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Domingo, 16 Diciembre 2018

Domingo, 16 Diciembre 2018

               

“Yo no soy una víctima del conflicto, soy una víctima de la justicia”

ACN

Mauricio Gómez es un reconocido periodista que no ha podido escribir aún la crónica que lo haga feliz. Nunca pasó por una facultad de periodismo, su experiencia es toda empírica. Tiene como política buscar lo contrario a lo que tiene que hacer para sus informes periodísticos. Cuando realiza algún trabajo, lo más importante para él, es darse cuenta que no sabe nada sobre el tema. También es un artista, no tan reconocido según sus palabras, aun cuando ha realizado varias exposiciones; tampoco ha pintado la pintura que lo complazca totalmente. Le gusta el fútbol, es hincha de Millonarios, pero se preocupa porque cree que el fútbol está ocupando demasiado la mente de los demás y la gente se ocupa cada vez menos de los verdaderos problemas del país. Se dice a sí mismo que padece de un gran síntoma: escucha cada vez menos música porque aprecia cada vez más el silencio. En sus primeros años en la televisión se creía un “Tarzán” del periodismo capaz de acabar con Pablo Escobar. Es hijo del político asesinado Álvaro Gómez y nieto del expresidente Laureano Gómez. Un hombre dedicado y meticuloso en su trabajo pero muy cordial.

Sobre todo eso habló Gómez con ACN.

 

¿Qué es un buen periodista?

Ay, ay, ay, esa no es tan fácil de responder. Creo que un buen periodista es el que dice la verdad. El periodismo no puede ser bueno cuando se tapan partes de un problema y se muestran otras, o cuando se toma partido sobre lo que se está informando. La guía de todo periodista debe ser decir la verdad.

 

¿Es fácil decir la verdad en un país como el nuestro?

No. Colombia es un país en donde no se puede decir la verdad, porque los medios de comunicación tienen patrocinadores que se pondrían muy bravos si uno llega a decir algo contra ellos. Ese es el problema que considero tiene el periodismo en el país, además, de ser un lugar violento en el que los periodistas siguen siendo asesinados.

 

¿Reprocha a los periodistas que no cuentan la verdad?

Hay periodistas que siempre dicen la verdad, otros, que les toca acomodarse a las circunstancias, sobre todo a los de provincia, que están viviendo una situación muy diferente a los que vivimos en Bogotá. Allá, las situaciones de seguridad y de amenazas son permanentes, La Guajira, Córdoba, Sucre, Arauca, Casanare, Meta. Es muy difícil pedirles a ellos que cuenten la verdad.

 

¿Cree en la objetividad del periodista?

Mientras se esté diciendo la verdad se está siendo objetivo. Todos tenemos una manera de ver las cosas. Es muy difícil decir: esta es la realidad, porque la realidad la ve todo el mundo desde su perspectiva, pero yo pienso que si uno publica la verdad uno está siendo objetivo.

 

¿Qué cree usted que deban hacer las facultades de comunicación social del país para forjar buenos profesionales?

Esa sí es una pregunta muy difícil de responder. Por un lado, yo no me formé en una facultad de periodismo, toda mi experiencia fue empírica, primero trabajé en una editorial, después en un periódico y luego pasé a la televisión. No estoy al tanto de todo lo que se estudia hoy en día en una facultad; pero pienso que se puede hacer un mejor periodismo viajando y no quedándose frente a la pantalla de un computador, porque la gente cree que todo lo que está en Wikipedia es verdad, pero la verdad, es que está llena de inexactitudes. Cuando uno viaja a las regiones de Colombia y se habla con las personas se lleva uno muchas sorpresas y enseñanzas.

 

¿Fue acertado el manejo de la información que le dieron los medios de comunicación al proceso de paz?

Las campañas del “sí” y las del “no” dijeron mentiras. Los del “sí” dicen que solamente los del “no” son los mentirosos y los del “no” dicen que solamente los del “sí”. Ningún periodista, en semejante discusión tan larga, sacó un artículo en el que dijera que ambas campañas mintieron. Es mentira que no se pueda renegociar el acuerdo, es mentira, que con la victoria del “no” las FARC van a poner bombas en todas las ciudades, es mentira, que vamos a quedar en manos castrochavistas. Los dos lados dijeron mentiras y nadie dijo nada.

