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Mi casa, mi infierno

 Sara  Barrera Mora

Una mañana calurosa como es de costumbre en Sincelejo, a las 8:00 a.m se escuchó el llanto desesperado de un niño, como si hubiese querido dar a entender que su existencia en este mundo la tenía que saber cualquier ser de la tierra. Este pequeño fue nombrado Camilo, que significa “mensajero de Dios” escogido por sus padres fieles creyentes de la religión católica.

Camilo vivió su niñez en la costa Caribe, un lugar donde el machismo, el catolicismo y ,costumbres conservadoras conformaban todo un departamento, sin dejar atrás la deliciosa gastronomía y el mundo de festivales y fiestas que acompaña a esta gran ciudad.Mi casa mi infierno1

Este pequeño comenzó a estudiar en un colegio mixto a sus tres años, él no acostumbraba a pasar mucho tiempo con los niños, no le gustaba jugar fútbol, ni jugar a las peleas, ni cualquier otra actividad que a los niños les gusta normalmente. Camilo prefería compartir con las niñas, probarse ropa, accesorios y zapatos, ver películas románticas y conversar durante horas sobre temas de chicas .

A sus seis años, se da cuenta que no le gustan las niñas, pero él no podía decir nada ya que tenía miedo a ser juzgado y discriminado por sus compañeros, así que él prefirió guardar su secreto y comenzó a crear un maravilloso plan para que nadie, en especial  sus compañeros se dieran cuenta.

Camilo era uno de los niños más simpáticos de su clase, era tierno y su mirada maldadosa llamaba la atención de muchas niñas de su colegio, él no desaprovechó su encanto y su ingenio, así que comenzó a conquistar una por una de sus compañeras sin esfuerzo y sin amor.

Camilo era el casanova de su colegio, era el “macho” conquistador que cualquier niño quería ser, claramente le funcionó a la perfección su plan malvado, ya que Camilo sabía perfectamente que estaba jugando con los sentimientos de las niñas y con los suyos, pero nadie dudaba de él, todo el mundo cayó en su engaño.

Con el tiempo, Camilo fue creciendo y cambiando sus pensamientos sobre quién era, cada día que pasaba se hacía más amargo, se daba cuenta que en su adolescencia su sexualidad era más notoria y estaba siendo censurada por el mismo, sentía la carga de un caparazón en el que estaba envuelto que lo reprimía y lo obligaba a crear un personaje opuesto a él.

Su hogar estaba conformado por sus dos hermanas mayores, su papá y su mamá, durante doce años su familia fue su felicidad, con ellos pasaba los mejores momentos, largos viajes cargados de amor, nuevas experiencias y sonrisas de oreja a oreja, sin duda alguna Camilo sentía que su familia comprendería la situación por la que varios años intentó esconder y que lo ayudarían a demostrarle al mundo quién era.

Una tarde, Camilo se encontraba en su habitación recostado en su cama, se levantó y entró al cuarto de sus padres, allí estaban ellos y sus hermanas, quienes de inmediato voltearon a ver un niño de doce años con una sonrisa nerviosa y un poco asustado. Camilo se sentó al borde de la cama y sin esperar un segundo más confesó a su familia que era gay. 

Ese día su hogar se transformó en el mismo infierno, todo ardía en llamas, sus hermanas arrojaban veneno de sus bocas, su papá se retorcia dejando rastro de indiferencia cuando pasaba cerca a él, pero su mamá era el mismo Lucifer.

Su mamá era quien lideraba ese lugar ardiente, ella se consideraba una mujer que le importaba la opinión de los demás, por lo que la noticia de Camilo encendió sus alarmas y lo obligó a actuar frente a sus vecinos, amigos y demás familiares como si no hubiese pasado nada, como si Camilo fuese un heterosexual.

Sin embargo, Camilo en sus redes sociales publicó oficialmente su condición sexual, de alguna u otra manera se liberó y contó su realidad, pensó que había sido la mejor decisión de su vida, sin importar las consecuencias que esto traería y de lo que su madre le había advertido. 

Camilo solía frecuentar los mismos sitios todos los días, ya era reconocido por donde pasaba, los saludos no faltaban para él, pero eso cambió después de su publicación en redes sociales, sus vecinos lo miraban extraño y se sentía juzgado y poco valorado, esto llevó a Camilo a dejar de ser un niño sonriente, conquistador y atrevido y pasó a ser un niño que entre cuatro paredes encerraba un sin fin de emociones y lágrimas.

