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A Chiquinquirá yo vengo a pagar una promesa

Sara Lucía Romero Salamanca

A Chiquinquirá yo vengo a pagar una promesa 3Para llegar a la capital religiosa de Colombia, Chiquinquirá, cumpliendo seguramente con alguna promesa a la Virgen del Rosario, se puede tomar cualquier ruta que comunique con Bogotá si se proviene del occidente, norte, sur del país, si el lugar de origen está hacia el oriente, puede tomar ruta hacia Tunja y de allí para Chiquinquirá, el nororiente se comunica desde Cúcuta, Bucaramanga y de ahí, directamente a Chiquinquirá.

Bienvenidos a Chiquinquirá, la casa de la llamada “Patrona de Colombia”, a lo lejos se divisa la cúpula majestuosa de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá; la pasarela principal es la avenida Julio Salazar, con la cual se hace homenaje a un potentado caballero que quiso dejar huella en la historia de esta ciudad, obsequiando grandes predios empleados en diversas obras de servicio social.

Continúen por esta avenida hasta encontrar una joya de la arquitectura colombiana, “La Estación del Ferrocarril”, ahora “Palacio de la Cultura”, este edificio fue inaugurado en 1928, no olvidar tomarse fotos de época o fotos en el monumento de “La Tetona” sin más comentarios, ya sabrán por qué; tomar el parque David Guarín, otro ilustre caballero de comienzos de siglo XX, que como abogado puso sus conocimientos al servicio de los menos favorecidos.

Si desean tener una panorámica de Chiquinquirá, pregunten cómo llegar a la iglesia de Santa Bárbara y vaya que sí, es bárbara la visión panorámica que ofrece este lugar, trescientos sesenta grados disponibles para los ojos. Es hora de llegar a la Plaza de la Libertad, en el centro de ella un Simón Bolívar joven y único en el mundo según su escultor, el maestro chiquinquireño César Gustavo García.

A Chiquinquirá yo vengo a pagar una promesa 2Ya en este lugar y en este punto del recorrido solo queda levantar los ojos para buscar lo más alto posible de visualizar y, claro, ahí está la majestuosa basílica de estilo neoclásico terminada en 1823 y restaurada por causa de un temblor en 1966. Dentro de ella está la reina de Colombia, llamada así por los creyentes católicos, el cuadro da la bienvenida a los visitantes con destellos dorados y una fuente de luz natural que ilumina plenamente el centro de la nave principal.

Pero el recorrido de este templo no termina ahí, en las dos naves laterales hay verdaderas obras de arte religioso que cautivan al turista y como si fuera poco, cuenta con dos capillas alternas, cada una con su nombre propio; La Capilla de la Reconciliación y La Capilla de Nuestro Amo Expuesto, cada una con sus características especiales pero guardando la sobriedad y el buen gusto arquitectónico.

Esta iglesia sería un exquisito banquete para aquellos que disfrutan de la arquitectura y del arte de siglos atrás, pues la encuentra respirando hasta en la cúpula y si a esto se le suma la cantidad de visitantes que ha tenido a lo largo de su historia, unos muy ilustres, otros, no tanto, y algunos que hasta el poder sobre el balón de fútbol le han ido a delegar, testimoniando con placas en la pared, pues la hace muy llamativa para escudriñar secretos. 

Aun así, quienes van por mera fe “a las procesiones de semana santa”, se les recomienda estar alerta, pues está en la tierra de los llamados cuatromanos, con dos rezan y con dos roban, eso dicen las malas lenguas, pero en verdad muchas veces los ladrones se camuflan con los turistas.

Saliendo del recorrido por el templo, está nuevamente la Plaza de la Libertad y alrededor un abanico de restaurantes con platos típicos de la región, para llegar a ellos debe desplazarse acompañado por el recital de los vendedores de reliquias, quienes de memoria y repitiendo una y otra vez su diálogo, le dirán que la medalla es bendita, milagrosa y un bonito recuerdo de estas tierras.

