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Las dos Américas: vivir en una y trabajar para la otra

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Realizado por: Valery Pérez Castiblanco Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

En la siguiente crónica conocerán un análisis breve desde la perspectiva de una experiencia diaria y personal como asesora al cliente para una empresa de telecomunicaciones estadounidense desde el país de Colombia. A través de esta crónica se evidencian las innegables diferencias: culturales, sociales, y demás que nos separan con la potencia mundial que a pesar de ser solo un país se denominan entre ellos ser “América”.

 

LA RUTINA DE INGRESAR A TERRITORIO ESTADOUNIDENSE

El haber visitado los Estados Unidos cuando tenía 17 años por un escaso tiempo de seis meses y permanecer como turista, me dio la ventaja de obligarme a aprender inglés pues tenía que interactuar con personas, además de conocer los lugares de San Francisco, California. Sin embargo, al pasar de una visión de turista a trabajadora como asesora al cliente para los Estados Unidos, claramente tiene sus diferencias, pues la interacción actual ya no es la misma y les explicaré el porqué.

Me levanto todos los días a menudo confirmando a excepción de las clases, si hay una actividad extra o diligencia pendiente por hacer. Después de las diligencias o clases cumplidas en el día, comienzo a alistarme y prepararme mentalmente para entrar a un mundo distinto y al mismo tiempo similar al mío. En este mundo, debo casi que olvidarme que estoy en suelo colombiano y ubicarme en territorio estadounidense, debo adherirme al contexto, pues estoy a punto de entrar a mi turno laboral para atender llamadas de diferentes partes de Estados Unidos de aquellos clientes que tengan problemas técnicos y/o dudas con sus servicios de cable, internet o telefonía. 

Debido a la situación de coyuntura del Covid-19, mi trabajo se vio reestructurado a  trabajo desde la casa, pues la empresa para la que laboro gestionó el movimiento de las herramientas de trabajo a nuestras casas, por razones de cumplimiento con las leyes sanitarias y así ,impedir el contagio del virus en el edificio central. Es así, como 5 días de la semana, después de las actividades diarias, me dirijo a la sala de mi apartamento, en el cual se encuentra el computador de la empresa; lo inicio e ingreso mis credenciales para comenzar mi jornada laboral.

 Una llamada tras otra, jugando a ser “gringa” y hablar inglés con un tono de voz dulce y lo más paciente posible, así es como atiendo a personas de diferentes “departamentos” como acá se le diría, pero allá se le llaman estados; la mayoría de las llamadas provienen de los estados como: California, Nevada, Virginia, Georgia, Florida, Arizona, Lousiana y Oklahoma. Estos son los estados en donde la empresa de telecomunicaciones tiene establecidos sus servicios. Algunos estados pueden ser más ricos que otros, como es el caso de California, pues es el estado en donde vive una gran parte de los multimillonarios del mundo. A pesar de esto, sin importar el estado de donde llame el cliente, todos tienen algo en común y es que exigen al 100% el real funcionamiento de los servicios por los que están pagando. 

 

 LA TRAGEDIA DE NO TENER HBOMAX

Un cliente llama y dice que: sin importar el estado del clima y sabiendo aún que hay tormentas eléctricas fuertes en su área, quiere que se le devuelva el dinero que pagó de su factura y exige que se le restablezcan los servicios en ese instante -cable aclarar que, dado a la tormenta en el área del cliente, muchos de los cables y postes han sido afectados-Pero este cliente, sigue protestando por no tener una buena conexión al servicio, ya bien sea de internet, cable o telefonía, se indigna y se enoja por no tener una pronta respuesta de reparación. 

