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Laura: la embajadora del hielo colombiano

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“Todos mis logros los he obtenido a la edad que muchos se retiran, mi vida deportiva ha sido atípica”, dice con orgullo Laura Gómez semifinalista de los Juegos Olímpicos.

El pasado 24 de febrero del 2018, Laura Gómez se convirtió en la primera patinadora colombiana en participar en unos Juegos Olímpicos de Invierno. La antioqueña, con tan solo 6 meses de entrenamiento sobre el hielo, logró un cupo a la cita orbital celebrada en Pyeongchang, Corea.

Hoy, poco menos de un mes después de haber competido en la prueba del Mass Start junto a las mejores del mundo, Laura recuerda desde la comodidad de su casa en El Carmen de Viboral, Antioquia, el camino que la llevó a cambiar las ruedas y el calor del trópico colombiano; por los cuchillas y el frío del invierno norteamericano.    

Una historia que comenzó precisamente en aquel municipio antioqueño, “Empecé a patinar sobre ruedas alrededor de los 3 años acá en El Carmen en las canchas de los colegios, en el polideportivo y en el parque principal, hasta que en el 2005 me fui a entrenar a Rionegro, allí patiné hasta el 2011”, menciona con orgullo Gómez.

En el 2012, había alcanzado el nivel necesario para participar en pruebas de mayor exigencia en Medellín. Allí, como integrante del club Paisa Patín, obtuvo su primera convocatoria a la Selección Antioquia (2013) y posteriormente a la Selección Colombia, con quien participó en el Campeonato Mundial de Rosario, Argentina 2014.

Tras dos años en la capital de la montaña, Laura pasó a ser parte del club PAEN de Envigado, con el cual se mantuvo en la élite del patinaje nacional durante dos años más, hasta el 2017 cuando su desempeño en las Interligas e Interclubes no le permitió sumar los puntos necesarios para mantenerse en la Selección Colombia.

Derrota que le daría la fuerza necesaria para incursionar en el mundo del hielo, Laura recuerda eso duros momentos de su carrera: “Yo estaba muy triste, muy aburrida por no haber clasificado, así que decidí cambiar de ambiente. Tiempo atrás la Federación me había propuesto hacer parte de un grupo de patinadoras sobre hielo, pero como el calendario deportivo de ruedas es muy apretado durante todo el año, no había encontrado tiempo para por lo menos ir a probar. Estando fuera de la selección era más fácil para mí hacer la transición. Hablé con el presidente de Fedepatin, Alberto Herrera, y el vicepresidente Jorge Roldán y les dije que me quería ir. En ese momento lo hice para entretenerme y salir de ese momento tan difícil de mi vida”.

Con la decisión tomada, no pasó mucho tiempo para que la antioqueña, con el apoyo económico de Fedepatin y su familia, llegara a la ciudad de Salt Lake City en Utah (USA), para hacer parte del ISU Transition Program, un proyecto de la Unión Internacional de Patinaje sobre Hielo que ayuda a los corredores de velocidad en línea, jugadores de hockey y patinadores artísticos a pasar al patinaje sobre hielo.

Laura, quien para ese entonces ya tenía 27 años, no olvida cada una de las caídas que sufrió los primero días de entrenamiento, “La verdad pensé que iba a ser más fácil, el primer día no me podía ni parar, luego de tantos años patinando no era capaz de sostenerme, porque la cuchilla se movía hacia los lados, los pies se me abrían y me caía, solo me reía. Literalmente llegué a la escuelita a aprender a pararme, a caminar y a patinar. Obviamente como tenía las bases fui evolucionando más rápido. Ya en el club avancé nivel tras nivel, para mi eso era súper bacano, me sentía muy motivada, fue una experiencia muy linda, porque como empecé tan chiquita no me acordaba de nada de eso. Esa fue una de las cosas más lindas”.

El escenario había cambiado para la antioqueña, ahora no debía codearse con sus rivales para conseguir una mejor posición; sino adaptarse a las técnicas del patinaje sobre hielo para vencer al reloj, “la técnica sobre hielo es muy diferente, por ejemplo, la espalda debe mantenerse encorvada y lo más agachada posible, a diferencia de ruedas donde se mantiene recta. En las vueltas, el hombro izquierdo debe estar arriba y la cadera hacia adentro, en cambio en ruedas el hombro va abajo y la cadera afuera, esas fueron algunas de las posiciones más complicadas de aprehender, porque es muy difícil cambiar algo que has hecho toda tu vida”, agrega Gómez.

