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Es imposible no enterarse

Boletín ACN

Hace unos días, la senadora Claudia López echó al agua al mentidero de televisión RCN, y abandonó el set luego de advertir que ella había sido invitada no para ser escuchada sino para aparentar objetividad periodística.

La senadora esperó con paciencia a que los seudoperiodistas y las presentadoras se ensañaran contra el acuerdo suscrito entre el gobierno y las FARC, luego de varios meses de diálogos.

En dicho acuerdo, y luego de más de medio siglo de lucha armada por parte del grupo insurgente, se decidió establecer un cese bilateral del fuego conducente a la dejación de armas y la desmovilización de esa guerrilla, la más antigua del mundo. El país celebraba el acuerdo pero el mentidero se empeñaba en oponerse.

“Primero quiero empezar por agradecerles la invitación pero lamentar el sesgo, francamente. Es una falta de respeto que nos tengan aquí una hora y media para que igual RCN Noticias se dedique a la propaganda contra los acuerdos de paz”, dijo Claudia López, quien ha sido una aliada del proceso de paz y “Como investigadora para la Corporación Arcoíris y la Misión de Observación Electoral - MOE, se destacó por sus trabajos sobre las votaciones atípicas que fueron punto de partida para destapar el escándalo de la parapolítica. Fueron igualmente controvertidas sus opiniones críticas del gobierno del expresidente Álvaro Uribe y sus aliados políticos. Causó polémica su despido público del diario El Tiempo en octubre de 2009 debido a una columna de opinión allí publicada donde criticaba el cubrimiento dado por el mismo diario a ciertas noticias”, asegura la página de Wikipedia.

Ese mismo día, las redes sociales abrieron el debate acerca de los mentideros o morbicieros de televisión e incluso hubo quienes anunciaron que dejarían de ver lo que se supone que deben ser informativos pero que se han limitado a defender oscuros intereses políticos y económicos.

Además de RCN, fueron puestos en la palestra Caracol y CM&, que componen la tríada de los más importantes, aunque ese día destaco la labor de Caracol, que entrevistó no solo a representantes del gobierno y la guerrilla, sino al principal actor: el pueblo colombiano, que durante su historia ha sido víctima de la guerra y merece una oportunidad de paz.

Pero es una excepción, pues en asuntos como el paro agrario y el reciente para camionero no ha reflejado la realidad, sino que se ha limitado a defender una óptica: la del gobierno, que es la misma de los industriales y del sector financiero, que apoyan con plata las campañas electorales.

Según un estudio de la encuestadora británica Ipsos MORI realizado a finales del año 2015, Colombia ocupa el sexto lugar del mundo como país más desinformado, después de México, India, Brasil, Perú y Nueva Zelanda. El estudio, que abarcó 33 países, midió el grado de desinformación de la gente en temas políticos, económicos y sociales.

Las opciones para que la ciudadanía esté informada son aparentemente muchas, pero en realidad los medios de comunicación están concentrados en unos pocos pulpos económicos. Una mirada a la carrera muestra que Caracol y El Espectador son del grupo Santodomingo; que CM& cuenta con el apoyo del grupo Aval, que a su vez es el dueño del periódico El Tiempo, que tiene dos canales de televisión; que RCN y NTN24 son del grupo Ardila Lülle, el mismo de las gaseosas.

El caso es que los colombianos no tenemos mucho de dónde echar mano para conocer la verdad y uno podría decir que la gente tiene la opción de apagar sus televisores, pero no es así. Hay una dependencia de los medios de comunicación que no se puede negar y las personas debemos acudir a ellos para tratar de saber qué pasa en el barrio, la ciudad, el departamento, el país, el mundo entero.

Un ejemplo a la carrera: la semana pasada, una bomba mató a más de 80 personas en Bagdad, y Caracol se explayó al mostrar la carrera de Trump y Clinton por llegar a la Casa Blanca. Los muertos de allá parecen menos importantes para el morbiciero, que se deleita al mostrar ladronzuelos en cafeterías y fleteros en moto, a partir de videos hechos en celular.

Por fortuna hoy existen medios alternativos de comunicación, y aunque proliferan demasiados con solo forma pero sin contenido, hay otros que permiten divulgar situaciones anómalas o positivas, ignoradas por los llamados mass media. Se trata de las redes sociales, encargadas de abrir las puertas para que la gente opine, dé a conocer sus puntos de vista, denuncie lo que considera que le afecta.

Hace unos años, durante la dictadura de Rojas Pinilla, cuando los censores tenían oficinas en las salas de redacción para rechazar artículos, el principal medio de comunicación era el voz a voz y la repartición de volantes en las calles. Hoy la censura –prohibida por la Constitución Nacional– no sería necesaria, pues para eso quienes detentan el poder económico y político detentan también la propiedad de los medios.

La censura la ejercen mediante una agenda que determina qué decir y cómo decirlo, con la complicidad de muchos periodistas para quienes es más importante el sueldo, aunque para la mayoría sea en diminutivo.

Complicidad que fue develada por la senadora Claudia López, a quien respaldo no solo con estas líneas sino con la decisión de no volver a sintonizar RCN. Y he cumplido.

Canales de comunicación quedan, como este periódico y como las redes sociales, a través de las cuales es imposible no estar enterado.

 

Javier Correa Correa

Docente de planta del Departamento de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Central