logo ucentral

logo sintopia acn

acnfacebookacnyoutubeacninstragram

COM_MINITEKLIVESEARCH_RESULTADOS
Joomla Categories

LogoACN Movil

fb  tweet  youtube  instagram 

El ocaso del cuervo

Por: María José Romero

Eran las 8 de la mañana y mi novio insistía en volver a llamar; el actor y los productores aún estaban en trancón en la Autopista Norte. Así que decidí adelantarme con él hasta la primera locación, al llegar, el frío incrementó, la humedad de la tormenta de la noche anterior había creado el barro que quedaba pegado a mis botas de caucho cada vez que daba un paso, el camino era bastante largo; 15 minutos aproximadamente hasta el bosque donde íbamos a grabar. 

El ocaso del cuervo 3El equipo de producción no tardó más de dos horas y en cuanto nos saludamos empezamos a montar los equipos: los tripode y las cámaras, nos aseguramos que los micrófonos estuvieran conectados y que nuestro actor tuviera su traje de campesino puesto. 

Antes de empezar comimos un sandwich sentados en el pasto húmedo mientras el actor fumaba el tercer cigarrillo de la mañana compartiéndolo con el ayudante de maquillaje… El humo caía en mi cara y justo en el momento en el que pensé decirle que dejara de fumar cayó una gota en mi mejilla: ¡oh, oh! Pensé en la cámara, en el sonido, en el maquillaje, en la secuencia y sobre todo en el resultado final.

¡APURENSE! no podemos seguir esperando. Después de oír la orden todos se levantaron y se ubicaron en sus puestos: Toma 1, Escena 1, en 3, 2, 1...
¡ACCIÓN! 

Era la única persona que llevaba puestas botas de caucho y una chaqueta muy acolchada, los demás se quejaban de sus pies húmedos y del frío; mis dedos estaban congelados, levantar la cámara en las manos era peor que cargar un cubo de hielo, además, el trípode no se sostenía gracias al terreno desuniforme y lleno de barro. 

Pero, la primera toma fue magia pura, el hecho de realizar mi primer cortometraje me llenaba de emoción, los pájaros que volaban encima del terreno cantaban en coro y la tormenta que estaba próxima a caer, nos sorprendió con sus truenos haciendo del sonido captado en cámara el mejor fondo para un cortometraje de terror. 

El ocaso del cuervo 1

No habíamos grabado ni 4 escenas cuando comenzó a llover. -El primer reto del día: pensé, la angustia se apoderó de mí, no habrá ningún otro día para grabar, esta era nuestra única oportunidad. 

Dentro de la maleta de vestuario había una bolsa de basura negra, la rompí con un esfero y la utilizamos como sombrilla para la cámara; el actor siguió en su papel, “no importa la lluvia, yo tengo ruana” respuesta que me alegró, por un momento pensé que debíamos parar… 

La mañana continuaba y la lluvia era poca pero intensa, mi chaqueta protegía mi cuerpo del agua, pero mi cabello estaba empapado, mis compañeros sin saco estaban tan mojados que las gotas se veían caer por sus caras. 

El segundo reto de la mañana era darle vida al espectro protagonista: El espantapájaros. El espantapájaros estaba el 80% del cortometraje en un palo que yo misma encontré en la calle, lleve a mi casa, lo lavé y le clavé uno igual encima simulando una cruz. Su cara era una máscara de esas que venden en un todo a mil para los niños en halloween pintada de café y con los ojos negros, además de haberle hecho unos orificios en su boca y con una cabuya simular que estaba cocida, el atuendo era una lona de construcción sobre su base y en su cuello  enrede unas tiras rizadas de cuero que colgaban de un bolso de mi mamá. 

El ocaso del cuervo 2El meollo era, que el espantapájaros cobraba vida y el actor que se la daría, debía verse igual al palo con máscara que yo cree. Decidí vestirlo completamente de negro, unas botas de caucho (las cuales no debían verse en la grabación) y le puse la máscara y el sombrero. 

Adivine querido lector: El resultado fue perfecto, los movimientos eran lentos, los sonidos de la lona contra el micrófono eran escalofriantes y su figura era inquietante. 

El actor, después de casi 5 tomas de la misma escena, empezó a molestarse “hace calor debajo de esto, me estoy ahogando”. 