Conforme las semanas pasaron, Laura logró adaptarse con gran rapidez al equipamiento, la superficie y la técnica del patinaje sobre hielo, lo que le permitió alcanzar las marcas necesarias para entrenar con Ryan Shimabukuro, técnico de la categoría élite del programa.

Todo parecía indicar que la colombiana estaba a un paso de participar en las Copa  Mundo de ese año, que se celebrarían entre noviembre y diciembre. Sin embargo, la clasificación dependía de su desempeño en los Juegos Nacionales 2017, los cuales se celebran por lo general los primeros meses del año, pero, para suerte de la antioqueña, se habían pospuesto para el mes de octubre por problemas logísticos.

Laura se había preparado para la prueba de los 3000 metros, la cual debía completar en un tiempo mínimo de 4 min con 24 s según los parámetros de la ISU. Una marca que le había sido esquiva, pero que logró batir con dos segundos de ventaja en aquellos nacionales, donde además consiguió la clasificación a su primer mass start (prueba de velocidad de 1500 m).

Con la clasificación obtenida, la antioqueña sabía que el objetivo de las primeras competencias era adquirir experiencia sobre el hielo. Su primera participación fue en la ciudad Calgary (Canadá), allí, los nervios fueron los protagonistas y sus registros no fueron muy buenos, pero en su segunda salida en Salt Lake City, donde prácticamente era local, Laura alcanzó sus mejores marcas personales y se clasificó a las reservas de los Juegos Olímpicos del siguiente año en la prueba Mass Start.

Como su participación dependía de que dos deportistas no se presentaran por descalificación o abandono, la posibilidad de representar a Colombia nunca distrajo a Laura de sus entrenamientos. Sin embargo, fue preparándose para la copa AmCup en la ciudad de Milwaukee donde recibió la noticia de que participaría en los Olímpicos. Cinco días después, la antioqueña ya se encontraba en Pyeongchang haciendo parte de una delegación que llamaba la atención por su reducido número de deportistas y por venir de un país del trópico.    

“Representar a Colombia en esos Olímpicos fue lo máximo,  siempre había querido conocer Corea y lo hice en un momento muy especial de mi carrera. Lo irónico era que solo había competido en el Mass Star en dos ocasiones anteriores, mi tercera salida oficial en esa prueba iba a ser en esos juegos”, cuenta entre risas la antioqueña.

Para quienes no lo saben, el Mass Start es la única prueba que se corre en grupo y permite que los competidores patinen por la línea de calentamiento. Está compuesta por 16 vueltas, donde el objetivo es cruzar las número 4, 8 y 12 en los tres primeros puestos para bonificar 5, 3 y 1 punto según el orden de llegada. Sin embargo, la prueba se decide en la vuelta de remate que entrega 60, 40 y 20 puntos a los vencedores.

Finalizada la prueba el registro de Laura fue de 8 min 54 s 99 c, tan solo 61 centésimas por encima del tiempo de la última clasificada a la final olímpica. Una marca que no le permitió avanzar más allá de las semifinales, pero la ubicó en el décimo puesto de la clasificación general.

“La experiencia fue increíble, siempre sentí una atmósfera familiar, en estas competencias existe mucho compañerismo, las personas son solidarias contigo, si te va bien, te felicitan y si no, también te felicitan, a diferencia de las ruedas donde las delegaciones son más cerradas y se siente la rivalidad, allí las mejores del mundo se acercan a saludarte”, agrega Gómez.

Con la tranquilidad de haber hecho las cosas de la mejor manera, Laura ya piensa en lo que será su regreso a las pistas de hielo, “tengo que hablar con la Federación, con Coldeportes y el Comité Olímpico que son los entes encargados de apoyar el proceso, porque es un deporte muy costoso. Si logramos acordar algo, yo me iría en junio a entrenar para prepararme de cara a las copas mundo de este año. Por ahora me voy a dedicar a descansar, comer y compartir con mi familia”.

Por el momento, la antioqueña no contempla volver a las ruedas, siente que es momento de consolidar su carrera sobre el hielo. Es consciente que tiene la responsabilidad de abrirle puertas a los deportistas colombianos que quieren hacer la transición y solo espera que así como ella tuvo la oportunidad de viajar fuera del país a entrenarse otros logren hacerlo.

