LogoACN

logo ucentral

Jueves, 15 Noviembre 2018

Jueves, 15 Noviembre 2018

               

La mirada de Rafael Santos sobre el proceso de paz

ACN

Un escritorio gigante muy organizado, sólo con las cosas necesarias, como el computador, el teléfono y una agenda, es el lugar de trabajo de María Cristina Chaparro, la  persona a quien el rector de la Universidad Central deposita toda su confianza desde hace más de treinta años.

– Buenos días, siéntese por favor, él ahora está en una reunión pero ya lo atiende.

– Muchas gracias.

Me senté y la escuché hablar por teléfono con alguien que al parecer era la encargada de la elaboración de la nómina de los empleados de la universidad. Aquel era el día pagos.

– ¿A la persona que está incapacitada le pagamos igual? ¿Qué hacemos con la persona nueva?

Luego, ella estaba de pie, al lado de su escritorio, diligenciando cuidadosamente en una antigua máquina de escribir, los datos faltantes de una carta que tenía que enviar con urgencia. También preparaba el envío de una medalla de oro a Juan Manuel, a un palacio. Entonces comprendí que era un encargo para el Presidente de la República, en el Palacio de Nariño, el primo hermano del rector.

Sacó tiempo para decirme:

– Lo importante es que usted pueda hacer su trabajo.

Le agradecí y después me preguntó cuál era el fin de la entrevista que tenía que realizarle al rector:

– Estoy haciendo una nota sobre la tolerancia de la Universidad Central sobre el actual proceso de paz que vive el país para la Agencia Central de Noticias (ACN).

Entonces sonrió y siguió con su trabajo.

Luego subió por las escaleras una señora, encargada del aseo y orden del lugar, y me ofreció algo de tomar. Dije no y le agradecí. Después entró al despacho del rector para recoger los vasos de las bebidas que había dejado. Ese fue el instante en el que lo vi por primera vez. Estaba sentado y conversando de manera amena con dos señoras. Lo vi por unos escasos segundos, lo que se demoró la puerta en abrirse y cerrarse. Me cuestioné lo poco que sabemos los estudiantes sobre el rector.

Unos minutos después, se abrió la puerta y salió. Es un hombre alto y corpulento. Se acercó a mí y me saludó con una sonrisa y un apretón de manos y luego se despidió de las señoras.

– Mucho gusto, Rafael Santos. Siga, siéntese.

Entré con María Cristina. Él le dijo que no olvidará el encargo de la medalla. Ella le respondió que no se preocupara por aquello porque ya la había enviado. Después él le dio instrucciones para la reservación de un tiquete aéreo, con el fin de no perder tiempo en el viaje y así optimizarlo al máximo.

Es una oficina grande. Está llena de cuadros, libros, revistas nacionales y álbumes de música clásica; tiene dos ventanas que permiten el ingreso de la luz del sol. Ella salió y quedamos solos.

– ¿En qué semestre va?

– En octavo

– Ya casi acaba

Asentí y le expliqué el motivo de la entrevista.

– Usted pregunte y yo respondo ¿Quiere que apague el radio?

Agradecí nuevamente, alisté mi grabadora y mi cámara.

¿Cuál es la posición de la Universidad Central respecto al proceso de paz?

Esa pregunta tiene una respuesta muy corta pero muy contundente. La universidad que por naturaleza es un espacio de reflexión, es un espacio de paz, no exento de conflictos que se tienen que resolver por la vía pacífica; no puede estar de espaldas a los esfuerzos que se hagan en pro de traerle la paz al país. De manera que la universidad será socia del esfuerzo que va a emprender en este momento el país para consolidar una paz duradera.

Después, con mucha atención, escuchó la siguiente pregunta que le formulé, sobre la posibilidad del rechazo de algunos padres de familia a que los jóvenes reinsertados de cualquier grupo armado ilegal ingresen a estudiar junto con sus hijos en las mismas aulas.

Mi consejo para estos padres es muy sencillo entendiendo lo que pueden pensar. Si este país no les abre las puertas a todos estos muchachos y muchachas y adultos que han estado en la guerra por tantos años, para que se reinserten lo menos traumáticamente posible a los espacios naturales de la vida democrática, civil, y de la realidad, no vamos a tener paz.

