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Jueves, 15 Noviembre 2018

Jueves, 15 Noviembre 2018

               

“Uribe pudo haber hecho misa, nosotros no somos Uribe” – Paloma Valencia

ACN

La senadora del Centro Democrático Paloma Valencia asistió a la segunda sesión de ‘Picnic por la paz’ convocada por un grupo de jóvenes en el Parque El Virrey. La premisa era resolver dudas alrededor del proceso de paz y debatir, teniendo el respeto como única regla. Los otros invitados al diálogo fueron Diego Molano concejal del Centro Democrático, Luis Felipe Henao exministro de Vivienda y Jorge Torres Concejal de la Alianza Verde.

Valencia es en la actualidad una de las mujeres más visibles de la política colombiana por sus declaraciones usualmente polémicas. Genera amores y odios, en especial en su cuenta de Twitter, red social en donde varias veces ha resultado en el ojo del huracán. Uno de los más recordados ocurrió en marzo de 2015 cuando propuso hacer un referendo para que el departamento del Cauca se dividiera en dos: indígenas y ‘mestizos’. Sin ir tan lejos, hace un par de semanas fue el foco de la prensa nacional al hacer una transmisión en Facebook con un cuadro del ‘Sagrado corazón‘de fondo donde no se ve el rostro de Jesús sino el del expresidente Álvaro Uribe.

Esta política payanesa se encuentra en los escaños del poder no por azares de la vida ya que pertenece a una de las familias más poderosas del Cauca, su abuelo fue el presidente Guillermo León Valencia, su tía Josefina Valencia fue la primera mujer ministra en el país, su padre Ignacio Valencia, es congresista, su primo es el ministro Aurelio Iragorri y por el lado materno su abuelo Mario Laserna fundó la Universidad de Los Andes. La política es innata en ella por su legado familiar y había sido reacia a esta. Trabajó en la Procuraduría, Planeación Nacional y en varios medios de comunicación, hasta que conoció a Álvaro Uribe y se unió a su fuerza política.

Este domingo Paloma, fue en representación del ‘No’ al espacio de debate de ‘Picnic por la paz’. A pesar de su estado de embarazo y reciente matrimonio, la congresista no se ha detenido un solo día en su campaña en contra del Acuerdo logrado entre el Gobierno y las FARC. Su principal argumento es el mal ejemplo que da este proceso a los demás grupos armados o criminales del país.

“En este acuerdo hay un compendio de buenas intenciones que van a traer más problemas de los que ya hay, yo tengo una pregunta, ¿cómo reciben el mensaje de impunidad los demás grupos?, es que dos días después del aviso de negociación con el ELN, el Clan Úsuga informó que ellos tienen más de 6000 hombres en armas y que también quieren negociar”. Fue la primera tesis de Valencia.

A lo largo de la hora y media del evento, se sintió incómoda de estar sentada en el césped, ya que le “dolía el ligamento por el embarazo”, por lo cual los jóvenes organizadores en repetidas ocasiones le preguntaban cómo se sentía, qué necesitaba o cómo podían ayudarla.

Mientras los panelistas partidarios del Sí, se dividían alrededor de temas como la aspersión de cultivos ilícitos con glifosato, que el exministro Henao defiende y Jorge Torres reprueba, Valencia era la favorita de las cámaras de los ciudadanos y de los medios de comunicación que llegaron.

En su segunda intervención Valencia le dijo a Torres que si la cárcel había pasado de moda, entonces que liberáramos a todos los prisioneros, ya que el concejal de los verdes había comentado previamente que para él la justicia no necesariamente implicaba prisión. También explicó que su partido no tenía problema con amnistiar a los guerrilleros rasos pero que era inadmisible que los altos mandos, aquellos que habían cometido crímenes de lesa humanidad, no pagarán cárcel. 

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También expresó que con todo lo que el gobierno le estaba “entregando” a las FARC, ella conseguiría millones de votos, “todo el acuerdo es un gran premio”.

A Paloma Valencia se le critica por su carácter irreverente, tal vez severo, y aunque en esta ocasión la mayoría del tiempo se le vio tranquila, aquello que la molestó considerablemente fue que se citara en varias ocasiones a Álvaro Uribe para argumentar el Sí, incluso el exministro Henao llegó a poner una grabación donde el expresidente contradecía sus posturas de hoy. Valencia explicó que el ‘argumento de autoridad’ era una falacia, manifestó que estaba cansada de que todos los debates girarán alrededor del exmandatario, “Uribe pudo haber dicho misa, pero nosotros no somos Uribe”, aunque en el público le recordó que en campaña su posición era distinta.

Cuando llegan los reporteros, Valencia sonríe y habla pausado, sabe que es la preferida de los lentes en este encuentro. Cuando los otros panelistas hablan, se queda reflexiva, toma notas en su celular y refunfuña de vez en cuando. Al momento de tomar el megáfono para dar su opinión, todos prestan atención, estén a favor o en contra, su discurso es más elaborado que cualquiera de los demás y su tono atrae a los transeúntes. Paloma Valencia ha crecido entre la crema y nata de la política y al verla y escucharla uno entiende que su popularidad no se debe sólo a la explosividad de sus palabras, sino también a su astucia y gran oratoria.

Por: Daniela Ospina Dávila