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La mejor experiencia de mi vida

franjatato

Por: Daniela Cuenca Hernández

CRÓNICA INTERCAMBIO LLEGADA

El ser humano siempre ha tenido una gran atracción por migrar a otros lugares, lo ven como un desafío y una oportunidad, lo tentador que es conocer otras culturas, otros paisajes, otras personas que pueden cambiarles la forma de ver y vivir la vida, llega a ser una de las más soñadas experiencias.

Algunas veces todos hemos sido viajeros, nómadas en busca de destinos inciertos, algunos con ganas de experimentar cosas distintas a las de su entorno original, otras en busca de emprender una vida académica, laboral y muchas otras en búsqueda de su lugar ideal para continuar su vida por un largo tiempo.

Es por esto que, entre todos los miles de viajeros, están aquellos jóvenes que desean emprender la maravillosa aventura de un intercambio académico internacional, aun sabiendo que aquella experiencia tiene fecha de caducidad, pero que para siempre será ¡el mejor viaje de su vida!.

Así es, esta es mi historia, la de una estudiante colombiana de comunicación social y periodismo que un día decidió hacer realidad uno de sus más grandes y anhelados sueños, el de vivir en algún país distinto al suyo, sin saber que episodios aparentemente cotidianos se convertirían en aquellos que le cambiarían la vida para siempre.

Mi nombre es Daniela Cuenca y en el año 2018 realice un intercambio estudiantil a la ciudad de Santiago de Chile, Chile. Todo empezó cuando a comienzos del 2017 empecé a recordar aquellas metas que quería realizar en mi vida, entre esas irme a vivir a otro país por algún tiempo y luego del todo; espere hasta el segundo semestre de aquel año y cuando la postulación fue publicada hable con mis padres y elegimos el país al que quería irme a estudiar, luego me reuní con el encargado del departamento de relaciones internacionales y pregunte acerca de lo que necesitaba para la postulación.

Días después decidí que aplicaría para la Universidad Central en Santiago de Chile, así que durante una semana envié toda la documentación requerida y al cabo de unos días mi universidad en Bogotá (Universidad Central) aprobó mi petición, la Universidad Central en Santiago aceptó mi postulación, así que el gran sueño estaba empezando a hacerse realidad.

Los meses siguientes me dediqué a reunir la documentación necesaria para aplicar a la visa de estudiante que requería para mi estadía de cinco meses, por lo tanto, al completar los documentos, un 30 de enero del 2018  fui a la embajada chilena en la ciudad de Bogotá y me presenté, iba ansiosa y con expectativas, pero todos los nervios se disiparon cuando conocí a jóvenes que iban con la misma ilusión que yo, así que ingrese segura de lo que quería y efectivamente la visa fue aprobada, me iba de intercambio a Santiago de Chile, todo el esfuerzo que había realizado en mis clases para tener uno de los mejores promedios había dado su fruto.

Ese mismo día inicie con la búsqueda de hospedaje, tiquetes e información para tener todo en orden al llegar, así que mi fecha de viaje seria para el 28 de febrero y mi alojamiento por los próximos 5 meses seria en una residencia universitaria.

Un día antes de viajar, yo me encontraba comprando las cosas de aseo y ropa y posteriormente en una cena de despedida con toda mi familia, debo reconocer que la despedida fue una de las cosas que más había evitado, porque en ese momento no me imaginaba mi vida sin mi mamá y mi hermana, sentía temor de si sería capaz de cocinar, cuidarme si enfermaba, defenderme en otro país sola, sin amigos y familia.

Pero bueno, la hora había llegado, mi familia fue conmigo al aeropuerto me despidió e ingrese a sala de espera, allí, solo podía enviar mensajes de texto a mi mamá para preguntarle sobre todo lo que debía hacer al llegar y así pasé tres horas de espera, embarque el avión y despegue a las 6:30 am, el sueño oficialmente había comenzado.

