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Sembratón de árboles contra 478 años de destrucción

Boletín ACN

El 6 de agosto de 1538, Gonzalo Jiménez de Quesada fundó Santa Fe de Bogotá, en un terrirorio que ocupaban los muiscas. Arrasó con todo, en busca de su enriquecimiento personal.

El 6 de agosto de 2016, Enrique Peñalosa, quien tiene un inmenso óleo de Jiménez de Quesada en su despacho, para recordar su ejemplo, sigue con su pretensión de arrasar con todo, en busca de…

Desde su primera vez como alcalde quería acabar la Reserva Thomas van der Hammen, compuesta por 1.395 hectáreas, pero por fortuna los ambientalistas, públicos y privados, se lo impidieron. Ahora vuelve con sus intereses, con la excusa de que se trata de un potrero.

Aunque para el escándalo de sus falsos estudios de doctorado se apresuró a bajar la información de la página oficial de la Alcaldía de Bogotá, se le olvidó revisar lo concerniente a la Reserva Van der Hammen. El 13 de febrero de 2014, según la página de la Alcaldía de Bogotá, “Tras dos años y medio de ser declaradas como reserva regional, la Bogotá Humana inició la restauración de 1.500 hectáreas de Bosque Nativo pertenecientes a la reserva forestal del norte denominada ‘Thomas Van Der Hammen, lo cual permitirá, con la siembra de 13.000 árboles, la conectividad entre los cerros orientales, humedales como la Conejera y el río Bogotá. Está ubicada en las localidades de Suba y Usaquén”.

La página oficial de la Alcaldía (que ahora dice “Bogotá para todos”) agrega que “Para iniciar la formación del bosque natural en esa reserva, ubicada entre Suba y Usaquén, el Jardín Botánico empezó la siembra de 402 plántulas en media hectárea del sector identificado en esos terrenos como la antigua hacienda de Las Mercedes”.

La página de la Alcaldía asegura que “La adquisición de esos predios costará 134.000 millones de pesos que girará la Empresa de Acueducto, Alcantarillado y Aseo de Bogotá (EAB) de acuerdo con un convenio suscrito con la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR)”.

¿Qué pasó con ese convenio Alcaldía-CAR?

Peñalosa pretende construir edificios y tres avenidas que surquen la Reserva, dizque para conectar a Bogotá con el norte de la ciudad.

La terquedad de Peñalosa despierta suspicacias. Me incluyo entre quienes apelamos a la malicia indígena, pese a que Jiménez de Quesada, el ídolo de Peñalosa, mató a miles de indígenas. Otro suspicaz es el senador Jorge Robledo, quien afirma que “detrás de dicho interés existe un negocio mayúsculo, que beneficiaría a unos cuantos poderosos donde hay aportantes a la campaña de Peñalosa”.

Desde un comienzo del desgobierno de Peñalosa, fue denunciado que varios de sus secretarios tienen terrenos en la Reserva Van der Hammen y que el valor de los predios se multiplicaría de manera exponencial, pero él dijo que eso es irrelevante.

Y siguió con su “argumento” de que es un potrero. Pero la información también lo desmiente. La Reserva es el bosque urbano más grande del mundo, y permite conservar más de 20 especies de aves, 30 especies terrestres endémicas y tres subespecies de aves acuáticas, dos especies de aves acuáticas en vías de extinción y 26 especies de mariposas.

En lo que respecta a la flora, hay allí 514 especies, como árboles, musgos y líquenes. Según El Espectador del 31 de octubre de 2015, “en parcelas de la reserva como el bosque Las Mercedes ya se han sembrado más de 22.000 árboles. Allí hay trabajadores del Jardín Botánico encargados del proceso de germinación de semillas de alisos, arbolocos y otras especies nativas, con las que se intenta darle vida al suelo de la reserva”.

La última “perla” es que la Reserva está siendo utilizada como escombrera, por lo que la semana pasada la CAR envió una comunicación a la Alcaldía en la que la insta “a aunar esfuerzos paracombatir disposición ilegal de escombros en la zona” y señaló que le corresponde a la Secretaría de Movilidad controlar “la circulación de escombros en volquetas que luego los arrojan a diferentes predios del área de conservación”.

Según la CAR, “Cientos de volquetas depositan a diario los residuos sólidos compuestos de material de construcción mezclados con plásticos, icopor, materia orgánica, madera, entre otros”.

Ahora, y en respuesta a los apocalípticos proyectos de “desarrollo” de Peñalosa, ambientalistas, ciudadanos, entidades prestigiosas como las universidades Nacional, de los Andes, Javeriana y Central, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, organizaciones no gubernamentales, han puesto el grito en el cielo y quieren ponerle un tatequieto a Peñalosa.

No solo han hecho videos y artículos periodísticos, concedido entrevistas en radio y televisión, sino que han recogido firmas como forma de participación del constituyente primario en una expresión de democracia participativa. El Equipo de Change.org, por ejemplo, ha recogido varias solicitudes, una de las cuales ha sumado ya 20 mil firmas, mediante el uso de las redes sociales.

De otro lado, un grupo de ciudadanos conformó brigadas de guardabosques, que no solo han establecido cadenas humanas alrededor de la Reserva, sino que han continuado sembrando árboles para que nadie pueda decir que eso es un potrero. Es el ejercicio del derecho de cualquier ciudadano y por eso ampliamos la propuesta para que de forma coordinada se realice una sembratón masiva de árboles de especies nativas en la Reserva Van der Hammen, como una forma de celebrar un cumpleaños más de Bogotá, tras 478 años de destrucción.

Por Javier Correa Correa

Docente del Departamento de Comunicación Social y Periodismo