 

Por: Gabriel Ramírez

 

 

DEPORTES

ACTUALIDAD

Laura: la embajadora del hielo colombiano

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“Todos mis logros los he obtenido a la edad que muchos se retiran, mi vida deportiva ha sido atípica”, dice con orgullo Laura Gómez semifinalista de los Juegos Olímpicos.

El pasado 24 de febrero del 2018, Laura Gómez se convirtió en la primera patinadora colombiana en participar en unos Juegos Olímpicos de Invierno. La antioqueña, con tan solo 6 meses de entrenamiento sobre el hielo, logró un cupo a la cita orbital celebrada en Pyeongchang, Corea.

Hoy, poco menos de un mes después de haber competido en la prueba del Mass Start junto a las mejores del mundo, Laura recuerda desde la comodidad de su casa en El Carmen de Viboral, Antioquia, el camino que la llevó a cambiar las ruedas y el calor del trópico colombiano; por los cuchillas y el frío del invierno norteamericano.    

Una historia que comenzó precisamente en aquel municipio antioqueño, “Empecé a patinar sobre ruedas alrededor de los 3 años acá en El Carmen en las canchas de los colegios, en el polideportivo y en el parque principal, hasta que en el 2005 me fui a entrenar a Rionegro, allí patiné hasta el 2011”, menciona con orgullo Gómez.

En el 2012, había alcanzado el nivel necesario para participar en pruebas de mayor exigencia en Medellín. Allí, como integrante del club Paisa Patín, obtuvo su primera convocatoria a la Selección Antioquia (2013) y posteriormente a la Selección Colombia, con quien participó en el Campeonato Mundial de Rosario, Argentina 2014.

Tras dos años en la capital de la montaña, Laura pasó a ser parte del club PAEN de Envigado, con el cual se mantuvo en la élite del patinaje nacional durante dos años más, hasta el 2017 cuando su desempeño en las Interligas e Interclubes no le permitió sumar los puntos necesarios para mantenerse en la Selección Colombia.

Derrota que le daría la fuerza necesaria para incursionar en el mundo del hielo, Laura recuerda eso duros momentos de su carrera: “Yo estaba muy triste, muy aburrida por no haber clasificado, así que decidí cambiar de ambiente. Tiempo atrás la Federación me había propuesto hacer parte de un grupo de patinadoras sobre hielo, pero como el calendario deportivo de ruedas es muy apretado durante todo el año, no había encontrado tiempo para por lo menos ir a probar. Estando fuera de la selección era más fácil para mí hacer la transición. Hablé con el presidente de Fedepatin, Alberto Herrera, y el vicepresidente Jorge Roldán y les dije que me quería ir. En ese momento lo hice para entretenerme y salir de ese momento tan difícil de mi vida”.

Con la decisión tomada, no pasó mucho tiempo para que la antioqueña, con el apoyo económico de Fedepatin y su familia, llegara a la ciudad de Salt Lake City en Utah (USA), para hacer parte del ISU Transition Program, un proyecto de la Unión Internacional de Patinaje sobre Hielo que ayuda a los corredores de velocidad en línea, jugadores de hockey y patinadores artísticos a pasar al patinaje sobre hielo.

Laura, quien para ese entonces ya tenía 27 años, no olvida cada una de las caídas que sufrió los primero días de entrenamiento, “La verdad pensé que iba a ser más fácil, el primer día no me podía ni parar, luego de tantos años patinando no era capaz de sostenerme, porque la cuchilla se movía hacia los lados, los pies se me abrían y me caía, solo me reía. Literalmente llegué a la escuelita a aprender a pararme, a caminar y a patinar. Obviamente como tenía las bases fui evolucionando más rápido. Ya en el club avancé nivel tras nivel, para mi eso era súper bacano, me sentía muy motivada, fue una experiencia muy linda, porque como empecé tan chiquita no me acordaba de nada de eso. Esa fue una de las cosas más lindas”.

El escenario había cambiado para la antioqueña, ahora no debía codearse con sus rivales para conseguir una mejor posición; sino adaptarse a las técnicas del patinaje sobre hielo para vencer al reloj, “la técnica sobre hielo es muy diferente, por ejemplo, la espalda debe mantenerse encorvada y lo más agachada posible, a diferencia de ruedas donde se mantiene recta. En las vueltas, el hombro izquierdo debe estar arriba y la cadera hacia adentro, en cambio en ruedas el hombro va abajo y la cadera afuera, esas fueron algunas de las posiciones más complicadas de aprehender, porque es muy difícil cambiar algo que has hecho toda tu vida”, agrega Gómez.