 

CRÓNICA DESPEDIDA ESTUDIANTESLlegue a Santiago de Chile, tome un Uber y empecé a recorrer las calles de aquella ciudad, no podía dejar de mirar por la ventana, tomaba fotos, sentía miedo, nervios, ansiedad, pero sobretodo felicidad y una fuerza que me daba la confianza en mí misma.

Llegué al departamento, estaba solo, aún no tenía compañeras de piso, por lo tanto, aquel día, hable con mi familia les avise que estaba bien y salí a eso de las 7:00 pm, en Santiago, era verano así que aún estaba soleado, algo nuevo, fui a un restaurante pedí un plato llamado churrasco italiano y resultó ser pan, carne, aguacate y mayonesa, regrese a mi nuevo hogar y me acosté a dormir, pues debía madrugar a las 2:00 am para hacer una fila de 12 horas en la PDI y en el registro civil para solicitar mi cédula chilena temporal.

Mis siguientes días fueron extraños, caminaba por las calles y yo sentía temor de perderme, pero a la vez aprovechaba cada oportunidad para tomar fotos, videos y enviárselos a mi familia, claro está que no todo fue fácil, estaba sola, mi primer mercado ocupaba 7 bolsas pesadas y nadie me ayudaba, tuve que comprar las cosas necesarias para cocinar, ordenar mis gastos y ahorrar dinero, pero ahí entendí lo valioso de la vida, el tenerlo todo en casa, el amor, el apoyo y las comodidades de mi mamá, fueron días felices y tristes, sientes que no eres capaz, pero luego conoces personas, lugares y comidas que te hacen pensar diferente.

Por mi parte, aunque en Chile hablaban español, allí usaban palabras distintas a las mías o en otros casos iguales, pero con distintos significados y acentos, además de que mi compañera de departamento era de China, así que me veía obligada a hablar inglés, pero debo reconocer que lo mejor fue conocer esa cultura y otras más como la mexicana, la española, la argentina, la ecuatoriana, la alemana, la brasilera, entre muchas otras.

 

 

CRÓNICA VIAJE CON AMIGOSMis días en chile se trataron de viajar a la playa en verano, de ir a pueblos cercanos en Otoño, de conocer la nieve en invierno, de probar postres y comidas en compañía de buenos amigos, de cocinar en casa con mis amigos de residencia, de viajar, de turistear, de ir de fiesta cada semana, de aprender en las clases.

Pero, sobre todo, de aprender que la vida me premio con amigos y experiencias maravillosas que me convirtieron en mejor ser humano, en una persona que aprendió a valorar lo que en casa tenía, de representar y dejar en alto su país y su universidad, de marcar positivamente la vida de las personas, de querer seguir viajando por el mundo, porque quien viaja cambia, quien viaja aprende, conoce y renace.

Mi experiencia de intercambio no hubiese sido igual sin todas aquellas personas que conocí, entre esas una mexicana de 28 años que se llama igual que yo, pero que se convirtió en mi hermana, que compartió conmigo cada experiencia y que, de seguro, amo tanto Santiago que decidió quedarse a vivir del todo, y bueno, por mi parte, me enamore tanto que volví dos veces más.

El 17 de julio iba camino a casa, llena de nostalgia, de recuerdos llenos de risas, fiestas, cenas, viajes, películas, clases y, lo mejor de todo, entre amigos. Pero era hora de regresar a casa, de decir adiós a todos los seres maravillosos que conocí y de darle un gran abrazo a mi mamá, de retomar mi vida y de planear más viajes para hacer más amigos en el mundo.

 

 Por mi parte solo me queda decir, que espero que todos aquellos que desean arriesgarse para realizar un intercambio, que lo hagan, es la mejor decisión de sus vidas y eso sí, atrévanse a salirse de su zona de confort, pero sin dejar de ser ustedes mismos, pierdan el miedo a conocer nuevas culturas, comidas, paisajes y personas, solo díganle sí al mejor viaje de su vida, se los dice una estudiante que a sus 19 años se atrevió a irse sola a miles de kilómetros de su casa por solo seguir sus sueños y les juro no me arrepiento, viajen y sean felices.

intercambio salida compañeros

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Por: Daniela Cuenca Hernández

CRÓNICA INTERCAMBIO LLEGADA

El ser humano siempre ha tenido una gran atracción por migrar a otros lugares, lo ven como un desafío y una oportunidad, lo tentador que es conocer otras culturas, otros paisajes, otras personas que pueden cambiarles la forma de ver y vivir la vida, llega a ser una de las más soñadas experiencias.