Puede ser entendible la frustración, pues es importante estar conectados ¿Pero a tal punto de no importarles los daños causados por una tormenta en su área y afectaciones a las casas de sus vecinos? Es algo que como asesora al cliente me pregunto y me causa rabia al escucharlos. Cuestiones como la de un cliente que estaba indignado porque no podía descargar la aplicación HBOmax en su televisión y su frustración gigante culpando a la compañía por no acceder a ella, en vez de elegir otra aplicación o tal vez leer un libro, hace que desde mi posición como asesora perciba que los problemas son muy inverosímiles en comparación con los problemas de alta magnitud de la sociedad como la colombiana. 

Al siguiente día de la llamada del cliente indignado por no tener HBOmax, salgo a la calle y me enfrento a mi sociedad bogotana y colombiana, veo a gente que a pesar del virus sale a trabajar a continuar sus labores, veo a vendedores informales rebuscándose el dinero para sus familias, porque estuvieron mucho tiempo detenidos por la cuarentena estricta, cuando llego a mi apartamento, enciendo  el tv y veo las noticias de que las islas de San Andrés y Providencia, han sido azotadas por un huracán categoría 5. En las cuales, las principales preocupaciones de los habitantes son reconstruir sus viviendas, tener las necesidades básicas como la comida; estas personas no se andan quejando, sino más bien, las veo resignadas ante la tragedia y agradecidas con la mínima ayuda. 

Me hace pensar como colombiana, pero además periodista de mi país, las causas de nuestro actuar tan diferente a la adversidad y a las continuas malas noticias de nuestro país, ¿Será que nos hemos acostumbrado a la tragedia? ¿Será que ya estamos resignados y una mínima ayuda o aplicación de nuestros derechos humanos se agradece?  Es complejo el contraste de  cómo los clientes estadounidenses a pesar de las tormentas, huracanes, etc, exijan que sus servicios sean restaurados a la mayor brevedad posible; y, aquí en Colombia se experimentan fallas técnicas con los servicios y tengamos que aguantarnos la incertidumbre de la solución oportuna.  

 

SOY “AMERICANO”

Los clientes estadounidenses que atiendo a diario, se denominan “americanos” un adjetivo que ha sido muy cuestionado dentro del país y fuera de este también, ya que ignoran que todo el continente se llama América, pero ellos, se están atribuyendo como sólo un país el adjetivo de todo un continente que involucra comunidades afro, indígenas, mestizos, blancos y hasta colonias francesas. Al parecer, ellos desconocen que sólo la parte de su país junto con Canadá y México son llamados Norte América; Centro América de la parte desde Guatemala hasta Panamá y Suramérica desde Colombia hasta Argentina en el extremo Sur. Esto es debido, a que aún tienen una concepción de superioridad frente a todo el mundo incluso con sus potencias rivales. El tema de la diferencia por ideologías políticas es innegable, los clientes de diferentes estados llaman y le preguntan a uno si uno es republicano o demócrata, a lo cual, en mi caso personal, debo evadir la respuesta para no entrar en ningún debate, pero muchos clientes que se han autodenominado republicanos han afirmado que, si yo era inmigrante, mi condición iba a ser lamentable si las elecciones las ganaba Donald Trump y me aconsejaban que me fuera del país.

Estas experiencias son casi diarias y a la vez analizo de nuevo las diferencias de pensamiento en cuanto a la colombiana. Aquí, a pesar de haber también xenofobia, racismo y clasismo, no se puede comparar con la cantidad de veces repetitivas que se puede percibir tan fácilmente como desde un teléfono hablando con un estadounidense natal.

Pese a que mi trabajo principalmente sea ayudar a las personas a arreglar el inconveniente con sus servicios, esto no me impide descifrar muchas veces la personalidad de los clientes a los que atiendo, su condición de vida y su perspectiva de ella. Dado a que llevo en esta empresa más de un año y medio, puedo confirmar que mis análisis y sensaciones cada vez que entro al teléfono y salgo de él, son comúnmente similares. Admiro cuestiones de la cultura estadounidense, tanto, así como las nuestras, esto es lo que me permite visualizar y también querer mi país Colombia, no sin dejar de lado cuestiones a trabajar en nuestra sociedad aprendiendo de otras culturas. 