En 2017, Camilo, su mamá y sus hermanas decidieron mudarse a la capital colombiana para que él iniciará sus estudios en comunicación social y periodismo, su papá por motivos de trabajo tuvo que quedarse en Sincelejo. 

Su querida madre, desde aquel día no volvió hacer la misma con Camilo, su llegada a Bogotá fue llena de desconfianza y prohibición, debía cumplir con un horario específico tanto de su hora de llegada, como de salida, no podía tener contacto con hombres, ya que ella pensaba que mantenía algún tipo de relación afectuosa con ellos.

Mi casa mi infierno3Camilo tenía un hobby por el maquillaje, pensaba que era una forma de expresión, de sus ahorros compraba labiales, sombras, base y cualquier otro elemento para maquillarse, su mamá se lo prohibió, le quitó todos los objetos en los que él pudiese verse femenino, pero Camilo se maquillaba en la universidad y antes de llegar a las casa con un paño húmedo quitaba de su rostro el color que ayudaba a que su vida no fuera tan reprimida.

Su papá nunca tenía conocimiento de él, poco hablaban desde su mudanza y sus hermanas poco a poco iban apoyando su condición sexual.

En Octubre de 2018, justo en su semana de receso, Camilo harto de las peleas constantes con su madre, empaco en unas bolsas de basura la mitad de su armario y un poco de dinero, sin decir nada salió de su casa dejando claro que no permitiría más comentarios y malos tratos por parte de su mamá.

Con la bolsa en las manos, sin minutos y poca batería en su celular comenzó a pedir ayuda a sus amigos. Su primera noche fue larga y fría, lo mantenía caliente una chaqueta, su techo era el portal de un transmilenio.

Los amigos de la universidad de Camilo se enteraron de la situación que estaba pasando, ya que él se contactó con una de sus amigas, Sofía. 

Sofía era un amiga cercana de Camilo, ella tuvo la iniciativa de crear un grupo en Whatsapp para ayudarlo y no dejarlo en las peligrosas calles de Bogotá, convenció a todo su grupo para darle posada, diseñó un plan de turnos para que ninguno tuviese problemas en su casa con sus padres y que Camilo se sintiera cómodo.

Una semana duró la rotación de Camilo en casa de sus compañeros, la atención que recibía no podía ser mejor, pero él sentía que era un estorbo y una carga, ya que ni dinero le quedaba para ayudar a comprar lo de su alimentación, incluso en el departamento de Felipe.

Los padres de Felipe le preguntaban si el “muchacho” ya se iba a ir para su casa luego de pasar una noche en aquel hogar, así que Felipe no tuvo opción, habló con Camilo sobre la inconformidad de sus padres, decidió ayudarlo con un poco de dinero y seguir al tanto de lo que ocurriera con él. 

Su mamá durante esa semana intentó contactarse con él, estaba preocupada y angustiada por el paradero de su hijo, contactaba a sus amigos más cercanos para averiguar si quizá estaba con ellos, pero Camilo le había advertido a todos que no contestaran sus llamadas y que si lo hacían dijeran que no sabían nada de él.

En absoluto, Camilo se negaba a tener contacto con su mamá, lo único que quería era paz y tranquilidad, alejarse de lo que le hacía daño, pero su situación lo obligó a responder una de sus llamadas.

Una tarde fría,en una cafetería cerca a su casa, se encontraron para dialogar y llegar a un acuerdo, Camilo le propuso a su madre ciertas condiciones para regresar a casa.

 No tener horarios, quería que le dieran la confianza que alguna vez se tuvo, que todo el maquillaje que había comprado se lo devolviera, que no hubiese otra mala actitud frente a él y que aceptará que ser gay no era lo peor del mundo. Su madre aceptó, Camilo regresó a casa, pero el trato duro un mes, su madre pisoteo los acuerdos.Mi casa mi infierno2

Hoy en día Camilo sigue recibiendo insultos por parte de su madre, en ocasiones, sus hermanas lo defienden de absurdos comentarios por parte de sus padres.  Camilo desde sus doce años, ha tenido que vivir con la homofobia en su hogar, tanto así que ya no le importa lo que piensen de él, ahora es un hombre feliz a pesar de que su problema haya sido amar.