Algunas veces todos hemos sido viajeros, nómadas en busca de destinos inciertos, algunos con ganas de experimentar cosas distintas a las de su entorno original, otras en busca de emprender una vida académica, laboral y muchas otras en búsqueda de su lugar ideal para continuar su vida por un largo tiempo.

Es por esto que, entre todos los miles de viajeros, están aquellos jóvenes que desean emprender la maravillosa aventura de un intercambio académico internacional, aun sabiendo que aquella experiencia tiene fecha de caducidad, pero que para siempre será ¡el mejor viaje de su vida!.

Así es, esta es mi historia, la de una estudiante colombiana de comunicación social y periodismo que un día decidió hacer realidad uno de sus más grandes y anhelados sueños, el de vivir en algún país distinto al suyo, sin saber que episodios aparentemente cotidianos se convertirían en aquellos que le cambiarían la vida para siempre.

Mi nombre es Daniela Cuenca y en el año 2018 realice un intercambio estudiantil a la ciudad de Santiago de Chile, Chile. Todo empezó cuando a comienzos del 2017 empecé a recordar aquellas metas que quería realizar en mi vida, entre esas irme a vivir a otro país por algún tiempo y luego del todo; espere hasta el segundo semestre de aquel año y cuando la postulación fue publicada hable con mis padres y elegimos el país al que quería irme a estudiar, luego me reuní con el encargado del departamento de relaciones internacionales y pregunte acerca de lo que necesitaba para la postulación.

Días después decidí que aplicaría para la Universidad Central en Santiago de Chile, así que durante una semana envié toda la documentación requerida y al cabo de unos días mi universidad en Bogotá (Universidad Central) aprobó mi petición, la Universidad Central en Santiago aceptó mi postulación, así que el gran sueño estaba empezando a hacerse realidad.

Los meses siguientes me dediqué a reunir la documentación necesaria para aplicar a la visa de estudiante que requería para mi estadía de cinco meses, por lo tanto, al completar los documentos, un 30 de enero del 2018  fui a la embajada chilena en la ciudad de Bogotá y me presenté, iba ansiosa y con expectativas, pero todos los nervios se disiparon cuando conocí a jóvenes que iban con la misma ilusión que yo, así que ingrese segura de lo que quería y efectivamente la visa fue aprobada, me iba de intercambio a Santiago de Chile, todo el esfuerzo que había realizado en mis clases para tener uno de los mejores promedios había dado su fruto.

Ese mismo día inicie con la búsqueda de hospedaje, tiquetes e información para tener todo en orden al llegar, así que mi fecha de viaje seria para el 28 de febrero y mi alojamiento por los próximos 5 meses seria en una residencia universitaria.

Un día antes de viajar, yo me encontraba comprando las cosas de aseo y ropa y posteriormente en una cena de despedida con toda mi familia, debo reconocer que la despedida fue una de las cosas que más había evitado, porque en ese momento no me imaginaba mi vida sin mi mamá y mi hermana, sentía temor de si sería capaz de cocinar, cuidarme si enfermaba, defenderme en otro país sola, sin amigos y familia.

Pero bueno, la hora había llegado, mi familia fue conmigo al aeropuerto me despidió e ingrese a sala de espera, allí, solo podía enviar mensajes de texto a mi mamá para preguntarle sobre todo lo que debía hacer al llegar y así pasé tres horas de espera, embarque el avión y despegue a las 6:30 am, el sueño oficialmente había comenzado.

