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4 a.m. engativá- san francisco

Por: Cristian Espitia

Todo comienza en la mañana, Bogotá es una ciudad muy fría a las 3:30 am. cuando me despierto comienzo por alistarme, me arreglo, trato de no hacer mucho ruido, pues no muchas personas salen a esa hora o están despiertos aún, el aire es puro, se siente muy fresco, todo parte de la necesidad de conseguir dinero para poder estudiar, soy independiente desde muy pequeño y me gusta lo que hago, esta es mi historia en la buseta.

Mi papá y yo, su aprendiz. Crecí en las buseta, viendo la historia de Bogotá, aprendí mucho del vivir, de la inocencia de un niño, a reconocer que la calle y la ciudad son dos cosas que cuesta conocer. El trabajo de un “busetero” no es tan fácil, asumí que de grande quería ser como mi padre y, aunque lo1 am logré, ha sido muy difícil.

Bogotá es la principal protagonista de esta historia, ciudad del caos, llena de muchas personas, de un tráfico interminable, pero tan linda, también, como ella sola. La ciudad que me ha entregado la gracia de poder estudiar, luchar y salir adelante. Conozco Bogotá desde las 3 am, salgo y camino por las calles frías de la ciudad hacia mi buseta, la enciendo y me dirijo al paradero. la temperatura de verdad es imposible casi no siento el cuerpo,y las calles solas parecen una escena de una película de terror. En el camino pienso qué grande es papá, casi media vida detrás de un volante aguantándose esto a diario.

Son las 5 am en el paradero de Engativá, la primer parada del día y donde inicio mi recorrido, empieza aclarar, señal de que el poco sueño que me quedaba ya se va, al iniciar labor muchos conductores habrán dormido unas dos o tres horas por mucho, estas personas han vivido toda la vida de su labor como  transportador, así que esto lo repiten a diario, a veces me pregunto, ¿cómo lo hacen? semanas enteras sin dormir bien, yo por lo menos, solo me aguanto unos 3 días parejo, pero en fin.

Siendo las 6.30 am comienzo el recorrido, empiezo a ver pasajeros y preguntó cuánto  tiempo me  lleva mi compañero, labor del llamado “calibrador”, es aquel que lleva el tiempo entre un vehículo y otro, para entender esto, a más tiempo, mayor es la ganancia, a menor tiempo, menos gente sale o esa es la lógica de los conductores incluyéndome, la frecuencia entre cada vehículo varía entre los 8 a los 10 minutos, lo cual es un tiempo justificable, en el que a veces, entre compañeros, no se respetan.



Avanzamos el día con un recorrido de 3 horas, más o menos, para llegar al sur, en Bogotá no rinde, pero se disfruta a diario de los bogotanos, hablando, en general, de toda la gente que consume bus todos los días, están muy acostumbrados a los tumultos, y sí, los conductores también abusamos de ello, pero la gente es feliz, se conforman con lo que existe por que no les queda de otra.

Bogotá consume el tiempo de todos nosotros, sin embargo, en el recorrido veo toda clase de personas, en la ciudad existen fronteras invisibles en zonas que son totalmente diferentes, así como también lo son sus habitantes.

2 am 1Analizo muchas cosas en el camino: las calles, la complejidad en el transporte, las áreas más difíciles de recorrer, las más victimizadas, hablando del sur, y en unas especificas del norte, en fin, son las 12 del día y completo un viaje, ya llevo casi una jornada de 8 horas de trabajo en los horarios normales, estoy algo cansado pero tengo que continuar.

Continúo con mi labor, paso a paso, en el día, llega la tarde, vuelve el desorden de la ciudad en las horas “pico” y es allí donde aparece “la guerra del centavo”, una guerra que no cesa, porque si bien, todos salen a producir dinero con diferentes destinos, en chapinero se ve demasiada competencia hacia el centro, a esa hora se da el “enganche”, es la carrera entre dos vehículos por el turno que existe hacia cierto lugar específico, por ejemplo, el centro, así, pasa la tarde, el camino es largo, los 3 am 2trancones son imposibles pero la paciencia y una buena salsa en la radio, me hacen sentir más tranquilo.

Llega la noche, al final del día todo es un poco más tranquilo, pero el cansancio es inevitable.

Es claro que después de 16 horas de trabajo solo quiero terminar e ir a casa, el último trayecto es el más rápido y a las personas no les parece molestar algo de velocidad responsable, el ciudadano del común siempre ha usado este transporte que, por más de dos décadas, ha sido la fuente de ingresos de muchas personas y su única forma de laborar, ¿qué será de todos ellos cuándo esto se termine? por lo pronto, hoy termina un día más en casa, tanqueo y, vuelvo otra vez a la misma rutina, al otro día 4 am.