 

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Mi casa, mi infierno

 Sara  Barrera Mora

Una mañana calurosa como es de costumbre en Sincelejo, a las 8:00 a.m se escuchó el llanto desesperado de un niño, como si hubiese querido dar a entender que su existencia en este mundo la tenía que saber cualquier ser de la tierra. Este pequeño fue nombrado Camilo, que significa “mensajero de Dios” escogido por sus padres fieles creyentes de la religión católica.

Camilo vivió su niñez en la costa Caribe, un lugar donde el machismo, el catolicismo y ,costumbres conservadoras conformaban todo un departamento, sin dejar atrás la deliciosa gastronomía y el mundo de festivales y fiestas que acompaña a esta gran ciudad.Mi casa mi infierno1

Este pequeño comenzó a estudiar en un colegio mixto a sus tres años, él no acostumbraba a pasar mucho tiempo con los niños, no le gustaba jugar fútbol, ni jugar a las peleas, ni cualquier otra actividad que a los niños les gusta normalmente. Camilo prefería compartir con las niñas, probarse ropa, accesorios y zapatos, ver películas románticas y conversar durante horas sobre temas de chicas .

A sus seis años, se da cuenta que no le gustan las niñas, pero él no podía decir nada ya que tenía miedo a ser juzgado y discriminado por sus compañeros, así que él prefirió guardar su secreto y comenzó a crear un maravilloso plan para que nadie, en especial  sus compañeros se dieran cuenta.

Camilo era uno de los niños más simpáticos de su clase, era tierno y su mirada maldadosa llamaba la atención de muchas niñas de su colegio, él no desaprovechó su encanto y su ingenio, así que comenzó a conquistar una por una de sus compañeras sin esfuerzo y sin amor.

Camilo era el casanova de su colegio, era el “macho” conquistador que cualquier niño quería ser, claramente le funcionó a la perfección su plan malvado, ya que Camilo sabía perfectamente que estaba jugando con los sentimientos de las niñas y con los suyos, pero nadie dudaba de él, todo el mundo cayó en su engaño.

Con el tiempo, Camilo fue creciendo y cambiando sus pensamientos sobre quién era, cada día que pasaba se hacía más amargo, se daba cuenta que en su adolescencia su sexualidad era más notoria y estaba siendo censurada por el mismo, sentía la carga de un caparazón en el que estaba envuelto que lo reprimía y lo obligaba a crear un personaje opuesto a él.

Su hogar estaba conformado por sus dos hermanas mayores, su papá y su mamá, durante doce años su familia fue su felicidad, con ellos pasaba los mejores momentos, largos viajes cargados de amor, nuevas experiencias y sonrisas de oreja a oreja, sin duda alguna Camilo sentía que su familia comprendería la situación por la que varios años intentó esconder y que lo ayudarían a demostrarle al mundo quién era.

Una tarde, Camilo se encontraba en su habitación recostado en su cama, se levantó y entró al cuarto de sus padres, allí estaban ellos y sus hermanas, quienes de inmediato voltearon a ver un niño de doce años con una sonrisa nerviosa y un poco asustado. Camilo se sentó al borde de la cama y sin esperar un segundo más confesó a su familia que era gay. 

Ese día su hogar se transformó en el mismo infierno, todo ardía en llamas, sus hermanas arrojaban veneno de sus bocas, su papá se retorcia dejando rastro de indiferencia cuando pasaba cerca a él, pero su mamá era el mismo Lucifer.

Su mamá era quien lideraba ese lugar ardiente, ella se consideraba una mujer que le importaba la opinión de los demás, por lo que la noticia de Camilo encendió sus alarmas y lo obligó a actuar frente a sus vecinos, amigos y demás familiares como si no hubiese pasado nada, como si Camilo fuese un heterosexual.

Sin embargo, Camilo en sus redes sociales publicó oficialmente su condición sexual, de alguna u otra manera se liberó y contó su realidad, pensó que había sido la mejor decisión de su vida, sin importar las consecuencias que esto traería y de lo que su madre le había advertido. 

Camilo solía frecuentar los mismos sitios todos los días, ya era reconocido por donde pasaba, los saludos no faltaban para él, pero eso cambió después de su publicación en redes sociales, sus vecinos lo miraban extraño y se sentía juzgado y poco valorado, esto llevó a Camilo a dejar de ser un niño sonriente, conquistador y atrevido y pasó a ser un niño que entre cuatro paredes encerraba un sin fin de emociones y lágrimas.

