Chile; Universidad Central de Chile; Universidad Autónoma de Chihuahua, México; Universidad Cristóbal Colón, México; Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México.
    6- Universidad Autónoma de Occidente, Universidad de Medellín, Universidad Eafit, Universidad de Pamplona, Universidad Surcolombiana, Universidad del Valle, Universidad del Tolima, Pontificia Universidad Javeriana, Fundación Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, Universidad Pontificia Bolivariana, Universidad de La Sabana, Universidad Sergio Arboleda, Universidad del Norte, Universidad del Rosario, Universidad de Manizales, Universidad Santiago de Cali, Universidad Autónoma De Bucaramanga, Fundación Universitaria Los Libertadores, Corporación Universitaria Minuto De Dios -Uniminuto-.
    7- La Universidad Central ofrece la posibilidad de cursar tres períodos académicos en el año: dos con duración de 16 semanas cada uno; 1 con duración de 8 semanas e intensidad duplicada a la considerada en los habituales de 16 semanas.
     

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