Conforme las semanas pasaron, Laura logró adaptarse con gran rapidez al equipamiento, la superficie y la técnica del patinaje sobre hielo, lo que le permitió alcanzar las marcas necesarias para entrenar con Ryan Shimabukuro, técnico de la categoría élite del programa.

Todo parecía indicar que la colombiana estaba a un paso de participar en las Copa  Mundo de ese año, que se celebrarían entre noviembre y diciembre. Sin embargo, la clasificación dependía de su desempeño en los Juegos Nacionales 2017, los cuales se celebran por lo general los primeros meses del año, pero, para suerte de la antioqueña, se habían pospuesto para el mes de octubre por problemas logísticos.

Laura se había preparado para la prueba de los 3000 metros, la cual debía completar en un tiempo mínimo de 4 min con 24 s según los parámetros de la ISU. Una marca que le había sido esquiva, pero que logró batir con dos segundos de ventaja en aquellos nacionales, donde además consiguió la clasificación a su primer mass start (prueba de velocidad de 1500 m).

Con la clasificación obtenida, la antioqueña sabía que el objetivo de las primeras competencias era adquirir experiencia sobre el hielo. Su primera participación fue en la ciudad Calgary (Canadá), allí, los nervios fueron los protagonistas y sus registros no fueron muy buenos, pero en su segunda salida en Salt Lake City, donde prácticamente era local, Laura alcanzó sus mejores marcas personales y se clasificó a las reservas de los Juegos Olímpicos del siguiente año en la prueba Mass Start.

Como su participación dependía de que dos deportistas no se presentaran por descalificación o abandono, la posibilidad de representar a Colombia nunca distrajo a Laura de sus entrenamientos. Sin embargo, fue preparándose para la copa AmCup en la ciudad de Milwaukee donde recibió la noticia de que participaría en los Olímpicos. Cinco días después, la antioqueña ya se encontraba en Pyeongchang haciendo parte de una delegación que llamaba la atención por su reducido número de deportistas y por venir de un país del trópico.    

“Representar a Colombia en esos Olímpicos fue lo máximo,  siempre había querido conocer Corea y lo hice en un momento muy especial de mi carrera. Lo irónico era que solo había competido en el Mass Star en dos ocasiones anteriores, mi tercera salida oficial en esa prueba iba a ser en esos juegos”, cuenta entre risas la antioqueña.

Para quienes no lo saben, el Mass Start es la única prueba que se corre en grupo y permite que los competidores patinen por la línea de calentamiento. Está compuesta por 16 vueltas, donde el objetivo es cruzar las número 4, 8 y 12 en los tres primeros puestos para bonificar 5, 3 y 1 punto según el orden de llegada. Sin embargo, la prueba se decide en la vuelta de remate que entrega 60, 40 y 20 puntos a los vencedores.

Finalizada la prueba el registro de Laura fue de 8 min 54 s 99 c, tan solo 61 centésimas por encima del tiempo de la última clasificada a la final olímpica. Una marca que no le permitió avanzar más allá de las semifinales, pero la ubicó en el décimo puesto de la clasificación general.

“La experiencia fue increíble, siempre sentí una atmósfera familiar, en estas competencias existe mucho compañerismo, las personas son solidarias contigo, si te va bien, te felicitan y si no, también te felicitan, a diferencia de las ruedas donde las delegaciones son más cerradas y se siente la rivalidad, allí las mejores del mundo se acercan a saludarte”, agrega Gómez.

Con la tranquilidad de haber hecho las cosas de la mejor manera, Laura ya piensa en lo que será su regreso a las pistas de hielo, “tengo que hablar con la Federación, con Coldeportes y el Comité Olímpico que son los entes encargados de apoyar el proceso, porque es un deporte muy costoso. Si logramos acordar algo, yo me iría en junio a entrenar para prepararme de cara a las copas mundo de este año. Por ahora me voy a dedicar a descansar, comer y compartir con mi familia”.

Por el momento, la antioqueña no contempla volver a las ruedas, siente que es momento de consolidar su carrera sobre el hielo. Es consciente que tiene la responsabilidad de abrirle puertas a los deportistas colombianos que quieren hacer la transición y solo espera que así como ella tuvo la oportunidad de viajar fuera del país a entrenarse otros logren hacerlo.

 

Por: Gabriel Ramírez

 

 

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