 

¿Qué significa para usted la victoria del “no”?

Lo que se estaba preguntando, no es si uno quiere o no quiere la paz, todos queremos la paz. Lo que se estaba preguntando, es si estábamos de acuerdo con lo que firmó el Gobierno con las FARC en La Habana. Aún hoy seguimos con las mentiras.

 

Mauricio, es hora de cambiar de tema.  ¿Es verdad que le tocaba andar en el baúl de su carro en la época de Pablo Escobar?

(Entre risas) Sí, me tocó como tres semanitas en esas. Me iba en el baúl porque yo vivía en un edificio que tenía cuatro pisos y tenía un garaje subterráneo, entonces el carro salía de ahí y yo iba en el baúl, uno se iba ahogando rapidito, pero nadie sabía dónde iba. En el Noticiero 24 Horas también había un garaje igual, entraba y salía y nadie se daba cuenta.

 

¿Supongo que sentía mucho miedo?

Pues sí, algo. En esa época estábamos más jóvenes y sentíamos un miedo menor. Nos la dábamos de “tarzanes”, pensábamos que íbamos a acabar con Pablo Escobar y bobadas de ese estilo, pero no estábamos ni tibios de eso. Fue una época complicada, pero nunca quise protección.

ACN

Cuéntenos algo de usted, por ejemplo, en otros medios usted declaró que no ha escrito la crónica que lo haga feliz ¿Ya pudo escribirla?

Cada crónica tiene muchos defectos. En unas, el texto está mejor que las imágenes, en otras, las imágenes están mejor que el texto. A veces, falta información complementaria, las entrevistas no salen como uno quiere que salgan y me toca eliminarlas porque yo no estuve bien. Una cantidad de peros, estoy muy lejos de lograr lo que quiero.

 

¿Y con la pintura?

Me falta volver a nacer para estudiar de nuevo pintura a ver si salgo con algo interesante.

 

¿Qué libro está leyendo?

Un libro sobre Erasmo de Rotterdam de Stefan “Zweig” - ahora le digo cómo se escribe porque es difícil-. Fue un escritor muy importante, no tan conocido, que se suicidó con su mujer en Brasil y que hoy se puso de moda otra vez.

 

¿Internet es indispensable para usted?

Tomé vacaciones por 15 días sin internet y sin celular. Nunca he estado más contento. Pude leer, no me podían llamar, o sea, como antes. Incluso, el periodismo era posible sin celulares, sin computadores y sin internet.

 

¿Cuál fue la mayor enseñanza que su padre le dejó?

Decir la verdad como periodista. La verdad es la única salida del periodismo, no hay otra.

 

¿Qué se sabe del asesinato de su padre?

Es una pregunta complicada, porque mi padre fue asesinado en un complot que hizo el Estado y la Policía y eso nunca se quiso aclarar. El caso prescribió en las manos de una Fiscalía, que estuvo todo tiempo en manos de seguidores del señor (Ernesto) Samper, que siempre se ha preocupado para que no vaya a tener a alguien que lo investigue. ¿Los asesinos materiales?, no tengo nada contra ellos, los que lo hicieron les debieron dar una plata. Yo sé que fueron los de la Policía, comandados por un coronel que estaba activo en ese momento que se llamaba Danilo González, quien se ufanaba de haber hecho el operativo de matar a mi papá.

 

Quizás la siguiente pregunta puede ser difícil de contestar ¿Usted perdonó a los culpables del asesinato de su padre?

Es muy difícil perdonar algo que se quedó en el vacío. Yo sé quiénes lo mandaron matar; pero es muy difícil perdonar así, con esa nube llena de sospechas sobre la justicia y lo que hicieron para no averiguar el asesinato. Dieron pistas falsas por años hasta que hoy, 20 años después, no hay ningún sospechoso. Perdón, es una palabra muy difícil. Sí quisiera que aclararan lo que ya sé. Yo no soy una víctima del conflicto armado, soy víctima de la justicia.

 

Por: José Andrés Lezama Bautista