CULTURA

ACTUALIDAD

Las dos Américas: vivir en una y trabajar para la otra

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En la siguiente crónica conocerán un análisis breve desde la perspectiva de una experiencia diaria y personal como asesora al cliente para una empresa de telecomunicaciones estadounidense desde el país de Colombia. A través de esta crónica se evidencian las innegables diferencias: culturales, sociales, y demás que nos separan con la potencia mundial que a pesar de ser solo un país se denominan entre ellos ser “América”.

 

LA RUTINA DE INGRESAR A TERRITORIO ESTADOUNIDENSE

El haber visitado los Estados Unidos cuando tenía 17 años por un escaso tiempo de seis meses y permanecer como turista, me dio la ventaja de obligarme a aprender inglés pues tenía que interactuar con personas, además de conocer los lugares de San Francisco, California. Sin embargo, al pasar de una visión de turista a trabajadora como asesora al cliente para los Estados Unidos, claramente tiene sus diferencias, pues la interacción actual ya no es la misma y les explicaré el porqué.

Me levanto todos los días a menudo confirmando a excepción de las clases, si hay una actividad extra o diligencia pendiente por hacer. Después de las diligencias o clases cumplidas en el día, comienzo a alistarme y prepararme mentalmente para entrar a un mundo distinto y al mismo tiempo similar al mío. En este mundo, debo casi que olvidarme que estoy en suelo colombiano y ubicarme en territorio estadounidense, debo adherirme al contexto, pues estoy a punto de entrar a mi turno laboral para atender llamadas de diferentes partes de Estados Unidos de aquellos clientes que tengan problemas técnicos y/o dudas con sus servicios de cable, internet o telefonía. 

Debido a la situación de coyuntura del Covid-19, mi trabajo se vio reestructurado a  trabajo desde la casa, pues la empresa para la que laboro gestionó el movimiento de las herramientas de trabajo a nuestras casas, por razones de cumplimiento con las leyes sanitarias y así ,impedir el contagio del virus en el edificio central. Es así, como 5 días de la semana, después de las actividades diarias, me dirijo a la sala de mi apartamento, en el cual se encuentra el computador de la empresa; lo inicio e ingreso mis credenciales para comenzar mi jornada laboral.

 Una llamada tras otra, jugando a ser “gringa” y hablar inglés con un tono de voz dulce y lo más paciente posible, así es como atiendo a personas de diferentes “departamentos” como acá se le diría, pero allá se le llaman estados; la mayoría de las llamadas provienen de los estados como: California, Nevada, Virginia, Georgia, Florida, Arizona, Lousiana y Oklahoma. Estos son los estados en donde la empresa de telecomunicaciones tiene establecidos sus servicios. Algunos estados pueden ser más ricos que otros, como es el caso de California, pues es el estado en donde vive una gran parte de los multimillonarios del mundo. A pesar de esto, sin importar el estado de donde llame el cliente, todos tienen algo en común y es que exigen al 100% el real funcionamiento de los servicios por los que están pagando. 

 

 LA TRAGEDIA DE NO TENER HBOMAX

Un cliente llama y dice que: sin importar el estado del clima y sabiendo aún que hay tormentas eléctricas fuertes en su área, quiere que se le devuelva el dinero que pagó de su factura y exige que se le restablezcan los servicios en ese instante -cable aclarar que, dado a la tormenta en el área del cliente, muchos de los cables y postes han sido afectados-Pero este cliente, sigue protestando por no tener una buena conexión al servicio, ya bien sea de internet, cable o telefonía, se indigna y se enoja por no tener una pronta respuesta de reparación. 

Puede ser entendible la frustración, pues es importante estar conectados ¿Pero a tal punto de no importarles los daños causados por una tormenta en su área y afectaciones a las casas de sus vecinos? Es algo que como asesora al cliente me pregunto y me causa rabia al escucharlos. Cuestiones como la de un cliente que estaba indignado porque no podía descargar la aplicación HBOmax en su televisión y su frustración gigante culpando a la compañía por no acceder a ella, en vez de elegir otra aplicación o tal vez leer un libro, hace que desde mi posición como asesora perciba que los problemas son muy inverosímiles en comparación con los problemas de alta magnitud de la sociedad como la colombiana. 

