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Cali, sucursal del cielo; Bogotá, de los salseros

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Aunque es bien sabido que Cali es conocida como la capital mundial de la salsa, Bogotá no se queda atrás y cada vez son más los salseros que allí se toman el protagonismo. Al salsero le gusta bailar y escuchar una buena melodía, al coleccionista tener los mejores LPs. Es decir, los vinilos de salsa son un tesoro que no todos pueden permitirse. Sólo los elegidos.

 

A Cali se le conoce por el cholao, el pandebono, el champús, pero sobre todo por ser mundialmente conocida como la capital de la salsa. Sin embargo, ese reconocimiento, aunque lejos de desaparecer, ha sido cedido en parte a la capital del país, pues Bogotá ha ido ganando terreno en materia de música salsa. Y no es para menos. Varios géneros musicales como la bachata, el vallenato, el reggaetón y la salsa choque, están desplazando lo que muchos caleños en los años 60 y 70 disfrutaron como la buena salsa, la que en la actualidad la capital colombiana está tratando de rescatar.

 

¿Es Bogotá salsera?

¿Bogotá es o puede llegar a ser una ciudad salsera como Cali? Para explicar esta pregunta y acercarla más a la realidad, Yolanda Forero, melómana salsera, afirma que Bogotá probablemente puede llegar a sobresalir más que Cali porque a algunas personas en la ciudad caleña están escuchando otros estilos musicales como la salsa choque, la timba cubana y la bachata; y eso significa, que aunque la salsa vieja guardia esté muy presente en Cali, actualmente solo parece escucharse con vigor y fuerza cuando llega la feria.

 

No opina lo mismo Fernando Mancipe, también melómano salsero, quien afirma que es complicado que Bogotá llegue a ser una ciudad salsera, porque en Cali la salsa está muy arraigada tanto en los más pequeños como en los más viejos.

 

A Bogotá han llegado escuelas y academias de baile que le están abriendo una nueva puerta a este género, que enseñan a jóvenes y adultos a enamorarse de este mágico mundo que invade los corazones de muchos y que principalmente le están dando reconocimiento a la capital como un lugar para disfrutar de muy buena salsa. Pero esto no es todo. Adicionalmente, existen cientos de bares de salsa, eventos como ‘La alfombra roja de los salseros de la capital’, Salsa al parque, hay encuentros de coleccionistas y conciertos a nivel nacional. El pasado 16 de abril en Medellín se celebró ‘Leyendas vivas de la salsa 2’ en Bogotá tuvo lugar el ‘Concierto del año para salseros de verdad’ con Henry Fiol y con la orquesta italiana La Máxima 79, que trajo de nuevo ritmos como el guaguancó y el son montuno en sus canciones.  

 

Bogotá tiene una gran riqueza musical y cultural, pero la salsa conocida como salsa vieja guardia, de colección o simplemente rosada o romántica, no está exenta de sonar en una fiesta de 15 años o en un servicio de transporte público, como es el caso de los buseteros Mauricio Mantilla y Hugo García, quienes se dieron a conocer por hacer sonar canciones de salsa de colección en sus recorridos. EL TIEMPO les dedicó un espacio para contar su historia llamada ‘reparten su vida entre la conducción y su afición por la música’.

 

Y es que la salsa mueve fibras, es el ritmo capaz de hacer vibrar cada parte del cuerpo. Es como si las notas musicales entraran por los oídos y se acumularan en los pies, caderas y manos. Eso que hace aflorar lo que muchos llaman sabor latino.

 

Coleccionistas de salsa

Los coleccionistas son aquellas personas que se interesan por juntar y conservar LP’s de salsa. Diversas historias se tejen alrededor de los cantantes que durante los años 50, 60 y 70, lograron producir discos que hoy pueden estar costando alrededor de 2.000 dólares. Uno de estos coleccionistas, ‘Choco’ como lo llaman en el mundillo, afirma que a muchas de las orquestas les tocó autofinanciarse porque para la época no había grandes disqueras que las apoyaran, y la competencia con otras bandas era muy grande.  Esto, sumado a que las copias no eran muchas, hace que un disco actualmente pueda llegar a tener un valor económico inimaginable debido a su exclusividad. Por ejemplo, el LP de la Orquesta Narváez, Reincarnation, puede costar 1.000 dólares. Esta orquesta que la fundó Darwell Narváez a los 14 años de edad solo sacó al mercado en 1975 ese disco y, aunque se volvieron a reunir después de casi 35 años sin tocar, en el 2013 la agrupación sacó un nuevo trabajo musical llamado 65th Infantery.

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Pero independientemente de que a muchas de las orquestas les tocó pedir patrocinios a tiendas o a almacenes de ropa, como en toda industria no podía faltar la gran ‘monopolizadora de la salsa’ que, para la época, fue la Fania Records. Según ‘Choco’, este emporio, de Jerry Masucci y el músico Johnny Pacheco, absorbió las pequeñas casas disqueras como Allegre Records para hacer de la Fania un sello y una orquesta mundialmente reconocida, ‘La Fania All Stars’.

 

Es por eso que los coleccionistas tienen un interés por escudriñar a fondo cada una de las historias que surgen de este mundo salsero. Por su parte, Fernando Mancipe afirma que en Bogotá hay un grupo llamado ‘la mafia rola’, que son diez coleccionistas de salsa que se reúnen para oír música y compartir las historias de algunas orquestas, cantantes y hasta percusionistas. Algunos de los que están dentro de la mafia son Carlos Cortés y Jefferson Vázquez.

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¿Y a la hora de difundir la salsa qué?

Si bien hay muy poca difusión en los medios de comunicación sobre los eventos de coleccionistas, shows de baile o conciertos, cabe resaltar que Facebook y las distintas emisoras virtuales se han convertido en un ‘Trampolín’ para difundir los temas relacionados con la salsa.

 

Yolanda Forero asegura que las emisoras comerciales se encargaron de dejar en el olvido la buena salsa, la salsa que muy pocos conocen y que a pesar de no ser muy comercial es la que más hace mover el corazón y por supuesto los pies a los buenos conocedores. “Un salsero  no es aquel que escucha y se casa, por ejemplo, con Fruko y sus tesos, Celia Cruz o el Grupo Niche, sino aquel que se interesa por profundizar y oír otros artistasque les tocó trabajar con las uñas y que su música hoy tiene un valor importante”, concluye Forero.

 

Aunque la salsa está abierta a cualquier tipo de público, sin duda alguna aún hace falta mucha más difusión y apoyo por parte de las grandes industrias musicales. Sin embargo, gracias a miles de alternativas que surgen con la llegada de las nuevas tecnologías y el alcance del internet para llevar el mensaje a otros, la salsa en Bogotá ha ido ganando terreno en comparación a otras ciudades. Por esto mismo, las distintas organizaciones y asociaciones salseras han logrado hacer encuentros de coleccionistas e incluso traer al país artistas de la talla de Orlando Marín, La Sonora Ponceña, como lo fue en la pasada versión de Salsa al Parque; también a Ray Pérez, Orquesta Dicupé y la que para muchos fue la mejor orquesta de salsa de los años 70, la Orquesta Narváez.

 

Sí, Bogotá tiene todo el potencial, pero sobre todo tiene las ganas de convertirse en representante destacada de este género musical, y aunque no logre desplazar del podio a la ‘Sucursal del Cielo’, al menos ha logrado que sus habitantes sientan esta música como suya y que cada vez sean más los que se dejen cautivar por su magia y su sabor.

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Por Sergio Rodríguez, Paola Rodríguez y Jessica Obando.