 

CRÓNICA DESPEDIDA ESTUDIANTESLlegue a Santiago de Chile, tome un Uber y empecé a recorrer las calles de aquella ciudad, no podía dejar de mirar por la ventana, tomaba fotos, sentía miedo, nervios, ansiedad, pero sobretodo felicidad y una fuerza que me daba la confianza en mí misma.

Llegué al departamento, estaba solo, aún no tenía compañeras de piso, por lo tanto, aquel día, hable con mi familia les avise que estaba bien y salí a eso de las 7:00 pm, en Santiago, era verano así que aún estaba soleado, algo nuevo, fui a un restaurante pedí un plato llamado churrasco italiano y resultó ser pan, carne, aguacate y mayonesa, regrese a mi nuevo hogar y me acosté a dormir, pues debía madrugar a las 2:00 am para hacer una fila de 12 horas en la PDI y en el registro civil para solicitar mi cédula chilena temporal.

Mis siguientes días fueron extraños, caminaba por las calles y yo sentía temor de perderme, pero a la vez aprovechaba cada oportunidad para tomar fotos, videos y enviárselos a mi familia, claro está que no todo fue fácil, estaba sola, mi primer mercado ocupaba 7 bolsas pesadas y nadie me ayudaba, tuve que comprar las cosas necesarias para cocinar, ordenar mis gastos y ahorrar dinero, pero ahí entendí lo valioso de la vida, el tenerlo todo en casa, el amor, el apoyo y las comodidades de mi mamá, fueron días felices y tristes, sientes que no eres capaz, pero luego conoces personas, lugares y comidas que te hacen pensar diferente.

Por mi parte, aunque en Chile hablaban español, allí usaban palabras distintas a las mías o en otros casos iguales, pero con distintos significados y acentos, además de que mi compañera de departamento era de China, así que me veía obligada a hablar inglés, pero debo reconocer que lo mejor fue conocer esa cultura y otras más como la mexicana, la española, la argentina, la ecuatoriana, la alemana, la brasilera, entre muchas otras.

 

 

CRÓNICA VIAJE CON AMIGOSMis días en chile se trataron de viajar a la playa en verano, de ir a pueblos cercanos en Otoño, de conocer la nieve en invierno, de probar postres y comidas en compañía de buenos amigos, de cocinar en casa con mis amigos de residencia, de viajar, de turistear, de ir de fiesta cada semana, de aprender en las clases.

Pero, sobre todo, de aprender que la vida me premio con amigos y experiencias maravillosas que me convirtieron en mejor ser humano, en una persona que aprendió a valorar lo que en casa tenía, de representar y dejar en alto su país y su universidad, de marcar positivamente la vida de las personas, de querer seguir viajando por el mundo, porque quien viaja cambia, quien viaja aprende, conoce y renace.

Mi experiencia de intercambio no hubiese sido igual sin todas aquellas personas que conocí, entre esas una mexicana de 28 años que se llama igual que yo, pero que se convirtió en mi hermana, que compartió conmigo cada experiencia y que, de seguro, amo tanto Santiago que decidió quedarse a vivir del todo, y bueno, por mi parte, me enamore tanto que volví dos veces más.

El 17 de julio iba camino a casa, llena de nostalgia, de recuerdos llenos de risas, fiestas, cenas, viajes, películas, clases y, lo mejor de todo, entre amigos. Pero era hora de regresar a casa, de decir adiós a todos los seres maravillosos que conocí y de darle un gran abrazo a mi mamá, de retomar mi vida y de planear más viajes para hacer más amigos en el mundo.

 

 Por mi parte solo me queda decir, que espero que todos aquellos que desean arriesgarse para realizar un intercambio, que lo hagan, es la mejor decisión de sus vidas y eso sí, atrévanse a salirse de su zona de confort, pero sin dejar de ser ustedes mismos, pierdan el miedo a conocer nuevas culturas, comidas, paisajes y personas, solo díganle sí al mejor viaje de su vida, se los dice una estudiante que a sus 19 años se atrevió a irse sola a miles de kilómetros de su casa por solo seguir sus sueños y les juro no me arrepiento, viajen y sean felices.

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