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Fútbol: El medio para cambiar la realidad de los más vulnerables

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Vivimos en un país donde es bien sabido que las oportunidades para sobresalir en un arte o un deporte son muy limitadas. Recientemente hemos visto cómo deportistas del calibre de Winner Anacona, Óscar Figueroa o Yuberjen Martínez, piden al gobierno, casi suplicando, la creación de escenarios, apertura de espacios y mayor apoyo para los deportistas que están en su etapa de formación, porque esperan que los nuevos talentos del país no pasen por situaciones que ellos vivieron en el pasado. Muchos jóvenes que desbordan talento han visto truncados sus sueños a falta de oportunidades que los ayuden a potenciar sus habilidades o patrocinadores que los apoyen económicamente para poder sobresalir.

En la búsqueda de brindar un apoyo para los jóvenes de la localidad de Santa fe, uno de los sectores más golpeados por la delincuencia y por los problemas económico-sociales de Bogotá, nacen espacios de formación que buscan, mediante alguna actividad deportiva, lúdica o recreativa, intervenir en la vida de la cantidad posible de menores, para no permitir que caigan en las drogas o delincuencia, un factor común que azota ésta localidad.

Uno de los ejemplos de estos espacios es la escuela de fútbol Guerreros Dorados, que busca, según su presidente Chayanny Sierra, “ayudar a los jóvenes de bajos recursos, éste es un sector de vulnerable; el proyecto nace debido al estilo de vida de los jóvenes de allá, queríamos ayudar.” En Latinoamérica, y puntualmente en Colombia, tenemos muchos ejemplos de futbolistas profesionales, que salieron de barrios marginales y suburbios gracias a su talento en el fútbol. Carlos Tévez, futbolista argentino, en alguna ocasión afirmó que “si no fuera por el fútbol, estaría muerto, en la cárcel o drogado”.

“Buscábamos formar personas por medio del fútbol, éste era una herramienta y no un objetivo, pero en el camino nos dimos cuenta que los jóvenes que tenían una mayor gama de valores eran mejores jugadores; es mejor un jugador con buenos valores que se hace mejor entrenando, a un muy buen jugador que no tiene valores, estos se quedan en el camino. Es primordial formar personas”, afirmó Sierra a Aula y Asfalto.

En Colombia, para que un joven pueda practicar un deporte de manera competitiva, generalmente debe pagar una mensualidad a un club inscrito a una liga, independiente del deporte; además debería contar con un equipo que le permita desempeñarse de la manera más óptima, aunque muchos inician descalzos o con implementos prestados. Infortunadamente no todos tienen acceso, ni al club y menos a la equipación. “En la escuela tenemos muchos muchachos becados, unos 80 de 250 inscritos en total; el fútbol del sur es muy poderoso, un niño del sur se la pasa jugando al fútbol, en el norte son otras las prioridades. Con hacer la alianza y firmar el contrato, sabemos que hemos cumplido con ellos”, sentencia Chayanny Sierra.

Cómo sería de diferente el deporte en Colombia si las entidades realmente se metieran la mano al bolsillo para sacar adelante a los deportistas que nos llenan de orgullo en cada victoria. Quizá la historia de Yuberjen Martínez, en los JJ. OO. de Río 2016 hubiese sido aún mejor, si en lugar de Dilian Francisca Toro, hubiese ido su entrenador de toda la vida. Ojalá se invierta la plata necesaria para el complejo deportivo Óscar Figueroa, ojalá no tengan más a Fernando Gaviria esperando un vuelo en un aeropuerto más de dos días. Ojalá el deporte nacional nos traiga más sonrisas como las de Caterine Ibargüen o las de Esteban Cháves y más alegrías como las de la selección; porque talento hay mucho, y si crece en tierra árida, ¿qué sería de nuestro deporte con una tierra más fértil? 

 

 

Por Andrés Felipe Ruíz