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La precaria (y larga) situación de los bicitaxistas

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La demora en la formalización del bicitaxismo en el país ha sido por “pura deficiencia del Estado”, específicamente del Ministerio de Transporte, dicen los afectados. Orlando y Eduardo son dos bicitaxistas (de los 8.000 que circulan por Bogotá) que se ganan la vida a punta de pedaleo, sin un seguro obligatorio de accidentes, sin un sueldo ni horario fijo, transitando informalmente por las vías de la ciudad. Para ellos urge oficializar este sistema de transporte.

 

 

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Eduardo es un bicitaxista que lleva cerca de 3 años prestando este servicio en Bosa. Es un trabajador informal, porque este medio de transporte no está legalizado todavía. La razón es bastante difusa. Según Angélica Lozano, representante a la Cámara por Bogotá, hay una demora en la reglamentación de los bicitaxis no motorizados y se tiene de plazo hasta julio de 2017, algo que está demarcado en el Plan Nacional de Desarrollo. Jairo Aguilera, representante de Bogotana de Tricimoviles, es más tajante: esta deficiencia es por la deficiencia del Ministerio de Transporte. Llevan 8 años esperando que se les reglamente.

 

A pesar de marchas, de protestas pacíficas, de reuniones, mesas de trabajo, hasta de una tutela que las asociaciones de bicitaxismo le hicieron a la Secretaría de Movilidad por medio de la Corte Constitucional, este sistema no es formal y los avances han sido bastante pocos. Lozano nos explicó que su partido Alianza Verde presentó una proposición que se convirtió en el artículo 204 del Plan de Gobierno para el periodo 2014-2018, llamado Plan Nacional de Desarrollo (PND) y que establece el plazo ya antes mencionado para la reglamentación de este transporte de pasajeros en triciclos y bicitaxis no motorizados. Mientras eso sucede se ha elaborado la norma técnica de bicitaxis no motorizados y se contrató una consultoría para expedir la reglamentación.

 

 

 

Dentro de las cooperativas y organizaciones que hay en el país ya hay una normativa interna para la prestación del servicio. Como nos dice Jairo Aguilera, ellos ya tienen una norma técnica que expidió el ICONTEC (Organismo Nacional de Acreditación) con el apoyo del Ministerio de Transporte y Secretaría de Movilidad para este servicio y todos sus requisitos. Aunque la demora es muy larga, una normatividad es un gran paso para su posible legalización, ya que beneficiaría a todos los bicitaxistas del país, entre ellos a Eduardo y Orlando, quienes podrían acceder a unos mejores ingresos, a un SOAT, a unos horarios establecidos y a un trabajo legal que haga olvidar esos amargos ratos cuando la policía les decomisa el bicitaxi.

Para Orlando, otro bicitaxista que también labora en Bosa y que ronda los 50 años, es muy importante este medio ya que con ese “aparatico” –como él lo llama– se sustenta. Nos cuenta que en una droguería en la que trabajaba, tan pronto cumplió los 50 años lo despidieron y le tocó trabajar con los bicitaxis.

 

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En Bogotá existen aproximadamente 8.000 bicitaxistas, un sistema que también se conoce como "el transporte de última milla". Los recorridos de los bicitaxistas son muy cortos y acercan a las personas a otros servicios de transporte; en diferentes zonas de la ciudad sirven como alimentadores de Transmilenio pero para JairoAguilera (representante de este gremio conformado por más de 130 tricimoviles) son sub-alimentadoresy prestan un servicio barato y efectivo para muchos ciudadanos que viven en las periferias o en barrios donde no hay ninguna clase de sistema de transporte.

 

 

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Como Bogotana de Tricimoviles, hay diversas asociaciones que funcionan como reguladoras de flota y rutas en diferentes zonas de la ciudad. Los desplazamientos son cortos y su precio muy bajo. Eduardo nos comentaba que estas tarifas oscilan entre $1.000 y $1.500 según el trayecto y con eso logra ganar un promedio de $25.000 a $30.000 diarios. Con eso alimenta a su familia.

 

Es por esto que los bicitaxistas necesitan urgente que les reglamenten y legalicen el servicio. Esto significaría, según Angélica Lozano, mejoras en la seguridad para los pasajeros, exigir pólizas de seguros, y regulación de las tarifas. Además con la legalización se podrá prestar el servicio sin ningún problema dentro de los barrios, ya que en ocasiones hay conflictos con la policía. Actualmente la normatividad provisional que hay incluye aspectos como un chaleco y casco de seguridad, unas franjas reflectoras para que el bicitaxi sea visible para los demás vehículos, un modelo de organización de base de datos que le aporta al operario un carné con su nombre, el gremio al que pertenece, su documento de identidad, el tipo de sangre y datos que lo identifiquen.

 

Jairo Aguilera afirma que los bicitaxistas no cobran más de lo demandado, por eso han hecho una guía de tarifas que se ubica detrás de la silla del bicitaxista para que así el usuario pueda conocer cuánto le van a cobrar por el recorrido.

 

 

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Aula & Asfalto contactó al Ministerio de Transporte y por medio de la Coordinación de Prensa afirmaron que “por el momento no habrá pronunciamiento de ningún vocero oficial del Ministerio.” Únicamente nos invitaron a leer el artículo 204 que anteriormente nombramos.

 

Por el momento, Orlando y Eduardo como muchos otros bicitaxistas tendrán que seguir trabajando con algunos riesgos como lo han venido haciendo. Ellos quedan a la espera de la decisión del Ministerio y del Distrito para seguir operando en la ciudad. Por último, Jairo Aguilera hace un llamado al Estado y dice que lo que hay que hacer es “agilizar el proceso de normatividad, pedirle eso a la ministra Natalia (Abello); debemos mirar cuánto empleo genera este gremio en el país, cuántas familias vulnerables vivimos de esto”.

 

Por: D. López