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Los $200 pesos de la discordia

Boletín ACN

Tras la decisión del aumento de $200 en la tarifa del taxi anunciada por el Distrito, el pasado 1 de agosto muchas bogotanos se han hecho oír en las calles, en las tiendas, en las casas, pero muy pocos en los medios convencionales. En Aula y Asfalto queremos darle la oportunidad de que vea esta nueva medida no sólo desde los porcentajes, sino también desde las historias de los diferentes actores involucrados.

Siempre se ha tomado a los usuarios como los afectados con las disputas entre taxistas y conductores de Uber, con el “yo por allá no voy”, con las groserías y la variación de precios en las carreras. Estos, por lo menos, son los puntos que más le incomodan a Sandra Sánchez, quien usa con frecuencia el servicio de taxi. Sandra es comerciante de ropa, calzado, lociones y madre cabeza de hogar. Su gasto principal es la educaciòn de sus hijos, además de esto como todos los colombianos, debe responder por los servicios, el mercado, y se esperaría que su menor inversión fuera el transporte, pero sus horarios de trabajo muchas veces no le permiten hacer uso de servicios como transmilenio o el SITP y por esta razón debe optar por tomar taxi. Hasta momento Sandra está pagando entre $10.000 y $15.000 por viaje, lo que da a entender que puede gastar aproximadamente $30.000 diarios, y si suponemos que debe usar este servicio todos los días, sus gastos en transporte pueden llegar alrededor de unos $150.000 a la semana, lo que ubica al transporte en uno de los primeros puestos de su lista de gastos del mes.  

 

Para ella “el aumento de $200 pesos en este servicio, considerando que hace dos años no se aumentaba la tarifa, puede ser razonablemente aceptable si el servicio mejora, pero para el bolsillo no será tan agradable a medida que pasen los meses”. Esta opinión e historia la comparten muchas personas que viven la misma situación.

Pero también vale la pena preguntarse, ¿qué pasa con los taxistas? No los propietarios de los carros, no los que manejan grandes empresas, sino esos que son empleados, los que le dan la cara a los usuarios y los que se supone son los beneficiados del aumento en esta tarifa.  

José y Felipe (hemos cambiado los nombres a petición de los entrevistados) son conductores, el primero de taxis desde hace 26 años y el segundo lo fue hasta hace un par de años, porque actualmente trabaja con y para la plataforma de Uber. Estos dos hombres no tienen en común únicamente eso, sino sus opiniones sobre la mala imagen que tienen los taxistas por culpa de muchos de los integrantes de este gremio, el problema que representa Uber desde la ilegalidad y la diferencia en el valor de adquisición de un vehículo. Pero más importante aún, estos dos conductores ven como principal inconveniente las tarifas que los dueños de los taxis le imponen a sus conductores.

Este último punto es de vital importancia para entender, desde el punto de vista de los conductores por qué la medida de los $200 pesos no les representa un beneficio como muchas personas creen, sino que por el contrario representa un gasto mayor.

José es paciente renal y debe asistir tres veces por semana al hospital para su tratamiento que dura 4 horas. Esto quiere decir que muchas veces no puede trabajar en el horario que tiene asignado por parte de su jefe, y como la negativa de recibir el turno puede significarle la pérdida del puesto, debe recoger el auto en el horario establecido, y aunque no lo use, entregar la cuota del medio turno (5:00 a.m. - 5:00 p.m.) que tiene un valor de entre $75.000 y $80.000. Por turno largo ( 12 horas) se paga entre $115.000 y $120.000 afirma.

Estas cuotas tan poco conocidas por los usuarios o en general, por los habitantes de la ciudad, se encuentran aparte de los gastos de seguridad social, el tanqueo de los carros y los papeleos que se deben hacer por partes, gastos que dependen directamente del conductor de turno y que según el alcalde, son una de las razones para que se haga el aumento de la tarifa.

“Según el Distrito el aumento de los $200 son para que los empleados paguen su seguridad social” afirma José, quien no está del todo de acuerdo con la medida.

El inconveniente es que “con este aumento que sólo es de $200, los dueños de los taxis van a subir las cuotas por ahí $5.000 porque ese es su negocio”, indica Felipe., y de esta forma será muy difícil que las malas referencias de los taxistas bajen, pues en la opinión de José “la competencia por clientes será mayor” porque existe la necesidad de reunir la plata con la cual pagar todos sus gastos frente al dueño del auto, y quedar con el dinero suficiente para mantener a sus familias.   

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Esta cuestión, la mala calidad en el servicio que presta taxi, es lo que le permite a Uber tener un mayor número de clientes, fue una de las razones por las cuales Felipe decidió cambiar, y es la “mejor propaganda para la servicio de Uber”.

Pero como ya se ve, por lo menos desde una perspectiva económica, la culpa no es la mala intención de un conductor, sino la necesidad que existe de obtener lo suficiente para sobrevivir; el problema de los $200 no es sólo para los usuarios, sino también para los conductores.  

Por ahora no se puede saber con exactitud las consecuencias que traerá esta nueva medida, pero es evidente que existe un gran problema de fondo y hay que buscar soluciones.

 

Por Elisabeth Amado