¿Qué pasa si no cambiamos?

Lo que vamos hacer, es seguir incubando un nuevo conflicto armado de unas características que, no quiero ni pensar cómo sería esa nueva versión, en caso de que fracase este esfuerzo y, para efectos de que no fracase, es importante que las universidades en general, en Colombia, abran sus puertas, generen los espacios en donde se pueda dar la discusión de la importancia de que todos estos miles de combatientes tienen unos derechos inalienables e irrenunciables a la educación, a la salud, a todos los servicios que ofrece el Estado.

¿Qué ha considerado la Universidad Central para acoger a las personas reinsertadas?

La Universidad Central y, en general todas las universidades, van a tener que ser muy ingeniosas y muy astutas en el tipo de oferta educativa que les va ofrecer, pero lo tienen que hacer. Es vital hacerlo de la mano del Estado y de la mano de la cooperación internacional y de un trabajo interdisciplinario de las universidades, hacia dentro, e intrauniversitario e interuniversitario de las distintas universidades del país.

¿Qué pasa si no cambiamos?

Lo que vamos hacer, es seguir incubando un nuevo conflicto armado de unas características que, no quiero ni pensar cómo sería esa nueva versión, en caso de que fracase este esfuerzo y, para efectos de que no fracase, es importante que las universidades en general, en Colombia, abran sus puertas, generen los espacios en donde se pueda dar la discusión de la importancia de que todos estos miles de combatientes tienen unos derechos inalienables e irrenunciables a la educación, a la salud, a todos los servicios que ofrece el Estado.

¿Cuál es rol que tienen que tener las universidades?

Las universidades tienen que jugar un papel fundamental en este capítulo de la construcción de la paz. Tienen que empezar a gestionar modelos de educación virtual, para que la educación viaje hacia los espacios donde están los reinsertados. Deben ofrecer educación a distancia a todos los excombatientes, educación técnica y tecnológica, educación que se aproxime a sus habilidades, en oficios que sean relativamente fáciles, en educación que sirva más para el empleo que para la profesionalización. En fin, a lo que me refiero cuando digo que las universidades van a tener que repensar sus modelos es porque lo que se viene es una demanda muy sui generis de educación.

¿La Universidad Central se sumará a una campaña por el sí en el plebiscito?

La universidad va a ser muy respetuosa con las personas que estén con el no. La universidad tiene que ser un espacio neutral donde podamos dar la discusión en torno al acuerdo de paz y se respete con altura, con la misma tolerancia el no igual que el sí. La universidad no tomará partida en ese sentido, independiente de lo que piense el rector, el vicerrector, sus decanos, es del fuero personal; pero prefiero que la universidad se mantenga con un espacio neutral en el sentido en el que va abrir sus espacios para que se puedan confrontar las dos posiciones. Eso es lo que va a hacer la universidad.

¿Realizarán conferencias?

Conferencias, conversatorios. Poder en un momento determinado traer al señor Humberto de la Calle o al señor Sergio Jaramillo y que se sienten con el señor Carlos Holmes Trujillo o con el señor Iván Duque y poder plantear los dos puntos de vista que se van a decidir el dos de octubre.

Viendo que ya era próxima la hora de almuerzo y estaba por finalizar la entrevista, decidí hacerle una última pregunta, esta vez, por su relación con su hermano, el ex vicepresidente Francisco Santos. Sonrió y contestó:

– Somos buenos amigos, nos distanció un poquito la política porque tengo mis reservas personales y profesionales de que el periodismo sirva como un trampolín para hacer política. Fue lo que hizo mi hermano Francisco, fue lo que hizo mi primo Juan Manuel, en algún momento lo trató de hacer Enrique de la mano de Gabriel García Márquez para montar un movimiento de izquierda que se llamaba Firmes. Yo he estado toda la vida vinculado al periodismo, me parece que es una profesión lo suficientemente compleja y hay que ser muy responsable y yo creo que cuando uno tiene agendas políticas es preferible no hacer periodismo.

 

 

Por: José Andrés Lezama Bautista