Finalmente el cortometraje fue un éxito, estábamos exhaustos pero felices de haber hecho ese producto audiovisual. 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

 

CULTURA

ACTUALIDAD

El ocaso del cuervo

Por: María José Romero

Eran las 8 de la mañana y mi novio insistía en volver a llamar; el actor y los productores aún estaban en trancón en la Autopista Norte. Así que decidí adelantarme con él hasta la primera locación, al llegar, el frío incrementó, la humedad de la tormenta de la noche anterior había creado el barro que quedaba pegado a mis botas de caucho cada vez que daba un paso, el camino era bastante largo; 15 minutos aproximadamente hasta el bosque donde íbamos a grabar. 

El ocaso del cuervo 3El equipo de producción no tardó más de dos horas y en cuanto nos saludamos empezamos a montar los equipos: los tripode y las cámaras, nos aseguramos que los micrófonos estuvieran conectados y que nuestro actor tuviera su traje de campesino puesto. 

Antes de empezar comimos un sandwich sentados en el pasto húmedo mientras el actor fumaba el tercer cigarrillo de la mañana compartiéndolo con el ayudante de maquillaje… El humo caía en mi cara y justo en el momento en el que pensé decirle que dejara de fumar cayó una gota en mi mejilla: ¡oh, oh! Pensé en la cámara, en el sonido, en el maquillaje, en la secuencia y sobre todo en el resultado final.

¡APURENSE! no podemos seguir esperando. Después de oír la orden todos se levantaron y se ubicaron en sus puestos: Toma 1, Escena 1, en 3, 2, 1...
¡ACCIÓN! 

Era la única persona que llevaba puestas botas de caucho y una chaqueta muy acolchada, los demás se quejaban de sus pies húmedos y del frío; mis dedos estaban congelados, levantar la cámara en las manos era peor que cargar un cubo de hielo, además, el trípode no se sostenía gracias al terreno desuniforme y lleno de barro. 

Pero, la primera toma fue magia pura, el hecho de realizar mi primer cortometraje me llenaba de emoción, los pájaros que volaban encima del terreno cantaban en coro y la tormenta que estaba próxima a caer, nos sorprendió con sus truenos haciendo del sonido captado en cámara el mejor fondo para un cortometraje de terror. 

El ocaso del cuervo 1

No habíamos grabado ni 4 escenas cuando comenzó a llover. -El primer reto del día: pensé, la angustia se apoderó de mí, no habrá ningún otro día para grabar, esta era nuestra única oportunidad. 

Dentro de la maleta de vestuario había una bolsa de basura negra, la rompí con un esfero y la utilizamos como sombrilla para la cámara; el actor siguió en su papel, “no importa la lluvia, yo tengo ruana” respuesta que me alegró, por un momento pensé que debíamos parar… 

La mañana continuaba y la lluvia era poca pero intensa, mi chaqueta protegía mi cuerpo del agua, pero mi cabello estaba empapado, mis compañeros sin saco estaban tan mojados que las gotas se veían caer por sus caras. 

El segundo reto de la mañana era darle vida al espectro protagonista: El espantapájaros. El espantapájaros estaba el 80% del cortometraje en un palo que yo misma encontré en la calle, lleve a mi casa, lo lavé y le clavé uno igual encima simulando una cruz. Su cara era una máscara de esas que venden en un todo a mil para los niños en halloween pintada de café y con los ojos negros, además de haberle hecho unos orificios en su boca y con una cabuya simular que estaba cocida, el atuendo era una lona de construcción sobre su base y en su cuello  enrede unas tiras rizadas de cuero que colgaban de un bolso de mi mamá. 

El ocaso del cuervo 2El meollo era, que el espantapájaros cobraba vida y el actor que se la daría, debía verse igual al palo con máscara que yo cree. Decidí vestirlo completamente de negro, unas botas de caucho (las cuales no debían verse en la grabación) y le puse la máscara y el sombrero. 

Adivine querido lector: El resultado fue perfecto, los movimientos eran lentos, los sonidos de la lona contra el micrófono eran escalofriantes y su figura era inquietante. 

El actor, después de casi 5 tomas de la misma escena, empezó a molestarse “hace calor debajo de esto, me estoy ahogando”. 

Finalmente el cortometraje fue un éxito, estábamos exhaustos pero felices de haber hecho ese producto audiovisual. 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

 

ESPECIALES

PLAYLIST                                            

Logo ACN Pata Blanco


NAVEGACIÓN       

 

Inicio
Actualidad
Cultura
Opinión
Deportes


CONTÁCTENOS            

 

Conmutadores: 323 98 68 y 326 68 20
Extensión 4060 / 4063
Correo: agenciacentraldenoticias@ucentral.edu.co

© 2017 Todos los derechos reservados. ACN | Agencia Central de Noticias. Sede Norte: Calle 75 n.º 16-03 Edificio Violi piso 5, Bogotá - Colombia