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CHOCOGIFT KIDS LLEGA A LA COLOMBIA MÁS VULNERABLES

Boletín ACN

En Aula y Asfalto nos reunimos con Adriana Tovar, gestora y líder de la fundación Chocogift Kids, organización que, a través de las redes sociales, consigue regalos, mercados, útiles escolares y ayudas para familias y niños de escasos recursos. Según lo expresa Tovar, su principal labor es concientizar a las personas sobre compartir lo que se tiene y no dar lo que sobra.

 Desde la sala de su casa, lugar en donde recibe las ayudas y tiene su oficina principal, nos da a conocer un poco más de su vida y de esta fundación que desde hace varios años atrás lidera.

Hace aproximadamente ocho años, cuando iba de camino a su casa, vio como una madre con sus dos hijos intentaban hervir un caldo en una pequeña olla de metal. Mientras la mujer luchaba con el viento de la fría Bogotá, los niños se frotaban los brazos tratando de lograr un poco de calor. Sin pensarlo dos veces decidió bajarse de su auto y preguntarles qué sucedía.

Este episodio, cuenta, fue el comienzo de una larga tarea. Junto con sus dos hijas y su esposo empezaron a buscar niños en las calles de la capital: recicladores, abandonados, hijos de prostitutas, de indigentes, abusados o maltratados. Al principio solo los buscaban para darles un regalo pero más adelante decidieron ayudar un poco más y no solo a los niños si no a sus familias. Les llevaban mercado, ropa o implementos de aseo, entre otras cosas. Este proyecto no solo se quedó en Bogotá y poco a poco fue creciendo hasta llegar a la Guajira y a Cartagena.

 Actualmente realizan una actividad cada mes: en enero y febrero entregan kits escolares; en marzo viajan a la Guajira a brindarles ayuda a los niños Wayúu; en abril celebran el día del niño con 200 niños desnutridos en Soacha; en mayo les llevan mercado a los recicladores; en junio organizan una pijamada en la cual buscan padrinos para llevar una noche de películas y pijamas a 70 niños en el barrio Santafé; en julio y agosto están llevando a cabo una campaña con elhashtag #melodimorenotenecesita. En septiembre celebran el Amor y la amistad jugando al amigo secreto con niños en diferentes barrios de la ciudad; en octubre celebran el Halloween o Día dulce y, por último, en noviembre y diciembre celebran Navidad con papá y mamá Noel, una de las campañas más grande de la fundación.

 Su vida ha cambiado en varios aspectos. La mayoría de sus fines de semana los dedica a buscar niños o familias vulnerables en diferentes barrios de la ciudad. Aunque en muchas ocasiones no puede compartir el tiempo indicado con sus hijas, les ha enseñado que ellas deben compartir el amor y el tiempo de su mamá, con otros niños.

 Tiene muchas anécdotas, pero la que más recuerda fue en diciembre del 2015, en el barrio Girardot, localidad de Santafé en Bogotá. “Los carros no subían, tuvimos que empujar para llegar y, mientras repartíamos regalos a los niños, se le acercaron unos hombres a mi esposo y le pidieron plata para dejarnos bajar. Es que esta no es una labor tan fácil y divertida como la gente piensa”,  señala Adriana.

 Muchos han sido los elogios pero a la vez las críticas que ha recibido. En varias ocasiones la han juzgado por subir fotos a sus redes sociales o aparecer en programas radiales o de diferentes medios de comunicación. La acusan de tener afán de figuración, a lo que Adriana contesta que simplemente hace las fotos y los videos para que la gente crea en su labor, vean que realmente sí va a los lugares.

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Aunque las opiniones son diversas, Erika Rodríguezuna voluntaria de hace aproximadamente seis años de la fundación, resalta la labor que realiza Adriana. “Gracias a la fundación hemos llevado ayudas a diferentes niños, aunque en muchas ocasiones las jornadas son extensas y las tareas que debemos cumplir son difíciles, la sonrisa y la felicidad que irradian los niños lo terminan pagando todo”.También nos comenta que en la mayoría de las actividades intenta llevar a su hijo y enseñarle desde pequeño el verdadero significado de ayudar y compartir.

 El manejo de las redes sociales también ha sido el pilar fundamental para Adriana en sus proyectos y esto se lo agradece a su carrera. Siendo comunicadora organizacional de la Universidad Central es quien maneja las relaciones públicas de su fundación, consigue patrocinios, busca los contactos y a la vez realiza los diseños de las gorras, mugs, alfajores, alcancías y demás productos para luego ofrecerlos y usar este dinero como donativos.

 A parte de ser comunicadora organizacional tiene una empresa de regalos, desayunos sorpresas, refrigerios y acompañamientos para todo tipo de eventos, de la cual utiliza un porcentaje para los insumos y la otra parte como donativo para las actividades que realiza.

Según ella, esto aun no termina, quiere llegar a muchos rincones del país en donde la pobreza y la escasez hacen parte del diario vivir, seguir fomentando en la gente el verdadero significado de ayudar, brindar y compartir lo poco o lo mucho que tengan.

Por Vivianne Tovar y Natalia Cardona