En 2017, Camilo, su mamá y sus hermanas decidieron mudarse a la capital colombiana para que él iniciará sus estudios en comunicación social y periodismo, su papá por motivos de trabajo tuvo que quedarse en Sincelejo. 

Su querida madre, desde aquel día no volvió hacer la misma con Camilo, su llegada a Bogotá fue llena de desconfianza y prohibición, debía cumplir con un horario específico tanto de su hora de llegada, como de salida, no podía tener contacto con hombres, ya que ella pensaba que mantenía algún tipo de relación afectuosa con ellos.

Mi casa mi infierno3Camilo tenía un hobby por el maquillaje, pensaba que era una forma de expresión, de sus ahorros compraba labiales, sombras, base y cualquier otro elemento para maquillarse, su mamá se lo prohibió, le quitó todos los objetos en los que él pudiese verse femenino, pero Camilo se maquillaba en la universidad y antes de llegar a las casa con un paño húmedo quitaba de su rostro el color que ayudaba a que su vida no fuera tan reprimida.

Su papá nunca tenía conocimiento de él, poco hablaban desde su mudanza y sus hermanas poco a poco iban apoyando su condición sexual.

En Octubre de 2018, justo en su semana de receso, Camilo harto de las peleas constantes con su madre, empaco en unas bolsas de basura la mitad de su armario y un poco de dinero, sin decir nada salió de su casa dejando claro que no permitiría más comentarios y malos tratos por parte de su mamá.

Con la bolsa en las manos, sin minutos y poca batería en su celular comenzó a pedir ayuda a sus amigos. Su primera noche fue larga y fría, lo mantenía caliente una chaqueta, su techo era el portal de un transmilenio.

Los amigos de la universidad de Camilo se enteraron de la situación que estaba pasando, ya que él se contactó con una de sus amigas, Sofía. 

Sofía era un amiga cercana de Camilo, ella tuvo la iniciativa de crear un grupo en Whatsapp para ayudarlo y no dejarlo en las peligrosas calles de Bogotá, convenció a todo su grupo para darle posada, diseñó un plan de turnos para que ninguno tuviese problemas en su casa con sus padres y que Camilo se sintiera cómodo.

Una semana duró la rotación de Camilo en casa de sus compañeros, la atención que recibía no podía ser mejor, pero él sentía que era un estorbo y una carga, ya que ni dinero le quedaba para ayudar a comprar lo de su alimentación, incluso en el departamento de Felipe.

Los padres de Felipe le preguntaban si el “muchacho” ya se iba a ir para su casa luego de pasar una noche en aquel hogar, así que Felipe no tuvo opción, habló con Camilo sobre la inconformidad de sus padres, decidió ayudarlo con un poco de dinero y seguir al tanto de lo que ocurriera con él. 

Su mamá durante esa semana intentó contactarse con él, estaba preocupada y angustiada por el paradero de su hijo, contactaba a sus amigos más cercanos para averiguar si quizá estaba con ellos, pero Camilo le había advertido a todos que no contestaran sus llamadas y que si lo hacían dijeran que no sabían nada de él.

En absoluto, Camilo se negaba a tener contacto con su mamá, lo único que quería era paz y tranquilidad, alejarse de lo que le hacía daño, pero su situación lo obligó a responder una de sus llamadas.

Una tarde fría,en una cafetería cerca a su casa, se encontraron para dialogar y llegar a un acuerdo, Camilo le propuso a su madre ciertas condiciones para regresar a casa.

 No tener horarios, quería que le dieran la confianza que alguna vez se tuvo, que todo el maquillaje que había comprado se lo devolviera, que no hubiese otra mala actitud frente a él y que aceptará que ser gay no era lo peor del mundo. Su madre aceptó, Camilo regresó a casa, pero el trato duro un mes, su madre pisoteo los acuerdos.Mi casa mi infierno2

Hoy en día Camilo sigue recibiendo insultos por parte de su madre, en ocasiones, sus hermanas lo defienden de absurdos comentarios por parte de sus padres.  Camilo desde sus doce años, ha tenido que vivir con la homofobia en su hogar, tanto así que ya no le importa lo que piensen de él, ahora es un hombre feliz a pesar de que su problema haya sido amar.

 

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