Al siguiente día de la llamada del cliente indignado por no tener HBOmax, salgo a la calle y me enfrento a mi sociedad bogotana y colombiana, veo a gente que a pesar del virus sale a trabajar a continuar sus labores, veo a vendedores informales rebuscándose el dinero para sus familias, porque estuvieron mucho tiempo detenidos por la cuarentena estricta, cuando llego a mi apartamento, enciendo  el tv y veo las noticias de que las islas de San Andrés y Providencia, han sido azotadas por un huracán categoría 5. En las cuales, las principales preocupaciones de los habitantes son reconstruir sus viviendas, tener las necesidades básicas como la comida; estas personas no se andan quejando, sino más bien, las veo resignadas ante la tragedia y agradecidas con la mínima ayuda. 

Me hace pensar como colombiana, pero además periodista de mi país, las causas de nuestro actuar tan diferente a la adversidad y a las continuas malas noticias de nuestro país, ¿Será que nos hemos acostumbrado a la tragedia? ¿Será que ya estamos resignados y una mínima ayuda o aplicación de nuestros derechos humanos se agradece?  Es complejo el contraste de  cómo los clientes estadounidenses a pesar de las tormentas, huracanes, etc, exijan que sus servicios sean restaurados a la mayor brevedad posible; y, aquí en Colombia se experimentan fallas técnicas con los servicios y tengamos que aguantarnos la incertidumbre de la solución oportuna.  

 

SOY “AMERICANO”

Los clientes estadounidenses que atiendo a diario, se denominan “americanos” un adjetivo que ha sido muy cuestionado dentro del país y fuera de este también, ya que ignoran que todo el continente se llama América, pero ellos, se están atribuyendo como sólo un país el adjetivo de todo un continente que involucra comunidades afro, indígenas, mestizos, blancos y hasta colonias francesas. Al parecer, ellos desconocen que sólo la parte de su país junto con Canadá y México son llamados Norte América; Centro América de la parte desde Guatemala hasta Panamá y Suramérica desde Colombia hasta Argentina en el extremo Sur. Esto es debido, a que aún tienen una concepción de superioridad frente a todo el mundo incluso con sus potencias rivales. El tema de la diferencia por ideologías políticas es innegable, los clientes de diferentes estados llaman y le preguntan a uno si uno es republicano o demócrata, a lo cual, en mi caso personal, debo evadir la respuesta para no entrar en ningún debate, pero muchos clientes que se han autodenominado republicanos han afirmado que, si yo era inmigrante, mi condición iba a ser lamentable si las elecciones las ganaba Donald Trump y me aconsejaban que me fuera del país.

Estas experiencias son casi diarias y a la vez analizo de nuevo las diferencias de pensamiento en cuanto a la colombiana. Aquí, a pesar de haber también xenofobia, racismo y clasismo, no se puede comparar con la cantidad de veces repetitivas que se puede percibir tan fácilmente como desde un teléfono hablando con un estadounidense natal.

Pese a que mi trabajo principalmente sea ayudar a las personas a arreglar el inconveniente con sus servicios, esto no me impide descifrar muchas veces la personalidad de los clientes a los que atiendo, su condición de vida y su perspectiva de ella. Dado a que llevo en esta empresa más de un año y medio, puedo confirmar que mis análisis y sensaciones cada vez que entro al teléfono y salgo de él, son comúnmente similares. Admiro cuestiones de la cultura estadounidense, tanto, así como las nuestras, esto es lo que me permite visualizar y también querer mi país Colombia, no sin dejar de lado cuestiones a trabajar en nuestra sociedad aprendiendo de otras culturas. 

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