De esta manera concluye la visita a Chiquinquirá, sin resaltar que a su regreso puede visitar la cueva del Chulo y analizar los jeroglíficos que allí se encuentran, entrar al Palacio de la Cultura y sorprenderse con la muestra fotográfica y artesanal antigua que allí se expone, el museo Mariano, el pozo donde cuentan se renovó el cuadro de la Virgen, entre otros espacios de ocio.A Chiquinquirá yo vengo a pagar una promesa 1

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A Chiquinquirá yo vengo a pagar una promesa

Sara Lucía Romero Salamanca

A Chiquinquirá yo vengo a pagar una promesa 3Para llegar a la capital religiosa de Colombia, Chiquinquirá, cumpliendo seguramente con alguna promesa a la Virgen del Rosario, se puede tomar cualquier ruta que comunique con Bogotá si se proviene del occidente, norte, sur del país, si el lugar de origen está hacia el oriente, puede tomar ruta hacia Tunja y de allí para Chiquinquirá, el nororiente se comunica desde Cúcuta, Bucaramanga y de ahí, directamente a Chiquinquirá.

Bienvenidos a Chiquinquirá, la casa de la llamada “Patrona de Colombia”, a lo lejos se divisa la cúpula majestuosa de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá; la pasarela principal es la avenida Julio Salazar, con la cual se hace homenaje a un potentado caballero que quiso dejar huella en la historia de esta ciudad, obsequiando grandes predios empleados en diversas obras de servicio social.

Continúen por esta avenida hasta encontrar una joya de la arquitectura colombiana, “La Estación del Ferrocarril”, ahora “Palacio de la Cultura”, este edificio fue inaugurado en 1928, no olvidar tomarse fotos de época o fotos en el monumento de “La Tetona” sin más comentarios, ya sabrán por qué; tomar el parque David Guarín, otro ilustre caballero de comienzos de siglo XX, que como abogado puso sus conocimientos al servicio de los menos favorecidos.

Si desean tener una panorámica de Chiquinquirá, pregunten cómo llegar a la iglesia de Santa Bárbara y vaya que sí, es bárbara la visión panorámica que ofrece este lugar, trescientos sesenta grados disponibles para los ojos. Es hora de llegar a la Plaza de la Libertad, en el centro de ella un Simón Bolívar joven y único en el mundo según su escultor, el maestro chiquinquireño César Gustavo García.

A Chiquinquirá yo vengo a pagar una promesa 2Ya en este lugar y en este punto del recorrido solo queda levantar los ojos para buscar lo más alto posible de visualizar y, claro, ahí está la majestuosa basílica de estilo neoclásico terminada en 1823 y restaurada por causa de un temblor en 1966. Dentro de ella está la reina de Colombia, llamada así por los creyentes católicos, el cuadro da la bienvenida a los visitantes con destellos dorados y una fuente de luz natural que ilumina plenamente el centro de la nave principal.

Pero el recorrido de este templo no termina ahí, en las dos naves laterales hay verdaderas obras de arte religioso que cautivan al turista y como si fuera poco, cuenta con dos capillas alternas, cada una con su nombre propio; La Capilla de la Reconciliación y La Capilla de Nuestro Amo Expuesto, cada una con sus características especiales pero guardando la sobriedad y el buen gusto arquitectónico.

Esta iglesia sería un exquisito banquete para aquellos que disfrutan de la arquitectura y del arte de siglos atrás, pues la encuentra respirando hasta en la cúpula y si a esto se le suma la cantidad de visitantes que ha tenido a lo largo de su historia, unos muy ilustres, otros, no tanto, y algunos que hasta el poder sobre el balón de fútbol le han ido a delegar, testimoniando con placas en la pared, pues la hace muy llamativa para escudriñar secretos. 

Aun así, quienes van por mera fe “a las procesiones de semana santa”, se les recomienda estar alerta, pues está en la tierra de los llamados cuatromanos, con dos rezan y con dos roban, eso dicen las malas lenguas, pero en verdad muchas veces los ladrones se camuflan con los turistas.

Saliendo del recorrido por el templo, está nuevamente la Plaza de la Libertad y alrededor un abanico de restaurantes con platos típicos de la región, para llegar a ellos debe desplazarse acompañado por el recital de los vendedores de reliquias, quienes de memoria y repitiendo una y otra vez su diálogo, le dirán que la medalla es bendita, milagrosa y un bonito recuerdo de estas tierras.

De esta manera concluye la visita a Chiquinquirá, sin resaltar que a su regreso puede visitar la cueva del Chulo y analizar los jeroglíficos que allí se encuentran, entrar al Palacio de la Cultura y sorprenderse con la muestra fotográfica y artesanal antigua que allí se expone, el museo Mariano, el pozo donde cuentan se renovó el cuadro de la Virgen, entre otros espacios de ocio.A Chiquinquirá yo vengo a pagar una promesa 1

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