CULTURA

ACTUALIDAD

4 a.m. engativá- san francisco

Por: Cristian Espitia

Todo comienza en la mañana, Bogotá es una ciudad muy fría a las 3:30 am. cuando me despierto comienzo por alistarme, me arreglo, trato de no hacer mucho ruido, pues no muchas personas salen a esa hora o están despiertos aún, el aire es puro, se siente muy fresco, todo parte de la necesidad de conseguir dinero para poder estudiar, soy independiente desde muy pequeño y me gusta lo que hago, esta es mi historia en la buseta.

Mi papá y yo, su aprendiz. Crecí en las buseta, viendo la historia de Bogotá, aprendí mucho del vivir, de la inocencia de un niño, a reconocer que la calle y la ciudad son dos cosas que cuesta conocer. El trabajo de un “busetero” no es tan fácil, asumí que de grande quería ser como mi padre y, aunque lo1 am logré, ha sido muy difícil.

Bogotá es la principal protagonista de esta historia, ciudad del caos, llena de muchas personas, de un tráfico interminable, pero tan linda, también, como ella sola. La ciudad que me ha entregado la gracia de poder estudiar, luchar y salir adelante. Conozco Bogotá desde las 3 am, salgo y camino por las calles frías de la ciudad hacia mi buseta, la enciendo y me dirijo al paradero. la temperatura de verdad es imposible casi no siento el cuerpo,y las calles solas parecen una escena de una película de terror. En el camino pienso qué grande es papá, casi media vida detrás de un volante aguantándose esto a diario.

Son las 5 am en el paradero de Engativá, la primer parada del día y donde inicio mi recorrido, empieza aclarar, señal de que el poco sueño que me quedaba ya se va, al iniciar labor muchos conductores habrán dormido unas dos o tres horas por mucho, estas personas han vivido toda la vida de su labor como  transportador, así que esto lo repiten a diario, a veces me pregunto, ¿cómo lo hacen? semanas enteras sin dormir bien, yo por lo menos, solo me aguanto unos 3 días parejo, pero en fin.

Siendo las 6.30 am comienzo el recorrido, empiezo a ver pasajeros y preguntó cuánto  tiempo me  lleva mi compañero, labor del llamado “calibrador”, es aquel que lleva el tiempo entre un vehículo y otro, para entender esto, a más tiempo, mayor es la ganancia, a menor tiempo, menos gente sale o esa es la lógica de los conductores incluyéndome, la frecuencia entre cada vehículo varía entre los 8 a los 10 minutos, lo cual es un tiempo justificable, en el que a veces, entre compañeros, no se respetan.



Avanzamos el día con un recorrido de 3 horas, más o menos, para llegar al sur, en Bogotá no rinde, pero se disfruta a diario de los bogotanos, hablando, en general, de toda la gente que consume bus todos los días, están muy acostumbrados a los tumultos, y sí, los conductores también abusamos de ello, pero la gente es feliz, se conforman con lo que existe por que no les queda de otra.

Bogotá consume el tiempo de todos nosotros, sin embargo, en el recorrido veo toda clase de personas, en la ciudad existen fronteras invisibles en zonas que son totalmente diferentes, así como también lo son sus habitantes.

2 am 1Analizo muchas cosas en el camino: las calles, la complejidad en el transporte, las áreas más difíciles de recorrer, las más victimizadas, hablando del sur, y en unas especificas del norte, en fin, son las 12 del día y completo un viaje, ya llevo casi una jornada de 8 horas de trabajo en los horarios normales, estoy algo cansado pero tengo que continuar.

Continúo con mi labor, paso a paso, en el día, llega la tarde, vuelve el desorden de la ciudad en las horas “pico” y es allí donde aparece “la guerra del centavo”, una guerra que no cesa, porque si bien, todos salen a producir dinero con diferentes destinos, en chapinero se ve demasiada competencia hacia el centro, a esa hora se da el “enganche”, es la carrera entre dos vehículos por el turno que existe hacia cierto lugar específico, por ejemplo, el centro, así, pasa la tarde, el camino es largo, los 3 am 2trancones son imposibles pero la paciencia y una buena salsa en la radio, me hacen sentir más tranquilo.

Llega la noche, al final del día todo es un poco más tranquilo, pero el cansancio es inevitable.

Es claro que después de 16 horas de trabajo solo quiero terminar e ir a casa, el último trayecto es el más rápido y a las personas no les parece molestar algo de velocidad responsable, el ciudadano del común siempre ha usado este transporte que, por más de dos décadas, ha sido la fuente de ingresos de muchas personas y su única forma de laborar, ¿qué será de todos ellos cuándo esto se termine? por lo pronto, hoy termina un día más en casa, tanqueo y, vuelvo otra vez a la misma rutina, al otro día 4 am.

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